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Triunfo para derechos de todos los trabajadores (Editorial)

Washington afianza ocupación de Iraq, lanza amenazas contra Irán

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Obreros que ocupaban fábrica condenan desalojo policial

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Washington detiene a adolescentes en base-prisón de Guantánamo

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Sindicatos en N.Y. protestan contra despidos y recortes (Columna Lucha Obrera)

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Un millón de trabajadores en Francia marcha en apoyo a huelga contra ‘reformas’

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Lucha centenaria contra la monarquía y el imperialismo

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Qué es el fascismo, cómo combatirlo

EDITORIAL PATHFINDER

‘Lucha deviene guerra de desgaste’, duodécimo capítulo de la ‘La rebelión de los camioneros’


UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
junio de 2003 Vol. 27 No. 6

Medio Oriente

Irán en la mira del imperialismo
Washington afianza ocupación de Iraq, lanza amenazas contra Irán

Por Patrick O’Neill

Washington ha estado tomando medidas para institucionalizar su ocupación de Iraq, desplegando tropas con el fin de imponer “el imperio de la ley” en la capital y organizar un régimen dirigido por Washington.

Al mismo tiempo, el gobierno norteamericano está intensificando su campaña bélica contra Irán, bajo el pretexto de que el gobierno en Teherán ha enviado agentes a Iraq. Oficiales militares estadounidenses afirmaron que habían comenzado a detener a supuestos agentes iraníes. También han emplazado tropas norteamericanas en los principales caminos y cruces entre los dos países.

Funcionarios del Pentágono informaron que enviarán a unos 4 mil efectivos a Bagdad en las próximas semanas como parte de la reestructuración de la presencia militar norteamericana para que sirva mejor las necesidades del régimen imperialista de ocupación, bajo la fachada de “hacer cumplir la paz”. Unas 20 mil tropas norteamericanas ya están desplegadas en la capital iraquí o sus alrededores.

Las nuevas fuerzas aumentarán el número de policías militares de 140 a 1 200. Cientos de vehículos militares Humvee, más adecuados para patrullas callejeras, reemplazarán a los tanques y vehículos blindados.

Las fuerzas de ocupación también están utilizando a la policía del antiguo régimen baazista. Las autoridades norteamericanas en Bagdad emitieron un mensaje radial en el cual convocaban a todos los policías de la ciudad para que se presentaran a sus puestos el 4 de mayo. Agentes del Departamento de Policía de Los Angeles, miembros de una unidad de reserva de los infantes de marina, están entrenanado a policías iraquíes en Hilla, un pueblo al sur de Bagdad.

Un ejemplo de lo que ha significado “hacer cumplir la paz” fue un incidente ocurrido el 28 de abril en Falluja, al noroeste de la capital. Tropas estadounidenses de la 82 División Aerotransportada, que habían ocupado la escuela primaria y secundaria Al-Ka’a en ese pueblo, abrieron fuego contra 200 manifestantes que exigían que las tropas desalojaran la escuela. Dejaron 13 civiles muertos. Voceros del Pentágono alegaron que habían respondido a disparos desde la multitud, pero varios testigos dijeron a la prensa que los manifestantes, principalmente niños y adolescentes, no estaban armados.

“Esto no es más que terrorismo”, afirmó Raeed, un testigo que dijo a los reporteros que habían muerto a su hermano Valid. “Los americanos usaron equipo de visión nocturna con láser y balas explosivas para matar a gente inocente”.

En Bagdad el 25 de abril, el primer teniente Eric Canaday del Décimo Cuerpo de Ingenieros del Escuadrón Delta dirigió a un grupo de soldados que castigaron a cuatro hombres iraquíes acusados de saqueo. Tras detenerlos, les quitaron la ropa a punta de fusil, usaron un marcador para escribir las palabras “sucio ladrón” en árabe en su pecho, y los desfilaron desnudos en público.

“Qué forma repugnante de tratar a la gente sin hacerle un juicio”, dijo Adil Al-Harni, uno de los manifestantes frente al Hotel Palestina en Bagdad. “Si esto es democracia americana, que se queden con ella”.

El descontento y las protestas contra la ocupación estadounidense han sido más fuertes en el sur, donde la gran mayoría son musulmanes chiítas, quienes representan 16 millones de los 24 millones de habitantes de Iraq. Funcionarios norteamericanos han alegado que agentes iraníes son responsables de muchas de las expresiones de oposición en el sur.

Muchos chiítas se identifican con el ejemplo de la revolución iraní, que en 1979 tumbó al régimen brutal del sha, una dictadura apoyada por Washington.

“Tomaremos medidas para suprimir toda amenaza a la seguridad y estabilidad, y esto incluye a las fuerzas iraníes que no cumplan”, dijo el general William Webster, vicecomandante de las fuerzas angloamericanas dentro de Iraq. “Vamos a enfocarnos más en las rutas desde Irán”.

En un discurso pronunciado el 1 de mayo donde anunció el cese de “las principales operaciones de combate en Iraq”, el presidente norteamericano George Bush lanzó una amenaza no muy disimulada contra Irán, como también contra otros gobiernos catalogados como parte de un “eje del mal”. Hablando a bordo del portaaviones USS Abraham Lincoln, rumbo a la costa de California, afirmó, “Cualquier régimen delincuente que tenga lazos con grupos terroristas, y que busque o posea armas de destrucción masiva, representa un grave peligro al mundo civilizado y será enfrentado”.

El mandatario describió la invasión de Iraq como una “batalla” y “una victoria en la guerra contra el terror que comenzó el 11 de septiembre de 2001, y que aún continúa”. Describó el ataque angloamericano contra Afganistán como una “batalla” anterior en una guerra a largo plazo.

El día antes, el Departamento de Estado norteamericano tachó a Irán de ser “el patrocinador estatal de terrorismo más activo durante el año 2002” en una lista que incluía a Corea del norte, Libia, Siria, Iraq, Sudán y Cuba.

‘Reto a la no proliferación’

A fines de abril, un funcionario del Departamento de Estado norteamericano, John Wolf, alegó que “Irán presenta tal vez el reto más fundamental que jamás han enfrentado” los firmantes del Tratado de No Proliferación Nuclear de 1970. Teherán afirma que su programa nuclear no persigue objetivos militares, y que responde a las crecientes necesidades energéticas del país.

El gobierno de Irán también condenó la tregua suscrita el 15 de abril entre oficiales norteamericanos y los Mujahedín del Pueblo, un grupo opositor iraní que cuenta con 15 mil combatientes basados en Iraq.

El arreglo permite que los Mujahedín, antes apoyado por el régimen de Saddam Hussein, mantengan sus bases y sus armas, incluidos tanques y artillería, a condición de que no las usen contra tropas norteamericanas. Desde Teherán, el reportero Alí Akbar Dareini de la agencia noticiosa AP informó que el pacto permite que los Mujahedín “usen fuerza militar contra lo que Estados Unidos dice son infiltradores iraníes que penetran a Iraq, tal como la Brigada Badr”. Dicha brigada está vinculada con el Consejo Supremo por la Revolución Islámica, con sede de Irán.

Los Mujahedín, un grupo exiliado que busca derrocar al gobierno en Irán, surgió durante la lucha contra el sha. Después de ser derrocada la monarquía en la insurrección popular de 1979, los Mujahedín se volvieron en contra de la revolución. Se aliaron con el ex presidente Abol Hassan Bani-Sadr y otras fuerzas burguesas que, en nombre de modernizar a Irán y reducir el papel de los clérigos islámicos, pretendían derrocar al gobierno dirigido por el ayatolá Jomeiní. El grupo, que se presentaba como una alternativa de “izquierda”, emprendió una campaña de sabotaje y ataques guerrilleros contra personal y propiedad del gobierno iraní.

Pari Bajshai, comandante de los Mujahedín en la base Ashraf en el norte de Iraq, a 60 millas de la frontera con Irán, reclamó el “derecho de combatir al régimen terrorista iraní”. Ella afirmó que “nuestras actividades son absolutamente independientes de todo lo que esté pasando en Iraq”. No comentó sobre los camiones militares estadounidenses que andaban por el campamento de los Mujahedín en esos momentos.

Aunque el gobierno de Estados Unidos aún califica a los Mujahedín como organización “terrorista”, la prensa capitalista en este país ahora pretende mejorar la apariencia de este grupo, por ejemplo, al destacar el hecho de que muchos de sus combatientes son mujeres.

Organizan régimen de ocupación

Mientras tanto, la Oficina de Reconstrucción y Ayuda Humanitaria, dirigida por el Pentágono, nombró a varios funcionarios clave en el régimen de ocupación. Los cuatro principales puestos incluyen a dos generales retirados. En un intento de darle un rostro civil, Paul Bremer, ex embajador y actual miembro del Consejo Asesor de Seguridad Interna de la administración Bush, fue nombrado como principal responsable.

Daniel Amstutz, ex ejecutivo del monopolio de granos Cargill, será responsable de la agricultura.

A Philip Carroll, ex jefe de Shell Oil, filial estadounidense de la Royal Dutch Shell, le tocó un cargo importante: dirigir la industria petrolera.

“El problema fundamental en la industria petrolera iraquí es si permanecerá en manos estatales...o si se privatizará”, afirmó un artículo del 30 de abril en el New York Times, donde se entrevistó a Thamir Ghadhban, un exiliado iraquí que fue nombrado para encabezar el ministerio del petróleo. “El señor Ghadhban dijo que el camino de la privatización no sería ajena a Iraq”, señaló el artículo.

Jay Garner, el general retirado que ha encabezado el aspecto “civil” de la ocupación hasta ahora, ha atribuido las actuales escaseces de gasolina a las sanciones decretadas por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

La producción de petróleo en Iraq ha disminuido a unas decenas de miles de barriles por día, una fracción de su nivel antes de la guerra. Funcionarios de la ONU dicen que el país enfrenta la posibilidad de importar petróleo como medida de emergencia.

Conflicto París-Washington

Desde su triunfo militar la administración de Bush ha insistido en eliminar el programa de “petróleo por alimentos” de la ONU, bajo el cual se organizan las sanciones. El gobierno francés, que ha suscrito cientos de contratos de construcción y petróleo con Bagdad bajo ese programa, ha indicado que apoya la suspensión de las sanciones.

El debate sobre la rapidez de la eliminación de las sanciones representa un aspecto de los crecientes conflictos entre las diversas potencias imperialistas -especialmente París y Washington- sobre la envergadura de la dominación norteamericana en Iraq.

En otra maniobra, Washington ha propuesto retirar un número importante de tropas norteamericanas y sustituirlas con tropas de varios otros países imperialistas de la “coalición de los dispuestos”, partidarios de Washington en la guerra. Funcionarios en Washington anunciaron que los gobiernos de España, Italia, Austria, Dinamarca y Países Bajos eran candidatos. Bajo el proyecto anunciado el 2 de mayo, las fuerzas yanquis mantendrían su control sobre Bagdad, Londres estaría al mando de una división en el sur, cerca de Basora, y tropas del gobierno polaco estarían oficialmente al mando de una tercera división, aunque nadie duda que Washington seguirá siendo el que manda.


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