Perspectiva Mundial
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El Militant, un semanario socialista en inglés

en este numero

PORTADA

Estados Unidos apunta tropas contra Iraq

Washington acentúa amenazas contra Corea

Luchadores en Houston respaldan lucha contra deportación

Campaña de defensa obtiene apoyo en Florida

Illinois: indultos atraen atención a pena de muerte bajo el capitalismo

Abolir la pena de muerte (Editorial)

Saludan a pelotón femenino en feria del libro de La Habana

‘Un libro para quienes luchan hoy en las primeras filas en el mundo’

Crisis ‘de los missiles’ vista desde Cuba

Presentan en feria primera edición en español de Malcolm X habla a la juventud

ARGENTINA

FMI da prórroga a Argentina, obreros defienden salario social

ESTADOS UNIDOS

Suspenden deportaciones de somalíes

Columna ‘Lucha Obrera’

Protesta en Maine defiende residentes somalíes de ataques antiinmigrantes

Huelguistas de la Point Blank en Florida se anotan victoria a favor de lucha sindical

Masiva protesta en Nueva York contra marcha bélica de Washington en Oriente Medio

EDITORIAL

Los cañonazos iniciales de la tercera guerra mundial

EDITORIAL PATHFINDER

Noveno capítulo de ‘La rebelión de los camioneros’


UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
marzo de 2003 Vol. 27 No. 3

Editorial Pathfinder

‘Un libro para quienes luchan hoy en las primeras filas en el mundo’

Por Mary-Alice Waters

[A continuación publicamos las palabras de Mary-Alice Waters en la presentación del nuevo libro de Pathfinder Marianas en combate: Teté Puebla y el Pelotón Femenino Mariana Grajales en la guerra revolucionaria cubana, 1956-58, celebrada el 3 de febrero en el ámbito de la Feria Internacional del Libro de La Habana. En el evento se presentó también el libro de Pathfinder October 1962: The ‘Missile Crisis’ as Seen from Cuba (Octubre de 1962: La crisis ‘de los misiles’ vista desde Cuba), por Tomás Diez Acosta.

[En el encuentro, hablaron también sobre Marianas en combate los generales de brigada Teté Puebla y Harry Villegas. Carlos Lechuga, quien fuera nombrado embajador de Cuba ante Naciones Unidas durante la Crisis de Octubre de 1962, habló sobre el libro que trata ese tema (ver artículo en la página14). Los subtítulos son de Perspectiva Mundial.]

Primero, gracias a todos los presentes aquí esta tarde por brindarnos el honor de compartir con ustedes la presentación de Marianas en combate. Ante todo agradecemos a la compañera Teté y a los compañeros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias; al compañero Juan Almeida, autor del prólogo; a Pombo [Harry Ville­gas] y a toda la dirección de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, cuyo apoyo y entusiasmo por este libro hicieron posibles nuestros esfuerzos colectivos. También cabe agradecer especialmente a la compañera Iraida [Aguirrechu]: sin sus habilidades editoriales y su colaboración infatigable, no se habría completado ni este libro ni la excelente obra del compañero Tomás Diez sobre la Crisis de Octubre, de la cual también estamos presentando la traducción al inglés esta tarde.

Y nos complace en particular que el compañero Lechuga también nos acompañe hoy para hablar sobre esa obra.

Otros de los presentes hablarán sobre el significado que Marianas en combate tiene para ustedes aquí en Cuba. Yo, por mi parte, sólo quiero decir unas palabras sobre la importancia que tiene este libro para nosotros en Estados Unidos y otros países.

Nos agrada mucho que se esté presentando Marianas en combate no solo aquí en La Habana sino en otras partes de Cuba. Sin embargo, Pathfinder, una editorial comunista con sede en Nueva York, no ha publicado este libro, tanto en español como en inglés, para traerlo a Cuba. Eso sería no solo presumido sino algo mucho más allá de nuestros modestos recursos. Hemos publicado la historia de Teté Puebla y del Pelotón Mariana Grajales porque lo necesitan aquellos que se encuentran en las primeras filas de la lucha por la liberación nacional y el socialismo por todo el mundo, incluso los que vivimos y llevamos a cabo actividad política obrera en Estados Unidos.

Ya en el día de hoy -y en el futuro que rápidamente nos va llegando en un país tras otro- hay crecientes legiones de jóvenes que, como la joven Teté de este libro, no están dispuestos a aceptar las realidades brutales del mundo capitalista en que viven. Entre ellos existe una pequeña pero creciente vanguardia que comienza a buscar, con más y más insistencia, entre las experiencias de luchas revolucionarias anteriores, las lecciones que puedan ayudar a señalar el camino en el mundo actual.

Las decenas de miles de jóvenes que protestan en Washington y Londres contra la guerra, o que se dirigen hacia los campamentos de Porto Alegre, aún creen, en su gran mayoría, que es posible domesticar al imperialismo, persuadir y presionarlo, avergonzarlo para que adopte una postura más benigna. Hay muchos que creen que sus propios amos imperialistas que hablan francés o alemán o sueco con acento antiamericano ofrecen una alternativa más bondadosa, más humana, bajo la cual pueden buscar refugio.

Muchos de estos jóvenes aún no han llegado a la conclusión a partir de sus dolorosas experiencias propias y con la ayuda del estudio de la historia -como muchos de ustedes comenzaron a comprender hace unos 50 años- que las reformas duraderas no son posibles salvo mediante una lucha revolucionaria. Como se dice en inglés, el leopardo no puede cambiar de manchas. Unicamente a través de una lucha intransigente para destruir el poder estatal de los gobernantes capitalistas y reemplazarlo con el poder del pueblo trabajador, como hicieron ustedes aquí en Cuba, se puede abrir la puerta al “otro mundo” que con tanta frecuencia se exige.

Este es el mundo -hoy- en el cual cobra tanta importancia el ejemplo concreto de Teté. El conocer su historia eleva nuestra confianza en nuestra capacidad de luchar y vencer. A través de su relato, llegamos a reconocer que las revoluciones no son obra de dioses o de diablos, sino que están hechas de barro humano, por seres humanos comunes y corrientes como los hombres y mujeres que conocemos en estas páginas. Son la obra de hombres y mujeres que, como dijo el gran líder revolucionario norteamericano Malcolm X, despiertan para descubrir su propia valía y dignidad, y toman en sus manos el futuro de la humanidad, logrando lo imposible porque aún no han aprendido que no se puede hacer. Y al hacerlo, se transforman a medida que transforman su mundo.

Las mujeres jóvenes, ante todo, responderán al ejemplo de las Marianas. Se identificarán con el retrato de Teté que se desprende de estas páginas: con su creciente audacia y valentía en combate, con su competencia, firmeza y humanidad en las batallas de la vida. Las mujeres en todos lados que luchan por su emancipación, por el derecho a vivir y trabajar como seres iguales, se ven reflejadas en las Marianas, quienes superaron los prejuicios hasta de algunos de sus compañeros más revolucionarios, y demostraron en combate que las mujeres del Ejército Rebelde, habiendo asumido ya todos los demás deberes de la revolución, también eran capaces de pelear con el fusil en la mano, no delante ni detrás de los hombres, sino al lado suyo.

Asimismo, a través de esta historia llegamos a apreciar aún más la talla y la conciencia de clase del liderazgo de la Revolución Cubana desde sus primeros días. Alcanzamos a comprender cómo y por qué ese liderazgo ha logrado unificar y movilizar al pueblo cubano para mantener a raya por más de 40 años el poderío imperial del coloso norteamericano.

Avances de la mujer en Cuba

En el breve espacio de unas décadas, la Revolución Cubana ha impulsado el tipo de avances en la situación económica y social de la mujer que tardaron bastante más de un siglo de lucha para lograrse parcialmente en el mundo imperialista, y que aún son un sueño lejano para cientos de millones de mujeres en todo el llamado tercer mundo. Los logros de la Revolución Cubana han refutado de manera rotunda a quienes superficialmente alegan que el marxismo, el comunismo, en su teoría no ofrece el lugar debido a la opresión milenaria de la mujer, ni en su práctica el espacio para erradicar esa condición.

Para concluir, quisiera volver al principio. A este público no hace falta recordarle que sí estamos a pocas semanas del inicio de una agresión en gran escala organizada por Washington contra el pueblo de Iraq. Este ataque se dará conforme los rivales imperialistas pelean entre sí por una nueva repartición del mundo: por el control del petróleo y de otros recursos naturales e instalaciones estratégicas que son vitales no sólo para que sigan explotando a los trabajadores y agricultores del mundo sino hasta para su propio equilibrio económico y social.

La febril burbuja especulativa del capital financiero en los años 90 -que se basó, no en la expansión de la capacidad productiva, sino en la inflación del capital ficticio de papel, de gigantescas deudas- ahora se está colapsando, como sabíamos que tenía que suceder. La depresión mundial que marcará las primeras décadas del siglo veintiuno se está desarrollando de forma acelerada.

En este mundo, ni Bush ni Blair ni Schröder ni Chirac se ve impulsado por motivos irracionales, cualquiera que sea su desequilibrio mental individual. Están actuando como los representantes responsables y competentes de las clases a nombre de las cuales hablan. Lo que estamos viendo y viviendo no es una política escogida; es el desarrollo reglamentado del capital: con las consecuencias desastrosas que seguirá creando para el pueblo trabajador en todas partes del mundo hasta el día que seamos lo suficientemente fuertes para poner fin a ese sistema de una vez por todas.

Actos de resistencia, valentía

Pero es precisamente en este mundo donde los actos de resistencia y de valentía y de afirmación propia, como las acciones de las que nos enteramos en las páginas de Marianas en combate, también se van acelerando. Desde Palestina hasta Corea -tanto del sur como del norte-; desde la Batalla de Ideas en las fábricas, los campos y las aulas de Cuba, hasta las plantas empacadoras de Minnesota y las prisiones del imperio donde hoy día están encerrados nuestros cinco compañeros cubanos junto con unos dos millones de sus hermanos y hermanas, entre quienes realizan su trabajo político, llevando el ejemplo de la Revolución Cubana a nuevos frentes.

Marianas en combate no solo se venderá en librerías y se leerá en bibliotecas por todo el mundo. Lo llevarán trabajadores y jóvenes conscientes a las calles de barrios populares, a los recintos universitarios, a las entradas y en los vestuarios de fábricas y minas, a los campos: donde sea que haya trabajo que hacer hoy día para sembrar conciencia revolucionaria, sembrar ideas, preparar el futuro.

Por eso nosotros -en Estados Unidos- necesitamos este libro, tanto en inglés como en español. Por eso estamos tan orgullosos de estar con ustedes hoy para presentar Marianas en combate.


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