
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR septiembre de 2003 Vol. 27 No. 8
Brasil
Trabajadores rurales intensifican lucha por tierra
POR MICHAEL ITALIE
El Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) en Brasil ha realizado
unas 120 tomas de tierra en lo que va del año. La organización exige que el
gobierno acelere la distribución de tierras a los campesinos. Al mismo tiempo,
los latifundistas están presionando para que el gobierno reprima estas luchas.
Por otra parte, el nuevo gobierno de Luis Inácio Lula da Silva está
impulsando propuestas para recortar las pensiones de jubilación. Miles de
empleados públicos paralizaron labores por varios días a comienzos de julio
para oponerse a estos recortes.
Estos sucesos indican las elevadas expectativas y la creciente confianza del
pueblo trabajador en Brasil para luchar en defensa de sus intereses. Esto
preocupa a Wall Street, especialmente ya que Brasil tiene una creciente deuda
externa de 260 mil millones de dólares.
La agudización de la lucha por la tierra ha llevado al nuevo gobierno
socialdemócrata a un conflicto con los trabajadores rurales sin tierra. Los
terratenientes capitalistas tampoco están satisfechos con el manejo de la
crisis por el gobierno.
Los dirigentes de las organizaciones de latifundistas están regañando al
gobierno por "no hacer valer la ley" en defensa de su riqueza. Algunos
han organizado milicias privadas para hacerlo ellos mismos.
La economía brasileña, presentada a mediados de los años 90 como modelo de
desarrollo capitalista en el mundo semicolonial, se fue a pique en 1998. El
producto nacional bruto del país se contrajo y el desempleo aumentó.
La caída vertiginosa continuó en 2002. El real, la moneda brasileña, bajó
en un 35 por ciento y la inflación se disparó. El gobierno de Fernando Enrique
Cardoso recibió un préstamo de "rescate" de 41.5 mil millones del
Fondo Monetario Internacional a cambio de recortes en el seguro social y
aumentos de impuestos que redujeron los ingresos del pueblo trabajador.
El 1 de enero Da Silva asumió la presidencia tras una rotunda victoria en la
elecciones de octubre como candidato del Partido de los Trabajadores (PT). Su
victoria electoral, como las de Lucio Gutiérrez en Ecuador y de Néstor
Kirchner en Argentina, indicó las crecientes expectativas del pueblo trabajador
en estos países, que han quedado arrollados por la depresión económica y la
ofensiva de los gobernantes capitalistas nacionales contra sus conquistas
sociales.
El número de ocupaciones de tierra alcanzó su nivel más alto desde marzo,
cuando el MST puso fin a su moratoria de dos meses contra estas acciones, la
cual había anunciado como gesto de buena fe hacia el nuevo presidente. Los
enfrentamientos más encarnizados con los terratenientes se han dado en el
estado de Sao Paulo, donde está concentrada la producción agrícola en mayor
escala. Se han dado conflictos en 20 de los 26 estados de la nación.
En Presidente Epitacio, 3 500 familias pusieron un campamento para exigir
tierra y recursos. El MST dijo que cuando el número de familias llegara a 5 mil
-la mitad de la población de la ciudad- el marcharían a la ciudad cercana de
Presidente Prudente, donde viven algunos de los grandes rancheros, para exigir
los reclamos de los trabajadores sin tierra. El alcalde dijo que bloqueará la
entrada a la ciudad.
Las cifras del gobierno indican que las tomas de tierra aumentaron en un 62
por ciento en la primera mitad de 2003 comparado con el mismo periodo del año
pasado.
Las exportaciones agrícolas han ocupado un papel clave en la recuperación
de las ganancias de los capitalistas brasileños desde la elección de Lula,
proyectando un superávit comercial de 23 mil millones de dólares para este
año. La devaluación precipitosa del real ha dado un impulso a estas
exportaciones. Hoy Brasil es el país exportador más grande de azúcar en
bruto, el segundo exportador más grande de soja, y el tercero más grande de
carne.
La distribución de tierras en Brasil es una de las más desiguales del
mundo. Casi la mitad del territorio cultivable en el país está en manos de un
3 por ciento de la población, mientras que el 40 por ciento más pobre es
dueño del 1 por ciento de la tierra.
El MST reclama la entrega de tierras a un millón de familias para el año
2006 como primer paso.
Lula está buscando poner fin a las acciones del MST, tratando de asegurar a
la población rural que tales acciones no son necesarias, al tiempo que dice
apoyar una reforma agraria. "No me imagino que en un país de este tamaño,
con la cantidad de tierra que tiene, sea necesaria una ocupación
violenta", dijo en junio.
En una rueda de prensa después de reunirse con dirigentes del MST en julio
en uno de sus campamentos, Lula se puso una gorra del MST. Los dirigentes
empresariales se quejaron con amargura de que el gobierno aún no ha reprimido
las tomas de tierras "ilegales".
"Es totalmente inaceptable que el gobierno haya abierto sus puertas a un
grupo guerrillero violento como el MST", dijo Humberto Sa del
"Movimiento de Productores Rurales contra el MST". Sa es dueño de
1200 acres en el estado de Paraná y es uno de los que han formado milicias para
atacar las ocupaciones de los trabajadores sin tierra.
Aunque no es nuevo que los grandes terratenientes en Brasil organicen a
matones armados, "el movimiento miliciano está cobrando fuerza ya que
existe la convicción de que el gobierno tiene fuertes lazos con el movimiento
de los sin tierra y los rancheros saben que tienen que protegerse", dijo un
dirigente de los hacendados.
El gobierno brasileño informa que desde el comienzo de 2003 han sido
asesinados 13 trabajadores sin tierra. El MST dice que las cifras son mucho
mayores:1 500 de sus miembros han sido asesinados en la lucha por la tierra en
los últimos cuatro años.
El dirigente del MST José Rainha fue arrestado el 11 de julio en Teodoro
Sampaio, en el estado de Sao Paulo, acusado en relación a una toma de tierras
ocurrida hace tres años. En 2000 el MST derrotó una campaña del gobierno para
fabricarle un caso de asesinato a Rainha.
Ante las huelgas de los empleados públicos contra la "reforma" de
pensiones, una meta clave de su gobierno, da Silva hizo unos cambios modestos al
plan cuando lo presentó el 17 de julio al congreso. Los informes de prensa
indicaron que el 40 ó 50 por ciento de los empleados públicos se sumaron a los
paros que empezaron el 6 de julio. En los paros participaron diversos empleados
públicos, tanto trabajadores de hospitales como profesores universitarios.
Las protestas terminaron cuando Lula prometió hacer pequeñas concesiones.
La Central Unica de Trabajadores, que apoya al gobierno del PT, no se sumó a la
huelga.
El 13 de agosto, la cámara baja del Congreso aprobó la propuesta de
"reforma" de pensiones, una victoria para el gobierno.
La nueva ley busca eliminar 17 mil millones de dólares del fondo de
pensiones en los próximos 20 años, para que esta suma se pueda usar para el
pago de la deuda externa de Brasil.
Bajo la propuesta, unos 4 millones de empleados públicos sufrirán una
reducción de sus pensiones y un nuevo impuesto del 11 por ciento a sus pagos de
jubilación. Además, los trabajadores tendrán que haber trabajado 35 años, y
un mínimo de 20 años como empleados públicos. La edad mínima para jubilarse
aumentaría en siete años para hombres y mujeres: a 60 y a 55 años,
respectivamente.
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