
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR septiembre de 2003 Vol. 27 No. 8
Cuba
Celebran 50 aniversario del asalto al cuartel Moncada
POR MARTÍN KOPPEL
Y PAUL PEDERSON
SANTIAGO DE CUBA-"Parece algo irreal estar aquí en este mismo sitio 50
años después de los acontecimientos que conmemoramos hoy", dijo el
presidente cubano Fidel Castro. Se dirigía a un público entusiasta de 10 mil
trabajadores, campesinos, estudiantes y otros que se congregaron aquí el 26 de
julio para celebrar el 50 aniversario del asalto al cuartel Moncada.
En esa fecha en 1953, unos 160 hombres y mujeres dirigidos por Fidel Castro
-quien entonces tenía 26 años-realizaron ataques armados simultáneamente
contra el cuartel militar Moncada en esta ciudad y el cuartel Carlos Manuel de
Céspedes en Bayamo, ambos en Cuba oriental. Se proponían provocar una revuelta
popular contra la dictadura de Fulgencio Batista, un régimen apoyado por
Washington.
Los asaltos fracasaron, y más de 50 revolucionarios capturados fueron
asesinados, muchos de ellos después de ser torturados brutalmente. Fidel Castro
y otros 27 combatientes detenidos fueron sometidos a juicio. Sin embargo, los
ataques tuvieron un efecto político electrizante en Cuba, y fueron el inicio de
una creciente lucha revolucionaria.
Tres años más tarde, el Movimiento 26 de Julio y el Ejército Rebelde
lanzaron la guerra revolucionaria que culminó con el derrocamiento del régimen
batistiano el 1 de enero de 1959. Ese triunfo sentó las bases para la creación
de un gobierno de trabajadores y agricultores y abrió la puerta a la primera
revolución socialista en América.
Cincuenta años más tarde, el pueblo trabajador a lo largo de la isla
celebró su poder revolucionario y su resistencia exitosa frente a las
agresiones incesantes de Washington contra su revolución.
En uno de los festejos comunitarios que se dieron a la medianoche antes del
26 de julio, los vecinos de un barrio obrero les relataron a un grupo de
jóvenes que visitaba de Estados Unidos -parte del Encuentro Juvenil
Cuba-Estados Unidos- las experiencias que ellos o sus padres habían vivido
durante la lucha revolucionaria en Santiago, la segunda ciudad de Cuba. "Mi
padre participó en el [levantamiento del] 30 de noviembre y conoció a Frank
País. Después se alzó en la Sierra" Maestra, incorporándose al
Ejército Rebelde, dijo Marta Jiménez, al referirse a la rebelión de masas
organizada en Santiago por el Movimiento 26 de Julio el 30 de noviembre de 1956.
País fue el principal organizador de ese levantamiento, que fue aplastado.
En la celebración frente al cuartel Moncada, Juana Alcira, trabajadora de
restaurante, dijo que ella se integró al movimiento clandestino en el pueblo
cercano de Palma Soriano poco antes de cumplir los 14 años. "Vendía bonos
[para recaudar fondos] y el periódico del Movimiento 26 de Julio", dijo.
Alcira es miembro de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana.
En el acto de celebración participaron grupos importantes de trabajadores de
construcción, telecomunicaciones, restaurantes y otras industrias. Estaban
presentes delegaciones internacionales de Brasil, Puerto Rico, Venezuela y otros
países latinoamericanos. Además del Encuentro Cuba-Estados Unidos, llegaron de
Estados Unidos delegaciones de la Brigada Venceremos y de cubanos en Miami que
se oponen al embargo económico de Washington a Cuba.
Varios de los oradores exigieron la excarcelación de los cinco
revolucionarios cubanos que actualmente purgan largas condenas en prisiones
norteamericanas bajo acusaciones falsas de conspiración para cometer espionaje.
Antonio Guerrero, uno de los cinco, mandó un mensaje de saludo al acto desde su
celda en la prisión federal de Florence, Colorado.
Fidel Castro citó el famoso discurso que él había dado el 16 de octubre de
1953, conocido como "La historia me absolverá". En ese discurso
había presentado un programa democrático revolucionario para Cuba que
reivindicaba una profunda reforma agraria, medidas contra la discriminación
racista, y otros derechos democráticos. Luego ese discurso fue redactado de
nuevo por Castro y sacado de la prisión. Se imprimió y repartió decenas de
ejemplares de ese texto, que se convirtió en el programa del movimiento
revolucionario para derrocar a la dictadura. Después de una campaña
internacional en su defensa, Castro y demás veteranos del Moncada fueron
excarcelados como parte de una amnistía general, y se exiliaron en México.
Allá reagruparon sus fuerzas y regresaron a Cuba a bordo del yate Granma en
diciembre de 1956. Los que sobrevivieron una emboscada por parte de las fuerzas
batistianas unos días antes de su desembarco y el inicio de la guerra
revolucionaria en la Sierra Maestra.
Se cumplió programa del Moncada
En pocos años después del triunfo de enero de 1959, "el programa del
Moncada se cumplió y sobrecumplió", subrayó el presidente cubano en su
discurso. Uno de los elementos de este programa fue la transformación de todos
los cuarteles militares de la antigua dictadura en centros educacionales,
incluido el Moncada, que ahora es una escuela primaria. La celebración se
realizó frente a la escuela.
Citando su discurso durante el juicio, el dirigente cubano detalló las
condiciones que los trabajadores y campesinos enfrentaban en aquel entonces. En
1953 había dicho que "600 mil cubanos están sin trabajo. Quinientos mil
obreros del campo trabajan cuatro meses al año y pasan hambre el resto".
Agregó, "El 85 por ciento de los pequeños agricultores cubanos está
pagando renta y vive bajo la perenne amenaza del desalojo de sus parcelas".
Unas 200 mil familias campesinas no tenían tierra, y las mejores tierras
estaban en manos de capitalistas norteamericanos. Unos 2.8 millones de
pobladores rurales carecían de luz eléctrica. Muchos trabajadores urbanos
pagaban hasta un tercio de sus ingresos en alquileres. El pueblo trabajador
estaba azotado por enfermedades, pero el acceso a los hospitales del estado solo
era posible mediante la recomendación de un político a cambio de su voto.
"Estas frases e ideas describían todo un pensamiento subyacente sobre
el sistema económico y social capitalista que debía ser sencillamente
eliminado", destacó Castro.
Comparando esas condiciones con las actuales, el dirigente cubano señaló
que en 1953, un 22.3 por ciento de la población era analfabeta, mientras que
hoy día es apenas un 0.5 por ciento. El desempleo, anteriormente el azote de la
clase obrera, actualmente no es más que el 3.1 por ciento. El porcentaje de
estudiantes de secundaria y universitarios ha crecido del 3.2 por ciento (de las
personas de 10 años de edad o mayores) hasta casi el 59 por ciento hoy en día.
Un 85 por ciento de los cubanos ya son dueños de su casa o apartamento y no
pagan alquiler. La electrificación de los hogares ha crecido del 55.5 por
ciento al 95.5 por ciento. Y Cuba tiene más médicos por persona que cumplen
misiones voluntarias que cualquier otro país del mundo.
La expectativa de vida en Cuba ahora sobrepasa los 76 años, y la mortalidad
infantil ha descendido a 6.5 por mil nacidos vivos: indicadores comparables a
los países capitalistas más industrializados.
Castro dijo que Cuba ahora estaba en medio de una transformación de su
sistema educativo. Una de las iniciativas que se están tomando es la
"municipalización de la universidad", es decir, la creación de
extensiones universitarias en todos los municipios del país, una medida
destinada a ampliar el acceso a la enseñanza superior entre el pueblo
trabajador.
Dirigiéndose al otro tema principal de su discurso, Castro respondió a las
declaraciones recientes de los países imperialistas integrantes de la Unión
Europea, que habían reiterado sus condenas de Cuba por supuestas violaciones de
derechos humanos y que amenazaban con eliminar o recortar drásticamente su
"ayuda humanitaria" a esta nación caribeña.
'Nuestra soberanía no se negocia'
Los funcionarios de la UE han condenado el enjuiciamiento y la ejecución de
tres cabecillas de un secuestro armado de un ferry de pasajeros que se realizó
en el puerto de La Habana en abril pasado. También han denunciado el arresto y
las sentencias contra 75 individuos, los cuales pertenecen a pequeños grupos
contrarrevolucionarios financiados por Washington, bajo cargos de colaborar con
funcionarios de la Sección de Intereses de Estados Unidos en sus esfuerzos por
librar su guerra económica contra Cuba.
Castro descartó la "supuesta ayuda humanitaria" de gobiernos
burgueses en Europa, que además solo representa un promedio de 4.2 millones de
dólares por año. Al mismo tiempo, Cuba paga anualmente1 500 dólares a los
gobiernos de la UE para poder comprar artículos de importación. "¿Quién
realmente está ayudando a quién?" preguntó.
Cuba revolucionaria solo aceptará ayuda sin condiciones, afirmó.
"El gobierno de Cuba, por elemental sentido de dignidad, renuncia a
cualquier ayuda o resto de ayuda humanitaria que pueda ofrecer" la Unión
Europea, afirmó Castro. El gobierno cubano también rechazó la declaración de
la UE de que el "diálogo político debe proseguirse. "La soberanía y
la dignidad de un pueblo no se discuten con nadie".
Castro destacó la ayuda internacionalista de Cuba a naciones del Tercer
Mundo y movimientos de liberación nacional por todo el mundo, incluidos los
más de 300 mil soldados voluntarios que cumplieron misiones en Angola en los
años 70 y 80, derrotando las repetidas invasiones de ese país por el régimen
sudafricano del apartheid. "Mientras combatientes cubanos derramaban su
sangre luchando contra los soldados del apartheid, los países de la Unión
Europea intercambiaban miles de millones de dólares cada año en mercancías
con los racistas sudafricanos y, a través de sus inversiones, se beneficiaban
del trabajo semiesclavo y barato de los nativos sudafricanos".
Tras describir el saqueo del mundo semicolonial por las potencias
imperialistas, afirmó, "¡Ni Europa ni Estados Unidos dirán la última
palabra sobre los destinos de la humanidad!" El público irrumpió con
gritos de "¡Fidel, aprieta, que a Cuba se respeta!"
Después del acto, varios trabajadores que hablaron con Perspectiva Mundial
reiteraron la postura expresada por el presidente cubano. "Cualquier ayuda
que recibamos tiene que ser sin condiciones", dijo Jorge Pérez, un obrero
de la construcción.
"No necesitamos ayuda de la Unión Europea", dijo Bárbara
Castelnau Torres, una ingeniera de la empresa telefónica. "La solidaridad
internacionalista de Cuba a otros países es incondicional. Con esa solidaridad
Cuba está saldando su deuda con la humanidad".
"No vamos a negociar nuestros principios", agregó.
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