
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR junio de 2003 Vol. 27 No. 6
Especial
Qué es el fascismo y cómo combatirlo
Líder revolucionario León Trotsky explica cómo surgió en Italia y en
Alemania
Por León Trotsky
A continuación publicamos extractos de escritos sobre el
fascismo por uno de los dirigentes del partido bolchevique y de la Revolución
Rusa de octubre de 1917. León Trotsky también fue uno de los dirigentes de la
Internacional Comunista (Comintern), la organización mundial del movimiento
comunista. Después de la muerte en 1924 de V.I. Lenin, líder central de la
revolución, Trotsky fue el principal dirigente de la lucha por continuar la
trayectoria revolucionaria de Lenin frente a la política y las acciones
antiobreras de la creciente casta pequeñoburguesa, cuyo portavoz más conocido
era José Stalin. Trotsky fue expulsado de la Unión Soviética en 1929 y
asesinado en México en 1940 por un agente de la policía secreta de Stalin.
Estos artículos fueron escritos al calor de la lucha contra
los crecientes movimientos fascistas en Europa en los años 30. Trotsky examinó
el origen y la naturaleza del fascismo, y presentó una estrategia obrera para
combatirlo, respondiendo a la política colaboracionista de clase tanto de la
socialdemocracia como de la Comintern estalinizada.
La traducción del inglés de estos extractos es de Perspectiva
Mundial. Se tomaron del folleto Fascism: What It Is and How to Fight It
(El fascismo: qué es y cómo combatirlo), por la editorial Pathfinder.
Los fragmentos forman parte de cuatro artículos. El primero,
fechado el 15 de noviembre de 1931 y titulado “¿Qué es el fascismo?”,
apareció en la edición del 16 de enero de 1932 del periódico The Militant.
El segundo artículo, del 27 de enero de 1932, se titula “¿Ahora qué?
Problemas vitales para el proletariado alemán”. El tercero, “Algunas
preguntas sobre problemas americanos”, se publicó en la revista Fourth
International en octubre de 1940. El último, de agosto de 1940, se llama
“Bonapartismo, fascismo y guerra”. El primero y el tercer artículo aparecen
en The Writings of Leon Trotsky (Escritos de León Trotsky), y los otros
dos se publicaron en The Struggle Against Fascism in Germany (La lucha
contra el fascismo en Alemania), ambos editados en inglés por Pathfinder.
Además existen ediciones semejantes en español.
¿Qué es el fascismo? El término se originó en Italia.
¿Fueron fascistas todas las formas de dictadura contrarrevolucionaria (es
decir, antes del advenimiento del fascismo en Italia)?
La Comintern llama dictadura fascista a la ex dictadura de
Primo de Rivera de 1923 a 1930 en España. ¿Es correcto? Creemos que no.
El movimiento fascista italiano fue un movimiento espontáneo
de grandes masas, con nuevos dirigentes surgidos de las filas. Es un movimiento
de origen plebeyo, dirigido y financiado por las grandes potencias capitalistas.
Surgió de la pequeña burguesía, del lumpenproletariado y hasta cierto punto
también de las masas proletarias; Mussolini, un ex socialista, es un “self-made
man” producto de este movimiento.
Primo de Rivera era un aristócrata. Ocupaba un alto cargo
militar y burocrático y fue gobernador en jefe de Cataluña. Llevó a cabo el
golpe con la colaboración de fuerzas estatales y militares. Las dictaduras de
España e Italia son dos formas totalmente distintas de dictadura. Hay que
diferenciarlas bien. Mussolini tuvo dificultades para reconciliar a muchas
viejas instituciones militares con las milicias fascistas. Este problema no
existió para Primo de Rivera.
El movimiento alemán se parece ante todo al italiano. Es un
movimiento de masas, cuyos dirigentes emplean una buena cantidad de demagogia
socialista, la cual es necesaria para la formación de un movimiento de
masas....
Cómo triunfó Mussolini
El régimen fascista ve llegar su turno porque los medios
militares y policiales “normales” de la dictadura burguesa, junto con sus
fachadas parlamentarias, ya no bastan para mantener a la sociedad en equilibrio.
A través de los agentes del fascismo, el capitalismo pone en movimiento a las
masas de la pequeña burguesía frenética, a las bandas desclasadas y
desmoralizadas del lumpenproletariado, a todos esos innumerables seres humanos a
los que el mismo capital financiero ha empujado a la desesperación y la rabia.
La burguesía exige del fascismo que complete la tarea: una
vez que ha recurrido a los métodos de la guerra civil, insiste en lograr la paz
por un periodo de años. Y los agentes del fascismo, utilizando a las pequeña
burguesía como ariete y destruyendo todos los obstáculos a su paso,
desempeñarán bien su trabajo. La victoria del fascismo conduce a que el
capital financiero tome directamente en sus manos, como tenazas de acero, todos
los órganos e instituciones de dominación los poderes ejecutivos,
administrativos y educativos del estado: todo el aparato del estado junto con el
ejército, los municipios, las universidades, las escuelas, la prensa, los
sindicatos, las cooperativas. La fascistización del estado no implica solamente
la “mussolinización” de las formas y los métodos de gobierno -en este
terreno, los cambios juegan a fin de cuentas un papel secundario- sino, antes
que nada y sobre cualquier otra cosa, el aplastamiento de las organizaciones
obreras: hay que reducir al proletariado a un estado de apatía completa y crear
una red de instituciones que penetren profundamente en las masas, para
obstaculizar toda cristalización independiente del proletariado. Es
precisamente aquí donde reside la esencia del régimen fascista....
El fascismo italiano fue el producto inmediato de la
traición por parte de los reformistas del levantamiento del proletariado
italiano. Después del final de la guerra [mundial], hubo una tendencia de
ascenso en el movimiento revolucionario en Italia y, en septiembre de 1920,
desembocó en la toma de fábricas e industrias por los trabajadores. La
dictadura del proletariado era una realidad; solo faltaba organizarla y derivar
de ella todas las conclusiones necesarias. La socialdemocracia se asustó y dio
marcha atrás. Después de sus esfuerzos audaces y heroicos, el proletariado se
encontró ante el vacío. El hundimiento del movimiento revolucionario fue la
condición previa más importante del crecimiento del fascismo. En septiembre se
detuvo el avance revolucionario; en noviembre ya se produjo el primer ataque
importante de los fascistas (la toma de Bolonia).
Es cierto que después de la catástrofe de septiembre, el
proletariado era todavía capaz de llevar a cabo luchas defensivas. Pero la
socialdemocracia solo tenía una preocupación: retirar a los trabajadores del
combato al precio de una concesión tras otra. Los socialdemócratas confiaban
en que una actitud sumisa por parte de los trabajadores restauraría la “opinión
pública” burguesa en contra de los fascistas. Además, los reformistas
contaban incluso con la ayuda del rey Víctor Manuel. Hasta el último momento
disuadieron con todas sus fuerzas a los trabajadores de luchar contra las bandas
de Mussolini. Pero todo esto no sirvió para nada. Junto con la costra superior
de la burguesía, la corona se puso del lado de los fascistas. Al llegar a
convencerse en el último momento de que era imposible detener al fascismo por
medio de la docilidad, los socialdemócratas llamaron a los trabajadores a la
huelga general. Pero este llamamiento fue un fiasco. Los reformistas habían
regado durante tanto tiempo la pólvora, temiendo que se incendiase, que, cuando
por fin acercaron con mano temblorosa una cerilla encendida, la pólvora no
prendió.
Dos años después de su aparición, el fascismo estaba en el
poder.
La perspectiva en Estados Unidos
El atraso de la clase obrera de Estados Unidos es solo un
término relativo. En muchos aspectos muy importantes es la clase obrera más
progresista del mundo: técnicamente, y en su nivel de vida....
Los trabajadores americanos son muy combativos, como hemos
visto durante las huelgas. Han hecho las huelgas más rebeldes del mundo. Lo que
les falta a los trabajadores americanos es un espíritu de generalización, de
análisis, de su situación de clase en el conjunto de la sociedad. Esta falta
de pensamiento social tiene su origen en toda la historia del país....
Acerca del fascismo: En todos los países donde triunfó el
fascismo teníamos, antes del crecimiento del fascismo y su victoria, una ola de
radicalización de las masas de los trabajadores, de los campesinos y
agricultores más pobres, y de la clase pequeñoburguesa. En Italia, después de
la guerra y antes de 1922, tuvimos una ola de tremendas dimensiones; el estado
estaba paralizado, la policía no existía, los sindicatos podían hacer lo que
querían, pero no existía un partido capaz de tomar el poder. Como reacción
vino el fascismo.
En Alemania lo mismo, Teníamos una situación revolucionaria
en 1918; la clase burguesa ni siquiera pidió participar en el poder. Los
socialdemócratas paralizaron la revolución. Luego los trabajadores intentaron
de nuevo en 1922-23-24. Esta fue la época de la bancarrota del Partido
Comunista, donde habían ingresado los trabajadores. Luego, en 1929-30-31, los
trabajadores alemanes nuevamente comenzaron una ola revolucionaria.
El Partido Comunista y los sindicatos tenían una fuerza
tremenda, pero entonces apareció la famosa política [del movimiento
estalinista] del social-fascismo, una política inventada para paralizar a la
clase obrera. Solo después de estas tres tremendas oleadas, el fascismo pudo
convertirse en un gran movimiento. No hay excepciones a esta regla: el fascismo
viene solo cuando la clase obrera muestra una completa incapacidad para tomar en
sus manos el destino de la sociedad.
En Estados Unidos ocurrirá lo mismo. Ya hay elementos
fascistas, que se inspiran, por supuesto, en el ejemplo de Italia y Alemania.
Trabajan, por eso, con un ritmo más rápido. Pero también tienen el ejemplo de
otros países. La próxima ola histórica en Estados Unidos será de
radicalización de las masas, no de fascismo. Por supuesto, la guerra puede
impedir la radicalización durante algún tiempo, pero luego le dará un ritmo y
alcance tremendos. La guerra no puede cambiar orgánicamente los procesos sino
solo retrasarlos durante algún tiempo, y luego darles un empujón....
No debemos identificar la dictadura bélica -la dictadura de
la maquinaria militar, del estado mayor, del capital financiero- con la
dictadura fascista. Para la última, primero es necesario que haya un
sentimiento de desesperación en grandes masas del pueblo. Cuando los partidos
revolucionarios los traicionan, cuando la vanguardia de los trabajadores muestra
su incapacidad para conducir al pueblo a la victoria, entonces los agricultores,
los pequeños negociantes, los desocupados, los soldados, etcétera, pueden
apoyar un movimiento fascismo, pero solo entonces....
Construir el partido revolucionario
Podemos determinar como ley histórica: el fascismo pudo
conquistar el poder solo en aquellos países en que los partidos obreros
conservadores le impidieron al proletariado utilizar la situación
revolucionaria y tomar el poder....
Es completamente evidente que la radicalización de la clase
obrera en Estados Unidos ha atravesado solamente sus fases iniciales, casi
exclusivamente en la esfera del movimiento sindical (la CIO). El periodo
preguerra, y luego la guerra, puede interrumpir temporalmente este proceso de
radicalización, en especial si un número considerable de trabajadores es
absorbido por la industria de la guerra. Pero esta interrupción del proceso de
radicalización no puede ser larga. La segunda fase de la radicalización
adoptará un carácter más agudamente significativo. El problema de formar un
partido obrero independiente se pondrá al orden del día. Nuestras
reivindicaciones de transición ganarán mucha popularidad. Por otra parte,
tendencias reaccionarias, fascistas, se retirarán a segundo plano, asumiendo
una posición defensiva, esperando un momento más favorable. Esta es la
perspectiva más inmediata. No hay ocupación más indigna que la de especular
si lograremos o no crear un potente partido revolucionario de vanguardia. Ante
nosotros hay una perspectiva favorable, que justifica plenamente el activismo
revolucionario. Es necesario utilizar las oportunidades que se están abriendo
para construir el partido revolucionario.
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