
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR octubre de 2003 Vol. 27 No. 9
Estados Unidos
Obreros en Georgia luchan por
unión
Empacadores de carne exigen dignidad, resisten
condiciones abusivas
POR ARLENE RUBINSTEIN
MOULTRIE, Georgia—“No me gusta lo que veo en la planta. Creo que a un ser humano hay
que tratarlo con respeto”, dijo Willie Pace, un trabajador de control de
calidad en la planta National Beef en esta ciudad. Pace es uno de los dirigentes
de la lucha para sindicalizar esta planta de más de 350 obreros de la carne.
Los trabajadores de
control de calidad ganaron una votación en la primavera de 2002 por el
reconocimiento del sindicato, y aún luchan por su primer contrato. Los obreros
de producción perdieron la votación para ser representados por el Local 1996
del sindicato de la industria alimenticia UFCW en la primavera de 2002 y en
2003. La reciente elección fue disputada y el sindicato fue derrotado por solo
16 votos, dijo Pace.
“No estoy luchando únicamente
por mí, y no pensamos esperar”, dijo Pace. “Es más, el sindicato se reunió
el día después de la última elección para mantener la presión y prepararnos
para una nueva contienda”.
Pace y otros militantes
sindicales ganaron recientemente una ronda en su lucha contra la compañía.
Cuando fue a trabajar después de tres días de suspensión, los patrones le
dijeron que su investigación no estaba completa. “Yo sabía que no era
culpable de nada: ellos estaban tratando de echarme de la planta”, dijo Pace.
“Pero con el sindicato, luché para retener mi trabajo y gané a los siete días”.
La petición de
sindicalización de los trabajadores de control de calidad fue impugnada por la
compañía, la cual argumentó que ellos no eran trabajadores sino “asistentes
de la gerencia”, dijo Pace. El fue testigo en el caso de los 21 trabajadores
ante la Junta Nacional de Relaciones Laborales el año pasado.
Condiciones intolerables
Los trabajadores están luchando por sindicalizarse en respuesta a los
despidos indiscriminados, la aceleración de la línea de producción, las
limitaciones del tiempo que se permite para ir al baño, las horas largas, las
semanas laborales de siete días, severo reglamento de asistencia y otros abusos.
“La compañía dijo que
cuando el sindicato perdiera, nos darían un aumento”, dijo un activista
sindical que pidió no ser identificado. “Ahora nos están dando 15 centavos más
por hora. Si llegas tarde, o si faltas un día, si no marcas la tarjeta para
entrar y salir, pierdes la prima”.
La campaña de
sindicalización va cobrando ímpetu. Willie Head, un productor de verduras y de
tabaco en un pueblo vecino, apoya la lucha de estos trabajadores. “Yo también
trabajé en la matanza de la misma planta, cuando era de la compañía Swift y
tenía un sindicato, a fines de los años 70”, dijo en una entrevista. “Sé
por experiencia propia que urge la cuestión del sindicat ya sea para
organizar un sindicato o mantenerlo”. Head es vicepresidente del Tribunal
Popular, organización que lucha contra la brutalidad policiaca y otros
problemas sociales.
“Cada día los patrones
arremeten contra el sindicato, buscando debilitarlo”, dijo. “Cada día los
trabajadores tienen que resistir. El trabajo de educar a la gente —no darles
sermones, sino educar— refuerza la resistencia del sindicato, lo cual mejora
la calidad de nuestras vidas. Habiendo conocido algunos de los trabajadores en
National Beef, sé que pueden vencer”.
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