
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR marzo de 2003 Vol. 27 No. 3
Editorial Pathfinder
Saludan a pelotón femenino en feria del libro de La Habana
Dos nuevos títulos abordan logros, defensa de revolución socialista cubana
Por Martín Koppel y Arrin Hawkins
LA HABANA-“Este libro muestra a Teté como un ejemplo para los jóvenes,
tanto mujeres como hombres. Muestra lo que es un revolucionario”, dijo el
general de brigada Harry Villegas en el lanzamiento de Marianas en
combate: Teté Puebla y el Pelotón Femenino
Mariana Grajales en la guerra revolucionaria
cubana, 1956-58. La editorial Pathfinder publicó recientemente el
libro tanto en inglés como en español.
En el evento del 3 de febrero también se presentó un segundo título de
Pathfinder, October 1962: The ‘Missile’ Crisis
as Seen from Cuba (Octubre de 1962: La crisis ‘de
los misiles’ vista desde Cuba), por Tomás Diez Acosta. Al encuentro,
organizado como parte de la Feria Internacional del Libro de La Habana,
asistieron casi 100 personas.
Además de Villegas, hablaron la general de brigada Delsa Esther “Teté”
Puebla y Mary-Alice Waters, editora de Marianas en combate.
El libro October 1962 lo presentó Carlos Lechuga, quien fuera
nombrado embajador de Cuba ante Naciones Unidas durante los sucesos decisivos
descritos en el libro. Iraida Aguirrechu, jefe de política actual para Editora
Política, moderó el evento. Editora Política, con sede en La Habana, ha
publicado una edición en español del libro de Diez Acosta.
A la tribuna se sumaron Vilma Espín, presidenta de la Federación de Mujeres
Cubanas y miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba; el
comandante Belarmino Castilla Mas, un vicepresidente del Consejo de Ministros
cubano; y el autor Tomás Diez Acosta, del Instituto de Historia de Cuba.
Entre el público hubo numerosos veteranos combatientes revolucionarios.
Muchos de ellos, como Puebla, habían participado en la guerra revolucionaria,
dirigida por el Ejército Rebelde y el Movimiento 26 de Julio, que el primero de
enero de 1959 derrocó a la dictadura de Fulgencio Batista, la cual era
respaldada por Washington. Lilia Rielo había sido una de las compañeras de
lucha de Puebla en el Pelotón Femenino Mariana Grajales, la unidad de combate
de mujeres en el Ejército Rebelde. El general de brigada Rolando Kindelán
había subido a la Sierra Maestra junto con Teté Puebla en julio de 1957 para
incorporarse al ejército guerrillero dirigido por Fidel Castro; actualmente es
presidente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana en La
Habana.
También estuvo presente el general de brigada Rafael Moracén Limonta,
responsable de relaciones internacionales de la Asociación de Combatientes. La
asociación, muchos de cuyos miembros asistieron al evento, la integran
combatientes revolucionarios de diversas generaciones, desde la guerra
revolucionaria hasta las misiones cubanas de solidaridad internacionalista por
todo el mundo.
Aguirrechu destacó que Marianas en combate es el más
reciente en una creciente serie de libros y folletos de Pathfinder sobre la
Revolución Cubana, muchos de los cuales se han presentado en la Feria
Internacional del Libro de La Habana en los últimos años. Mencionó Episodes
of the Cuban Revolutionary War (Pasajes de la
guerra revolucionaria cubana) y The Bolivian Diary (El
diario de Bolivia) de Ernesto Che Guevara; Pombo: un hombre
de la guerrilla del Che por Harry Villegas; Haciendo
historia: Entrevistas con cuatro generales de
las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba;
Playa Girón/Bahía de Cochinos por Fidel Castro y
José Ramón Fernández; y De la sierra del Escambray
al Congo por Víctor Dreke. Aguirrechu presentó a Waters como la
presidenta de Pathfinder y miembro del Comité Político del Partido Socialista
de los Trabajadores en Estados Unidos (la presentación de Waters aparece en la
página 16).
Waters señaló que por todo el mundo hay números crecientes de jóvenes
que, “como la joven Teté de este libro, no están dispuestos a aceptar las
realidades brutales del mundo capitalista en el que viven. Entre ellos existe
una pequeña pero creciente vanguardia que comienza a buscar, con más y más
insistencia, entre las experiencias de anteriores luchas revolucionarias, las
lecciones que puedan ayudar a señalar el camino en el mundo actual”.
Pathfinder ha publicado la historia de Teté Puebla y el Pelotón Femenino
Mariana Grajales, al igual que los demás libros mencionados por Aguirrechu,
porque el ejemplo de la Revolución Cubana es decisivo, dijo Waters. Estos
libros demuestran que “únicamente a través de una lucha intransigente para
destruir el poder estatal de los gobernantes capitalistas y reemplazarlo con el
poder del pueblo trabajador puede abrirse la puerta al ‘otro mundo’ que con
tanta frecuencia” exigen los jóvenes que hoy día comienzan a integrarse a la
actividad política.
Waters señaló que en un espacio de pocos años, la revolución socialista
cubana “ha impulsado el tipo de avances en la situación económica y social
de la mujer que tardaron bastante más de un siglo de lucha para lograrse
parcialmente en el mundo imperialista, y que aún son un sueño lejano para
cientos de millones de mujeres en todo el llamado tercer mundo”.
Al tomar la palabra, la general Puebla explicó con sentido de humor que “no
fue nada fácil hacer la entrevista. Fueron dos entrevistas. El compañero
Villegas casi me encerró en su oficina” con los entrevistadores para
lograrla. “Se puede hablar mucho de la guerra revolucionaria, de lo que
hicieron otros compañeros”, dijo, “pero me es muy difícil hablar de mí”.
“Este libro refleja parte de mi vida”, dijo Puebla, “desde que era
joven y en la guerra revolucionaria, y el trabajo que ha realizado la mujer
cubana durante los 44 años de la revolución”.
Señaló la participación de la mujer en organizaciones de masas como la
Federación de Mujeres Cubanas; la integración de un creciente número de
mujeres a la fuerza laboral; la participación de cuadros revolucionarios que
son mujeres a la labor de ganar apoyo para la revolución entre los campesinos
cubanos mientras trabajan junto a ellos en los campos; y el trabajo que realizan
muchas mujeres al ayudar a los hijos y familiares de las víctimas de guerra.
“Uno de los logros más grandes es la incorporación de la mujer a las
tareas de la revolución”, dijo Puebla. El liderazgo revolucionario cubano,
comenzando con Fidel Castro, ha promovido activamente este proceso, recalcó.
Villegas, vicepresidente ejecutivo de la Asociación de Combatientes de la
Revolución Cubana, comenzó citando la presentación de Marianas en
combate por el Comandante de la Revolución Juan Almeida, presidente de
la asociación. El relato de Teté Puebla, escribe Almeida, permite que los
lectores “palpen su fibra revolucionaria, se adentren en las bondades y
firmeza de nuestra revolución”.
Villegas y Puebla crecieron juntos en Yara, en la parte oriental de Cuba, y
él concentró sus palabras en algunas de las experiencias que compartieron. “Teté
se incorporó a la lucha clandestina en Yara, un pueblo chiquito donde todos se
conocían”, lo que aumentaba los peligros. El ejército de la dictadura
batistiana mantenía en el pueblo una presencia intimidante, y los chivatos
informaban al régimen sobre toda actividad “sospechosa”, recordó.
Entre los primeros en integrarse
En 1956, de adolescente, Teté estuvo entre los primeros en integrarse a una
célula clandestina del Movimiento 26 de Julio, que organizó la lucha en Yara.
“Estoy hablando de una muchacha de 15 años, que bailaba, jugaba, se reía,
que disfrutaba de la vida, pero en el momento que fue necesario luchar por su
patria, se incorporó a la lucha revolucionaria”.
En julio de 1957 se volvió demasiado peligroso para que Puebla permaneciera
en Yara. Unos meses más tardes, cuando Villegas llegó a la Sierra Maestra para
integrarse al Ejército Rebelde, “ya Teté estaba ahí”, dijo. Su presencia
en la comandancia del Ejército Rebelde impactó mucho a Villegas. “Se
imaginan la alegría que aquello representó para mí que estuviera una
compañera de mi pueblo ahí”.
En los meses siguientes, explicó Villegas, “Teté cumplió misiones
importantes”. En julio de 1958, tras derrotar una importante ofensiva del
ejército, la dirección del Ejército Rebelde entregó a la Cruz Roja
Internacional varios cientos de soldados capturados, para cuya entrega obligó
al régimen de Batista a aceptar una tregua.
“Teté fue designada por Fidel como mensajera para que fuera a plantearle
al ejército un convenio para la entrega de los prisioneros”, dijo Villegas.
“Fue ahí con una banderita blanca, arriesgando la vida”. Tuvo que dar el
mensaje a Merob Sosa, un oficial del ejército batistiano reconocido por ser
responsable de asesinatos y abusos contra los campesinos y la población rural.
Las ‘Marianas’
En septiembre de 1958, Puebla llegó a ser fundadora y segunda al mando del
Pelotón Femenino Mariana Grajales, unidad integrada sólo por mujeres.
“Las Marianas”, explicó Villegas, “era un grupo de 13 mujeres
decididas y audaces que combatieron con las armas en la mano”. A Fidel Castro
le costó convencer a todos los miembros del mando del Ejército Rebelde de que
era correcto formar el pelotón “y que las mujeres realmente podían empuñar
las armas al igual que los hombres. Pero lo logró”, dijo Villegas. Como
teniente en el ejército guerrillero, Puebla participó en numerosos batallas,
varias de las cuales describe en el libro.
“El pelotón de las Marianas fue un elemento extraordinariamente importante
para moralizar más todavía a las tropas del Ejército Rebelde”, apuntó
Villegas.
Después de la victoria de las fuerzas revolucionarias en enero de 1959, “Teté
no podía vivir de la gloria de que había subido a la Sierra o que era una de
las Marianas”, dijo Villegas. “Asumió varias responsabilidades, tanto
directora del Departamento de Asistencia a las Víctimas de Guerra y sus
familiares como encargada de educación en el Ejército Oriental y luego
directora del Plan Ganadero Guaicanamar en Jaruco, en la provincia de La Habana.
“Se ve en Teté un ejemplo de fibra revolucionaria, un ejemplo a imitar”,
dijo Villegas. “Por eso hay que leerse este libro”.
Al iniciar la parte del programa sobre el libro October 1962,
Aguirrechu señaló que la edición en español de Editora Política se había
agotado muy pronto, y que se estaba haciendo una reimpresión. Después
presentó a Mary-Alice Waters.
“En Estados Unidos se han publicado cientos de libros sobre lo que se
conoce comúnmente allá como la ‘crisis de los misiles’. Pero hasta octubre
del año pasado, no existía ni un libro -ni uno solo- que
no tratara esos sucesos como un conflicto de la guerra fría entre dos
superpotencias en el cual prácticamente no figuraban el gobierno revolucionario
ni el pueblo de Cuba. Eran como la película Trece días, donde se
muestra a Cuba una o dos veces como si fuera una plataforma de lanzamiento de
artillería antiaérea llena de palmeras, y nada más”.
El gran mérito del libro de Tomás Diez, dijo Waters, “es que sitúa
directamente en el centro de la pantalla el hecho que la Crisis de Octubre
comenzó con la reacción de Washington ante lo que ocurrió el primero de enero
de 1959. La determinación de destruir a la Revolución Cubana se aceleró tras
la victoria del pueblo cubano en Playa Girón y con los nuevos preparativos de
Kennedy para invadir a Cuba. No fue la capacidad de ‘sabios estadistas’ de
Kennedy o de Jruschov lo que impidió un holocausto nuclear, según alegan
frecuentemente sus apologistas”.
Varios días después de iniciada la crisis, señaló Waters, el Pentágono
le informó a Kennedy acerca del asombroso saldo de vidas norteamericanas que
cobraría la resistencia cubana ante una invasión, y “por lo tanto el precio
político para él, su administración y el lugar que ocuparía en la historia”.
Lo que frenó la mano de Washington fue “la determinación serena y, ante
todo, la disposición de combate de millones de cubanos para defender su
soberanía y su revolución socialista”.
“Fue también esa voluntad lo que ayudó a captarme a mí y a otros
miembros de mi generación en Estados Unidos a una vida de apoyo a la
Revolución Cubana y al movimiento comunista”, dijo Waters.
Carlos Lechuga subrayó que el libro trata la Crisis de Octubre desde la
óptica cubana, diciendo la verdad sobre los hechos. Ante todo, dijo, explica
que la causa del conflicto “no fue otra que la política agresiva de los
Estados Unidos contra Cuba desde los primeros días de la revolución” (ver
página 20).
En los meses previos a octubre de 1962, la administración incrementó sus
actos de sabotaje, atentados contra dirigentes cubanos y otras acciones
contrarrevolucionarias contra Cuba, al tiempo que intentaba aislar a Cuba
diplomáticamente.
“La posición de Cuba siempre estuvo basada en principios, en defensa de su
soberanía, defendiendo el derecho de tener las armas que considerara necesarias
para ripostar las agresiones de que era víctima”, dijo Lechuga. Cuba “no
cedió en su derecho de negarse a ser inspeccionada ni admitió negociar con
merma de su independencia”.
La dirección cubana, dijo, actuó a partir del hecho que “la seguridad del
país depende sobre todo del coraje, la determinación y la voluntad del pueblo
de participar en su defensa”.
Los asistentes compraron cerca de 90 ejemplares en español y 15 en inglés
de Marianas en combate. También compraron 46 ejemplares de
October 1962 en inglés.
En las discusiones después del programa, varias personas comentaron que les
había llamado la atención la explicación de Waters de que Pathfinder no
publica libros como Marianas en combate y October 1962
a fin de traerlos a Cuba, “aunque nos alegra que tengan una buena acogida
aquí”. Pathfinder ha publicado la historia de Teté Puebla y el Pelotón
Mariana Grajales, dijo Waters, “porque lo necesitan aquellos que se encuentran
en las primeras filas de la lucha por la liberación nacional y el socialismo
por todo el mundo, incluso los que vivimos y llevamos a cabo actividad política
obrera en Estados Unidos.”
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