Perspectiva Mundial
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El Militant, un semanario socialista en inglés

en este numero

PORTADA

Estados Unidos apunta tropas contra Iraq

Washington acentúa amenazas contra Corea

Luchadores en Houston respaldan lucha contra deportación

Campaña de defensa obtiene apoyo en Florida

Illinois: indultos atraen atención a pena de muerte bajo el capitalismo

Abolir la pena de muerte (Editorial)

Saludan a pelotón femenino en feria del libro de La Habana

‘Un libro para quienes luchan hoy en las primeras filas en el mundo’

Crisis ‘de los missiles’ vista desde Cuba

Presentan en feria primera edición en español de Malcolm X habla a la juventud

ARGENTINA

FMI da prórroga a Argentina, obreros defienden salario social

ESTADOS UNIDOS

Suspenden deportaciones de somalíes

Columna ‘Lucha Obrera’

Protesta en Maine defiende residentes somalíes de ataques antiinmigrantes

Huelguistas de la Point Blank en Florida se anotan victoria a favor de lucha sindical

Masiva protesta en Nueva York contra marcha bélica de Washington en Oriente Medio

EDITORIAL

Los cañonazos iniciales de la tercera guerra mundial

EDITORIAL PATHFINDER

Noveno capítulo de ‘La rebelión de los camioneros’


UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
marzo de 2003 Vol. 27 No. 3

Editorial

Los cañonazos iniciales de la tercera guerra mundial

portaviones

Portaviones norteamericano USS Constellation en área del Golfo


El pueblo trabajador no debe confundir los acalorados intercambios entre el secretario de defensa de Estados Unidos Donald Rumsfeld y sus homólogos en Francia y Alemania como una simple guerra de palabras. Detrás de las riñas en torno a la participación de la OTAN en los preparativos bélicos encabezados por Washington y al papel de los inspectores de Naciones Unidas en Iraq, yacen los intereses encontrados de las principales potencias imperialistas.

Las posturas de Berlín y París tienen que ver con la defensa de esos intereses y la promoción de sus propias posiciones como potencias imperialistas; no tienen nada que ver con frenar la marcha hacia una invasión. Los gobernantes de las dos potencias europeas están a favor de un ataque contra Iraq. A lo que se oponen es al dominio de Washington y -en su papel de reparto- de Londres, en la guerra que se avecina.

Las clases dominantes de todos estos países lo mismo está en juego: una oportunidad de lograr una mayor tajada de las reservas petroleras en el Medio Oriente y de establecerse de manera más firme como explotadores por toda esa región.

De esas dos potencias europeas, Francia ostenta el mayor poderío militar. Al contar con una armada oceánica y armas nucleares, París es uno de tres poderes imperialistas con un alcance militar internacional. Por su parte, Berlín aspira a desarrollar su potencial militar y superar los obstáculos que le impusieron por salir como el principal actor derrotado en la Segunda Guerra Mundial. No obstante su fuerza económica, los limita el estancamiento de su economía.

Para los gobernantes de Estados Unidos, a quienes por ahora se les hace sangre la boca, Francia y Alemania representan la “Vieja Europa” -según dijo Rumsfeld-, en contraste con la “Nueva Europa”: el Reino Unido, Europa del sur y los países que hoy llaman a la puerta de la Unión Europea.

No es la primera vez que en el periodo de la posguerra estos explotadores riñen. Pero las tensiones se desencadenan hoy al comienzo de una depresión económica mundial, la que espolea la competencia, incluso interimperialista, a todos los niveles.

Estos sucesos confirman las lecciones de la primera Guerra del Golfo, detalladas en “Los cañonazos iniciales de la tercera guerra mundial” y demás artículos en el número 1 de Nueva Internacional. Ese “ataque contra Iraq”, explica Jack Barnes en ese tomo, “fue el primer conflicto desde la Segunda Guerra Mundial en el cual [Washington] trató de utilizar su poderío militar para asestarle golpes, indirectos pero palpables, a los rivales del imperialismo estadounidense, especialmente a Bonn, Tokio y París. La Guerra del Golfo agudizó los conflictos y las divisiones que existen entre Washington y sus adversarios imperialistas, así como entre estas mismas potencias rivales”. El estudio de este y otros números de esta revista marxista nos ayuda a prepararnos para la guerra contra Iraq y las guerras que le seguirán.

Estos materiales explican concretamente que si bien el pueblo trabajador carga con el peso de la crisis y las guerras del capitalismo, no entra a este periodo simplemente como carne de cañón en las guerras económicas ni en las de tiros de los capitalistas. Y ha demostrado muchas veces que también puede hacer historia, siguiendo el camino cubano y el de la Revolución Rusa y derrocando el régimen de los explotadores.


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