Perspectiva Mundial
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El Militant, un semanario socialista en inglés

en este numero

PORTADA

Gobierno EE.UU. impulsa campaña en contra de Irán (Editorial)

Juez de inmigración: Calero ‘no es deportable’

¡Luchar para vencer! (Editorial)

Obreros de la carne en huelga contra Tyson dan ejemplo de resistencia

Mitin en Miami responde a ataques contra Revolución Cubana

Nuevo gobierno en Argentina se dice ‘del pueblo’, defiende a patrones

Cómo el Frente Popular en España hizo posible la victoria fascista

ESTADOS UNIDOS

Europa, EE.UU: Al vencedor el botín

Policías de la migra en Houston hallados culpables por muerte de Serafín Olvera

EUROPA

Se cierne amenaza de deflación

FRANCIA

Trabajadores resisten ataques de Chirac a pensiones de jubilación

MEDIO ORIENTE

Ofensiva israelí contra Hamas

La revolución iraní: cómo el pueblo trabajador tumbó al sha en 1979

PERU

Huelga de maestros exige aumentos salariales, fin de estado de emergencia

PUERTO RICO

‘La independencia de Puerto Rico beneficia a gran mayoría en EE.UU.’

EDITORIAL PATHFINDER

Triunfa Local 574 en batalla sindical: Decimotercer capítulo de ‘La rebelión de los camioneros’ de Pathfinder


UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
julio-agosto de 2003 Vol. 27 No. 7

Estados Unidos

Europa, EE.UU.: al vencedor el botín
Mitin evalúa apariencia y realidad de política mundial desde óptica obrera

Por Patrick O’Neill
y Sam Manuel

NUEVA YORK-“Amplias tendencias históricas están obrando a favor de la clase obrera internacional y su lucha para derrocar el orden imperialista”, dijo Jack Barnes al concluir un mitin público al que asistieron unas 250 personas celebrado en la universidad Hunter College el 7 de junio. El título del evento era “Europa y Estados Unidos: Al vencedor le toca el botín: Apariencia y realidad de la política mundial, Perspectivas para el movimiento revolucionario hoy”.

Barnes, secretario nacional del Partido Socialista de los Trabajadores, fue el principal orador en el evento, que evaluó el desarrollo de la lucha de clases mundial, iluminado y acelerado por el ataque de Washington contra Iraq y el desenlace de la guerra.

El mitin fue auspiciado por el PST en Nueva York y la Juventud Socialista. Fue parte de una serie de actividades organizadas por el movimiento comunista ese fin de semana. Hubo reuniones de los trabajadores socialistas que trabajan en las industrias del carbón, de la carne y de la costura y textil, y que militan en los sindicatos correspondientes. Asimismo, hubo un encuentro de jóvenes socialistas y una reunión del Comité Nacional del PST.

Junto con Barnes hablaron Róger Calero, subdirector de Perspectiva Mundial y redactor del Militant; Mary-Alice Waters, presidenta de la editorial Pathfinder; Ma’mud Shirvani, responsable de las ediciones de Pathfinder en idioma persa; Joel Britton, miembro del Comité Nacional del PST en Los Angeles; y Diana Newberry, miembro de la Juventud Socialista. El mitin fue moderado por John Studer, director del Comité de Defensa de Róger Calero, y Arrin Hawkins, dirigente de la Juventud Socialista.

Calero acababa de ganar su lucha contra los intentos del gobierno de deportarlo, gracias a una amplia campaña internacional para defenderlo. El 22 de mayo, casi seis meses después de su arresto por la “migra”, un juez de inmigración dictaminó que era “no deportable”.

“Ofrezco mi victoria como un arma para todos los trabajadores que se encuentren en una situación semejante y quieran luchar”, dijo Calero. El 18 de junio comenzó una gira nacional e internacional para perseguir ese objetivo.

Cuba sigue en la mira imperialista

Mary-Alice Waters se concentró en la actual campaña imperialista contra la Revolución Cubana. Esta campaña va dirigida a dividir y aislar a la vanguardia comunista en Cuba y el mundo, dijo, “para ver quién abandona la trinchera bajo fuego”.

Los últimos intentos de los gobiernos de Estados Unidos y otros países imperialistas de tachar a Cuba como una dictadura represiva han destacado tanto la fuerza de la Revolución Cubana como las líneas de fisura que el enemigo está tratando de explorar, dijo. Waters señaló las declaraciones de varios individuos conocidos y grupos que han criticado o que se han distanciado de las acciones recientes del gobierno cubano: los juicios a 75 personas declaradas culpables de colaborar con Washington en su campaña para derrocar la revolución, así como la ejecución de tres secuestradores de un ferry que amenazaron la vida de los pasajeros.

Entre los que condenaron la campaña anticubana de Washington pero se opusieron a la ejecución de los tres secuestradores estaba el Partido Comunista de Estados Unidos, cuya Junta Nacional afirmó que “se opone a la pena de muerte, y se suma a los llamamientos a la oposición universal” a la pena capital.

En el acto del Primero de Mayo en La Habana, Lucius Walker, dirigente de Pastores por la Paz, dijo, “La pena de muerte rebaja a Cuba. Llamo a Cuba a que dirija, por su propio ejemplo, una campaña mundial para acabar con la pena de muerte”.

Pero la acción que tomó Cuba al ejecutar a los secuestradores refuerza la lucha para lograr precisamente ese objetivo, dijo Waters. Impulsa la lucha contra el propio sistema que usa el arma brutal de la pena de muerte contra el pueblo trabajador, dijo. Las acciones de estos secuestradores, quienes mantuvieron a los pasajeros como rehenes con cuchillos y pistolas y amenazaron con echarlos por la borda, podrían haber causado una “matanza de los inocentes”.

Waters señaló que Washington había alentado una serie de secuestros de embarcaciones y aviones cubanos desde el verano pasado al no otorgar visas a miles de cubanos que las han solicitado, al entregar automáticamente la residencia legal a todo cubano que llegue a Estados Unidos sin importar cómo llegó, y al no enjuiciar a los secuestradores que llegan a Estados Unidos. Desde las ejecuciones a principios de abril no han ocurrido más secuestros en Cuba.

Como muchas otras personas en Estados Unidos que hablan en defensa de Cuba, Walker también exageró el peligro inmediato que enfrenta la revolución hoy día, dijo Waters. Walker describió las acciones de la administración Bush como “la peor provocación por cualquier administración norteamericana en la historia”.

“Si uno piensa en las acciones de las administraciones Eisenhower y Kennedy en los primeros años de la revolución, es fácil ver lo desacertado de esa declaración”, dijo Waters. Esas administraciones dirigieron la invasión por Bahía de Cochinos de 1 200 mercenarios, que las milicias y fuerzas armadas cubanas derrotaron en 72 horas, y la amenaza de desatar un holocausto nuclear contra Cuba durante la crisis “de los misiles” en octubre de 1962.

El presidente John F. Kennedy se replegó de sus planes de invadir a Cuba en octubre de 1962 por las mismas razones que sus sucesores han continuado rechazando la opción de un ataque militar contra Cuba, dijo Waters: por el precio político que tendrían que pagar dado el número elevado de bajas que las fuerzas norteamericanas sufrirían muy rápidamente.

Pese a la imagen de omnipotencia que los gobernantes de Estados Unidos tratan de proyectar frente a Cuba, subrayó Waters, hoy día están en una situación más desfavorable que en cualquier momento desde los primeros años de la Revolución Cubana para lanzar un ataque militar. Los trabajadores cubanos están menos solos, en parte por el “volcán humeante de la lucha de clases en América Latina y hasta en Estados Unidos”, dijo.

Washington está más maniatado que nunca, dijo Waters, incluso por el creciente tamaño de la población cubana-americana. La mayoría de los cubanos han llegado a Estados Unidos por razones económicas, no porque quieran subvertir a la revolución. Muchos de ellos no apoyarían un ataque militar norteamericano que causaría la muerte de muchos de sus familiares en la isla.

Las actuales provocaciones de Washington son simplemente un capítulo más en los 44 años de su campaña contra Cuba, dijo la dirigente socialista. Los trabajadores y campesinos cubanos y su gobierno han enfrentado sin vacilar todos los intentos del imperialismo norteamericano de derrocar la revolución, dijo. “Las relaciones Cuba-Estados Unidos es uno de los elementos más invariables de la política. Lo que exige la situación no es miedo, pánico o estridencia, sino confianza, serenidad y un tono modulado”.

Waters dijo que discrepaba con los activistas y grupos de solidaridad en Estados Unidos que afirman que las recientes provocaciones norteamericanas contra Cuba son obra de un presidente “ultraderechista” o “fascista”. Es erróneo, dijo. La actual campaña anticubana la está impulsando “el imperialismo democrático, puro y sencillo”. No se trata de semántica, dijo, sino de algo fundamental. Los que hacen campaña para “frenar a Bush” están tratando de buscar apoyo al “menos de los males”, a la campaña del Partido Demócrata en las elecciones de 2004, uno de los dos principales partidos del imperialismo norteamericano que es tan responsable como los republicanos por la guerra económica de Washington contra Cuba.

Libros sobre derechos de mujer en Irán

En su presentación, Ma’mud Shirvani explicó que “el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, un grupo de mujeres en Teherán presentó una edición en persa de dos libros de Pathfinder,” Problems of Women’s Liberation (Problemas de la liberación de la mujer) y Cosmetics, Fashions, and the Exploitation of Women (Cosméticos, modas y la explotación de la mujer). “Fue la primera vez desde la revolución de 1979 que se celebra en público este aniversario”. El acababa de regresar de Irán, donde había ayudado con el stand de Pathfinder en la Feria del Libro de Teherán a mediados de mayo.

La celebración del 8 de marzo fue auspiciada por una organización de editoriales de mujeres. Los libros sobre la lucha por la emancipación de la mujer estuvieron entre los más vendidos en la feria. Los dos títulos fueron traducidos y publicados por la editorial iraní Golazin. Un representante de la nueva empresa dijo a Shirvani que le impresionó mucho Problems of Women’s Liberation por Evelyn Reed. Dijo que Golazin proyecta publicar una edición en persa de Marianas en combate: Teté Puebla y el Pelotón Femenino en la guerra revolucionaria cubana, 1956-58.

Shirvani describió “el renovado interés entre la juventud en la historia de luchas antiimperialistas en la región”, especialmente la revolución de 1945-46 en Azerbaiyán, que llevó a un gobierno de trabajadores y agricultores, el cual fue traicionado por el movimiento estalinista.

Joel Britton y Diana Newberry informaron sobre su reciente visita a Suecia y al Reino Unido para colaborar políticamente con los trabajadores comunistas y los Jóvenes Socialistas en esos países.

“Trabajadores y jóvenes están construyendo ligas comunistas en Europa que siguen las líneas de resistencia en la clase obrera”, dijo Britton. Están avanzando, dijo, en la organización de fracciones de trabajadores-bolcheviques que llevan a cabo trabajo político colectivo en sus centros de trabajo y sus sindicatos, donde los ataques patronales y la resistencia obrera son intensos. “Al hacer esto, obtienen una buena respuesta y ayuda de sus compañeros de trabajo, incluso para aprender las habilidades necesarias para mantener un trabajo en la industria de la costura”.

En Escocia, miembros del comité organizador de la Liga Comunista presentaron a los socialistas de Estados Unidos a agricultores lecheros que están luchando contra la baja de precios. En Gotemburgo, Suecia, Britton y Newberry asistieron a la inauguración de la nueva librería Pathfinder, conocieron a empleados públicos en huelga e intercambiaron ideas y experiencias con varios inmigrantes iraníes, “uno de los cuales había comprado Problems of Women’s Liberation en una feria del libro en Viena, dijo Britton.

En su presentación Barnes dijo, “Tenemos muy poco que cambiar de lo que el movimiento comunista describió hace 10 semanas cuando nos reunimos en medio de los preparativos del ataque de Washington y Londres contra Iraq. Resultó acertada nuestra anticipación de que las guerras no cambian las condiciones políticas sino que aceleran tendencias y contradicciones existentes.

“El gobierno de Estados Unidos es el gran iniciador de los conflictos políticos hoy en día”, afirmó Barnes.

La invasión a Iraq fue inevitable, dada la trayectoria del gobierno norteamericano bajo la administración demócrata de William Clinton, su predecesor republicano y la actual administración Bush, y dada la postura y las acciones hostiles hacia Iraq de todas las potencias imperialistas en la última década.

Refiriéndose a las fuerzas armadas norteamericanas, dijo que la moral de estos soldados no bajará mucho hasta que se topen con el tipo de resistencia intransigente y sufran el nivel terrible de bajas que les impusieron los trabajadores y campesinos de Indochina durante la guerra de Vietnam, dijo Barnes.

Durante el periodo de discusión, Barnes también explicó por qué los gobernantes norteamericanos y su cuerpo de oficiales ya no están plagados por el “Síndrome de Vietnam”, un fenómeno que fue producto de la derrota imperialista en Vietnam, y que en gran parte ha desaparecido a medida que las generaciones de esa época han envejecido.

Las fuerzas armadas norteamericanas avanzaron rápidamente desde Kuwait hasta el norte de Iraq con pocas bajas, aprovechando lo que se había preparado anteriormente, dijo el dirigente del PST. La traición estalinista permitió que una dictadura baazista tomara el poder en los años 60 y 70, socavando la moral del iraquí promedio.

En Iraq, un ejército moderno se enfrentó a las fuerzas armadas de un régimen capitalista detestado y agotado. En contraste con las normas de su adversario imperialista, en el ejército iraquí los ascensos de grado no tenían mucho que ver con la oportunidad de ascender de las filas, sino más bien con los lazos tribales y la obsequiosidad hacia los oficiales.

Hay que señalar estos hecho, dijo Barnes, no para exagerar el poderío de las fuerzas armadas norteamericanas, sino para comprender al enemigo y las implicaciones de lo que hay que hacer para defender cualquier conquista del pueblo trabajador ante la embestida imperialista.

La derrota militar iraquí fue una nueva confirmación del agotamiento histórico de la capacidad de las burguesías semicoloniales de defender las conquistas surgidas de luchas de liberación , dijo. También mostró que los gobiernos burgueses nacionalistas de corte laica en los países semicoloniales, si siguen como modelo los métodos de estado policiaco del estalinismo, no han sido capaces de ofrecer una alternativa a los regímenes capitalistas que llevan un manto religioso.

De una forma u otra iban a presentarse dificultades para un régimen de ocupación norteamericano. Sin embargo, Washington no enfrenta un “atolladero” en Iraq según afirman los críticos liberales de la administración Bush y la izquierda norteamericana. De hecho, la Casa Blanca no está paralizada por el hecho que no haya descubierto “armas de destrucción masiva” en Iraq, uno de los principales pretextos para lanzar una guerra contra Iraq. “Cambio de régimen”, uno de los principales objetivos de Washington, fue la misma meta compartida por toda la gama bipartidista burguesa en Estados Unidos.

Habiendo alcanzado sus principales objetivos en la invasión y ocupación de Iraq, ahora continúan por el mismo camino, aventajando a sus aliados imperialistas y acaparando una parte mayor de los recursos del mundo semicolonial.

“Ha comenzado a marcar tiempo el reloj para un ‘cambio de régimen’ en Irán”, dijo Barnes. Ahora mismo, Washington está presionando al gobierno iraní para obtener las mayores concesiones posibles: sobre todo, acabar con Hezbolá en Líbano. Los gobernantes norteamericanos, obrando de concierto con el gobierno israelí, también tienen al grupo palestino Hamas en su mira.

La postura de Washington hacia Teherán sigue un camino diferente de su guerra contra Iraq, apuntó Barnes. El mando norteamericano sabe que sus fuerzas invasoras se toparían con mucha resistencia en Irán, donde las masas trabajadoras no están desmoralizadas por una anterior derrota aplastante como en Iraq. Lo que amenaza el gobierno norteamericano no es una invasión sino una “intervención agresiva”. Esto incluye sanciones económicas, intercepciones navales y aéreas de “cargamentos sospechosos”, inspecciones de plantas nucleares y otras instalaciones, posibles incursiones del grupo Mujahedín basado en Iraq, y, de fracasar lo anterior, ataques militares contra plantas nucleares.

Al tiempo que amenaza los supuestos programas nucleares de Corea del norte y de Irán, Washington está desarrollando bombas atómicas “rompe-búnker”, destinadas a destruir instalaciones nucleares y otras defensas militares subterráneas. Corea del norte ha enterrado profundamente muchos de sus recursos defensivos, fuera del alcance de las armas “convencionales”.

Asimismo, el Pentágono anunció que retirará hacia el sur unas 18 mil tropas de la llamada Zona Desmilitarizada, que divide la península coreana, alejándolas de la artillería del norte. El gobierno norcoreano, dijo Barnes, “ha de sacar la conclusión de que Washington está preparando la opción de lanzar ataques nucleares”.

Creciente peligro de guerra nuclear

Barnes señaló un reciente discurso del ex presidente William Clinton en una ceremonia de graduación universitaria, donde éste alegó que uno de los principales logros de su administración era que los jóvenes de hoy no tienen que preocuparse tanto del peligro de la guerra nuclear.

De hecho, agregó Barnes, “sí tenemos que preocuparnos más de este peligro hoy que antes”, dada la crisis capitalista y los crecientes conflictos entre las potencias imperialistas. Hoy día es posible imaginar la posibilidad de que un régimen ultraderechista tome el poder en Francia, una potencia nuclear estratégica con la capacidad de aniquilar a la humanidad, señaló. Eso podría plantear un verdadero peligro de guerra nuclear. “Los trabajadores necesitan librar la batalla por el socialismo o enfrentarán la posibilidad de la destrucción de la humanidad más adelante”.

La trayectoria del imperialismo norteamericano no tiene nada que ver con las idiosincrasias de la actual administración, dijo Barnes. Está arraigada en la caída a largo plazo de las tasas de ganancia industrial en el sistema capitalista mundial que comenzó a principios de los años 70 y, por consiguiente, la creciente competencia entre las principales potencias imperialistas por la repartición del mundo.

La postura de París y Berlín hacia la guerra a Iraq es un ejemplo del contraste entre la apariencia y la realidad de la política mundial. Si bien los gobernantes alemanes y franceses se opusieron al ataque angloamericano a Iraq, reconociendo que era una amenaza para sus propias inversiones y contratos con Bagdad, la trayectoria de estos dos gobiernos en la década anterior -incluido su apoyo activo a las sanciones e “inspecciones de armas”- hicieron inevitable la invasión.

“Hay que recordar que la guerra contra Iraq no fue preparada únicamente por George Bush”, dijo Barnes. Fue preparada por la OTAN, el G-8, el Consejo de Seguridad de la ONU y la Unión Europea, con la participación de todos los rivales imperialistas de Washington”.

Desde el fin de la guerra a Iraq, los representantes del imperialismo francés y alemán votaron a favor de ratificar la ocupación angloamericana de Iraq y aprobaron una resolución promovida por Washington en la cumbre del G-8 que amenaza a Corea del norte e Irán. Al mismo tiempo, los conflictos entre las potencias imperialistas continúan.

La depresión económica mundial, actualmente en sus primeras etapas, está más avanzada en los países imperialistas de Europa que en Estados Unidos, subrayó Barnes. La desesperación de esos gobernantes capitalistas, provocada por el descenso de su posición mundial, está impulsando nuevas arremetidas contra el salario social del pueblo trabajador.

La caída del dólar norteamericano frente al euro es un fenómeno a corto plazo, dijo Barnes. Ni el euro ni el yen japonés puede reemplazar al dólar como la principal moneda para el comercio y la inversión internacional. Detrás del dólar están el imperialismo norteamericano y sus fuerzas armadas. En cambio, detrás del euro está un conjunto de 12 estados dispares, que pronto se duplicarán. Los más poderosos de éstos, Berlín y París, no han cumplido con las metas de la comisión de la Unión Europea para lograr una moneda estable y fuerte. Entretanto, el imperialismo alemán, la mayor potencia y principal fuerza en las primeras etapas de la Unión Europea, está estancado económicamente. “No es el euro el que amenaza al dólar a largo plazo”, dijo Barnes. “La amenaza proviene de la depresión económica”.

Izquierda atemorizada

El triunfo imperialista en Iraq expuso la bancarrota política de la izquierda radical-liberal en Estados Unidos y Europa, dijo el dirigente del PST. Las fuerzas en torno a las organizaciones estalinistas, los socialdemócratas, los Verdes y los grupos centristas actúan mostrando su temor del poderío del imperialismo norteamericano, dijo. Estas corrientes políticas ahora se han activado para hacer campaña por “el menor de los males” entre los partidos y políticos capitalistas.

En cambio, dijo Barnes, el Partido Socialista de los Trabajadores y la Juventud Socialista van a presentar una lista de candidatos para las elecciones de 2004 que señala un camino opuesto: la necesidad de emprender un curso independiente por parte de la clase obrera. La fórmula presidencial socialista se anunciará en la conferencia internacional consultiva auspiciada por el PST, a celebrarse del 10 al 12 de julio en Oberlin, Ohio.

La campaña del PST abordará, entre otros problemas, las cuestiones planteadas por “el gran debate” que ya se ha iniciado entre las fuerzas del movimiento obrero mundial, dijo Barnes. Este debate toca las principales cuestiones estratégicas de la marcha de la clase trabajadora hacia el poder y cómo defender las conquistas del pueblo trabajador frente a los ataques del imperialismo. El debate ha surgido en parte por la actual campaña imperialista contra la Revolución Cubana y por el carácter comunista de la dirección cubana y del pueblo cubano, que rehusan doblegarse ante el imperialismo.

Los gobernantes norteamericanos libran una ofensiva contra el pueblo trabajador a nivel nacional. Podemos anticipar más brutalidad de la policía y otras agencias represivas, dijo. Barnes destacó la resistencia del pueblo trabajador expresada en huelgas, campañas de sindicalización y otras acciones por todo el país. “Para lograr sus objetivos, los gobernantes norteamericanos tendrán que librar una verdadera batalla contra la clase obrera, y no solo una ofensiva unilateral”, dijo.

Los éxitos militares de Washington en el exterior no deben opacar la debilidad histórica del imperialismo, destacó el dirigente del PST. Las tendencias amplias obran a favor de la clase obrera y la marcha histórica del pueblo trabajador hacia el derrocamiento del dominio capitalista, afirmó Barnes.

“Una de estas es la tendencia amplia hacia la secularización y hacia un entendimiento científico del mundo”, dijo. Esto socava la mistificación y la brutalidad de todas las formas de la dominación clerical de la vida social. La creciente participación de la mujer en la vida social y política por todo el mundo, y el choque de este fenómeno con la discriminación y las restricciones impuestas por el capitalismo, son un aspecto esencial de esta transformación. “Si la barrera fundamental del siglo XX fue la ‘barrera racial’ [color line], entonces en el siglo XXI es la ‘barrera del género’, la lucha de la mujer por su emancipación”, dijo.

“Ma’mud Shirvani me comentó una observación suya sobre Irán que no había mencionado hoy”, dijo Barnes. “En Tabriz, capital de Azerbaiyán iraní, vio a muchachos y muchachas que se paseaban de la mano en público, un acto que hace poco habría sido difícil de imaginar.

“Ese tipo de avance, y la posibilidad de profundizar y generalizar todo lo que promete, hace que todo el esfuerzo de construir el movimiento comunista vale la pena”, dijo Barnes. “Unanse a nosotros”.


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