
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR junio de 2003 Vol. 27 No. 6
Puerto Rico
Vieques: ’Estas tierras son nuestras’
Miles celebran retirada de la Marina yanqui, continúan la lucha
Por Róger Calero
Miles de personas salieron a las calles de Vieques el 1 de
mayo para celebrar su victoria cuando la presencia de la Marina de Guerra
estadounidense llegó oficialmente a su fin en esta isla puertorriqueña.
Por más de seis décadas, los viequenses y sus compatriotas
han luchado tenazmente contra el uso de estas tierras para prácticas de
bombardeos y ejercicios bélicos por parte de Washington, la potencia colonial
en Puerto Rico.
Finalmente vencieron.
A la medianoche del 30 de abril, cuando los militares
estadounidenses cedieron su juridiscción oficial sobre las tierras ocupadas,
los viequenses celebraron con fuegos de artificio, disparando 68 cohetes al aire,
uno por cada año de la presencia militar yanqui en la isla.
Una multitud que se había reunido frente a los portones de
la base norteamericana para aguardar el momento histórico entraron al
territorio con banderas de Puerto Rico y de Vieques y coreando “¡Vieques sí,
Marina no!”
Unos 40 pescadores y otros partidarios de la lucha
desembarcaron de sus lanchas en diferentes puntos de la antigua zona de tiro en
la parte oriental de Vieques, mientras que otros entraron a caballo en las zonas
antes restrictas, al participar en una “invasión” simbólica del territorio.
Seis décadas de lucha
Desde la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas militares
estadounidenses han ocupado la mayor parte de Vieques, usándola para prácticas
de bombardeo. Expropiaron a los campesinos y pescadores viequenses de sus
propiedades -dándoles a muchos apenas 24 horas para irse- y ocuparon 26 mil
hectáreas para crear un polígono de tiro, un almacén de municiones y otras
instalaciones militares.
Una generación tras otra de pescadores, trabajadores y
pequeños comerciantes resistieron la ocupación de la isla. Se opusieron al uso
de Vieques como zona de entrenamiento para guerras norteamericanas de agresión,
como la invasión a Granada en 1983, la invasión a Panamá en 1989, el
bombardeo contra Yugoslavia en 1999 y las guerras contra Iraq.
También protestaron contra la devastación de la economía
de la isla por la Marina así como la destrucción ambiental causada por los
bombardeos y la presencia militar, que contribuyó a una alta incidencia de
cáncer y otros problemas de salud entre los isleños.
La lucha contra la Marina estadounidense volvió a brotar
repetidamente: en los años 60, cuando la revolución cubana estimuló la
renovación de la lucha independentista puertorriqueña, a fines de los años 70
y nuevamente a partir de 1999. El 19 de abril de ese año, un avión de la
Marina echó una bomba “inerte” de 500 libras durante una práctica de tiro,
matando a un guardia civil, David Sanes. Esto detonó una nueva y prolongada ola
de protestas.
El movimiento por Vieques ha formado parte de un ascenso
anticolonial más amplio en Puerto Rico. Este se manifestó también en la lucha
encabezada por los obreros telefónicos contra la venta de la compañía estatal
de teléfonos, que culminó con un paro general de dos días en julio de 1998
con más de medio millón de trabajadores, y la campaña por la libertad de los
presos políticos independentistas, que logró la amnistía de 11 patriotas en
1999.
En Puerto Rico y en ciudades estadounidenses donde hay
comunidades boricuas hubo repetidas manifestaciones, en algunos casos de decenas
de miles de personas. Tras la muerte de Sanes, grupos de pescadores, maestros y
otros manifestantes penetraron el territorio controlado por la Marina y
establecieron campamentos de protesta. La Marina suspendió las prácticas de
bombardeos por un año.
Ante estas protestas, el presidente norteamericano William
Clinton firmó un acuerdo en enero de 2000 con el gobernador colonial Pedro
Roselló del partido estadista, estipulando que la Marina estadounidense se
retiraría en mayo de 2003 si los viequenses aprobaban dicha medida en un
referéndum. Mientras tanto los bombardeos continuarían con bombas “inertes”.
El 4 de mayo de 2000, la Casa Blanca envió a 100 alguaciles
y 200 agentes del FBI, apoyados por barcos de guerra con 1 200 marines, para
expulsar a los desobedientes civiles. El ataque se llevó a cabo unos días
después del masivo asalto a una casa particular en Miami por policías de
inmigración y alguaciles federales, bajo órdenes de la administración de
Clinton en nombre de regresar al niño cubano Elián González a su padre.
Jamás se rindieron
Los manifestantes no se dejaron vencer y continuaron las
protestas. Centenares de personas fueron arrestadas y encarceladas por entrar al
territorio ocupado. Washington usó su campaña belicista después del 11 de
septiembre para tratar de intimidar a los opositores de su política, pero no
pudo.
La administración de la gobernadora Sila Calderón, que
ganó las elecciones con la promesa de que la Marina cesaría sus bombardeos,
organizó un referéndum simbólico en julio de 2001. Dos de cada tres personas
votó por el retiro inmediato de las fuerzas militares estadounidenses de
Vieques.
Frente a una clara derrota, las autoridades en Washington
cancelaron el reférendum programado para noviembre de 2001. La administración
Bush dijo que se apegaría al acuerdo y retiraría la Marina para el 1 de mayo
del 2003.
El 30 de abril los militares yanquis entregaron más de 15
mil héctareas en el este de la isla al Departamento del Interior de Estados
Unidos, que ahora está a cargo de convertir estas tierras, junto con 3 100
hectáreas en el oeste regresadas anteriormente, en un refugio silvestre.
Sin embargo, muchos viequenses se oponen a la entrega de sus
tierras al Departamento del Interior norteamericano. Algunos consideran esta
decisión, en la cual no fueron consultados, una reafirmación de la situación
colonial de Puerto Rico.
“Nuestro reclamo es bien claro: esas tierras son nuestras”,
dijo Ismael Guadalupe, dirigente del Comité Pro Rescate y Desarrollo de Vieques.
“No le reconocemos derecho al Servicio de Pesca y Vida Silvestre a
administrarlas”.
En una carta al gobierno, varios grupos comunitarios han
exigido la limpieza completa de todos los terrenos, y que se haga con vista al
futuro desarrollo económico y social de Vieques para beneficio de la población.
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