
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR abril de 2003 Vol. 27 No. 4
Estados Unidos
‘Ya ha comenzado el invierno largo y caliente del capitalismo’
Por Patrick O’Neill
NUEVA YORK-Unas 200 personas se congregaron aquí el 23 de
febrero para un mitin público sobre el tema “Ya ha comenzado el invierno
largo y caliente del capitalismo”, título del nuevo número de la revista Nueva Internacional, de próxima edición.
El mitin coincidió con una movilización de trabajo
voluntario destinado a mejorar el trabajo del semanario en inglés The
Militant, Perspectiva Mundial y la editorial Pathfinder: desde la
organización de la biblioteca de Pathfinder hasta los preparativos para
archivar de forma electrónica todas las fotos de las oficinas editoriales.
Llegaron voluntarios de todo Estados Unidos y de varios otros países.
El primer orador, Lawrence Mikesh, miembro de la Juventud
Socialista en Miami, habló sobre sus experiencias durante una reciente visita a
nueve ciudades en Islandia, Suecia y el Reino Unido donde impulsó la campaña
para defender a Róger Calero, subdirector de Perspectiva Mundial, contra los
intentos del gobierno norteamericano de deportarlo. En todas partes, dijo
Mikesh, “conocí a estudiantes y trabajadores que estaban interesados en
enterarse de la lucha de clases en Estados Unidos y en apoyar la lucha de Calero”, desde jóvenes en Suecia que protestaban la deportación de inmigrantes
salvadoreños y chechenos, hasta un grupo de republicanos irlandeses en Escocia,
así como estudiantes en una universidad de Londres y en tres escuelas
secundarias en Islandia.
Intercambio Juvenil Cuba-EE.UU.
Arrin Hawkins, miembro del ejecutivo nacional de la Juventud
Socialista, habló sobre otros aspectos del trabajo político de la Juventud
Socialista. Los miembros de la JS están trabajando con otros jóvenes para
organizar un viaje a Cuba en julio, el Tercer Intercambio Juvenil Cuba-Estados
Unidos. Será, dijo Hawkins, “un polo de atracción a los que quieren luchar
contra el imperialismo y sus guerras”. Para los socialistas “será una buena
oportunidad para educar a estos jóvenes sobre la Revolución Cubana y la
posibilidad y necesidad de organizar un movimiento obrero revolucionario en
Estados Unidos”, dijo.
Otra oportunidad de conocer y trabajar con jóvenes de
disposición revolucionaria es la gira de conferencias en 11 ciudades
norteamericanas por dos dirigentes juveniles cubanos a fines de marzo y en
abril.
Hawkins explicó que ella formaba parte de una delegación
directiva de la Juventud Socialista que asistiría a la Asamblea General de la
Federación Mundial de Juventudes Democráticas, a la cual está afiliada la
Juventud Socialista, y una reunión preparatoria para discutir los planes para
el próximo Festival Mundial de Jóvenes y Estudiante. La JS se está esforzando
por incorporar a otros grupos de estudiantes y jóvenes en Estados Unidos al
festival como parte de un esfuerzo a largo plazo por construir un movimiento
antiimperialista juvenil a nivel mundial.
Hawkins acababa de regresar de Cuba, donde escribió para
Perspectiva Mundial y el Militant sobre la Feria Internacional del Libro de La
Habana, que se realizó del 30 de enero al 9 de febrero. Un grupo internacional
de trabajadores y jóvenes comunistas atendieron el stand de Pathfinder en la
feria. El stand de Pathfinder se convirtió en un centro de discusión política
permanente; constantemente llegaban cubanos de todas las edades y profesiones
interesados en los libros de Pathfinder por los hechos y las perspectivas
revolucionarias que contienen.
En Feria del Libro de La Habana
Pathfinder ha participado en la Feria Internacional del Libro
de La Habana por casi 20 años, dijo Mary-Alice Waters, presidenta de la
editorial Pathfinder y directora de la revista New International. Este año fue
uno de los más fructíferos en cuanto a ampliar la colaboración con
revolucionarios en Cuba, según se vio en el éxito de las presentaciones de
libros de Pathfinder en esta feria. Se lanzaron tres títulos: Malcolm X habla a
la juventud; Marianas en combate: Teté Puebla y el Pelotón Femenino Mariana
Grajales en la guerra revolucionaria cubana, 1956-58; y October 1962: The Cuban
‘Missile’ Crisis As Seen from Cuba (Octubre de 1962: la Crisis ‘de los
Misiles’ vista desde Cuba), por Tomás Diez Acosta.
En las presentaciones de estos libros en la feria y en los
días posteriores hablaron varios conocidos combatientes revolucionarios tales
como los generales de brigada Delsa Esther “Teté” Puebla y Harry Villegas,
así como otros oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
En sus presentaciones a estos eventos, dijo Waters, ella
explicó “que no publicamos estos títulos principalmente para llevarlos a
Cuba, sino porque los necesita el pueblo trabajador en Estados Unidos y otros
países, para traer el ejemplo de la Revolución Cubana a los que están en
lucha”. A muchos cubanos en el público les llamó la atención este
comentario y lo apreciaron.
“Nunca debemos dar por sentado esta respuesta a los libros
de Pathfinder en Cuba”, apuntó Waters. Los partidarios de Pathfinder han
participado en la feria del libro desde 1984, y “cada esfuerzo se basa en los
anteriores”. Es un proceso acumulativo a largo plazo.
En los últimos años Pathfinder ha lanzado varios libros,
principalmente sobre la Revolución Cubana. Malcolm X habla a la juventud fue el
primer título de Pathfinder lanzado en La Habana que “cubre el tema de la
lucha de clases en Estados Unidos”, dijo Waters. La Casa Editora Abril,
editorial de la Unión de Jóvenes Comunistas, se sumó a Pathfinder para
presentar su propia edición: “la primera selección de discursos de Malcolm X
publicada en Cuba”, dijo.
La disponibilidad del libro en Cuba es muy oportuna,
subrayó, dada la actual ofensiva política de la dirección cubana para ganar a
las nuevas generaciones a la revolución, que se conoce en Cuba como la Batalla
de Ideas. Esta campaña comprende programas para bregar con verdaderos problemas
sociales tales como las crecientes desigualdades sociales entre los que tienen y los que no tienen acceso a dólares, a través de sus empleos o sus familiares
en Estados Unidos.
En un discurso reciente, el presidente cubano Fidel Castro
señaló que, si bien la Revolución Cubana ha tomado enormes pasos hacia la
abolición de la discriminación racial institucionalizada, aún hay que hacer
frente a un legado de racismo de la sociedad capitalista, legado cuyos efectos
son reforzados hoy día por el impacto del mercado capitalista mundial en Cuba.
La dirección cubana está usando la Batalla de Ideas para
ampliar la educación a fin de incorporar a las actividades productivas a
jóvenes que han abandonado los estudios y que no están trabajando, o que
terminan en la cárcel, incluidos un cierto número de jóvenes negros.
La Batalla de Ideas, dijo Waters, es un enfoque de clase
destinado a poner la educación a la disposición de todo el pueblo trabajador
como derecho vitalicio.
Invierno largo y caliente del capitalismo
El principal orador, Jack Barnes, secretario nacional del
Partido Socialista de los Trabajadores, empezó explicando que “dos procesos
son necesarios en la acumulación de las condiciones para una revolución
socialista”. Uno es la profundización de la lucha de clases, a medida que los
trabajadores y agricultores responden a la creciente catástrofe económica del
capitalismo y a la necesidad de los gobernantes de usar métodos más brutales
tanto dentro como fuera de Estados Unidos.
Estamos al inicio del “invierno largo del capitalismo”,
dijo Barnes, “un periodo de desarrollo económico deprimido, de inestabilidad
financiera, de explosiones sociales.
“Añadimos un calificativo: será un invierno largo y
caliente”, a medida que las relaciones entre las potencias imperialistas se
ven signadas por la discordia, la competencia y la guerra.
El otro proceso necesario es subjetivo, dijo Barnes. Mediante
una serie de etapas históricas y experiencias, se debe ganar a una vanguardia
del pueblo trabajador a que adopte, implemente y renueve el programa comunista,
como parte de la construcción de un partido obrero revolucionario.
Hace falta cultura del marxismo
Hoy día, más allá de un pequeño número de militantes de
trabajadores comunistas en Estados Unidos y otros países, dijo Barnes, la
cultura del marxismo que antes existía en el mundo casi ha desaparecido. Dicha
cultura, con su amplia gama de debates sobre temas políticos y científicos, es
necesaria para organizar y preparar una revolución.
Durante más de seis décadas, las burocracias estalinistas
en la Unión Soviética y a nivel mundial, que organizaron la derrota, una y
otra vez, de auges revolucionarios, convirtieron el marxismo en lo contrario,
usando sus doctrinas para justificar sus métodos contrarrevolucionarios. Al
mismo tiempo, dijo Barnes, se ven obligados a reivindicar el marxismo en
términos abstractos y, por sus propios motivos, a publicar y distribuir las
obras de Marx, Engels y Lenin.
Con el derrumbe de los regímenes burocráticos en la Unión
Soviética y Europa oriental, y la crisis política de los partidos que se
orientaban hacia ellas, los dirigentes estalinistas han abandonado más y más
sus pretensiones de reivindicar el marxismo. Hasta muchas fuerzas
revolucionarias en el mundo no se sienten obligados a ser consecuentes con el
marxismo. Por lo tanto, los debates en el movimiento obrero “no se dan sobre
el plano del marxismo”, dijo Barnes. Dicha cultura del marxismo tendrá que
ser reconstruida, dijo.
En el mundo actual, señaló Barnes, por primera vez desde la
Segunda Guerra Mundial, la posibilidad de una guerra entre grandes potencias
imperialistas ya no les parece inconcebible a muchos trabajadores.
En los debates sobre cómo seguir aplastando a Iraq y
acapararse de la riqueza petrolera en el Medio Oriente, se puede ver el “choque
entre verdaderos intereses de clase”, dijo, un choque que se evidencia en los
crecientes conflictos entre París y Washington.
Los gobernantes franceses se oponen a una invasión
norteamericana y a un “cambio de régimen” en Iraq porque significaría el
fin de los contratos franceses que se han acumulado durante la última década
bajo el régimen de Saddam Hussein. Compañías francesas, por ejemplo, han
suscrito 800 contratos para vender equipo para la industria petroquímica
iraquí. Las compañías norteamericanas no tienen contrato alguno.
No sólo Iraq
El objeto de la rivalidad no es simplemente un país, Iraq,
sino las plataformas de minerales y recursos estratégicos en todo el Medio
Oriente y a nivel mundial, recalcó Barnes. Los gobernantes norteamericanos
también tienen la vista puesta en los campos petrolíferos y la riqueza
agropecuaria de Africa, un continente donde París y las demás potencias
imperialistas tienen grandes intereses. En Costa de Marfil, unas 3 mil tropas
francesas buscan imponer un “acuerdo de paz” a los bandos opuestos en la
guerra civil.
La guerra en el Medio Oriente “no es la continuación de la
última Guerra del golfo”, dijo Barnes. El movimiento comunista describió los
acontecimientos de 1990-91 como “los cañonazos iniciales de la tercera guerra
mundial”, destacando los crecientes conflictos entre las potencias
imperialistas que han marcado el conflicto desde entonces. Pero ha ocurrido
mucho en la última década, dijo. La próxima guerra será la primera guerra
imperialista surgida de la nueva situación anunciada por la guerra anterior.
Ante el agotamiento del argumento del 11 de septiembre,
Washington continúa buscando un enfrentamiento militar siguiendo el tema del
“eje del mal”, anunciado por el presidente George Bush a principios de 2002,
dijo Barnes. Los objetivos oficiales de esta lista son Iraq, Irán y el estado
obrero en Corea del norte.
Si bien Iraq se encuentra al borde de un ataque directo, no
es el único objetivo, señaló Barnes. Irán es aún más importante para el
imperialismo, debido a los golpes que las masas iraníes le dieron al orden
imperialista en 1979 al derrocar al régimen del sha, al cual Washington
apoyaba.
La probabilidad de una guerra prolongada y sangrienta -en vez
de un ataque militar rápido con pocas bajas estadounidenses, según espera
Washington- aumentará cuando Washington se enfrente a países donde los
trabajadores y campesinos han transformado las relaciones sociales a través de
una revolución y están dispuestos a luchar por sus conquistas, dijo. Esa es la
situación en Irán.
En ese sentido, dijo Barnes, el suceso más significativo esa
semana no era la concentración continua de fuerzas militares imperialistas
sobre las fronteras con Iraq, sino la injerencia en Irán -bajo la bandera de la
ONU- de “inspectores” que husmeaban alrededor de las plantas nucleares de
los pueblos de Natanz y Arak.
Los resultados de dichos “equipos de inspección de la ONU”
pueden verse en Iraq, dijo Barnes. Las potencias imperialistas, pisoteando la
soberanía de Iraq, han usado los “inspectores de la ONU” para ir
debilitando gradualmente las capacidades defensivas de Iraq y justificar una
invasión imperialista. En nombre de las sanciones económicas decretadas por la
ONU, el imperialismo ha asfixiado a Iraq.
Ese es el verdadero rostro de la ONU, que, según dijo
Barnes, es un instrumento del imperialismo confeccionado por las potencias
vencedoras después de la segunda matanza imperialista.
Los comunistas tienen que explicar estos hechos
sistemáticamente a los que están integrándose a las actuales protestas de
paz, en las cuales figuran consignas tales como “Que los inspectores hagan su
trabajo”, dijo Barnes. Los inspectores sí han “hecho su trabajo”:
violando la soberanía de Iraq y allanando el camino para una invasión
imperialista.
Entre las principales fuerzas que organizaron las grandes
manifestaciones del 15 y 16 de febrero en Estados Unidos estuvieron los
estalinistas del Partido Comunista y de Comités de Correspondencia, los cuales
se orientan hacia el Partido Demócrata. Ellos abogan por la aplicación de las
resoluciones de la ONU en Iraq, las mismas resoluciones que Washington y demás
potencias imperialistas han usado para destruir a Iraq durante los últimos 12
años.
Algunos de los manifestantes aplaudieron al gobierno francés
por su oposición a una nueva resolución del Consejo de Seguridad que apruebe
nuevamente una invasión dirigida por Washington y Londres.
Millones de personas en Africa, Asia y el Pacífico conocen
la verdadera historia del imperialismo francés, dijo Barnes. Aunque hoy día
París se viste de pacificador, sus oficiales militares y policías tuvieron la
fama, junto con los de Bélgica, de ser los más salvajes representantes de las
potencias coloniales.
Decenas de miles de jóvenes que están participando en las
protestas de paz ignoran estos hechos históricos, dijo Barnes. No saben nada de
la historia de las distintas potencias imperialistas o de la ONU. Tienen la
ilusión de que el mero tamaño de las marchas pacifistas influirá en los
gobernantes, o que algún otro gobierno, partido o figura burguesa podrá
detener la marcha hacia la guerra. No están preparados para la dura realidad
del imperialismo en época de crisis.
“Muchos se van a decepcionar cuando estalle la guerra”,
dijo Barnes, “pero no se les quebrará la moral”, dijo Barnes. “Son ellos
a quienes buscamos, al explicar lo más claramente posible el carácter del
imperialismo y la necesidad de construir un partido revolucionario que sea capaz de dirigir un movimiento para desarmar a los belicistas y tomar el poder”.
Lo que les ofrecemos a los jóvenes trabajadores y
estudiantes es la oportunidad de actuar en el campo de la política con vistas a
ese futuro”, dijo el dirigente del PST.
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