
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR julio-agosto de 2003 Vol. 27 No. 7
Israel
Ofensiva israelí contra Hamas
Tel Aviv se alinea con Washington en metas comunes que apuntan contra Irán
Por Argiris Malapanis
Tras la reunión cumbre en Aqaba, Jordania, a principios de
junio, el gobierno israelí ha lanzado una ofensiva militar contra la
organización palestina Hamas. La radio estatal de Israel anunció que el
ejército israelí tenía órdenes de “liquidar completamente” a Hamas,
desde sus filas hasta su dirigencia.
El presidente George Bush, el secretario de estado Colin
Powell y otros altos funcionarios norteamericanos han apoyado esta ofensiva,
calificando a Hamas como terrorista y principal obstáculo al “plan de paz”
propuesto por Washington.
La cumbre de Aqaba, a la que asistieron Bush, el primer
ministro israelí Ariel Sharon y el primer ministro palestino Mahmoud Abbas,
respaldó la llamada “hoja de ruta” propuesta por Washington con el apoyo de
la Unión Europea y Moscú.
Este plan proyecta la creación de un estado palestino en la
Margen Occidental y la Franja de Gaza para el año 2005. No especifica sus
fronteras, ni dice si incluira la parte de Jerusalén que los palestinos
reclaman como su capital, ni estipula qué pasará con los centenares de
asentamientos sionistas esparcidos por todos los territorios ocupados.
El plan exige que la Autoridad Palestina suprima a las
organizaciones palestinas que han sido catalogadas como “terroristas” por
Washington y Tel Aviv, y que los palestinos elijan una dirección aceptable al
gobierno de Estados Unidos.
El gobierno israelí hizo varias concesiones menores a los
palestinos como parte de sus esfuerzos por alinearse con Washington al perseguir
ciertos objetivos comunes. Estos objetivos son: impedir que el gobierno de Irán
desarrolle armas nucleares y derrocar ese régimen, así como eliminar al grupo
libanés Hezbolá -apoyado por Teherán-y Hamas.
Hezbolá y Hamas
Al igual que Hezbolá, Hamas, un grupo palestino basado en
Gaza, busca establecer lo que llama una república islámica. Ambas
organizaciones se han opuesto a todo acuerdo político con Tel Aviv, se han
responsabilizado por ataques guerrilleros y bombardeos suicidas contra blancos
sionistas dentro y fuera de Israel, y están en la lista de Washington de
organizaciones “terroristas”.
El 25 de mayo el gabinete israelí aprobó la llamada Hoja de
Ruta. “El momento ha llegado para dividir este pedazo de tierra entre nosotros
y los palestinos”, dijo Sharon al periódico israelí Yediot
Ahronot.
Al mismo tiempo, Tel Aviv rechazó la demanda palestina de respetar el derecho
de los 700 mil palestinos expulsados de sus hogares durante la guerra
árabe-israelí de 1948, y de sus 4 millones de descendientes , a retornar a sus
tierras en lo que hoy es Israel.
Al día siguiente, Sharon promovió más su posición en una
reunión del derechista Partido Likud. “Quizás no les guste la palabra. Pero
lo que esta ocurriendo es una ocupación”, dijo, refiriéndose a la Margen
Occidental y Gaza. “Mantener a 3.5 millones de palestinos bajo ocupación es
algo que perjudica a Israel, a los palestinos y a la economía israelí”.
Otros 1.2 millones de árabes, ciudadanos israelíes, viven dentro de Israel,
junto a 5.5 millones de judíos.
Limitadas concesiones israelíes
Las concesiones iniciales de Tel Aviv fueron el cierre de una
decena de asentamientos sionistas casi inhabitados en los territorios ocupados,
y la excarcelación de 100 de los más de 5 mil palestinos que están presos.
También anunció que 25 mil palestinos con permisos de trabajo podían viajar a
Israel.
El día después de la decisión de abrir la frontera, unos 4
500 palestinos de Gaza entraron a pie a Israel. Antes del inicio de los últimos
conflictos armados entre las fuerzas de ocupación y la resistencia palestina
hace tres años, unos 30 mil trabajadores y pequeños comerciantes cruzaban de
Gaza a Israel para ir a trabajar.
Sin embargo, según la edición del 2 de junio del diario
israelí Haaretz,
“La IDF [las fuerzas armadas de Israel] no ha dejado de rodear la Margen
Occidental y no ha levantado las barricadas de tierra a las entradas de las
ciudades y aldeas. La mayoría de los palestinos no pueden llegar de las aldeas
a las ciudades, o viajar por las carreteras que conectan las ciudades del Margen
Occidental. En algunos lugares los retenes de la IDF también limitan el
movimiento de los residentes dentro de las ciudades”.
Washington está promoviendo al nuevo primer ministro
palestino Abbas. Al tiempo que condenó Hamas, Bush elogió a Abbas como un
dirigente palestino que acepta el plan de la Casa Blanca para establecer “un
estado [palestino] pacífico que exista al lado de Israel”.
Abbas fue nombrado primer ministro a fines de abril por la
Autoridad Palestina, un organismo que goza de control limitado sobre la Margen
Occidental y Gaza. En los meses anteriores, Tel Aviv y Washington habían
presionado a la Autoridad Palestina, exigiendo “reformas políticas” con el
fin de aislar a Yasser Arafat, principal dirigente de la Organización para la
Liberación de Palestina (OLP) durante varias décadas.
Tanto Sharon como Bush han declarado en público que no
negociarán mientras Arafat esté presente en la mesa de negociaciones. Abbas ha
condenado en público los ataques contra el régimen israelí. Arafat sigue
siendo presidente de la Autoridad Palestina, pero el ejército israelí ha
restringido sus movimientos a su sede en Ramala durante los últimos dos años.
Arafat fue nombrado presidente de la Autoridad Palestina tras
el acuerdo israelí-palestino firmado en Oslo, Noruega, en 1993. Ese acuerdo
reflejó el aburguesamiento progresivo del liderazgo de la OLP. Una parte
creciente de la dirección de la OLP ha dejado de orientarse hacia las masas de
trabajadores y agricultores palestinos y sus aliados en el mundo, y en cambio se
han dirigido hacia Washington y otras potencias imperialistas , y hacia los
regímenes nacionalistas burgueses del Medio Oriente para buscar apoyo en la
lucha por la autodeterminación palestina.El acuerdo de Oslo también señaló
la incapacidad del estado israelí de aplastar la resistencia palestina y el
deseo de Tel Aviv de entregarle a la OLP el problema de vigilar a Gaza, uno de
los principales centros de combatividad palestina.
En la última década, Washington y Tel Aviv no han logrado
pacificar la resistencia palestina. Esta resistencia sigue siendo uno de los
principales obstáculos para el imperialismo estadounidense en sus esfuerzos por
dominar el Medio Oriente.
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