
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR octubre de 2003 Vol. 27 No. 9
Estados Unidos
Britton: ‘Hay dos Californias, la de los trabajadores y la de los patrones’
A continuación
publicamos extractos extensos de una entrevista con Joel Britton, candidato del
Partido Socialista de los Trabajadores para gobernador de California. La
entrevista fue reali-zada el 5 de septiembre por el Canal de California, un
programa de televisión por cable basado en Sacramento, la capital del estado.
Pregunta. Soy John Hancock, presidente del Canal de California. Me acompaña ahora Joel
Britton, candidato independiente para gobernador de California. Bienvenido, señor
Britton.
Respuesta. Gracias.
P. En 60 segundos, ¿quién es Joel Britton?
R.
Soy un empacador de carne jubilado. También soy un dirigente del Partido
Socialista de los Trabajadores y activista por mucho tiempo en el movimiento
sindical. Fui miembro tanto del Sindicato de Trabajadores Petroleros, Químicos
y Atómicos cuando trabajaba en un par de refinerías de petróleo en el sur de
California, como del Sindicato Unido de Trabajadores de Alimentos y del Comercio
cuando trabajaba en plantas empacadoras y procesadoras de carne en la región de
Chicago.
P.
¿Por qué se postula para gobernador?
R.
Me postulo para presentar un punto de vista revolucionario y obrero que
necesitan los trabajadores que están luchando todos los días, especialmente en
las fábricas donde la ofensiva de los patrones ha sido más severa. Están
luchando por defender su sindicato, por sus condiciones de vida y por una vida
mejor. Y creo que yo puedo expresar, puedo representar las aspiraciones de las
personas en esta situación que actualmente enfrentan un ataque terrible contra
los salarios, las condiciones de trabajo, los derechos sindicales….
P. ¿Qué considera usted la responsabilidad más importante del gobernador?
R.
Utilizar el puesto para promover la lucha del pueblo trabajador por una vida
mejor. Esto incluiría —aunque se trate de un puesto estatal y no federal—
hacer campaña e instar a otros a que nos unamos para oponernos a las aventuras
militares de Washington en el exterior. Me sumaría a las millones de personas
en todo el mundo que reclaman la retirada de las tropas norteamericanas de Iraq,
Afganistán y Africa, que se oponen al Plan Colombia en Sudamérica. El gobierno
federal, que es el gobierno de la clase patronal en este país, está empeñada
a toda costa en revolucionar las fuerzas armadas de Estados Unidos, en
reorganizarlas para tratar de rescatar al sistema para los ricos, y me opongo a
eso. Yo usaría el puesto de gobernador para promover ese punto de vista.
P. ¿Cuáles
son sus criterios sobre la reforma de las finanzas de campaña? ¿Cree que es
necesaria la reforma, y, de ser así, qué propondría?
R.
Creo que lo que se pone en esa categoría no es útil. Es una farsa. Common
Cause y otras organizaciones que han planteado estas diversas formas de hacer
pequeños arreglos en el sistema no han hecho nada para cambiar la naturaleza
esencial de la política electoral en Estados Unidos, que está regido por un
sistema de dos partidos, y ambos representan a la clase adinerada en este país,
la clase que posee el capital, que posee los bancos, etcétera. No apoyo para
nada sus pequeños arreglos de esto. Estoy a favor de que el movimiento obrero
entre en el escenario político a nombre de sus propios intereses, en vez de
apoyar mayormente a demócratas y de vez en cuando a un republicano liberal. El
movimiento obrero debería promover la acción política independiente por parte
de la clase obrera, y si sucediera eso yo no estaría a favor de restringir los
gastos….
Nosotros y ellos
P. ¿Cuáles
asuntos son los que considera que deben ser los que definan estas elecciones?
R.
Los intereses del pueblo trabajador. No existe tal cosa como intereses de
California. Existe un “nosotros” y un “ellos” que debemos considerar.
Los trabajadores necesitan reconocer en la vida política, como hacen en muchos
casos en su vida personal, que se trata de un estado, y de un país y de un
mundo, que están divididos en clases. Y los trabajadores necesitan juntarse
para solidarizarse entre sí y luchar por un nuevo sistema: un sistema basado no
en la explotación y la opresión sino en la libertad, la igualdad y la
solidaridad humana.
P. Entonces,
de ser electo, ¿cuáles serían sus tres principales prioridades, y cómo haría
que se realizaran?
R.
Dado el alto nivel de desempleo en el estado de California, una prioridad
inmediata debe ser la promoción de una lucha del pueblo trabajador —y de
cualquiera que esté dispuesto a sumarse a ella— por un masivo programa de
obras públicas para reconstruir las viviendas, las escuelas, las clínicas, las
guarderías infantiles, y cualquier otra cosa que necesitemos. Esto ofrecería
empleos a todos mediante este masivo esfuerzo, con salarios a escala sindical,
con trato igual para todos y medidas de acción afirmativa para los que han sido
excluidos de la fuerza laboral de una forma discriminatoria.
Dentro de este cuadro apoyamos la lucha por el trato igual de los
inmigrantes. Toda persona que esté aquí en California debe recibir trato igual.
Esto significa el derecho a conducir un auto; el derecho de trabajar; el derecho
a la atención médica; el derecho a la educación para sus hijos y para ellos
mismos. Así que apoyo el esfuerzo por destacar estos problemas de derechos de
los inmigrantes, apoyando la Marcha de la Libertad por los Derechos de los
Inmigrantes. El 20 de septiembre sale de Los Angeles, San Francisco y Seattle,
rumbo a Washington, al parque Liberty en Nueva Jersey, y a la ciudad de Nueva
York donde se dará una gran protesta para resaltar este problema.
P. ¿Y una tercera prioridad?
R. La defensa de los derechos de la mujer es sumamente importante. La Corte Suprema
falló en 1973, en el caso Roe
contra Wade, a favor del derecho a la vida privada que le permite a
la mujer la opción de tener hijos o no. Me opongo a la esterilización forzosa
tanto como apoyo el derecho de dar término a un embarazo y el derecho al aborto.
Hay que defender estos derechos….
P. ¿Cuál
debe ser, en su opinión, el papel del estado en el desarrollo económico? ¿Cómo
equilibraría la necesidad de crear empleos con la necesidad de que los negocios
se realicen de manera justa y abierta?
R.
No tengo una concepción equilibrada al respecto. Estoy a favor de construir un
movimiento suficientemente fuerte del pueblo trabajador para que tengamos un
gobierno de trabajadores y agricultores. El pueblo trabajador será la clase
gobernante, así como ahora nos gobierna una clase de capitalistas. Entonces no
considero que sea un equilibrio de intereses. Creo que existen intereses antagónicos y yo estoy del lado de la clase obrera en esta lucha, la cual es inevitable y no va a desaparecer mientras tengamos capitalismo.
P. En California tenemos un ambiente donde están subiendo las tarifas de servicios básicos, donde las tarifas del workers’ compensation [compensación por accidentes de trabajo] se están disparando. Muchos negocios en California están viendo pastos más verdes en otros estados. Como gobernador ¿cómo los convencería de quedarse en California?
R. Bueno, tomemos no más uno de estos. Hay muchos llantos y lloriqueos acerca de la compensación por accidentes de trabajo. Los patrones, si quieren gastar menos en compensación por accidentes de trabajo, podrían pensar en reducir la velocidad de las líneas de producción. Podrían pensar en reducir el ritmo al cual nos pasan los puercos en los mataderos, lo cual causa lesiones, lesiones innecesarias. No son lesiones causadas por descuido de los trabajadores. Son lesiones causadas por el ritmo del trabajo y las presiones del trabajo. Existe una tremenda presión física así como presión sicológica en las industrias hoy en día.
Así que ese sería el primer paso. Y después, el sistema de compensación por accidentes de trabajo debe ser integrado a un sistema más amplio de seguro social, de manera que las tarifas de seguros que cobran a los pequeños negocios, por ejemplo, no sean una carga aplastante. Me opongo a que los pequeños negocios sean llevados a la quiebra por este tipo de gastos y presiones. Si esto se manejara como un solo
sistema grande de seguro social, entonces sería posible quitarle esa carga a
los pequeños negociantes.
‘Creo en la Comuna de París’
P. A la luz de las recientes batallas en torno al presupuesto, y los pronósticos de que comenzaremos el próximo año fiscal con un déficit de 12 mil millones de dólares, ¿qué propondría usted para equilibrar el presupuesto?
R.
El pueblo trabajador necesita reconocer que éste no es nuestro presupuesto, éste no es nuestro gobierno. Así que tenemos que mantenernos firmes en oponernos a la carga de esta crisis. Existe una suerte de crisis, pero no la causamos nosotros, no es nuestra crisis. Y la carga de esta crisis no debe recaer sobre nosotros. Las dos opciones que presentan los candidatos de los partidos Demócrata y Republicano y la mayoría de los demás candidatos: una opción es más impuestos, y aún cuando dicen que van a recaer mayormente sobre los ricos, etcétera, la tendencia apunta a impuestos más regresivos al pueblo trabajador, a los que están en las peores condiciones para costearlo. Desde el impuesto a las ventas hasta todo tipo de impuesto a los ingresos. O por otro lado afirman que tenemos que recortar servicios. Me opongo a que recorten cualquier servicio de bienestar social o compensación por accidente laboral o cualquier cosa que beneficie al pueblo trabajador
P. ¿Existen
renglones donde usted piensa que habría que reducir o aumentar gastos?
R.
Bueno, no estoy a favor de meterse y hacer pequeños arreglos. Si uno desea
estudiar el tipo de gobierno que yo propugno, no existiría el tipo de
burocracia inflada y el masivo número de hombres y mujeres armados para
proteger y servir los intereses de la clase capitalista que tienen este gobierno.
Yo veo el ejemplo de la
Comuna de París, la primera vez que el pueblo trabajador en el mundo realmente
tomó el poder y detentó el poder por un tiempo en 1871 en Francia; la Revolución
Rusa de 1917, cuando en los primeros años de esa revolución hubo una república
de trabajadores y agricultores. Luego, bajo Stalin, se degeneró convirtiéndose
en un régimen burocrático. Pero aún así, hasta la fecha, los capitalistas aún
no han logrado restaurar el capitalismo en esas enormes regiones del mundo.
Y luego, lo más
refrescante, durante mi vida, ha sido la Revolución Cubana, donde se comprobó
que el pueblo trabajador en nuestra época puede tomar el poder y detentarlo y
usarlo a nombre del pueblo trabajador no solo en Cuba sino en solidaridad con
las luchas de los trabajadores en otras partes del mundo. Así lo mostraron, por
ejemplo, al enviar a cientos de miles de voluntarios a pelear en Africa contra
el gobierno racista de Sudáfrica, desde mediados de los años 70 hasta fines de
los 80.
P. ¿Y los
energéticos? ¿Cómo garantizamos que los californianos tengamos acceso a un
suministro asequible de energéticos y que satisfaga sus necesidades?
R.
Otra vez, cuando se habla de “nosotros” en este caso, yo diría que debe ser
el pueblo trabajador, que luche para obligar al imperialismo norteamericano, el
cual representa los grandes intereses petroleros y la gran industria petrolera
—industria para la cual yo antes trabajaba, y que, según yo comenté en esa
época, contribuía económicamente tanto a los candidatos demócratas como a
los republicanos que se postulaban para gobernador, senador, etcétera— que
deberíamos luchar para que el imperialismo norteamericano se retire de las
regiones petrolíferas del mundo. Que no mande tropas militares, que no controle
esos recursos. No es “nuestro” petróleo. Es el petróleo de los pueblos de
esas regiones. Y ese sería el primer paso. Simplemente para identificar quiénes
somos y nuestra posición en el mundo. Y un gobierno de trabajadores y
agricultores sería perfectamente capaz de organizar el comercio con aquellos países
que tienen petróleo.
P. ¿Qué
posiciones toma usted respecto a la Proposición 54, la llamada iniciativa por
la privacidad racial? ¿Está o no de acuerdo con esta iniciativa controvertida
que prohíbe que las agencias del gobierno recojan datos raciales?
R.
Creo que hay mucho embuste de ambos lados del debate. Por un lado está un
individuo que ha estado dirigiendo la lucha contra la acción afirmativa y que
alega estar a favor de una sociedad indiferente al color de la piel. No vamos a
tener ese tipo de sociedad mientras tengamos capitalismo. Y a menos que uno esté
forjando un movimiento que pueda ayudar a dirigir una lucha revolucionaria
contra el capitalismo, no está haciendo nada hacia ese fin.
Y por otro lado, los liberales de toda índole, incluyendo figuras pro
derechos civiles, están haciendo campaña por votar “no”, alegando que a
menos que esta medida sea derrotada, no podremos luchar por la acción
afirmativa, o no podremos tener luchas contra la discriminación racista, la
discriminación en el ámbito médico y otros aspectos. Eso es completamente
falso. Sí podemos dirigir una lucha en torno a todos estos problemas sin
promover que el gobierno mantenga todas estas estadísticas.
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