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abril de 2003 Vol. 27 No. 4

Estados Unidos

Huelguistas: ‘No nos rendiremos’
Obreras de costura en Pennsylvania luchan por seguro médico, dignidad

Por Janet Post

LYKENS, Pennsylvania-“Me alegró que saliéramos en huelga. Es la primera huelga para mí, y he aprendido muchísimo”, comentó en una entrevista Barbara Bowman, en huelga contra la empresa de camisas Libro Shirt. “No somos títeres. Tenemos derechos y queremos hacerlos valer”.

Bowman lleva 18 años trabajando como costurera en la planta. “Antes de la huelga, cuando veía un piquete me decía, ‘Jamás sería capaz de hacer eso.’ “ Pero ahora sé que sí puedo, y de ahora en adelante cuando vea un piquete siempre defenderé a los huelguistas”, indicó.

Bowman es una de los 89 miembros del Local 317-C del sindicato de la costura UNITE que el 7 de enero salieron en huelga contra la Libro Shirt, después que esta empresa insistiera en imponer unilateralmente sus demandas y dejara de negociar.

El contrato venció el 31 de agosto. El dueño, la compañía Leventhal, Ltd., pretende obligar a los obreros a pagar la mitad de su seguro médico. También están en juego los salarios y las pensiones. Los costureros han piqueteado durante todo el invierno.

Tammy Ossman, quien trabaja como marcadora en la planta desde hace 18 años, comentó, “Somos un grupo bueno, resistente. Sabemos persistir y no nos vamos a rendir. Les decimos a las compañeras que ya no dejen que la empresa nos quite más. Llevamos 12 años escuchando sus quejas.” Agregó la huelguista Sue Snyder, “Así es, acá nos estamos congelando, pero vamos a seguir hasta el final”.

Patrón amenaza con cerrar planta

El directivo de Levanthal, Leonard Springer, dio al alcalde de Lykens un aviso de 60 días en el que expresaba su intención de cerrar la planta.

Los huelguistas han observado que la empresa ha estado cargando sus máquinas en camiones con placas del estado de Tennessee y acompañados de la policía. “Han estado cargando máquinas, botones, hilos... hasta el papel higiénico se llevaron”, apuntó la huelguista Sheila Michaels. El sindicato ganó el 7 de febrero un fallo del tribunal federal por el que se le prohibe a Levanthal coser las etiquetas sindicales en las camisas fabricadas en plantas no sindicadas. Asimismo, se dispuso que todas las etiquetas sindicales de la planta de Lykens se entreguen a los trabajadores en huelga.

Los sindicalistas celebraron el 25 de febrero un mitin en la línea de piquetes y después entraron a la fábrica de Libro para llevarse al mitin numerosas cajas de etiquetas sindicales. Ante los vítores de los huelguistas, la presidenta del Local 317-C, Faye Shutt, levantó una etiqueta sindical y dijo, “Han estado tomando las camisas sindicales, fabricándolas en una planta no sindicada por menos dinero y poniéndoles las etiquetas sindicales.”

El trabajo enviado a plantas no sindicadas es mencionado como una causa de los despidos realizados en la Libro Shirt durante los últimos dos años. En enero de 2001, había 171 obreros en la planta, cifra que para junio de 2002 se había reducido a 95.

Los sindicalistas afirman que la huelga ha recibido mucho apoyo de otros trabajadores de la zona. Estos acuden para aportar fondos, abrazos, comida y madera, según informó Ossman. La iglesia ortodoxa rusa del pueblo les ha permitido a los huelguistas el uso de sus instalaciones.

Bowman señaló que las familias de los huelguistas les han dado mucho respaldo. “Mi familia no quiere que se aprovechen de mí”, comentó.

Ossman expresó, “Tenemos un dicho en la planta: Al ganado lo tratan mejor que a los seres humanos. Pensaron que, como somos mujeres en nuestra mayoría, nos doblegaríamos fácil. Pero se equivocaron. Si seguimos aquí por un año, así será. Llegamos hasta aquí y vamos a ir hasta el final.”

Janet Post trabaja como costurera en la fábrica de ropa de Hollander Home Fashions en Frackville, Pennsylvania, donde pertenece al Local 133 de UNITE.


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