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El Militant, un semanario socialista en inglés

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IRAN

Lucha centenaria contra la monarquía y el imperialismo

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Qué es el fascismo, cómo combatirlo

EDITORIAL PATHFINDER

‘Lucha deviene guerra de desgaste’, duodécimo capítulo de la ‘La rebelión de los camioneros’


UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
junio de 2003 Vol. 27 No. 6

Irán

Lucha centenaria contra la monarquía y el imperialismo

Por Ma’mud Shirvani

(Primera parte)

Irán es uno de los blancos de la actual campaña bélica de Washington. En ese país, la revolución popular de febrero de 1979 cambió de manera fundamental la correlación de fuerzas en el Medio Oriente en perjuicio del imperialismo. ¿Qué fue la revolución iraní y cómo ocurrió? Ese es el tema de este artículo y el que le sigue.

La revolución de 1979 fue la culminación de una lucha centenaria contra la monarquía y la explotación de Irán por las potencias imperialistas. Mohammed Reza Pahlevi fue el último sha (rey en idioma persa) que gobernó Irán. Derrocado por un levantamiento popular a principios de los años 50, fue reinstalado en el trono por un golpe militar en 1953 organizado por el gobierno de Estados Unidos a través de la CIA.

Después del golpe de estado, el sha gobernó 25 años más, pero la monarquía moribunda, impuesta por los imperialistas, perdió toda legitimidad nacional. Para mantenerse en el poder, recurrió a la fuerza brutal de la policía y el ejército. Su policía secreta, SAVAK, entrenada por los servicios secretos de Washington, era tristemente célebre por sus cámaras de tortura. Los sindicatos y casi todos los partidos de oposición estaban proscritos. Las cárceles estaban llenas de prisioneros políticos. En 1963, miles de manifestantes opuestos a la política del sha fueron asesinados. Un dirigente musulmán, el ayatolá Ruhollah Jomeiní, fue exiliado por su apoyo a estas protestas.

Con el respaldo de Washington, el ejército del régimen creció hasta ser el quinto más grande del mundo, estando bien situado para llevar a cabo intervenciones contrarrevolucionarias en la región. En 1973 el sha envió 2 mil tropas a Omán, en la región del Golfo Arábigo-Pérsico, para ayudar a otro monarca, el sultán Qabus, a suprimir una rebelión guerrillera. El sha permitió que Washington instalara bases militares en el norte de Irán para espiar a la Unión Soviética. También desarrolló relaciones estrechas con el gobierno de Israel y el régimen del apartheid en Sudáfrica, proporcionándoles petróleo.

Represión de nacionalidades oprimidas

Dentro de Irán, las nacionalidades que no eran de habla persa -kurdos, árabes, turcos y azerbaiyanos, entre otros- fueron despojados de sus derechos lingüísticos y nacionales. Toda manifestación de su identidad nacional era reprimida por la SAVAK. La opresión nacional era uno de los pilares de la monarquía, y el régimen atizaba permanentemente el odioso chovinismo persa para socavar la unidad del pueblo trabajador.

La muy cacareada reforma agraria del sha a principios de los años 60 benefició principalmente a los grandes latifundistas y capitalistas, así como a sectores de campesinos más acomodados. A comienzos de los años 70, los campesinos empobrecidos estaban inmigrando a las ciudades en números masivos pero con escasas posibilidades de empleo. El crecimiento industrial se vio deformado por el intercambio desigual en el mercado mundial capitalista. Las ganancias derivadas de la venta del petróleo fueron derrochadas en artículos de lujo importados y edificios lujosos en barrios acomodados para la clase gobernante y capas de la clase media alta, así como en la compra de grandes cantidades de armas.

El aislamiento de la monarquía en relación a la sociedad iraní se evidenció precisamente cuando el sha se imaginó estar en la cumbre del poder en su Trono del Pavo Real. En 1971 el rey decidió celebrar el aniversario 2500 de la fundación de la monarquía persa. Dio una fiesta de cinco días en el desierto cerca de las ruinas de la antigua capital de Persépolis. Unos 500 invitados, incluyendo 50 jefes de estado, bebieron y cenaron delicias importadas de Francia. Durmieron en tiendas forradas de seda importada de París. Lo único oriundo del país fue la tonelada de caviar del Mar Caspio que se consumió.

Para “proteger el perímetro” de esta fiesta imperial, se despejó una zona de 70 millas de diámetro, echando a todos los “elementos sospechosos”, incluyendo tribus enteras que vivían en la región y trabajaban la tierra. El gobierno compró 250 Mercedes-Benz para evitar que sus invitados tuvieran el inconveniente de caminar cuando quisieran visitar a sus amigos en la fiesta.

Estas delirias ocurrían al mismo tiempo el ingreso anual per cápita en Irán era de menos de un dólar por día.

James Carter elogia al sha

A principios de enero de 1978, el presidente estadounidense James Carter visitó al sha en Teherán, y declaró que “Irán es una isla de estabilidad en una de las zonas más convulsionadas del mundo”.

“Este es un gran tributo a usted, Su Majestad, y a su liderazgo, y al respeto, admiración y amor que su pueblo le brinda a usted”, dijo Carter.

Pero el presidente de Estados Unidos y su anfitrión ignoraban que cinco meses antes, en esta “isla de la estabilidad”, se había producido un temblor que anunciaba un cambio marino en la conciencia y combatividad de las masas.

En agosto de 1977, unos 50 mil trabajadores y campesinos recién llegados a las ciudades, que vivían en las barriadas que cubren la zona sur de Teherán, ganaron su lucha contra la policía, SAVAK y otros gendarmes que habían llegado para demoler las precarias casas “ilegales” que habían construido. Fue la culminación de una prolongada lucha. Esta vez, el régimen del sha se vio forzado a replegarse.

Un trabajador de 38 años describió uno de los enfrentamientos. “Mandamos a los niños a pinchar las llantas de los buldócer que encabezaban todo su ejército.... Después las mujeres empezaron a lanzarles piedras y palos que teníamos listos.... Entonces comenzamos la ofensiva y nos enfrentamos a esos desgraciados en una batalla campal. Tuvieron que salir corriendo, dejando parte de su maquinaria y equipo. Fue realmente como una operación al estilo Vietcong.”

Fue la primera victoria contra el régimen del sha desde el golpe de 1953, y pasó casi desapercibida. Pero menos de dos meses después de los comentarios de Carter sobre la “isla de estabilidad”, un acontecimiento de mayores proporciones estremeció el país. El 18 de febrero de 1978, la población de la ciudad azerbaiyana de Tabriz se tomó las calles masivamente. “¡Muerte al sha!” fue una de las consignas escuchadas por primera vez. Un año después, la monarquía persa fue derrocada.

Los sucesos en Tabriz fueron una respuesta a la brutalidad policial en manifestaciones en la ciudad de Qom en defensa del ayatolá Jomeiní. Un odiado oficial de la policía disparó y mató a un joven a sangre fría. La paciencia popular se agotó y estalló la ciudad entera. Trabajadores, jóvenes, tenderos y campesinos desposeídos se tomaron las calles.

El cuartel militar en Tabriz no resultó confiable al cumplir las órdenes de “disparar para matar”. Gran parte de la ciudad fue tomada por la población. El régimen trajo unidades del ejército para aplastar el levantamiento con una brutalidad sangrienta.

El levantamiento de Tabriz impactó en todo el país por su carácter masivo y combativo, y también porque Azerbaiyán, con Tabriz en el epicentro, había ocupado un papel especial en las dos anteriores revoluciones iraníes en el siglo XX.

La revolución constitucional

La primera revolución iraní, conocida como la Revolución Constitucional, ocurrió después de la Revolución Rusa de 1905. Se formaron consejos democráticos populares (anjomans) y se aprobó una constitución. Pero el sha se volvió atrás y, con la ayuda de soldados rusos enviados por el zar, montó un golpe contrarrevolucionario, bombardeó el primer majles (parlamento), descartó la constitución, ejecutó a los constitucionalistas y restableció un régimen autocrático en el país, con la excepción de un distrito en Tabriz.

Allí un puñado de revolucionarios encabezados por Sattar Khan opusieron una heroica resistencia al golpe contrarrevolucionario. El Anjoman de Tabriz fue resucitado y se tomó la ciudad. Trabajadores, a quienes se sumaron combatientes voluntarios internacionalistas, entre ellos bolcheviques, de los territorios ocupados por el zarismo -el norte de Azerbaiyán, Armenia y Georgia- defendieron la ciudad sitiada por más de un año y resistieron a todos los ejércitos invasores de la monarquía.

La resistencia aumentó en todo el país, y los ejércitos revolucionarios marcharon a Teherán. El despótico sha huyó y encontró refugio en la embajada rusa de Teherán. Se restableció el majles.

El trabajo político realizado por los bolcheviques -el partido revolucionario ruso encabezado por Vladimir Lenin- entre los trabajadores inmigrantes de Irán en los campos petrolíferos de Bakú y otras regiones había ayudado a forjar un núcleo revolucionario clandestino que dirigó la resistencia en Tabriz. Dotados de la experiencia de la primera revolución, se fundó el Partido Adalat (Justicia) en Bakú durante la Revolución Rusa de 1917. El partido participó en la Revolución Rusa y luego en su defensa.

El partido, que más tarde se denominó Partido Comunista, fue miembro de la Internacional Comunista y su dirección colaboró con Lenin y otros dirigentes bolcheviques a fin de establecer un programa revolucionario para los países coloniales y semicoloniales. El partido formó parte de la dirección revolucionaria del régimen de trabajadores y campesinos en Gilan (Gilan Soviético), sobre el Mar Caspio, el cual tomó el poder brevemente en 1920.

Gobierno revolucionario en Azerbaiyán

La segunda lucha revolucionaria de Irán del siglo XX se dio en Azerbaiyán después de la Segunda Guerra Mundial. Inspirados por la victoria de la Unión Soviética sobre los invasores nazis, los trabajadores y campesinos hicieron una revolución en Azerbaiyán en 1945 y establecieron su propio gobierno, con la capital en Tabriz. El ejército del sha se rindió y el gobierno de trabajadores y campesinos inició rápidamente un extenso programa de reforma agraria. Por primera vez la mujer iraní ganó el derecho al voto. El pueblo kurdo en Irán estableció su propia república, la República de Mahabad.

Estas victorias impulsaron las luchas que libraban los trabajadores y campesinos en otras partes del país. Durante la primavera de 1946 los trabajadores petroleros en el sur llevaron a cabo huelgas que tomaron más y más un carácter político.

La lucha de clases se intensificó, pero los trabajadores no tenían una dirección nacional capaz de encabezarlos para emular la revolución de Azerbaiyán y establecer un gobierno de trabajadores y campesinos a través de todo el país. El Partido Comunista de Irán había quedado diezmado durante la contrarrevolución de la burocracia soviética liderada por José Stalin en contra del programa comunista de Lenin. En su lugar, la dirección estalinista estableció el partido Tudeh (Masas) en 1941.

Para pacificar la lucha de clases impulsada por la revolución en Azerbaiyán, el régimen iraní buscó la ayuda de la dirección del Partido Tudeh, y sus dirigentes aceptaron cargos ministeriales en el gobierno. Una serie de traiciones estalinistas condujeron al derrocamiento del gobierno de trabajadores y campesinos, sin dar batalla, a finales de 1946.

Nacionalización del petróleo

Al final de la década, sin embargo, los trabajadores en todo el país se habían recuperado del duro golpe de la derrota en Azerbaiyán e iniciaron acciones políticas de masas. A principios de 1951, lanzaron huelgas contra la Anglo-Iranian Oil Company (Compañía Petrolera Anglo-Iraní) controlada por capital británico. Luego unos 45 mil obreros petroleros habían salido en huelga en Juzistán, una provincia con mucho petróleo. Al mismo tiempo, bajo la presión de las masas, el majles en Teherán promulgó una ley para nacionalizar la industria petrolera en Irán.

Mohammad Mossadegh, un dirigente nacionalista burgués que había defendido la causa de la nacionalización de la industria del petróleo, fue nombrado primer ministro y el gobierno iraní tomó el control de todas las instalaciones petroleras, siendo recibido con júbilo por las masas.

Poco después, una alianza de Washington, Londres y la corte del sha, apoyada por los grandes hacendados, se unió para descarrilar y derrotar al movimiento antiimperialista. Repetidos intentos del sha para despedir a Mossadegh fueron recibidos con una feroz resistencia callejera. Los trabajadores daban la vida para resistir la contrarrevolución. El Partido Tudeh surgió nuevamente y atrajo a trabajadores y jóvenes abnegados. Incluso pudo construir una extensa organización militar secreta dentro del ejército de sha.

Pero cuando el golpe preparado por la CIA comenzó en agosto de 1953, aprobado por el presidente de Estados Unidos Dwight Eisenhower, el gobierno de Mossadegh no movilizó a las masas para que salieran a las calles en su defensa. Se presentó una oportunidad para que la clase trabajadora tomara la delantera movilizándose en defensa de la soberanía nacional y frente a la contrarrevolución imperialista. En el momento decisivo la dirección del Partido Tudeh rehusó llamar a las masas que esperaban ser movilizadas en las calles para derrotar el lamentable contingente de matones y unas cuantas unidades del ejército. La contrarrevolución triunfó sin una batalla.

La segunda revolución iraní, que comenzó en 1945, fue derrotada en 1953 y la monarquía obtuvo un respiro por un cuarto de siglo más. Sin embargo, los imperialistas no fueron capaces -ni siquiera trataron- de privatizar la industria petrolera.

La burguesía nacional y la dirección estalinista habían fallado en la prueba histórica de la segunda revolución. Esto sería un factor apreciable en el desenlace de la tercera revolución, en 1979, que expondremos en el próximo artículo.

(Continuará)


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