
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR abril de 2003 Vol. 27 No. 4
Costa de Marfil
París despliega 3 mil soldados
Frente a su rival en Washington, gobierno francés protege sus intereses
Por Maurice Williams
Buscando estabilizar un régimen que proteja sus intereses,
el gobierno francés está presionando al presidente de Costa de Marfil para que
acceda a compartir el poder con una oposición insurgente. París, que ha
desplegado 3 mil tropas de combate a ese país de Africa occidental, pretende
defender sus inversiones en una zona con abundantes fuentes de cacao, petróleo
y gas natural. Esta intervención militar se da cuando Washington está
desafiando la dominación francesa en la región.
París, la ex potencia colonial en Costa de Marfil, dejó un
legado de divisiones entre la población, incluyendo entre musulmanes y
cristianos, como parte de su táctica de “divide y vencerás”. Este legado
sigue siendo una causa de conflictos y un obstáculo para los trabajadores y
agricultores que se oponen a la dominación imperialista.
El presidente de Costa de Marfil, Laurent Gbagbo, cuya base
de apoyo es la región del sur, mayormente cristiana, ha ido perdiendo apoyo
popular, sobre todo por su política discriminatoria contra los inmigrantes y
residentes del norte mayoritariamente musulmán, de donde provienen muchos de
los insurgentes. Su régimen enfrenta una rebelión armada por grupos en el
norte y el oeste.
La actual crisis en Costa de Marfil estalló en 1999 cuando
el general Robert Guei asumió el poder por un golpe militar. Al año siguiente
se celebraron comicios en los cuales se postuló Gbagbo, pero Guei se declaró
presidente. Sin embargo, ante las protestas masivas contra lo que mucha gente
consideró elecciones amañadas, Guei tuvo que huir. La Corte Suprema ratificó
a Gbagbo como presidente y él asumió el mando el 26 de octubre de 2000.
El gobierno de Gbagbo y fuerzas paramilitares han librado
ataques contra inmigrantes y musulmanes en el norte. Los trabajadores y
agricultores marfileños que pertenecen a las etnias del norte -las mismas
etnias de países vecinos- son tratados como extranjeros; muchas veces se ven
obligados a presentar pruebas de ciudadanía. La policía hostiga y brutaliza
constantemente a los inmigrantes.
Costa de Marfil, la segunda economía más grande de Africa
occidental y con un nivel de vida más alto que muchos otros países de la
región, ha atraído a inmigrantes que llegan a trabajar en sus inmensas
plantaciones de cacao y café. Los inmigrantes actualmente representan un 30 por
ciento de los 16 millones de habitantes. Tres millones de los cinco millones de
inmigrantes son del vecino país de Burkina Faso.
Sin embargo, los trabajadores y agricultores marfileños han
sido devastados por la depresión económica, acelerada por la caída mundial de
los precios del cacao y la turbulencia política.
Intervención militar imperialista
En septiembre de 2002, soldados amotinados lanzaron un golpe
fallido contra Gbagbo en el cual murió Guei. París despachó mil tropas para
apuntalar al régimen.
Washington también aprovechó la crisis para buscar una
mayor influencia en una región dominada históricamente por su rival
imperialista en París. Bajo el pretexto de proteger a escolares norteamericanos, Washington envió tres aviones militares con 200 tropas a Costa de Marfil. Desde entonces las tropas norteamericanas han estado operando desde una base en el país vecino de Ghana.
Unos 3 mil efectivos militares franceses están desplegados
en la línea del frente en la región sur, controlada por el gobierno. El norte
está controlado por el Movimiento Patriótico de Costa de Marfil, el principal
grupo que combate contra el gobierno. El oeste lo ocupan otras dos facciones
opositoras que han surgido recientemente.
La guerra en Costa de Marfil ha cobrado la vida de más de
mil personas y ha desplazado a más de un millón. También ha paralizado la
producción agrícola.
Ante la incapacidad del régimen de frenar la revuelta,
París ha comenzado a modificar sus tácticas. Ahora está presionando al
presidente Gbagbo para que acepte un pacto que negoció el 24 de enero.
El acuerdo garantizaría a los grupos opositores puestos
importantes en los ministerios de defensa y del interior dándoles control sobre
el ejército y la policía.
Los funcionarios del gobierno y altos oficiales militares
rechazaron el acuerdo. “No se puede entregar estos puestos a los rebeldes”,
dijo un asesor de Gbagbo. “No hay nada que discutir”. Gbagbo hizo su propia
lista de nombramientos. El presidente de Costa de Marfil no asistió a la
reciente cumbre francoafricana en París auspiciada por el presidente francés
Jacques Chirac.
Enormes protestas antifrancesas
Los partidarios de Gbagbo, aprovechando el odio hacia el
imperialismo francés y su historia colonialista, han organizado enormes
protestas antifrancesas -entre 100 mil y 300 mil personas- en Abidjan, principal ciudad. Durante dos semanas hubo manifestaciones de decenas de miles de personas en las calles que denunciaban el acuerdo y acusaban al gobierno francés de imponerlo. Algunas de las marchas pasaron cerca de la embajada de Estados Unidos, donde algunos manifestantes corearon, “USA, USA” y portaron carteles que rezaban, “Nuestra libertad está en sus manos. Sálvennos de la opresión”. En una de las manifestaciones algunos corearon, “¡Chirac asesino!”
Los medios de difusión internacionales informaron que
durante tres días, pandillas de jóvenes saquearon comercios, escuelas y
hogares franceses, las oficinas de Air France, la embajada francesa y el
Instituto Cultural Francés. Miles de personas se tomaron el aeropuerto de
Abidjan el 31 de enero cuando ciudadanos franceses abordaban sus vuelos. Tropas
francesas intervinieron mientras que los manifestantes enfurecidos gritaban
insultos a los que huían del país.
En respuesta a las protestas, París envió 450 tropas
adicionales a Costa de Marfil. “Los 450 llevan un mensaje,” dijo un portavoz
del ministerio de defensa francés.
Inquietud francesa por inversiones
Para los imperialistas rivales en París y Washington, lo que
se juega en Costa de Marfil es el control de las riquezas naturales en una
región estratégica. El país es el mayor productor de cacao -un 40 por ciento
de la cosecha mundial- así como un importante exportador de café y de aceite
de palma. También tiene diamantes, manganeso y caucho, así como grandes
reservas de petróleo y gas en la costa. Una refinería de petróleo en Abidjan
y otras compañías de petróleo distribuyen y exportan productos petrolíferos.
Los capitalistas franceses controlan sectores claves de la
infraestructura del país, incluyendo la electricidad, el agua, las
telecomunicaciones, los servicios del puerto y la construcción. Compañías
francesa tienen importantes intereses en el comercio del cacao, del caucho y de
la madera. Tropas francesas vigilan el puerto de San Pedro, adonde se transporta el cacao y la madera.
Con sus ojos puestos en estas riquezas, los gobernantes de
Estados Unidos están buscando mayor influencia en la región. Funcionarios del
Congreso y del Pentágono han entablado discusiones para incrementar los
intercambios militares con gobiernos de Africa occidental y posiblemente para
establecer bases militares, por ejemplo en la isla de Sao Tomé.
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