
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR mayo de 2003 Vol. 27 No. 5
Estados Unidos
Campañas
del PST eximidas de divulgar nombres de donantes
Por Sam Manuel
WASHINGTON-La Comisión Electoral Federal (FEC) ha eximido nuevamente a las
campañas electorales del Partido Socialista de los Trabajadores de los
requisitos federales de divulgar los nombres de las personas que hagan
contribuciones monetarias a estas campañas. Por un voto de 4 a 2, la FEC
extendió la exención hasta fines de 2008, después de las próximas dos
campañas presidenciales.
La lucha del PST por obtener esta exención se enmarca en su apoyo por muchas
décadas al derecho de los trabajadores, agricultores y otras organizaciones a
participar en actividades políticas, incluido los comicios, sin acoso del
gobierno o de derechistas. El movimiento comunista siempre se ha opuesto a toda
medida de los gobernantes capitalistas y sus matones a sueldo para mantener su
monopolio sobre el derecho a organizarse y a realizar actividades políticas,
así como la posibilidad de ser escuchado por la población trabajadora.
El PST ha postulado a candidatos desde su fundación en 1938. Ha presentado
candidatos para presidente y vicepresidente de Estados Unidos en todas las
elecciones desde 1948. Estas campañas socialistas sirven de tribuna para llevar
las ideas revolucionarias a un amplio público obrero, así como defender el
derecho del partido de actuar sobre el mismo plano que cualquier otra
organización política en Estados Unidos.
Defensa contra acoso político
La Ley Federal de Campañas Electorales de 1971 obliga a los candidatos y a
los comités de campañas a entregar informes detallados con las listas de las
personas que contribuyen más de 200 dólares a sus campañas -nombres,
direcciones y profesiones- así como las cantidades contribuidas. Estos informes
están abiertos al público, y son una conveniente “lista de enemigos” para
agencias del estado, patrones, espías privados y matones derechistas.
El PST obtuvo una exención parcial de esta ley en un fallo del FEC emitido
en 1979, el cual ha sido renovado varias veces a intervalos de unos seis años.
Desde entonces el partido no ha tenido que divulgar los nombres de los
contribuyentes a sus campañas electorales, ni tampoco los nombres de los
vendedores que proveen servicios a los comités de campaña. El PST ganó la
exención con el argumento de que el requisito de divulgar los nombres de los
contribuyentes a las campañas socialistas plantea un peligro al derecho de
libre asociación protegido por la Primera Enmienda de la Constitución.
En la reunión de la FEC del 3 de abril hubo un poco de debate. Dos de los
seis comisionados -Daniel McDonald, demócrata, y David Mason, republicano- se
expresaron y votaron en contra de la extensión. Argumentaron que el nivel de
acoso al partido y sus campañas electorales por agencias estatales ha “disminuido”.
La mitad de los miembros de la comisión son republicanos y los demás son
demócratas.
Al argumentar a favor de la exención el PST detalló 74 incidentes de acoso
en los últimos seis años. Entre ellos figuraban 28 casos de interferencia de
la policía con las actividades de la campaña electoral. La petición citó
casos en que se les había prohibido a partidarios de la campaña la
distribución de materiales en lugares públicos, amenazado con arrestar a
trabajadores de la campaña, tomado fotografías de manifestantes antibélicos,
impuesto multas a partidarios de la campaña, y expresiones hostiles hacia las
ideas de los socialistas y su derecho a promoverlas en público. Cada incidente
fue documentado con una declaración jurada, archivos oficiales, fotografías y
artículos que fueron publicados en periódicos de gran circulación.
La petición destacó el caso de Michael Italie, candidato del PST para
alcalde de Miami, quien fue despedido por la empresa Industrias Goodwill
explícitamente por promover sus ideas políticas fuera del trabajo.
Otros ejemplo fueron una serie de tres allanamientos en la sede de campaña
del PST en Washington durante las elecciones para alcalde, y un ataque a la sede
de la campaña en Houston, donde los asaltantes quebraron un cristal,
destrozaron equipo de computadora, y desfiguraron un anuncio sobre un evento
sobre la lucha palestina.
La petición señala que en 1986, después de una batalla de 15 años, el PST
ganó un juicio contra el FBI y otras agencias policiacas que expuso la campaña
de estas agencias de la policía política -denominada Programa de
Contrainteligencia, Cointelpro- de acosar, espiar y desbaratar las actividades
de los socialistas así como otras organizaciones sociales y políticas. La
demanda del PST expuso que solo en los años 1960-76, el FBI acumuló 8 millones
de expedientes sobre el PST, usando 1300 soplones y efectuando más de 200
allanamientos.
Al renovar la exención, la Comisión Electoral Federal coincidió con la
recomendación de los abogados de la FEC al afirmar, “La historia de acoso por
el gobierno continúa teniendo un efecto intimidatorio en la actualidad, que no
es menos porque haya disminuido el acoso por el gobierno”.
Importancia para luchas actuales
Después de la audiencia de la FEC, Steve Clark, miembro del Comité Nacional
del PST, fue entrevistado por la agencia de noticias AP. A la pregunta sobre los
argumentos de ciertos comisionados de que el acoso del partido ha disminuido,
Clark respondió: “Hoy día el gobierno está tanteando para tratar de echar
atrás las conquistas políticas logradas por el pueblo trabajador en las luchas
sociales de masas de los años 60 y 70”.
Clark destacó la Ley Patriota USA, que le otorga al FBI y a otras agencias
policiacas más autoridad para interceptar llamadas telefónicas y realizar
registros y cateos arbitrarios en hogares y negocios privados. Señaló que en
muchas ciudades los gobiernos municipales, aprovechando las iniciativas del
procurador general John Ashcroft, han empezado a resuscitar los “Escuadrones
Rojos”. Los fiscales de varias ciudades han argumentado que para “combatir
el terrorismo” la policía debe poder juntar información sobre grupos e
individuos “sospechosos”, aún si sus actividades son legales.
“Por eso la victoria obtenida por el PST puede ser utilizada para defender
la capacidad de los trabajadores, agricultores y otros de organizarse y llevar a
cabo actividades políticas, ejerciendo sus derechos constitucionales”, dijo
Clark.
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