
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR septiembre de 2003 Vol. 27 No. 8
Estados Unidos
Tribunal ratifica acción afirmativa
Corte Suprema también afirma derecho de homosexuales a vida privada
POR MARTÍN KOPPEL
La Corte Suprema de Estados Unidos ha emitido varias decisiones importantes
que indican tendencias profundas en la sociedad respecto a ciertos derechos
fundamentales. Reflejan el criterio de sectores importantes de la clase
dominante norteamericana de que la burguesía ha ido demasiado lejos en sus
ataques a estos derechos.
Los dos casos más destacados fueron el fallo histórico del 23 de junio, que
afirmó que los programas de acción afirmativa en la enseñanza superior están
protegidos por la constitución de Estados Unidos, y la decisión del 26 de
junio, que anuló una ley antihomosexual en Texas y ratificó el derecho
constitucional de los homosexuales a su vida privada y a estar protegidos contra
la discriminación y el acoso. Otros fallos de la Corte Suprema reforzaron los
derechos de la mujer en el empleo y los derechos de las personas acusadas en
casos de pena capital.
En el primer caso, la Corte Suprema respaldó, por un voto de 5 a 4, el
programa de ingreso de la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan, el
cual "permite la consideración de raza como factor para admitir" a
estudiantes.
En un fallo relacionado, el tribunal rechazó el programa de ingreso de la
Universidad de Michigan para los estudiantes subgraduados (de los primeros
cuatro años), por usar un sistema que otorgaba puntos a los solicitantes que
eran negros, latinos o indígenas. Sin embargo, los dos fallos juntos son
suficientemente amplios como para que se pueda diseñar una política de ingreso
que mantenga la acción afirmativa.
A raíz de las luchas de masas por los derechos civiles en los años 50 y 60,
que derrocaron el sistema de segregación racial institucionalizada en el Sur de
Estados Unidos y transformaron la conciencia del pueblo trabajador, surgieron
demandas a favor de la acción afirmativa: medidas especiales para combatir la
discriminación endémica y ampliar el número de negros, chicanos y otras
nacionalidades oprimidas así como mujeres en ciertos empleos y otros aspectos
de la sociedad de los cuales han sido excluidos históricamente. A lo largo de
las últimas cuatro décadas, se han conquistado programas de acción afirmativa
en la educación, el empleo, la vivienda y otras esferas. Las conquistas más
firmes han sido las que establecieron cuotas numéricas de acción afirmativa
como instrumento para obligar a los patrones y a funcionarios estatales a
cumplir con estas normas.
En su decisión de 1978 Directores de la Universidad de California versus
Bakke, la Corte Suprema declaró inconstitucional el uso de cuotas raciales para
decidir el ingreso de estudiantes a las universidades. Por otra parte, afirmó
que "el objetivo de lograr un estudiantado variado es suficientemente
convincente como para justificar la consideración de raza como factor...bajo
ciertas circunstancias".
Después de la decisión de Bakke, muchas universidades adaptaron sus
programas de acción afirmativa de manera de seguir usando la raza y la
"diversidad" como factores.
La decisión del 23 de junio señaló que el caso Bakke había generado seis
opiniones por parte de los nueve jueces, y ninguna de ellas representaba una
mayoría de la corte. El juez Lewis Powell, quien anunció la decisión de 1978,
redactó una opinión -no apoyada por los demás-que afirmaba que existía
"un interés estatal apremiante-en la diversidad racial en las
universidades.
En su fallo reciente, la corte fue mucho más lejos que en Bakke al usar la
declaración de Powell como base de su decisión. "La Corte respalda el
criterio de Powell de que la diversidad del estudiantado representa un interés
estatal apremiante en el contexto del ingreso a la universidad", escribió
la jueza Sandra Day O'Connor a nombre de la mayoría del tribunal supremo.
El caso de la Universidad de Michigan -el primer fallo de la Corte Suprema
desde Bakke-reveló los profundos cambios que se han dado en las actitudes
sociales de decenas de millones de personas en Estados Unidos a través de las
últimas décadas. Hoy día la abrumadora mayoría de la población -tanto entre
la clase obrera como entre las clases medias y la mayoría de la clase
gobernante-apoya la acción afirmativa.
Unas 300 organizaciones presentaron documentos amicus curiae (amigo de la
corte) ante la Corte Suprema a favor de los programas de acción afirmativa de
la Universidad de Michigan. Entre ellas se encontraban más de 60 de las
empresas más grandes del país-General Motors, Dupont, Texaco, Dow Chemical,
Eli Lilly, Procter and Gamble y Eastman Kodak, entre otras-, decenas de
universidades, 22 gobiernos estatales, y varios congresistas.
Declaración de oficiales militares
El amicus curiae que recibió más atención pública fue la declaración
firmada por 30 altos oficiales retirados del ejército, la marina de guerra, la
fuerza aérea y los marines. Los firmantes incluían tres ex jefes del estado
mayor -el general John Shalikashvili, el general Henry Shelton y el almirante
William Crowe- así como dos ex secretarios de defensa y 11 generales de cuatro
estrellas, entre ellos Norman Schwartzkopf y Anthony Zinni.
Los oficiales plantearon que la dirección militar norteamericana ha tenido
que tomar medidas especiales para aumentar el número de negros, latinos,
asiáticos e indígenas en el cuerpo de oficiales para mantener la cohesión y
moral de las fuerzas armadas. Una decisión judicial en contra de la acción
afirmativa habría afectado las academias militares de West Point, Annapolis y
la Academia de la Fuerza Aérea, así como los programas del Cuerpo de
Entrenamiento de Oficiales de la Reserva (ROTC) en cientos de universidades, que
proporcionan el 48 por ciento de los oficiales.
El documento describe francamente los problemas que ha enfrentado la cúpula
militar en décadas recientes y cómo ha intentado resolverlos reclutando a más
soldados de las nacionalidades oprimidas al cuerpo de oficiales. Durante la
guerra de Vietnam, señalan los oficiales retirados, los negros representaban el
17 por ciento de los soldados, pero nunca más del 3 por ciento de los
oficiales. "En los años 60 y 70, la rotunda disparidad entre la
composición racial de las filas y la del cuerpo de oficiales alimentó una
desintegración del orden que puso en peligro la capacidad de las fuerzas
armadas de cumplir su misión", afirma el documento. "Las tropas
afroamericanas, que rara vez veían a miembros de su propia raza en puestos de
mando, perdieron confianza en las fuerzas armadas como institución",
afirma. "El problema racial era tan crítico que estaba al borde de la
autodestrucción".
En respuesta, dijeron, la cúpula militar tomó medidas de acción
afirmativa. Hoy día, informan, un 22 por ciento de los soldados son negros, 10
por ciento latinos, 4 por ciento asiáticos y 1.2 por ciento indígenas: un
total de 37.2 por ciento. Un 19 por ciento de los oficiales son miembros de
nacionalidades oprimidas, lo cual marca un salto comparado con la década de
1970, pero aún queda una brecha importante.
La mayoría de los partidarios de la acción afirmativa celebraron el fallo
de la Corte Suprema como una victoria. "La acción afirmativa ha sido
ratificada", dijo Angela Galardi, presidenta de la asamblea estudiantil de
la Universidad de Michigan. El grupo Estudiantes en Apoyo a la Acción
Afirmativa y la Coalición para Defender la Acción Afirmativa por Cualquier
Medio Necesario (BAMN) realizaron manifestaciones en el recinto de Ann Arbor,
Michigan, para celebrar.
Cuando la Corte Suprema anunció su fallo, el presidente George Bush, a pesar
de haber solicitado la revocación de los programas de la Universidad de
Michigan, emitió una declaración que elogió al tribunal "por reconocer
el valor de la diversidad en los recintos de nuestra nación". La
administración reconoció el uso de la raza como uno de los factores para
decidir el ingreso de los estudiantes, lo cual enfureció a las organizaciones
derechistas.
"Es indignante que la mayoría a favor de estas preferencias raciales
estuviese integrada por jueces nombrados por republicanos", exclamó Clint
Bolick del Instituto por la Justicia, un grupo derechista. Siete de los nueve
jueces fueron nombrados por las administraciones de Nixon, Reagan o Bush padre.
Triunfo para derechos de homosexuales
Como si esto fuera poco, la Corte Suprema emitió un fallo el 26 de junio
que, por un voto de 6 contra 3, revocó una ley contra la "sodomía",
que el gobierno había usado para discriminar contra los homosexuales. La
decisión judicial fue notable en dos sentidos: amplió el derecho
constitucional a la vida privada, y estipuló específicamente que los
homosexuales tienen derecho a la misma protección que los demás.
El fallo, redactado por el juez Anthony Kennedy, afirma, "La libertad
protegida por la Constitución les permite a las personas homosexuales el
derecho a escoger relaciones dentro de los confines de su hogar y de su propia
vida privada y mantener su dignidad como personas libres". Añadió,
"Cuando las leyes del Estado convierten en delito criminal la conducta
homosexual, esa declaración en sí es una invitación a someter a las personas
homosexuales a la discriminación en los ámbitos tanto público como
privado". La decisión revocó su propio fallo de 1986 a favor de la ley
antisodomía de Georgia en el caso Bowers versus Hardwick, observando que sus
argumentos han quedado muy desprestigiados por los fallos judiciales posteriores
y la evolución de actitudes sociales muy generalizadas.
El nuevo fallo se basa explícitamente hitos anteriores en la conquista del
derecho a la vida privada, especialmente los fallos judiciales de 1965 y 1972
que revocaron prohibiciones al uso de los anticonceptivos, y la decisión Roe
versus Wade, que protege el derecho de la mujer al aborto. Estas victorias
judiciales fueron consecuencias de las luchas de masas de los años 50, 60 y 70
por los derechos de los negros y de las mujeres, las cuales transformaron las
actitudes sociales y expectativas de la población norteamericana, especialmente
entre la clase trabajadora.
La administración Bush guardó silencio sobre este fallo. Por otra parte,
las organizaciones de derecha reaccionaron con rabia.
En un artículo fechado el 3 de julio, el ex director de la revista
derechista National Review Joseph Sobran se quejó de que "los jueces
nombrados por presidentes republicanos frecuentemente emiten los fallos más
liberales", una tendencia vigente desde el ascenso obrero de los años 30 y
la administración de Franklin Roosevelt. Dijo como ejemplo que en 1973,
"Harry Blackmun, recién nombrado al tribunal por Richard Nixon, redactó
la opinión mayoritaria que revocó las leyes antiaborto de todos los 50
estados". Hoy, dijo, los jueces Kennedy y O'Connor, ambos nombrados por
Reagan, fallan "que las leyes de sodomía 'discriminan' contra los
homosexuales como 'clase' o 'grupo'". Tal razonamiento, adivirtió,
"podría llevar a quién sabe dónde".
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