
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR abril de 2003 Vol. 27 No. 4
Irán
También en la mira de Washington
Tachando a Irán de ‘peligro nuclear’, imperialistas aumentan campaña
bélica
Por Sam Manuel
Para justificar su campaña cada vez más agresiva contra
Irán, Washington acusa al gobierno iraní de desarrollar un programa secreto de
armas nucleares bajo el pretexto de construir plantas generación eléctrica.
Washington ha lanzado acusaciones parecidas contra la
República Popular Democrática de Corea, denominando a esos dos países, junto
a Iraq, como parte de un supuesto “eje del mal”.
Durante varias décadas Irán ha tenido un programa para
construir centrales de energía nuclear como parte de la industrialización del
país y satisfacer las demandas crecientes de su consumo eléctrico.
En diciembre Richard Boucher, vocero del Departamento de
Estado norteamericano, alegó que según unas fotos de satélite, se estaba
cubriendo con tierra unas estructuras en una de las centrales nucleares
iraníes, y afirmó que Teherán estaba construyendo “un sitio subterráneo
secreto” donde podía producir materiales para armas nucleares.
A fines de febrero, Mohammed ElBaradei, jefe de la Agencia
Internacional de Energía Atómica (AIEA), interrumpió por un rato su
intromisión en Iraq para dirigir un equipo a Irán, donde “inspeccionaron”
plantas nucleares e instalaciones bajo construcción. Al no hallar ninguna
violación, insistió que era Irán el que tenía que desmentir los alegatos de
las potencias imperialistas.
El jefe de la AIEA dijo que Irán solo podía despejar estas
acusaciones firmando un “Protocolo Adicional” que exige que Teherán brinde
a la AIEA acceso más amplio a las instalaciones nucleares y al territorio de
Irán, sino preaviso. También exigiría que Irán diera “aviso temprano” a
la agencia sobre el diseño de una instalación nuclear en cuanto se decidiera
construirla.
Los funcionarios norteamericanos tuvieron el descaro de
aconsejar a Irán, diciendo que por sus enormes depósitos de petróleo y gas,
un programa de energía nuclear sería “innecesario”. Implican que por lo
tanto, el programa nuclear iraní debe ser para la producción de armas
nucleares.
Teherán respondió diciendo que necesita generar 6 mil
megavatios de electricidad con sus centrales nucleares para 2022, a fin de
satisfacer las crecientes demandas energéticas de un país de 65 millones de
habitantes.
La marcha guerrerista de las potencias imperialistas va
dirigida no solo contra Iraq sino contra Irán, un blanco mayor de la ofensiva
imperialista. Irán es un obstáculo a los esfuerzos de Washington, Londres,
París, Berlín y demás potencias imperialistas por controlar el Medio
Oriente y sus recursos.
Obstáculo a fines imperialistas
La hostilidad de Washington a Teherán se remonta a la
revolución popular de 1979, cuando un levantamiento de millones de trabajadores
y campesinos derrocó a la dictadura del sha. La revolución tumbó a uno de los
gendarmes más fuertes y leales del imperialismo en la región. Marcó un cambio
histórico en la correlación de fuerzas en la región a favor del pueblo
trabajador, desde Teherán hasta Palestina, y más allá.
Por el legado vivo de la revolución y la identificación de
millones de iraníes con ella, Washington y otras potencias imperialistas saben
que enfrentan una posibilidad mucho mayor de resistencia popular ante un ataque
a Irán que en otros países de la región.
Durante la guerra Irán-Iraq de 1980-88, Washington, que
fingía ser neutro, apoyó la agresión del régimen de Saddam Hussein contra
Irán, con la esperanza de asestar un golpe contra la revolución iraní.
El programa de energía nuclear de Irán comenzó en los
años 70, bajo el régimen del sha, quien había proyectado unas 20 centrales
nucleares. La construcción de la central Bushehr -objeto de las actuales
acusaciones- la inició en 1974 la compañía alemana Siemens. Se consideraba
que las centrales eran necesarias para la industrialización del país. El
proyecto se dejó inconcluso tras la revolución, y se reanudó con ayuda rusa
en los años 90.
Hace más de una década, Irán declaró su intención de
explotar minas de uranio, e invitó a la AIEA a inspeccionarlas en 1992. En
septiembre, Irán le informó a la agencia acerca de su plan de enriquecer
uranio para una central nuclear.
Irán ratificó el Tratado de No Proliferación Nuclear en
1970, y desde 1992 ha permitido que la AIEA inspeccione cualquier de sus
instalaciones nucleares. Ninguna de las inspecciones ha revelado una violación
de las condiciones del tratado.
Para Washington, la fuerza tecnológica y militar de Irán
representa un obstáculo a sus objetivos bélicos en el Medio Oriente. A
principios de los 90, Irán hizo modestas pero importantes mejoras de su fuerza
aérea al comprar aviones rusos y cientos de tanques. Ha comprado tanques T-72,
submarinos y misiles balísticos de Rusia, China y Corea del norte.
Washington también está alarmado por las crecientes
relaciones económicas de Irán con Rusia y otros estados obreros. La
colaboración iraní-rusa está motivada por las necesidades económicas y por
una preocupación compartido de la creciente presencia política y militar de
Washington en la región.
Durante muchos años Washington ha tratado de impedir que
Irán desarrollara una central nuclear de mil megavatios en el puerto de
Bushehr. Ha presionado a Moscú, que está ayudando a construir la central, a
suspender su colaboracón con Teherán.
En una visita a Irán, el ministro iraní de energía
atómica Alexandr Rumyantsev señaló, “Irán está usando la energía nuclear
exclusivamente para fines pacíficos”. Agregó que Moscú estaba “sumamente
interesado” en las centrales nucleares iraníes. La planta de Bushehr
brindará muchos ingresos para Rusia, que acordó brindar combustible y pericia
para el mantenimiento de las plantas. Moscú dijo estar dispuesto a construir
hasta seis centrales más en Irán.
Como condición de ayuda, Moscú le exigió a Teherán que
devolviera todo el combustible nuclear agotado. Pero en febrero el presidente
iraní Mohammad Jatami dijo que Irán comenzaría a extraer uranio para usar en
las centrales nucleares y procesaría el combustible agotado.
Washington ha condenado el despliegue en el norte de Iraq de
una brigada de combatientes iraquíes apoyada por Teherán. Irán ha dado a la
Brigada Badr, que se opone al régimen iraquí, entrenamiento, armas e
inteligencia. La brigada comenzó a establecer una base a 11 millas de la
frontera con Irán, en una zona controlada por curdos iraquíes.
“Pensamos que cualquier presencia iraní o presencia
apoyada por Irán en esa región es desestabilizadora y no es positiva”,
afirmó Boucher del Departamento de Estado norteamericano.
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