
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR abril de 2003 Vol. 27 No. 4
Cuba
‘Necesitamos la voz revolucionaria de Malcolm en el mundo de hoy’
Por Mary-Alice Waters
[A continuación publicamos las palabras de Mary-Alice
Waters, presidenta de la editorial Pathfinder, en el lanzamiento en La Habana de Malcolm X habla a la juventud, celebrado el 8 de febrero (ver artículo sobre
este evento). El libro, una selección de discursos y entrevistas del dirigente
revolucionario norteamericano, fue publicado recientemente por Pathfinder en
ediciones tanto en español como inglés. Además, la Casa Editora Abril, de la
Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) de Cuba, publicó una edición en español
para ser distribuida en Cuba.]
[El evento se realizó como parte de la Feria Internacional
del Libro de La Habana. En la actividad también hablaron Herminio Camacho,
director de Abril, quien moderó el evento, y Enrique Ubieta, director de la
revista cubana Contracorriente.]
[Los subtítulos son de Perspectiva Mundial. Copyright
© 2003 por Pathfinder. Se publica con autorización.]
Primero, gracias a los compañeros de Casa Editora Abril por
la oportunidad de sumarnos a ustedes al presentar Malcolm X habla a la juventud en esta XII Feria Internacional del Libro de
La Habana, y especialmente a Herminio y a Rafaela [Valerino, del departamento de edición de libros de Casa Editora Abril], cuyo entusiasmo por este libro, y su tenacidad en hacerlo realidad, permitió que estuviéramos aquí esta tarde.
Podemos decir sin exagerar que éste es un momento importante
en la historia. Por primera vez se publica aquí en Cuba una selección de
discursos de este gran dirigente revolucionario del pueblo trabajador en Estados Unidos. Y es la primera vez, tanto en Estados Unidos como en Cuba, que tenemos una edición en español de esta recopilación valiosa de discursos de Malcolm a la juventud. “Por todo el mundo”, dijo Malcolm al ser entrevistado por la revista Young Socialist a principios de 1965, “son los jóvenes
quienes realmente se dedican a la lucha para eliminar la opresión y la
explotación. Son ellos quienes más rápidamente se identifican con la lucha y
la necesidad de eliminar las condiciones que existen”.
Malcolm X habla a la juventud ha estado disponible en inglés, en diversas formas y ediciones, desde 1965, cuando la Alianza de la Juventud Socialista y Pathfinder lo publicaron por primera vez, breves semanas después del asesinato brutal de Malcolm. En los últimos 38 años se han vendido decenas de miles de ejemplares, por lo cual es uno de los títulos más populares del arsenal revolucionario de Pathfinder.
Dijo la verdad sin tapujos
Malcolm no ha perdido su atractivo político a lo largo de
las décadas -de hecho, sigue siendo cada vez más atractivo- debido a una
cualidad ante todas: sin temor y sin concesiones, dijo la verdad sin tapujos.
Unos días antes de su muerte, en respuesta a la pregunta de una reportera,
Malcolm comentó que él intentaba despertar al pueblo negro.
“¿Despertarlo para que descubra su explotación?”
preguntó la periodista.
“No”, dijo Malcolm, “para que descubra su humanidad, su
propio valor, su herencia”.
Con elocuencia, sentido de humor y claridad, se dirigió a
las masas oprimidas y explotadas del pueblo trabajador, y sí despertó en ellas
su sentido de valor propio, su dignidad, su capacidad de lucha, su capacidad
para cambiar al mundo.
Para muchos de los jóvenes socialistas en esa época que
escuchamos a Malcolm, su voz fue cercana a la voz de la Revolución Cubana,
sobre todo a la voz de Fidel y de Che.
Otros compañeros les hablarán esta tarde sobre el
significado que tiene este libro para ustedes aquí en Cuba. Yo quisiera
mencionar cinco razones por las cuales Malcolm es tan importante para nosotros,
en Estados Unidos, como líder revolucionario tanto del pueblo trabajador como
de la nacionalidad negra, por qué lo temían y odiaban tanto los gobernantes
del imperio, y por qué lo temían y odiaban los gobernantes del imperio, por
qué lo calumniaban tanto los apologistas del imperio.
1) Malcolm Little, según se le conocía entonces, se
despertó para descubrir su sentido de humanidad mientras cumplía una condena
de cárcel, habiendo sido declarado culpable de robo. Fue en las prisiones del
imperio que Malcolm se unió a la Nación del Islam. Y fue ahí que comenzó a
leer con voracidad y que adquirió el respeto propio, la confianza, el creciente
vocabulario, y los hábitos de trabajo y estudio concentrado y disciplinado que
le permitieron llegar a ser Malcolm X. Fue ejemplo vivo del lema de esta feria
del libro: “leer es crecer”.
Estados Unidos tiene la población carcelaria más grande,
per cápita, de cualquier país del mundo. Hoy día, uno de cada tres varones
que son negros se encuentra o en la cárcel, o bajo libertad condicional, o
atrapado de alguna otra manera en la telaraña de injusticia que es la verdadera
estructura del “orden y la ley” capitalista. No hay que olvidar nunca estos
hechos al pensar en el trabajo revolucionario que hoy día hacen nuestros cinco
compañeros cubanos, quienes se encuentran -al igual que otros dos millones de
personas en Estados Unidos- en las entrañas de este mismo sistema. Nuestros
cinco hermanos están trabajando, estudiando, hablando de política, trayendo el
mundo a sus compañeros de cárcel, y ofreciendo un ejemplo revolucionario,
junto a no solo uno, sino a un sinnúmero de Malcolms potenciales. Estamos
orgullosos de que libros de Pathfinder como Malcolm X habla a la juventud se han difundido ampliamente durante muchos
años en las prisiones de Estados Unidos, y que hoy día los están usando
nuestros cinco compañeros.
2) “El capitalismo solía ser como un águila”, dijo
Malcolm a la revista Young Socialist poco antes de ser asesinado.
“Pero ahora es más bien como un buitre”.
Durante el último año de su vida, Malcolm se pronunció
más y más directamente sobre las raíces capitalistas del racismo, de la
explotación y de la opresión imperialista. Jamás le cedió ni un ápice al
patriotismo americano, al rostro sonriente del venenoso nacionalismo
imperialista. Los negros en Estados Unidos son “víctimas del americanismo”,
insistió.
3) Malcolm era internacionalista. “Todo movimiento por la
libertad del pueblo negro que se base exclusivamente dentro de las fronteras de
Estados Unidos está condenado absolutamente a fracasar”, dijo. Una y otra vez
condenó de la forma más rotunda las acciones del gobierno norteamericano en el
Congo, y la guerra que libraba contra el pueblo de Vietnam.
La Revolución Cubana: eso sí “es una revolución”, dijo
Malcolm a un público predominantemente negro en Detroit en 1963. “Derrocó al
sistema”. Y dio la bienvenida a Harlem tanto a Fidel como a Che, no
simplemente como acto de solidaridad sino como hermano de lucha. “Me encanta
el revolucionario”, dijo Malcolm en diciembre de 1964 al presentar un mensaje
de Che a un mitin de la Organización de Unidad Afro-Americana, grupo que él
había fundado junto con otros ese año. “Y uno de los hombres más
revolucionarios que están actualmente en el país iba a venir” esta noche
para dirigirse ante el encuentro, pero tuvo que cambiar de planes por razones de seguridad. Malcolm leyó él mismo el mensaje de Che al público, comentando,
“Por aquí no se ven cubanos anticastristas: nos los comemos vivos”.
Rechazó a demócratas, republicanos
4) Malcolm fue intransigente en su negativa a apoyar a
ninguno de los partidos gemelos del racismo y de la explotación capitalista en
Estados Unidos. Explicó que “el Partido Demócrata es, junto al Partido
Republicano, responsable del racismo que existe en este país”. Señaló que
el Partido Demócrata era el responsable de las acciones norteamericanas en el
Congo y en Vietnam. La integridad revolucionaria que subyacía la claridad y
firmeza política de Malcolm sobre esta cuestión lo distinguió -y le ganó la
enemistad- de casi todos los demás dirigentes de las conocidas organizaciones
pro derechos de los negros, de los sindicatos y de la gran mayoría de los que
se consideraban parte de “la izquierda”.
En 1964 la voz de Malcolm fue prácticamente la única, entre
los que decían hablar a favor de los intereses de los oprimidos y explotados,
en no apoyar, siquiera críticamente, la campaña presidencial del demócrata
Lyndon Baines Johnson contra Barry Goldwater, el candidato derechista del
Partido Republicano. Este sistema imperialista puede producir un lobo o puede
producir una zorra, insistió Malcolm. Pero no puede producir un candidato que
haga otra cosa que actuar a nombre de aquellos cuya propia existencia exige
explotación, opresión, racismo y guerras.
La postura de Malcolm hizo que los jóvenes socialistas nos
sintiéramos mucho menos solos ese año. La administración de Lyndon Johnson
-el carnicero de Vietnam- no tardó en validar la integridad de Malcolm y lo
acertado de su negativa a dejarse seducir por el canto de sirena de la
perspectiva del “menor de los males” imperialista.
5) La bandera de Malcolm era la de la libertad “por
cualquier medio que sea necesario”. Fue partidario de la lucha de masas
del pueblo negro, quienes a principios de los años 60 estaban destruyendo los
cimientos del sistema de segregación racial en el Sur de Estados Unidos
conocido como el sistema Jim Crow. Uno de los factores que llevó
hacia su ruptura con la Nación del Islam, de la cual había sido el portavoz
público más destacado, fue el hecho que esa organización rehusaba tomar “acción
militante, acción intransigente” como parte de esa lucha.
Sin embargo, Malcolm no apoyaba la llamada estrategia de no
violencia apoyada por muchos dirigentes de esa lucha, tal como Martin Luther
King. Ante los constantes asesinatos, golpizas, linchamientos y otros actos de
violencia contra los negros y aquellos que participaban en el movimiento de
derechos civiles, Malcolm habló a nombre de miles de personas -incluido al
número creciente de jóvenes, como yo, que se habían integrado a ese masivo
movimiento- cuando dijo a los jóvenes socialistas, “No favorezco la violencia.
Si pudiéramos obtener el reconocimiento y el respeto para nuestro pueblo por
medios pacíficos, tanto mejor”. Pero agregó, “No estoy de acuerdo con
nadie que quiera enseñarle a nuestro pueblo a ser no violento en tanto no
eduquen al mismo tiempo a nuestros enemigos a ser no violentos. Creo que debemos protegernos por todos los medios que sean necesarios cuando los racistas nos atacan”.
Al igual que Fidel y la Generación Centenaria que él
dirigió, Malcolm creía que si “uno vive en una sociedad que supuestamente se
basa en la ley, y no hace cumplir su propia ley porque sucede que el color de la piel de un hombre es el equivocado, entonces yo digo que se justifica que ese pueblo recurra a los medios que sean necesarios para lograr justicia”.
Estas ideas, que eran tan irrefutables como escandalosamente
directas y sin tapujos, fueron los fundamentos del curso de acción
revolucionario y proletario de Malcolm. Y lo distinguieron de los demás.
Necesitamos la voz de Malcolm hoy
Hoy día estamos viviendo las etapas iniciales de una
depresión capitalista mundial de un tipo que no hemos visto desde los años 30.
Ya en los últimos dos años, los principales índices de las
bolsas de valores en Estados Unidos han perdido casi un tercio de su valor, y en algunos casos hasta el 70 por ciento, liquidando billones de dólares de capital ficticio de papel, y los mercados han caído aún más bruscamente en varias otras grandes potencias imperialistas.
El verdadero rostro de la crisis económica ya puede verse en
los ojos de los niños que mueren de hambre en Argentina y en Africa. Se ve en
el salvaje ataque imperial contra el pueblo de Iraq que Washington va a
desatar en cuestión de semanas, a medida que las potencias imperialistas pelean
entre sí por una mayor parte de la repartición del petróleo y otros recursos
e instalaciones estratégicas en el Medio Oriente. Se puede ver en la creciente
ofensiva imperialista para intensificar la superexplotación de los pueblos de
América Latina al imponer nuevos pactos llamados “de libre comercio”.
Y, lo que es más importante, se ve en la creciente
resistencia que este verdadero rostro del sistema capitalista está provocando
entre el pueblo trabajador a nivel mundial, incluso en Estados Unidos, y entre
los jóvenes manifestantes que se ven atraídos a esta trayectoria proletaria
cuando logran verla.
Este es un mundo donde necesitamos más que nunca a Malcolm y
su voz histórica. Este libro será un paso modesto pero irreemplazable en ese
sentido.
Por eso Pathfinder ha publicado esta nueva edición de Malcolm
X habla a la juventud tanto en inglés como
en español, para usarla en Estados Unidos y otras partes del mundo. Y por eso
estamos orgullosos de acompañarlos hoy, junto con Editora Abril, para presentar
la primera edición de esta obra en Cuba.
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