
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR julio-agosto de 2003 Vol. 27 No. 7
Puerto Rico
‘La independencia beneficia a gran mayoría en EE.UU.’
Por Martín Koppel
A continuación publicamos la declaración presentada el 9 de
junio por Martín Koppel, miembro del Comité Nacional del Partido Socialista de
los Trabajadores, ante el Comité Especial de Descolonización de Naciones
Unidas. Koppel fue uno de los 24 representantes de organizacinoes que dieron
testimonio en la audiencia anual del comité sobre la situación colonial de
Puerto Rico. Los subtítulos son de Perspectiva Mundial.
Me sumo a los demás presentes al celebrar el triunfo que se
logró con la retirada de la Marina de Guerra norteame-ricada de Vieques el mes
pasado. Es una victoria en la lucha contra el dominio colonial de Estados Unidos
sobre Puerto Rico. Fortalece al pueblo trabajador y a los oprimidos en todo el
mundo que luchan contra la explotación y la dominación imperialista.
El éxito de esta lucha es prueba de la tenacidad y
resistencia de los pescadores, trabajadores, estudiantes y otros
puerto-rriqueños que por más de seis décadas han luchado por sacar a las
fuerzas militares yanquis de su tierra en Vieques. Muestra que es posible
hacerle frente al imperialismo y vencer. Y demuestra que hoy día el
imperialismo no es más fuerte, sino que es más débil que nunca.
La batalla por Vieques destaca un hecho ante todos: que
Puerto Rico es una colonia de Estados Unidos.
Los trabajadores y agricultores en Estados Unidos no tienen
absolutamente ningún interés en el dominio colonial de Puerto Rico por
Washington. Solo el puñado de familias multimillonarias gobernantes en este
país se benefician de la explotación de la mano de obra, la tierra y los
recursos de Puerto Rico. El pueblo puertorriqueño y los trabajadores en Estados
Unidos enfrentamos un enemigo común: estas familias adineradas y sus
re-presentantes en Washington, independientemente de quién ocupe la Casa
Blanca.
Una lucha exitosa por la independencia beneficia los
intereses, no solo del pueblo de Puerto Rico, sino de la gran mayoría del
pueblo en Estados Unidos. Mientras el pueblo puertorriqueño tenga la bota
yanqui sobre el cuello, los trabajadores en este país tampoco podremos
sacudirnos de encima la causa de nuestra explotación.
El gobierno de Estados Unidos ha utilizado a Puerto Rico como
trampolín para lanzar ataques contra otros países por todo el mundo: desde su
invasión a Granada en 1983 hasta el bombardeo de Yugoslavia en 1999 y la guerra
de saqueo contra Iraq de los últimos meses. También ha usado a la juventud
boricua como carne de cañón en todas estas guerras imperialistas.
La oposición de los jóvenes puertorriqueños a la
conscripción yanqui en guerras anteriores y al uso de las universidades por el
ROTC (Cuerpo de Entrenamiento para Oficiales de la Reserva) ha sentado un
ejemplo para la juventud en Estados Unidos.
Hoy día, cuando los gobernantes de Estados Unidos están
tomando el botín de su ocupación de Iraq a expensas de sus rivales
imperialistas en Francia y Alemania, han acelerado su campaña por un “cambio
de régimen” en Irán: que incluye agresivas “inspecciones” de plantas
nucleares, sanciones económicas y, si éstas fracasan, posibles ataques
militares contra estas instalaciones. Washington también ha escalado sus
amenazas contra la República Popular Democrática de Corea bajo la bandera de
la “no proliferación” nuclear.
Esta trayectoria de agresión no es una política nueva, ni
tampoco comenzó el 11 de septiembre de 2001. Es el verdadero rostro del
imperialismo norteamericano: el mismo imperialismo que entró al escenario
mundial hace un siglo conquistando a Puerto Rico, Cuba, Filipinas y Guam. Hoy
día, la llamada guerra contra el terrorismo es simplemente una justificación
para el uso de la fuerza militar por todo el mundo en un esfuerzo de rescatar el
orden mundial imperialista en decadencia.
Esta “guerra antiterrorista” es también un pretexto para
la ofensiva de los patrones contra los trabajadores y agricultores en Estados
Unidos. En nombre de la “seguridad interna” -que comenzó bajo la
administración Clinton con la creación por primera vez de un comando militar
interno-los gobernantes norteamericanos están militarizando más y más el
país.
Quieren que aceptemos el despliegue de tropas fuertemente
armadas de la Guardia Nacional en los trenes subterráneos; los controles
militares y policiacos en los túneles y puentes; los interrogatorios en los
aeropuertos, incluidas las listas negras de “prohibición de volar”.
El “registro” selectivo de inmigrantes de naciones del
Medio Oriente y de Asia del Sur, así como las deportaciones en masa que se
acaban de anunciar: todo esto forma parte de los preparativos de los patrones
para atacar la resistencia obrera más amplia que ellos anticipan.
De esto también se trata la creación de un campo de
concentración en Guantánamo-en territorio ocupado contra la voluntad del
pueblo cubano-donde más de 600 hombres y menores de edad están detenidos por
tiempo indefinido como “combatientes enemigos” sin cargos, sin derechos,
bajo condiciones infrahumanas.
Ante una creciente depresión en Estados Unidos y a nivel
mundial, los patrones norteamericanos están empeñado en acelerar la
producción, despedir a trabajadores, erosionar las condiciones de salud y
seguridad en el trabajo, reducir los salarios y recortar los beneficios
sociales. Esto ha provocado que un número creciente de trabajadores y
agricultores resistan la ofensiva patronal y se nieguen a subordinar sus
intereses a las demandas de “seguridad interna” y “unidad nacional” de
los patrones.
Hoy día, cientos de empacadores de carne están en huelga
contra la Tyson Foods en Wisconsin, combatiendo los intentos de recortar sus
pensiones y salarios. Unos 24 mil obreros de la General Electric por todo el
país se han estado movilizando para defender sus beneficios médicos. Y en las
regiones del carbón, los mineros han librado una lucha contra los nuevos
reglamentos del gobierno sobre el polvo de carbón que van a cobrar innumerables
vidas de mineros.
Libertad para presos políticos
Señor Presidente,
Unos 2.7 millones de puertorriqueños forman parte de la
clase obrera en Estados Unidos. Enfrentan la discriminación sistemática y una
condición de segunda clase, al igual que los negros, los chicanos y otras
nacionalidades oprimidas en este país.
El dominio colonial norteamericano sobre Puerto Rico refuerza
el prejuicio racista y toda forma de reacción en Estados Unidos: tanto los
ataques a la acción afirmativa como el terror antiinmigrante de la “migra”
y la violencia policiaca, como las recientes muertes a manos de la policía en
Nueva York de Ousmane Zango, un inmigrante de Bukina Faso, y de la empleada
municipal Alberta Spruill-actos que han provocado protestas.
El dominio colonial de Puerto Rico le da más fuerza a
Washington en sus ataques contra los derechos del pueblo trabajador. Hoy día,
cinco patriotas puertorriqueños siguen encerrados en prisiones norteamericanas
por expresar ideas y realizar acciones a favor de la independencia de Puerto
Rico. Son Oscar López, Juan Segarra Palmer, Haydée Beltrán, Carlos Alberto
Torres y Antonio Camacho Negrón, quien volvió a ser arrestado hace dos meses.
Algunos de ellos están entre los presos políticos más antiguos del mundo. Me
sumo a los demás presentes al exigir: “¡Que los liberen ya!
De igual manera, exigimos que el gobierno de Estados Unidos
ponga en libertad a los cinco revolucionarios cubanos que, bajo cargos
fabricados, cumplen condenas draconianas de hasta doble cadena perpetua. Su
verdadero “crimen” consistió en obtener información sobre grupos
contrarrevolucionarios que, desde territorio norteamericano, tienen un largo
historial de organizar ataques violentos contra Cuba, con el pleno conocimiento
y complicidad de Washington.
Los cinco cubanos fueron sometidos a intercepciones
telefónicas y registros secretos de sus hogares por el FBI; les negaron el
derecho a un juicio justo; utilizaron contra ellos cargos de “conspiración”.
Estos son los mismos métodos que el gobierno norteamericano ha usado para
fabricarles casos a los independentistas puertorriqueños, y que se empeña en
usar más contra los trabajadores en Estados Unidos.
La lucha exitosa para sacar a la Marina de Guerra yanqui de
Vieques-que no se acabará hasta que el gobierno norteamericano entregue el
control de estas tierras al pueblo puertorriqueño-también destaca cómo, en
nombre de combatir el “narcotráfico” y el “terrorismo”, Washington ha
estado ampliando la construcción de bases semisecretas y la intervención
militar por toda América Latina: en Colombia, Ecuador y la Triple Frontera de
Paraguay, Brasil y Argentina.
Ejemplo de Revolución Cubana
Señor Presidente,
Al pueblo de Puerto Rico y al pueblo trabajador en Estados
Unidos nos dicen nuestros opresores comunes en Washington que es inútil luchar,
que la independencia solo conducirá a la ruina. Pero el ejemplo de Cuba
revolucionaria muestra que es una mentira.
Los trabajadores y campesinos de Cuba han demostrado que es
posible luchar y conquistar la verdadera independencia del dominio
norteamericano. El camino socialista que han escogido libremente es el camino
que ha permitido lograr la soberanía y la dignidad.
Los gobernantes de Estados Unidos jamás han perdonado al
pueblo cubano por tener la audacia de establecer el primer territorio libre de
América, y de ofrecer un ejemplo al pueblo trabajador en todas partes. Por 44
años han librado una campaña implacable para derrocar a la Revolución Cubana:
con una invasión mercenaria en Playa Girón en 1961, una amenaza de invasión y
de guerra nuclear en 1962, actos de sabotaje, atentados contra dirigentes
cubanos, y una guerra económica que aún continúa.
Con su voluntad, conciencia política y organización, el
pueblo trabajador cubano ha derrotado todos estos ataques y no teme al enemigo.
Lo que ha impedido que Washington lance más agresiones militares es su
convicción de que, a diferencia de su invasión a Iraq, todo ataque contra Cuba
provocaría enormes bajas norteamericanas y un tremendo precio político.
Cuba ha defendido consecuentemente la lucha independentista
de Puerto Rico, sentando un ejemplo de internacionalismo abnegado. Cuba
revolucionaria continúa señalando el camino para Puerto Rico y también para
el pueblo trabajador en Esados Unidos y el mundo.
Al condenar el dominio colonial de Puerto Rico por
Washington, este comité cumplirá con los intereses de la gran mayoría del
pueblo de Estados Unidos y de aquellos que por todo el mundo luchan por la
autodeterminación nacional y el futuro de la humanidad.
Gracias, Señor Presidente y miembros de este comité, por la
oportunidad de presentarles hoy estos criterios.
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