
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR julio-agosto de 2003 Vol. 27 No. 7
Estados Unidos
Europa, EE.UU.: al vencedor el botín
Mitin evalúa apariencia y realidad de política mundial desde óptica obrera
Por Patrick O’Neill
y Sam Manuel
NUEVA YORK-“Amplias tendencias históricas están obrando a
favor de la clase obrera internacional y su lucha para derrocar el orden
imperialista”, dijo Jack Barnes al concluir un mitin público al que
asistieron unas 250 personas celebrado en la universidad Hunter College el 7 de
junio. El título del evento era “Europa y Estados Unidos: Al vencedor le toca
el botín: Apariencia y realidad de la política mundial, Perspectivas para el
movimiento revolucionario hoy”.
Barnes, secretario nacional del Partido Socialista de los
Trabajadores, fue el principal orador en el evento, que evaluó el desarrollo de
la lucha de clases mundial, iluminado y acelerado por el ataque de Washington
contra Iraq y el desenlace de la guerra.
El mitin fue auspiciado por el PST en Nueva York y la
Juventud Socialista. Fue parte de una serie de actividades organizadas por el
movimiento comunista ese fin de semana. Hubo reuniones de los trabajadores
socialistas que trabajan en las industrias del carbón, de la carne y de la
costura y textil, y que militan en los sindicatos correspondientes. Asimismo,
hubo un encuentro de jóvenes socialistas y una reunión del Comité Nacional
del PST.
Junto con Barnes hablaron Róger Calero, subdirector de
Perspectiva Mundial y redactor del Militant;
Mary-Alice Waters, presidenta de la editorial Pathfinder; Ma’mud Shirvani,
responsable de las ediciones de Pathfinder en idioma persa; Joel Britton,
miembro del Comité Nacional del PST en Los Angeles; y Diana Newberry, miembro
de la Juventud Socialista. El mitin fue moderado por John Studer, director del
Comité de Defensa de Róger Calero, y Arrin Hawkins, dirigente de la Juventud
Socialista.
Calero acababa de ganar su lucha contra los intentos del
gobierno de deportarlo, gracias a una amplia campaña internacional para
defenderlo. El 22 de mayo, casi seis meses después de su arresto por la “migra”,
un juez de inmigración dictaminó que era “no deportable”.
“Ofrezco mi victoria como un arma para todos los
trabajadores que se encuentren en una situación semejante y quieran luchar”,
dijo Calero. El 18 de junio comenzó una gira nacional e internacional para
perseguir ese objetivo.
Cuba sigue en la mira imperialista
Mary-Alice Waters se concentró en la actual campaña
imperialista contra la Revolución Cubana. Esta campaña va dirigida a dividir y
aislar a la vanguardia comunista en Cuba y el mundo, dijo, “para ver quién
abandona la trinchera bajo fuego”.
Los últimos intentos de los gobiernos de Estados Unidos y
otros países imperialistas de tachar a Cuba como una dictadura represiva han
destacado tanto la fuerza de la Revolución Cubana como las líneas de fisura
que el enemigo está tratando de explorar, dijo. Waters señaló las
declaraciones de varios individuos conocidos y grupos que han criticado o que se
han distanciado de las acciones recientes del gobierno cubano: los juicios a 75
personas declaradas culpables de colaborar con Washington en su campaña para
derrocar la revolución, así como la ejecución de tres secuestradores de un
ferry que amenazaron la vida de los pasajeros.
Entre los que condenaron la campaña anticubana de Washington
pero se opusieron a la ejecución de los tres secuestradores estaba el Partido
Comunista de Estados Unidos, cuya Junta Nacional afirmó que “se opone a la
pena de muerte, y se suma a los llamamientos a la oposición universal” a la
pena capital.
En el acto del Primero de Mayo en La Habana, Lucius Walker,
dirigente de Pastores por la Paz, dijo, “La pena de muerte rebaja a Cuba.
Llamo a Cuba a que dirija, por su propio ejemplo, una campaña mundial para
acabar con la pena de muerte”.
Pero la acción que tomó Cuba al ejecutar a los
secuestradores refuerza la lucha para lograr precisamente ese objetivo, dijo
Waters. Impulsa la lucha contra el propio sistema que usa el arma brutal de la
pena de muerte contra el pueblo trabajador, dijo. Las acciones de estos
secuestradores, quienes mantuvieron a los pasajeros como rehenes con cuchillos y
pistolas y amenazaron con echarlos por la borda, podrían haber causado una “matanza
de los inocentes”.
Waters señaló que Washington había alentado una serie de
secuestros de embarcaciones y aviones cubanos desde el verano pasado al no
otorgar visas a miles de cubanos que las han solicitado, al entregar
automáticamente la residencia legal a todo cubano que llegue a Estados Unidos
sin importar cómo llegó, y al no enjuiciar a los secuestradores que llegan a
Estados Unidos. Desde las ejecuciones a principios de abril no han ocurrido más
secuestros en Cuba.
Como muchas otras personas en Estados Unidos que hablan en
defensa de Cuba, Walker también exageró el peligro inmediato que enfrenta la
revolución hoy día, dijo Waters. Walker describió las acciones de la
administración Bush como “la peor provocación por cualquier administración
norteamericana en la historia”.
“Si uno piensa en las acciones de las administraciones
Eisenhower y Kennedy en los primeros años de la revolución, es fácil ver lo
desacertado de esa declaración”, dijo Waters. Esas administraciones
dirigieron la invasión por Bahía de Cochinos de 1 200 mercenarios, que las
milicias y fuerzas armadas cubanas derrotaron en 72 horas, y la amenaza de
desatar un holocausto nuclear contra Cuba durante la crisis “de los misiles”
en octubre de 1962.
El presidente John F. Kennedy se replegó de sus planes de
invadir a Cuba en octubre de 1962 por las mismas razones que sus sucesores han
continuado rechazando la opción de un ataque militar contra Cuba, dijo Waters:
por el precio político que tendrían que pagar dado el número elevado de bajas
que las fuerzas norteamericanas sufrirían muy rápidamente.
Pese a la imagen de omnipotencia que los gobernantes de
Estados Unidos tratan de proyectar frente a Cuba, subrayó Waters, hoy día
están en una situación más desfavorable que en cualquier momento desde los
primeros años de la Revolución Cubana para lanzar un ataque militar. Los
trabajadores cubanos están menos solos, en parte por el “volcán humeante de
la lucha de clases en América Latina y hasta en Estados Unidos”, dijo.
Washington está más maniatado que nunca, dijo Waters,
incluso por el creciente tamaño de la población cubana-americana. La mayoría
de los cubanos han llegado a Estados Unidos por razones económicas, no porque
quieran subvertir a la revolución. Muchos de ellos no apoyarían un ataque
militar norteamericano que causaría la muerte de muchos de sus familiares en la
isla.
Las actuales provocaciones de Washington son simplemente un
capítulo más en los 44 años de su campaña contra Cuba, dijo la dirigente
socialista. Los trabajadores y campesinos cubanos y su gobierno han enfrentado
sin vacilar todos los intentos del imperialismo norteamericano de derrocar la
revolución, dijo. “Las relaciones Cuba-Estados Unidos es uno de los elementos
más invariables de la política. Lo que exige la situación no es miedo,
pánico o estridencia, sino confianza, serenidad y un tono modulado”.
Waters dijo que discrepaba con los activistas y grupos de
solidaridad en Estados Unidos que afirman que las recientes provocaciones
norteamericanas contra Cuba son obra de un presidente “ultraderechista” o
“fascista”. Es erróneo, dijo. La actual campaña anticubana la está
impulsando “el imperialismo democrático, puro y sencillo”. No se trata de
semántica, dijo, sino de algo fundamental. Los que hacen campaña para “frenar
a Bush” están tratando de buscar apoyo al “menos de los males”, a la
campaña del Partido Demócrata en las elecciones de 2004, uno de los dos
principales partidos del imperialismo norteamericano que es tan responsable como
los republicanos por la guerra económica de Washington contra Cuba.
Libros sobre derechos de mujer en Irán
En su presentación, Ma’mud Shirvani explicó que “el 8
de marzo, Día Internacional de la Mujer, un grupo de mujeres en Teherán
presentó una edición en persa de dos libros de Pathfinder,” Problems
of Women’s Liberation
(Problemas de la liberación de la mujer) y Cosmetics,
Fashions, and the Exploitation of Women
(Cosméticos, modas y la explotación de la mujer). “Fue la primera vez desde
la revolución de 1979 que se celebra en público este aniversario”. El
acababa de regresar de Irán, donde había ayudado con el stand de Pathfinder en
la Feria del Libro de Teherán a mediados de mayo.
La celebración del 8 de marzo fue auspiciada por una
organización de editoriales de mujeres. Los libros sobre la lucha por la
emancipación de la mujer estuvieron entre los más vendidos en la feria. Los
dos títulos fueron traducidos y publicados por la editorial iraní Golazin. Un
representante de la nueva empresa dijo a Shirvani que le impresionó mucho Problems
of Women’s Liberation por
Evelyn Reed. Dijo que Golazin proyecta publicar una edición en persa de Marianas
en combate: Teté Puebla y el Pelotón Femenino en la guerra revolucionaria
cubana, 1956-58.
Shirvani describió “el renovado interés entre la juventud
en la historia de luchas antiimperialistas en la región”, especialmente la
revolución de 1945-46 en Azerbaiyán, que llevó a un gobierno de trabajadores
y agricultores, el cual fue traicionado por el movimiento estalinista.
Joel Britton y Diana Newberry informaron sobre su reciente
visita a Suecia y al Reino Unido para colaborar políticamente con los
trabajadores comunistas y los Jóvenes Socialistas en esos países.
“Trabajadores y jóvenes están construyendo ligas
comunistas en Europa que siguen las líneas de resistencia en la clase obrera”,
dijo Britton. Están avanzando, dijo, en la organización de fracciones de
trabajadores-bolcheviques que llevan a cabo trabajo político colectivo en sus
centros de trabajo y sus sindicatos, donde los ataques patronales y la
resistencia obrera son intensos. “Al hacer esto, obtienen una buena respuesta
y ayuda de sus compañeros de trabajo, incluso para aprender las habilidades
necesarias para mantener un trabajo en la industria de la costura”.
En Escocia, miembros del comité organizador de la Liga
Comunista presentaron a los socialistas de Estados Unidos a agricultores
lecheros que están luchando contra la baja de precios. En Gotemburgo, Suecia,
Britton y Newberry asistieron a la inauguración de la nueva librería
Pathfinder, conocieron a empleados públicos en huelga e intercambiaron ideas y
experiencias con varios inmigrantes iraníes, “uno de los cuales había
comprado Problems of Women’s
Liberation en una feria del
libro en Viena, dijo Britton.
En su presentación Barnes dijo, “Tenemos muy poco que
cambiar de lo que el movimiento comunista describió hace 10 semanas cuando nos
reunimos en medio de los preparativos del ataque de Washington y Londres contra
Iraq. Resultó acertada nuestra anticipación de que las guerras no cambian las
condiciones políticas sino que aceleran tendencias y contradicciones
existentes.
“El gobierno de Estados Unidos es el gran iniciador de los
conflictos políticos hoy en día”, afirmó Barnes.
La invasión a Iraq fue inevitable, dada la trayectoria del
gobierno norteamericano bajo la administración demócrata de William Clinton,
su predecesor republicano y la actual administración Bush, y dada la postura y
las acciones hostiles hacia Iraq de todas las potencias imperialistas en la
última década.
Refiriéndose a las fuerzas armadas norteamericanas, dijo que
la moral de estos soldados no bajará mucho hasta que se topen con el tipo de
resistencia intransigente y sufran el nivel terrible de bajas que les impusieron
los trabajadores y campesinos de Indochina durante la guerra de Vietnam, dijo
Barnes.
Durante el periodo de discusión, Barnes también explicó
por qué los gobernantes norteamericanos y su cuerpo de oficiales ya no están
plagados por el “Síndrome de Vietnam”, un fenómeno que fue producto de la
derrota imperialista en Vietnam, y que en gran parte ha desaparecido a medida
que las generaciones de esa época han envejecido.
Las fuerzas armadas norteamericanas avanzaron rápidamente
desde Kuwait hasta el norte de Iraq con pocas bajas, aprovechando lo que se
había preparado anteriormente, dijo el dirigente del PST. La traición
estalinista permitió que una dictadura baazista tomara el poder en los años 60
y 70, socavando la moral del iraquí promedio.
En Iraq, un ejército moderno se enfrentó a las fuerzas
armadas de un régimen capitalista detestado y agotado. En contraste con las
normas de su adversario imperialista, en el ejército iraquí los ascensos de
grado no tenían mucho que ver con la oportunidad de ascender de las filas, sino
más bien con los lazos tribales y la obsequiosidad hacia los oficiales.
Hay que señalar estos hecho, dijo Barnes, no para exagerar
el poderío de las fuerzas armadas norteamericanas, sino para comprender al
enemigo y las implicaciones de lo que hay que hacer para defender cualquier
conquista del pueblo trabajador ante la embestida imperialista.
La derrota militar iraquí fue una nueva confirmación del
agotamiento histórico de la capacidad de las burguesías semicoloniales de
defender las conquistas surgidas de luchas de liberación , dijo. También
mostró que los gobiernos burgueses nacionalistas de corte laica en los países
semicoloniales, si siguen como modelo los métodos de estado policiaco del
estalinismo, no han sido capaces de ofrecer una alternativa a los regímenes
capitalistas que llevan un manto religioso.
De una forma u otra iban a presentarse dificultades para un
régimen de ocupación norteamericano. Sin embargo, Washington no enfrenta un
“atolladero” en Iraq según afirman los críticos liberales de la
administración Bush y la izquierda norteamericana. De hecho, la Casa Blanca no
está paralizada por el hecho que no haya descubierto “armas de destrucción
masiva” en Iraq, uno de los principales pretextos para lanzar una guerra
contra Iraq. “Cambio de régimen”, uno de los principales objetivos de
Washington, fue la misma meta compartida por toda la gama bipartidista burguesa
en Estados Unidos.
Habiendo alcanzado sus principales objetivos en la invasión
y ocupación de Iraq, ahora continúan por el mismo camino, aventajando a sus
aliados imperialistas y acaparando una parte mayor de los recursos del mundo
semicolonial.
“Ha comenzado a marcar tiempo el reloj para un ‘cambio de
régimen’ en Irán”, dijo Barnes. Ahora mismo, Washington está presionando
al gobierno iraní para obtener las mayores concesiones posibles: sobre todo,
acabar con Hezbolá en Líbano. Los gobernantes norteamericanos, obrando de
concierto con el gobierno israelí, también tienen al grupo palestino Hamas en
su mira.
La postura de Washington hacia Teherán sigue un camino
diferente de su guerra contra Iraq, apuntó Barnes. El mando norteamericano sabe
que sus fuerzas invasoras se toparían con mucha resistencia en Irán, donde las
masas trabajadoras no están desmoralizadas por una anterior derrota aplastante
como en Iraq. Lo que amenaza el gobierno norteamericano no es una invasión sino
una “intervención agresiva”. Esto incluye sanciones económicas,
intercepciones navales y aéreas de “cargamentos sospechosos”, inspecciones
de plantas nucleares y otras instalaciones, posibles incursiones del grupo
Mujahedín basado en Iraq, y, de fracasar lo anterior, ataques militares contra
plantas nucleares.
Al tiempo que amenaza los supuestos programas nucleares de
Corea del norte y de Irán, Washington está desarrollando bombas atómicas “rompe-búnker”,
destinadas a destruir instalaciones nucleares y otras defensas militares
subterráneas. Corea del norte ha enterrado profundamente muchos de sus recursos
defensivos, fuera del alcance de las armas “convencionales”.
Asimismo, el Pentágono anunció que retirará hacia el sur
unas 18 mil tropas de la llamada Zona Desmilitarizada, que divide la península
coreana, alejándolas de la artillería del norte. El gobierno norcoreano, dijo
Barnes, “ha de sacar la conclusión de que Washington está preparando la
opción de lanzar ataques nucleares”.
Creciente peligro de guerra nuclear
Barnes señaló un reciente discurso del ex presidente
William Clinton en una ceremonia de graduación universitaria, donde éste
alegó que uno de los principales logros de su administración era que los
jóvenes de hoy no tienen que preocuparse tanto del peligro de la guerra
nuclear.
De hecho, agregó Barnes, “sí tenemos que preocuparnos
más de este peligro hoy que antes”, dada la crisis capitalista y los
crecientes conflictos entre las potencias imperialistas. Hoy día es posible
imaginar la posibilidad de que un régimen ultraderechista tome el poder en
Francia, una potencia nuclear estratégica con la capacidad de aniquilar a la
humanidad, señaló. Eso podría plantear un verdadero peligro de guerra
nuclear. “Los trabajadores necesitan librar la batalla por el socialismo o
enfrentarán la posibilidad de la destrucción de la humanidad más adelante”.
La trayectoria del imperialismo norteamericano no tiene nada
que ver con las idiosincrasias de la actual administración, dijo Barnes. Está
arraigada en la caída a largo plazo de las tasas de ganancia industrial en el
sistema capitalista mundial que comenzó a principios de los años 70 y, por
consiguiente, la creciente competencia entre las principales potencias
imperialistas por la repartición del mundo.
La postura de París y Berlín hacia la guerra a Iraq es un
ejemplo del contraste entre la apariencia y la realidad de la política mundial.
Si bien los gobernantes alemanes y franceses se opusieron al ataque
angloamericano a Iraq, reconociendo que era una amenaza para sus propias
inversiones y contratos con Bagdad, la trayectoria de estos dos gobiernos en la
década anterior -incluido su apoyo activo a las sanciones e “inspecciones de
armas”- hicieron inevitable la invasión.
“Hay que recordar que la guerra contra Iraq no fue
preparada únicamente por George Bush”, dijo Barnes. Fue preparada por la
OTAN, el G-8, el Consejo de Seguridad de la ONU y la Unión Europea, con la
participación de todos los rivales imperialistas de Washington”.
Desde el fin de la guerra a Iraq, los representantes del
imperialismo francés y alemán votaron a favor de ratificar la ocupación
angloamericana de Iraq y aprobaron una resolución promovida por Washington en
la cumbre del G-8 que amenaza a Corea del norte e Irán. Al mismo tiempo, los
conflictos entre las potencias imperialistas continúan.
La depresión económica mundial, actualmente en sus primeras
etapas, está más avanzada en los países imperialistas de Europa que en
Estados Unidos, subrayó Barnes. La desesperación de esos gobernantes
capitalistas, provocada por el descenso de su posición mundial, está
impulsando nuevas arremetidas contra el salario social del pueblo trabajador.
La caída del dólar norteamericano frente al euro es un
fenómeno a corto plazo, dijo Barnes. Ni el euro ni el yen japonés puede
reemplazar al dólar como la principal moneda para el comercio y la inversión
internacional. Detrás del dólar están el imperialismo norteamericano y sus
fuerzas armadas. En cambio, detrás del euro está un conjunto de 12 estados
dispares, que pronto se duplicarán. Los más poderosos de éstos, Berlín y
París, no han cumplido con las metas de la comisión de la Unión Europea para
lograr una moneda estable y fuerte. Entretanto, el imperialismo alemán, la
mayor potencia y principal fuerza en las primeras etapas de la Unión Europea,
está estancado económicamente. “No es el euro el que amenaza al dólar a
largo plazo”, dijo Barnes. “La amenaza proviene de la depresión económica”.
Izquierda atemorizada
El triunfo imperialista en Iraq expuso la bancarrota
política de la izquierda radical-liberal en Estados Unidos y Europa, dijo el
dirigente del PST. Las fuerzas en torno a las organizaciones estalinistas, los
socialdemócratas, los Verdes y los grupos centristas actúan mostrando su temor
del poderío del imperialismo norteamericano, dijo. Estas corrientes políticas
ahora se han activado para hacer campaña por “el menor de los males” entre
los partidos y políticos capitalistas.
En cambio, dijo Barnes, el Partido Socialista de los
Trabajadores y la Juventud Socialista van a presentar una lista de candidatos
para las elecciones de 2004 que señala un camino opuesto: la necesidad de
emprender un curso independiente por parte de la clase obrera. La fórmula
presidencial socialista se anunciará en la conferencia internacional consultiva
auspiciada por el PST, a celebrarse del 10 al 12 de julio en Oberlin, Ohio.
La campaña del PST abordará, entre otros problemas, las
cuestiones planteadas por “el gran debate” que ya se ha iniciado entre las
fuerzas del movimiento obrero mundial, dijo Barnes. Este debate toca las
principales cuestiones estratégicas de la marcha de la clase trabajadora hacia
el poder y cómo defender las conquistas del pueblo trabajador frente a los
ataques del imperialismo. El debate ha surgido en parte por la actual campaña
imperialista contra la Revolución Cubana y por el carácter comunista de la
dirección cubana y del pueblo cubano, que rehusan doblegarse ante el
imperialismo.
Los gobernantes norteamericanos libran una ofensiva contra el
pueblo trabajador a nivel nacional. Podemos anticipar más brutalidad de la
policía y otras agencias represivas, dijo. Barnes destacó la resistencia del
pueblo trabajador expresada en huelgas, campañas de sindicalización y otras
acciones por todo el país. “Para lograr sus objetivos, los gobernantes
norteamericanos tendrán que librar una verdadera batalla contra la clase
obrera, y no solo una ofensiva unilateral”, dijo.
Los éxitos militares de Washington en el exterior no deben
opacar la debilidad histórica del imperialismo, destacó el dirigente del PST.
Las tendencias amplias obran a favor de la clase obrera y la marcha histórica
del pueblo trabajador hacia el derrocamiento del dominio capitalista, afirmó
Barnes.
“Una de estas es la tendencia amplia hacia la
secularización y hacia un entendimiento científico del mundo”, dijo. Esto
socava la mistificación y la brutalidad de todas las formas de la dominación
clerical de la vida social. La creciente participación de la mujer en la vida
social y política por todo el mundo, y el choque de este fenómeno con la
discriminación y las restricciones impuestas por el capitalismo, son un aspecto
esencial de esta transformación. “Si la barrera fundamental del siglo XX fue
la ‘barrera racial’ [color line], entonces en el siglo XXI es la ‘barrera
del género’, la lucha de la mujer por su emancipación”, dijo.
“Ma’mud Shirvani me comentó una observación suya sobre
Irán que no había mencionado hoy”, dijo Barnes. “En Tabriz, capital de
Azerbaiyán iraní, vio a muchachos y muchachas que se paseaban de la mano en
público, un acto que hace poco habría sido difícil de imaginar.
“Ese tipo de avance, y la posibilidad de profundizar y
generalizar todo lo que promete, hace que todo el esfuerzo de construir el
movimiento comunista vale la pena”, dijo Barnes. “Unanse a nosotros”.
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