
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR septiembre de 2003 Vol. 27 No. 8
Estados Unidos
Sindicalistas de la costura en Florida anota victoria
 | | Nicole Salgado/Perspectiva Mundial |
Miembros del sindicato UNITE celebran victoria sindical el 18 de julio contra
empresa Point Blank en Florida.
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POR MARK HAMM
OAKLAND PARK, Florida-Los trabajadores de la costura aquí lograron una nueva
victoria en su lucha por un sindicato y un contrato en Point Blank Body Armor,
una de las productoras de ropa más grandes en el sur de Florida con casi 500
empleados.
Un juez de la Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB) declaró que la
compañía, productora de chalecos antibalas para departamentos de policía y
las fuerzas armadas, era culpable de violaciones de las leyes laborales por
haber despedido a tres obreros y por el cierre patronal de cientos de
trabajadores que el año pasado buscaban organizarse en el sindicato de la
costura UNITE.
El juez Ira Sandron le ordenó a Point Blank el 15 de julio que desistiera de
ofrecer sobornos y de amenazar a los trabajadores para impedir que se afiliaran
al sindicato. También ordenó que la compañía pagara los salarios atrasados -calculados
en más de 300 mil dólares- a los trabajadores cuyos derechos fueron violados.
"Estoy muy contenta, y todos los que trabajan conmigo están muy
contentos," dijo a la prensa Virginia Salazar, organizadora sindical y
operadora de máquina de coser en esta planta. "Yo soy de esas personas que
creen que la justicia también existe para los pobres, y no sólo para los ricos.
Hemos ganado una victoria en contra de la compañía, y yo estoy seguro que,
aunque apelen, la ley estará de nuestro lado".
En una victoria afín, según informó el organizador sindical Mervilus Jean-Baptiste,
la división de Miami de la cadena de lavanderías industriales Linens of the
Week firmó un contrato el 11 de julio con el sindicato UNITE en esa ciudad, que
fue reconocido recientemente como representante de los trabajadores de esa
empresa. Los 117 trabajadores en esta planta ganaron el contrato después de
siete meses de lucha por el sindicato.
El 18 de julio los trabajadores en Point Blank celebraron su victoria y el
primer aniversario de un hito en su lucha. En esa fecha en 2002, los gerentes de
la planta cerraron la fábrica en respuesta a una delegación de trabajadores
que pedía que la compañía reconociera a UNITE como su sindicato. La
compañía llamó a alguaciles y guardias de seguridad para que echaran a los
trabajadores de la planta.
Después del cierre patronal la compañía despidió a tres partidarios del
sindicato, provocando una huelga de seis meses para exigir el reconocimiento del
sindicato y la restitución de los tres sindicalistas. La huelga terminó en
febrero cuando un juez federal le ordenó a la compañía que restituyera a los
tres y a todos los huelguistas.
Un año más tarde, para reafirmar su espíritu inquebrantable, los
partidarios del sindicato organizaron reuniones durante el almuerzo frente a la
planta en Oakland Park y después regresaron a trabajar con cientos de globos
inflados con la inscripción "UNITE".
"Un año de lucha: eso sí es una victoria," expresó Prosper
Eljuste a reporteros de Perspectiva Mundial en la celebración.
Leonor Hurtado dijo, "Continuaremos luchando hasta que Point Blank firme
el contrato y nos dé el sindicato."
Si bien el sindicato aún no ha sido reconocido por la compañía, mantiene
una presencia real en la planta, dijeron los trabajadores.
Ever González, quien tiene un año de antigüedad en la planta y estuvo en
huelga por seis meses, celebró los logros obtenidos. "Muchas cosas han
cambiado desde que ganamos el sindicato, como un aumento de salario, mejores
condiciones en los baños," dijo. "Ahora tenemos agua. Sin el
sindicato no tendríamos nada. Tampoco nos respetarían. Gracias al sindicato
estamos luchando por nuestros derechos."
El grupo de trabajadores que lucía las camisetas rojas del sindicato era
mucho más numeroso que el grupo de 30 empleados organizado por la compañía en
una contraprotesta, quienes vestían camisetas azules de la compañía.
El grupo a favor del sindicato incluía a trabajadores que se habían
incorporado a UNITE desde el fin de la huelga. Marie Perlicier, que tiene cuatro
años de antigüedad, no participó en la huelga. Ahora ha firmado la tarjeta
del sindicato y dice que está 100 por ciento a favor del sindicato. "El
sindicato es algo bueno para los trabajadores," dijo.
El fallo de la NLRB dice que la compañía debe pagar a todos los
trabajadores por las horas perdidas el 18 de julio de 2002, ya que el cierre de
la planta fue injustificado. También ordenó que la compañía pagara los
salarios atrasados de los tres trabajadores despedidos, a quienes la gerencia
tuvo que restituir en febrero bajo una orden federal.
Después de la huelga, Point Blank trasladó a los trabajadores que había
contratado durante la huelga en Oakland Park a otra nueva planta que abrió
cerca de Deerfield Beach. Ha tratado de usar la nueva planta como un bastión
antisindical.
Desde el fin de la huelga, los partidarios de UNITE en la planta de Oakland
Park han mantenido una campaña para exigir sus reivindicaciones. En los
últimos meses han organizado frecuentes mítines a los portones de la fábrica
durante sus recesos y almuerzos. Han reclutado a nuevos miembros al sindicato.
Se ha mantenido una oficina de UNITE al otro lado de la calle de la fábrica y
los organizadores continúan trabajando a tiempo completo en la lucha.
El fallo de la NLRB ayudará al esfuerzo sindical, dijeron los trabajadores.
Obliga a la compañía a poner avisos en la planta en inglés, español y
criollo diciendo que los trabajadores tienen derecho a un sindicato, prometiendo
que la compañía no los amenazará, y afirmando que Point Blank pagará los
salarios atrasados según lo ordena la junta laboral. El aviso debe explicar que
la compañía fue declarada culpable de prácticas laborales injustas.
Miembros de UNITE han distribuido volantes en ambas plantas para informar a
los trabajadores sobre la victoria sindical.
La reacción en la planta de Deerfield Beach a los esfuerzos del sindicato
indica una polarización. La organizadora sindical María Revelles dijo el 18 de
julio que más trabajadores habían aceptado los volantes después del fallo de
la NLRB comparado con esfuerzos anteriores, y por lo menos un obrero se paró
para preguntar sobre el significado de la decisión para los trabajadores
contratados durante la huelga. Un obrero en esa planta comentó a los reporteros
de Perspectiva Mundial que los volantes generaban mucha discusión dentro de la
planta.
Hasta ahora los partidarios del sindicato son una pequeña minoría en la
planta de Deerfield Beach, dijo otro trabajador. Al igual que la mayoría en esa
fábrica, él es un inmigrante de Haití, y fue contratado para reemplazar a los
huelguistas durante la huelga. "Yo apoyo los esfuerzos del sindicato a
favor de todos los trabajadores," dijo. "La compañía debe desistir
de sus intentos de manipularnos," dijo.
Nicole Salgado contribuyó a este artículo.
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