
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR septiembre de 2003 Vol. 27 No. 8
Cuba
'La revolución ha hecho posible lo que somos hoy las mujeres cubanas'
Jóvenes de Estados Unidos se reúnen con dirigentes de la FMC
POR MARTÍN KOPPEL
LA HABANA-"La revolución ha hecho posible lo que somos hoy las mujeres
cubanas, y hará posible lo que seremos en la lucha por más avances", dijo
Yolanda Ferrer, secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).
Ella se dirigía a un grupo de jóvenes que visitaban de Estados Unidos.
Desde el triunfo de la Revolución Cubana hace más de cuatro décadas, dijo
Ferrer, la FMC ha impulsado "la lucha por la plena incorporación y
promoción de la mujer en todos los ámbitos de la vida económica, política,
cultural y social. Lucha por una real igualdad de género, por las relaciones de
igualdad entre hombres y mujeres en el seno de la familia, y por una educación
no sexista en todos los ámbitos".
Los visitantes de Estados Unidos escucharon atentamente la presentación.
Después, por más de dos horas, tuvieron un intercambio animado con dirigentes
de la FMC sobre diversos temas: la mujer en el empleo, el aborto, los derechos
de los homosexuales y la defensa de la revolución, entre otros.
El panel de oradoras, que incluía a varios miembros del Secretariado
Nacional de la FMC, estaba encabezado por Vilma Espín, presidenta de la
federación y dirigente de la Revolución Cubana desde el inicio de la lucha
clandestina contra la dictadura batistiana.
Para muchos de los presentes el encuentro, celebrado el 29 de julio en el
Centro de Capacitación para la Mujer "Fe del Valle", fue uno de los
aspectos más notables de su visita a la isla como parte del Encuentro Juvenil
Cuba-Estados Unidos, un viaje de una semana que realizaron casi 300 jóvenes de
todas partes de Estados Unidos. Para la mayoría era su primera visita a Cuba.
El Encuentro Juvenil, celebrado del 23 de julio al 1de agosto, fue auspiciado
por la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), la Unión de Jóvenes
Comunistas (UJC) y otras organizaciones juveniles cubanas. Los visitantes
asistieron al acto en Santiago de Cuba por el 50 aniversario del asalto al
cuartel Moncada, que inició la lucha revolucionaria en Cuba y que al
profundizarse se convirtió en la primera revolución socialista en América.
También visitaron la Escuela Latinoamericana de Medicina, la Universidad de
La Habana, un barrio obrero donde un grupo de estudiantes llevan a cabo trabajo
social revolucionario, el Palacio Nacional de Computación, el Museo de la
Revolución, la base de la Guardia Fronteriza en Guantánamo. y varios centros
de investigación científica. Se encontraron con dirigentes de la UJC y la FEU,
delegados de una asamblea municipal legislativa, familiares de los cinco
revolucionarios cubanos presos en Estados Unidos bajo cargos falsos de
"conspiración para cometer espionaje, y varios dirigentes del gobierno
revolucionario.
Ferrer esbozó la historia de la Revolución Cubana y la lucha contra la
opresión de la mujer. "Antes de la revolución, la situación de la mujer
en Cuba era similar a la que se vive en otros países de América Latina y del
Tercer Mundo", dijo. Estaba sometida a condiciones de segunda clase, de
dependencia completa en el hombre, y concebida como mercancía y como objeto
sexual".
Al triunfo de la revolución en enero de 1959 -cuando el Ejército Rebelde
derrocó a la dictadura de Fulgencio Batista, apoyada por Washington- solo
trabajaban 194 mil mujeres. Unas 70 mil eran trabajadoras domésticas y 100 mil
ejercían la prostitución -"como única forma de supervivencia para
muchas", apuntó Ferrer. El 49 por ciento de los analfabetos eran mujeres,
más del doble de la tasa de analfabetismo en el país.
"Las mujeres participaron activamente en las lucha revolucionaria contra
Batista", que estaba encabezada por el Movimiento 26 de Julio y el
Ejército Rebelde bajo el comando de Fidel Castro, dijo Ferrer. "En tres de
las seis provincias [de aquel entonces], el Movimiento 26 de Julio estuvo
coordinado en diferentes momentos por mujeres". De hecho, Vilma Espín
coordinó las actividades del Movimiento 26 de Julio en la provincia clave de
Oriente antes de incorporarse al Ejército Rebelde.
"Fidel siempre tuvo muy clara la importancia de la participación de la
mujer en la lucha revolucionaria," dijo Ferrer. "Cuando se estaba
combatiendo en la Sierra Maestra, él llevó a cabo una lucha ideológica
profunda sobre esto con los comandantes del Ejército Rebelde". Algunos de
los comandantes, reflejando prejuicios contra la mujer que aún estaban muy
arraigados hasta entre algunos de los mejores combatientes, insistían en que no
se podía permitir que las mujeres combatieran, sobre todo cuando no había
suficientes armas para todos.
Rechazando ese argumento, "Fidel organizó el Pelotón de Mujeres
Mariana Grajales", dijo la dirigente de la FMC. Esta decisión señaló la
trayectoria social que el nuevo poder revolucionario continuaría siguiendo
después de la caída de la dictadura en 1959.
La Federación de Mujeres Cubanas, que hoy cuenta con 3.9 millones de
miembros, se constituyó el 23 de agosto de 1960, cuando el pueblo trabajador de
Cuba se movilizaba para consolidar su poder. En su acto de fundación, dijo
Ferrer, "Fidel planteó las tareas iniciales: organizar a las mujeres,
alfabetizarlas, y luchar para eliminar la discriminación contra ellas. Para
hacer esto, habló de dos de las tareas fundamentales que debía acometer la
organización de inmediato: la creación de los círculos infantiles y la
creación de escuelas para las jóvenes campesinas".
Las mujeres, especialmente las jóvenes, participaron masivamente en la
campaña de alfabetización en 1960 y 1961, que prácticamente eliminó el
analfabetismo en un año. "Se incorporaron a brigadas de trabajo
voluntario: para salvar cosechas, y en la construcción de hospitales y
escuelas", dijo Ferrer.
Capacitación para mujeres campesinas
En 1960, dijo la dirigente de la FMC, "se creó la Escuela de Campesinas
Ana Betancourt". En unos pocos años, "14 mil muchachas llegaron del
campo, de los lugares más intrincados del país", para cursos de
capacitación. Recibieron clases de corte y costura, se les alfabetizó y se les
enseñó normas de salud e higiene, eliminando los parásitos que traían y
arreglando sus dientes. "Cuando llegaron los papás y las mamás para hacer
una visita el Día de las Madres, no las reconocieron por los cambios" en
sus habilidades, su confianza y su salud, dijo Ferrer.
Además, las Escuelas de Superación para las Trabajadoras domésticas
ofrecieron cursos de capacitación para que las mujeres pudieran conseguir
empleos más allá del servicio doméstico. "Y por primera vez en Cuba
entraron mujeres y negras -que habían sido domésticas- en los bancos",
empleo del cual antes habían sido excluidas.
Durante las últimas cuatro décadas, dijo Ferrer, las mujeres cubanas han
hecho enormes avances en la lucha por la igualdad, tanto en el empleo como en la
educación y el libre acceso al aborto. Por ejemplo, dijo, las mujeres ahora
representan la mitad de los graduados universitarios, comparado con un 3 por
ciento en 1959. Actualmente representan el 44.7 por ciento de la fuerza laboral;
en 1953 solo eran el 12 por ciento. Hoy día, dos de cada tres técnicos medios
o superiores son mujeres. En las industrias, el 22 por ciento de los
trabajadores son mujeres. Asimismo, las mujeres participan activamente en la
defensa de la revolución, desde las milicias hasta las Fuerzas Armadas
Revolucionarias.
Ferrer describió los retos que afrontaron las mujeres con la crisis
económica-conocida aquí como el Periodo Especial-que se precipitó en los
años 90 con el colapso de la ayuda y las relaciones comerciales favorables de
las cuales gozó Cuba con la Unión Soviética y Europa oriental. Los agudos
desabastecimientos de todo tipo de producto de consumo, desde el combustible
hasta el jabón y la comida, y el fuerte declive de la producción industrial y
agrícola, especialmente en la primera mitad de esa década, dejó sin empleo a
muchos trabajadores y aumentó enormemente la carga de las tareas domésticas
que recaían sobre la mujer.
Más mujeres en la fuerza laboral
"Pero el rigor de la crisis no implicó el regreso de la mujer al
hogar", dijo Ferrer. Gracias a los esfuerzos de la FMC y la dirección
revolucionaria, la proporción de la mujer en la fuerza laboral es aún mayor
que al principio del Periodo Especial: del 38.7 por ciento en 1989 a un 44.7 por
ciento en 2002. Esto se aproxima a la cifra comparable en Estados Unidos, donde
en 1994 un 46 por ciento de la fuerza de trabajo eran mujeres.
En respuesta a una pregunta, Ferrer dijo que la FMC y la dirección
revolucionaria del país habían rechazado el argumento de que, frente al
creciente desempleo, había que dar prioridad en el empleo a los hombres sobre
las mujeres. Se organizaron varios programas de empleos para garantizar que las
mujeres y los jóvenes no fueran afectados de manera desproporcionada.
"En cada municipio y en cada provincia del país evaluamos las
características del empleo para las mujeres, y pudimos incrementar todos los
años la proporción de mujeres en el empleo", dijo. "Se establecieron
programas para encontrar trabajo para las mujeres jefas de hogar y las personas
-especialmente mujeres- con discapacidades.
"Se estableció una comisión de empleo femenino, integrada por
representantes del Ministerio del Trabajo, la Central de Trabajadores de Cuba
[CTC] y la Federación de Mujeres Cubanas. Cuando se va a producir un cierre o
un cambio de producción en un centro de trabajo, se evalúa a las mujeres en
igualdad con los hombres trabajadores en esos centros, para reubicarlos a otros
empleos. Por ejemplo, hemos desarrollado el programa de la agricultura urbana en
la cosecha de vegetales y hortalizas en las ciudades, y en ese programa hemos
logrado incorporar a más de 100 mil mujeres en todo el país".
Las panelistas agregaron que otro avance reciente fue una ley promulgada en
2001 -por la cual habían abogado la FMC y la CTC- que extiende la licencia por
maternidad remunerada de seis meses a un año.
"¿Cuál es la situación de los derechos de los homosexuales?"
preguntó otro joven de Estados Unidos.
Vilma Espín contestó esa pregunta. Espín, quien estuvo en el Ejército
Rebelde durante la guerra revolucionaria, es la presidenta fundadora de la FMC.
Hoy día también es diputada en la Asamblea Nacional de Cuba, miembro del
Consejo de Estado y Heroína de la República de Cuba.
Espín dijo que el enfoque de la dirección revolucionaria en Cuba hacia los
homosexuales ha sido un proceso. "Por mucho tiempo en el mundo ha habido
discriminación contra los homosexuales, y también contra los
transexuales", dijo Espín. Después de la revolución, Cuba enfrentó un
legado de prejuicios sexistas contra las mujeres y los homosexuales.
A medida que la dirección revolucionaria impulsó la lucha por los derechos
de la mujer, promovió la educación sexual y amplió la educación en general,
"empezamos a enterarnos de la discriminación y otros problemas de los
homosexuales", dijo la presidenta de la FMC. Ese proceso se vio facilitado
por las discusiones entabladas con individuos en Estados Unidos y otros países
donde, a raíz del movimiento por los derechos de la mujer, se habían logrado
avances en la lucha contra la discriminación antihomosexual. "Decimos que
no puede haber discriminación contra mujeres u homosexuales. Los homosexuales
tienen que tener los mismos derechos que tienen los demás en su vida
personal".
Espín también respondió a una pregunta de si existía un el abuso infantil
en Cuba. Sí, dijo, se han dado casos de abuso sexual y violencia contra niños,
aunque mucho menos que en Estados Unidos u otros países capitalistas.
"Nuestras leyes que prohiben la violencia contra los niños son muy
fuertes, y la Federación trabaja mucho en esto", dijo.
Otra pregunta era acerca del resurgimiento de la prostitución en Cuba desde
principios de los años 90, especialmente en torno a los centros turísticos.
Una de las panelistas de la FMC, Sonia Beretervide, explicó que uno de los
primeros resultados del avance de la revolución fue el desmantelamiento del
negocio de la prostitución organizada que había crecido mucho en Cuba
capitalista. La FMC ayudó a capacitar a las mujeres que habían sido
prostitutas para poder obtener empleos productivos, las alfabetizó y se dedicó
a integrarlas a la obra de la revolución. "Fueron las propias mujeres las
que hicieron esto", dijo. "Al principio creíamos que sería un
proceso largo, pero nos asombró la rapidez con la cual prácticamente
desapareció la prostitución organizada".
Con la crisis económica del Periodo Especial, la prostitución comenzó a
crecer nuevamente y a convertirse en un fenómeno social significativo. A
diferencia de la época antes de 1959, dijo Beretervide, las mujeres que hoy
día ejercen la prostitución lo hacen "no como para sobrevivir, sino por
la posibilidad de acceder a lo último en la moda y a otros productos de consumo
que faltan y que son caros en Cuba".
No obstante, como siempre, este fenómeno se ve impulsado por factores
económicos y es una expresión concreta de la condición de segunda clase de la
mujer.
"Las mujeres vinculadas a la prostitución son una minoría
relativamente pequeña, pero el trabajo con ellas tiene mucha importancia para
la Federación", dijo Beretervide. A los proxenetas se los trata como
delincuentes. En cambio, en relación a las mujeres que son prostitutas, los
miembros de la FMC, trabajadores sociales y voluntarios de la salud están
trabajando en los barrios donde hay más prostitución a fin de integrar a las
mujeres a empleos, a la escuela y a otras actividades productivas. "Hacemos
trabajo directo y diferenciado a la situación particular de cada
muchacha", apuntó.
Después del encuentro, muchos de los jóvenes de Estados Unidos dijeron que,
para ellos, uno de los momentos más notables del intercambio fue la poesía que
leyó una dirigente de la FMC titulada "Carta de una madre cubana a una
madre norteamericana". La carta afirma que si el hijo de la madre
estadounidense, Robert, viene a Cuba en aras de paz, su hijo Juan lo recibirá
como amigo para jugar béisbol. Pero si el gobierno de Estados Unidos manda a
Robert a invadir Cuba, le recuerda que "los piratas que tocan esta isla
quedan en sus costas, y vivos nunca quedan".
"Esa clase de organización de mujeres es la que me gusta",
comentó una estudiante de Los Angeles durante el intercambio de experiencias
esa noche a la hora de la cena.
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