Perspectiva Mundial
numeros anterioresbusqueda de articulosdistribuidores localescomo contactarnossuscribase


El Militant, un semanario socialista en inglés

en este numero

PORTADA

¡Regresen las tropas a casa ya! (Editorial)

¡Saquen del ‘hueco’ a 5 patriotas cubanos presos en EE.UU.!

París envía 3 mil tropas a Costa de Marfil

Costureras en huelga en Pennsylvania

Calero recibe amplio apoyo en Chicago

La Habana: presentan libro de Malcolm X

‘Necesitamos la voz de Malcolm X hoy’

COREA DEL NORTE

Washington aumenta amenazas

ESTADOS UNIDOS

Ponen en el ‘hueco’ a 5 patriotas cubanos presos en Estados Unidos

Intercambio Juvenil Cuba-EE.UU. en julio

Miles se suman a protestas de paz

Mitin en N.Y.: ‘Ya ha comenzado el invierno largo y caliente del capitalismo’

Tras huelga, obreros de la costura en Point Blank recuperan sus empleos

IRAN

También en la mira de Washington

MEXICO

Campesinos luchan para no perder sus tierras

VENEZUELA

Trabajadores derrotan paro patronal

EDITORIAL PATHFINDER

‘Viernes Sangriento’, décimo capítulo de ‘La rebelión de los camioneros’


UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
abril de 2003 Vol. 27 No. 4

Estados Unidos

‘Ya ha comenzado el invierno largo y caliente del capitalismo’

Por Patrick O’Neill

NUEVA YORK-Unas 200 personas se congregaron aquí el 23 de febrero para un mitin público sobre el tema “Ya ha comenzado el invierno largo y caliente del capitalismo”, título del nuevo número de la revista Nueva Internacional, de próxima edición.

El mitin coincidió con una movilización de trabajo voluntario destinado a mejorar el trabajo del semanario en inglés The Militant, Perspectiva Mundial y la editorial Pathfinder: desde la organización de la biblioteca de Pathfinder hasta los preparativos para archivar de forma electrónica todas las fotos de las oficinas editoriales. Llegaron voluntarios de todo Estados Unidos y de varios otros países.

El primer orador, Lawrence Mikesh, miembro de la Juventud Socialista en Miami, habló sobre sus experiencias durante una reciente visita a nueve ciudades en Islandia, Suecia y el Reino Unido donde impulsó la campaña para defender a Róger Calero, subdirector de Perspectiva Mundial, contra los intentos del gobierno norteamericano de deportarlo. En todas partes, dijo Mikesh, “conocí a estudiantes y trabajadores que estaban interesados en enterarse de la lucha de clases en Estados Unidos y en apoyar la lucha de Calero”, desde jóvenes en Suecia que protestaban la deportación de inmigrantes salvadoreños y chechenos, hasta un grupo de republicanos irlandeses en Escocia, así como estudiantes en una universidad de Londres y en tres escuelas secundarias en Islandia.

Intercambio Juvenil Cuba-EE.UU.

Arrin Hawkins, miembro del ejecutivo nacional de la Juventud Socialista, habló sobre otros aspectos del trabajo político de la Juventud Socialista. Los miembros de la JS están trabajando con otros jóvenes para organizar un viaje a Cuba en julio, el Tercer Intercambio Juvenil Cuba-Estados Unidos. Será, dijo Hawkins, “un polo de atracción a los que quieren luchar contra el imperialismo y sus guerras”. Para los socialistas “será una buena oportunidad para educar a estos jóvenes sobre la Revolución Cubana y la posibilidad y necesidad de organizar un movimiento obrero revolucionario en Estados Unidos”, dijo.

Otra oportunidad de conocer y trabajar con jóvenes de disposición revolucionaria es la gira de conferencias en 11 ciudades norteamericanas por dos dirigentes juveniles cubanos a fines de marzo y en abril.

Hawkins explicó que ella formaba parte de una delegación directiva de la Juventud Socialista que asistiría a la Asamblea General de la Federación Mundial de Juventudes Democráticas, a la cual está afiliada la Juventud Socialista, y una reunión preparatoria para discutir los planes para el próximo Festival Mundial de Jóvenes y Estudiante. La JS se está esforzando por incorporar a otros grupos de estudiantes y jóvenes en Estados Unidos al festival como parte de un esfuerzo a largo plazo por construir un movimiento antiimperialista juvenil a nivel mundial.

Hawkins acababa de regresar de Cuba, donde escribió para Perspectiva Mundial y el Militant sobre la Feria Internacional del Libro de La Habana, que se realizó del 30 de enero al 9 de febrero. Un grupo internacional de trabajadores y jóvenes comunistas atendieron el stand de Pathfinder en la feria. El stand de Pathfinder se convirtió en un centro de discusión política permanente; constantemente llegaban cubanos de todas las edades y profesiones interesados en los libros de Pathfinder por los hechos y las perspectivas revolucionarias que contienen.

En Feria del Libro de La Habana

Pathfinder ha participado en la Feria Internacional del Libro de La Habana por casi 20 años, dijo Mary-Alice Waters, presidenta de la editorial Pathfinder y directora de la revista New International. Este año fue uno de los más fructíferos en cuanto a ampliar la colaboración con revolucionarios en Cuba, según se vio en el éxito de las presentaciones de libros de Pathfinder en esta feria. Se lanzaron tres títulos: Malcolm X habla a la juventud; Marianas en combate: Teté Puebla y el Pelotón Femenino Mariana Grajales en la guerra revolucionaria cubana, 1956-58; y October 1962: The Cuban ‘Missile’ Crisis As Seen from Cuba (Octubre de 1962: la Crisis ‘de los Misiles’ vista desde Cuba), por Tomás Diez Acosta.

En las presentaciones de estos libros en la feria y en los días posteriores hablaron varios conocidos combatientes revolucionarios tales como los generales de brigada Delsa Esther “Teté” Puebla y Harry Villegas, así como otros oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

En sus presentaciones a estos eventos, dijo Waters, ella explicó “que no publicamos estos títulos principalmente para llevarlos a Cuba, sino porque los necesita el pueblo trabajador en Estados Unidos y otros países, para traer el ejemplo de la Revolución Cubana a los que están en lucha”. A muchos cubanos en el público les llamó la atención este comentario y lo apreciaron.

“Nunca debemos dar por sentado esta respuesta a los libros de Pathfinder en Cuba”, apuntó Waters. Los partidarios de Pathfinder han participado en la feria del libro desde 1984, y “cada esfuerzo se basa en los anteriores”. Es un proceso acumulativo a largo plazo.

En los últimos años Pathfinder ha lanzado varios libros, principalmente sobre la Revolución Cubana. Malcolm X habla a la juventud fue el primer título de Pathfinder lanzado en La Habana que “cubre el tema de la lucha de clases en Estados Unidos”, dijo Waters. La Casa Editora Abril, editorial de la Unión de Jóvenes Comunistas, se sumó a Pathfinder para presentar su propia edición: “la primera selección de discursos de Malcolm X publicada en Cuba”, dijo.

La disponibilidad del libro en Cuba es muy oportuna, subrayó, dada la actual ofensiva política de la dirección cubana para ganar a las nuevas generaciones a la revolución, que se conoce en Cuba como la Batalla de Ideas. Esta campaña comprende programas para bregar con verdaderos problemas sociales tales como las crecientes desigualdades sociales entre los que tienen y los que no tienen acceso a dólares, a través de sus empleos o sus familiares en Estados Unidos.

En un discurso reciente, el presidente cubano Fidel Castro señaló que, si bien la Revolución Cubana ha tomado enormes pasos hacia la abolición de la discriminación racial institucionalizada, aún hay que hacer frente a un legado de racismo de la sociedad capitalista, legado cuyos efectos son reforzados hoy día por el impacto del mercado capitalista mundial en Cuba.

La dirección cubana está usando la Batalla de Ideas para ampliar la educación a fin de incorporar a las actividades productivas a jóvenes que han abandonado los estudios y que no están trabajando, o que terminan en la cárcel, incluidos un cierto número de jóvenes negros.

La Batalla de Ideas, dijo Waters, es un enfoque de clase destinado a poner la educación a la disposición de todo el pueblo trabajador como derecho vitalicio.

Invierno largo y caliente del capitalismo

El principal orador, Jack Barnes, secretario nacional del Partido Socialista de los Trabajadores, empezó explicando que “dos procesos son necesarios en la acumulación de las condiciones para una revolución socialista”. Uno es la profundización de la lucha de clases, a medida que los trabajadores y agricultores responden a la creciente catástrofe económica del capitalismo y a la necesidad de los gobernantes de usar métodos más brutales tanto dentro como fuera de Estados Unidos.

Estamos al inicio del “invierno largo del capitalismo”, dijo Barnes, “un periodo de desarrollo económico deprimido, de inestabilidad financiera, de explosiones sociales.

“Añadimos un calificativo: será un invierno largo y caliente”, a medida que las relaciones entre las potencias imperialistas se ven signadas por la discordia, la competencia y la guerra.

El otro proceso necesario es subjetivo, dijo Barnes. Mediante una serie de etapas históricas y experiencias, se debe ganar a una vanguardia del pueblo trabajador a que adopte, implemente y renueve el programa comunista, como parte de la construcción de un partido obrero revolucionario.

Hace falta cultura del marxismo

Hoy día, más allá de un pequeño número de militantes de trabajadores comunistas en Estados Unidos y otros países, dijo Barnes, la cultura del marxismo que antes existía en el mundo casi ha desaparecido. Dicha cultura, con su amplia gama de debates sobre temas políticos y científicos, es necesaria para organizar y preparar una revolución.

Durante más de seis décadas, las burocracias estalinistas en la Unión Soviética y a nivel mundial, que organizaron la derrota, una y otra vez, de auges revolucionarios, convirtieron el marxismo en lo contrario, usando sus doctrinas para justificar sus métodos contrarrevolucionarios. Al mismo tiempo, dijo Barnes, se ven obligados a reivindicar el marxismo en términos abstractos y, por sus propios motivos, a publicar y distribuir las obras de Marx, Engels y Lenin.

Con el derrumbe de los regímenes burocráticos en la Unión Soviética y Europa oriental, y la crisis política de los partidos que se orientaban hacia ellas, los dirigentes estalinistas han abandonado más y más sus pretensiones de reivindicar el marxismo. Hasta muchas fuerzas revolucionarias en el mundo no se sienten obligados a ser consecuentes con el marxismo. Por lo tanto, los debates en el movimiento obrero “no se dan sobre el plano del marxismo”, dijo Barnes. Dicha cultura del marxismo tendrá que ser reconstruida, dijo.

En el mundo actual, señaló Barnes, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, la posibilidad de una guerra entre grandes potencias imperialistas ya no les parece inconcebible a muchos trabajadores.

En los debates sobre cómo seguir aplastando a Iraq y acapararse de la riqueza petrolera en el Medio Oriente, se puede ver el “choque entre verdaderos intereses de clase”, dijo, un choque que se evidencia en los crecientes conflictos entre París y Washington.

Los gobernantes franceses se oponen a una invasión norteamericana y a un “cambio de régimen” en Iraq porque significaría el fin de los contratos franceses que se han acumulado durante la última década bajo el régimen de Saddam Hussein. Compañías francesas, por ejemplo, han suscrito 800 contratos para vender equipo para la industria petroquímica iraquí. Las compañías norteamericanas no tienen contrato alguno.

No sólo Iraq

El objeto de la rivalidad no es simplemente un país, Iraq, sino las plataformas de minerales y recursos estratégicos en todo el Medio Oriente y a nivel mundial, recalcó Barnes. Los gobernantes norteamericanos también tienen la vista puesta en los campos petrolíferos y la riqueza agropecuaria de Africa, un continente donde París y las demás potencias imperialistas tienen grandes intereses. En Costa de Marfil, unas 3 mil tropas francesas buscan imponer un “acuerdo de paz” a los bandos opuestos en la guerra civil.

La guerra en el Medio Oriente “no es la continuación de la última Guerra del golfo”, dijo Barnes. El movimiento comunista describió los acontecimientos de 1990-91 como “los cañonazos iniciales de la tercera guerra mundial”, destacando los crecientes conflictos entre las potencias imperialistas que han marcado el conflicto desde entonces. Pero ha ocurrido mucho en la última década, dijo. La próxima guerra será la primera guerra imperialista surgida de la nueva situación anunciada por la guerra anterior.

Ante el agotamiento del argumento del 11 de septiembre, Washington continúa buscando un enfrentamiento militar siguiendo el tema del “eje del mal”, anunciado por el presidente George Bush a principios de 2002, dijo Barnes. Los objetivos oficiales de esta lista son Iraq, Irán y el estado obrero en Corea del norte.

Si bien Iraq se encuentra al borde de un ataque directo, no es el único objetivo, señaló Barnes. Irán es aún más importante para el imperialismo, debido a los golpes que las masas iraníes le dieron al orden imperialista en 1979 al derrocar al régimen del sha, al cual Washington apoyaba.

La probabilidad de una guerra prolongada y sangrienta -en vez de un ataque militar rápido con pocas bajas estadounidenses, según espera Washington- aumentará cuando Washington se enfrente a países donde los trabajadores y campesinos han transformado las relaciones sociales a través de una revolución y están dispuestos a luchar por sus conquistas, dijo. Esa es la situación en Irán.

En ese sentido, dijo Barnes, el suceso más significativo esa semana no era la concentración continua de fuerzas militares imperialistas sobre las fronteras con Iraq, sino la injerencia en Irán -bajo la bandera de la ONU- de “inspectores” que husmeaban alrededor de las plantas nucleares de los pueblos de Natanz y Arak.

Los resultados de dichos “equipos de inspección de la ONU” pueden verse en Iraq, dijo Barnes. Las potencias imperialistas, pisoteando la soberanía de Iraq, han usado los “inspectores de la ONU” para ir debilitando gradualmente las capacidades defensivas de Iraq y justificar una invasión imperialista. En nombre de las sanciones económicas decretadas por la ONU, el imperialismo ha asfixiado a Iraq.

Ese es el verdadero rostro de la ONU, que, según dijo Barnes, es un instrumento del imperialismo confeccionado por las potencias vencedoras después de la segunda matanza imperialista.

Los comunistas tienen que explicar estos hechos sistemáticamente a los que están integrándose a las actuales protestas de paz, en las cuales figuran consignas tales como “Que los inspectores hagan su trabajo”, dijo Barnes. Los inspectores sí han “hecho su trabajo”: violando la soberanía de Iraq y allanando el camino para una invasión imperialista.

Entre las principales fuerzas que organizaron las grandes manifestaciones del 15 y 16 de febrero en Estados Unidos estuvieron los estalinistas del Partido Comunista y de Comités de Correspondencia, los cuales se orientan hacia el Partido Demócrata. Ellos abogan por la aplicación de las resoluciones de la ONU en Iraq, las mismas resoluciones que Washington y demás potencias imperialistas han usado para destruir a Iraq durante los últimos 12 años.

Algunos de los manifestantes aplaudieron al gobierno francés por su oposición a una nueva resolución del Consejo de Seguridad que apruebe nuevamente una invasión dirigida por Washington y Londres.

Millones de personas en Africa, Asia y el Pacífico conocen la verdadera historia del imperialismo francés, dijo Barnes. Aunque hoy día París se viste de pacificador, sus oficiales militares y policías tuvieron la fama, junto con los de Bélgica, de ser los más salvajes representantes de las potencias coloniales.

Decenas de miles de jóvenes que están participando en las protestas de paz ignoran estos hechos históricos, dijo Barnes. No saben nada de la historia de las distintas potencias imperialistas o de la ONU. Tienen la ilusión de que el mero tamaño de las marchas pacifistas influirá en los gobernantes, o que algún otro gobierno, partido o figura burguesa podrá detener la marcha hacia la guerra. No están preparados para la dura realidad del imperialismo en época de crisis.

“Muchos se van a decepcionar cuando estalle la guerra”, dijo Barnes, “pero no se les quebrará la moral”, dijo Barnes. “Son ellos a quienes buscamos, al explicar lo más claramente posible el carácter del imperialismo y la necesidad de construir un partido revolucionario que sea capaz de dirigir un movimiento para desarmar a los belicistas y tomar el poder”.

Lo que les ofrecemos a los jóvenes trabajadores y estudiantes es la oportunidad de actuar en el campo de la política con vistas a ese futuro”, dijo el dirigente del PST.


Portada | Portada este número