
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR marzo de 2003 Vol. 27 No. 3
Estados Unidos
Campaña obtiene apoyo en Florida
Calero se reúne con estudiantes, comparte solidaridad con activista
palestino
Por Karl Butts y Rachele Fruit
TAMPA, Florida-“Nos enorgullece que estés aquí con nosotros y nos
complace apoyar tu lucha”, dijo Leena Al-Arian, al dar la bienvenida a Róger
Calero a la reunión celebrada en la Universidad del Sur de Florida (FSU) en
defensa de su derecho a vivir y trabajar en Estados Unidos.
Al-Arian, estudiante de primer año y miembro de la Asociación Musulmana de
Estudiantes, describió a los asistentes lo que para ella ha significado la vida
en Estados Unidos “al criarme musulmana y experimentar el racismo y el odio”.
Unas 25 personas participaron en la reunión del 21 de enero, que fue auspiciada
por la Alianza de Estudiantes Consternados y los Verdes de ese recinto.
Calero, subdirector de Perspectiva Mundial, llegó aquí como
parte de una gira nacional de charlas organizada por su comité de defensa en
Nueva York.
Al-Arian llevó a la reunión volantes en que se instaba a los participantes
a unirse a la Marcha por la Justicia en favor de su padre, el catedrático de la
USF Sami Al-Arian, a quien ese plantel educativo ha proscrito por más de 15
meses. El va a atender una audiencia de reclamo contra la campaña con que la
universidad intenta despedirlo. Acusado por la administración de ser partidario
del “terrorismo”, Sami Al-Arian, palestino, ha sido blanco de dicho ataque
en base a su apoyo constante y manifiesto por los derechos de su pueblo.
Horas antes ese mismo día, Calero se reunió con el luchador palestino,
quien apoyó su lucha para permanecer en el país. Sami Al-Arian explicó que la
lucha de Calero y las de un sinnúmero de personas más, “son una sola lucha”.
Nancy Tyson, miembro del sindicato de catedráticos, saludó a Calero
diciendo, “Te doy la bienvenida, Róger, en nombre del Claustro Unificado de
Florida”.
El sindicato está enfrascado en una lucha con la administración en torno al
intento de despedir a Al-Arian, así como los esfuerzos de esa institución para
valerse de recientes cambios en el gobierno universitario para minar los
derechos sindicales. Tyson señaló que “en la USF a todos los miembros del
claustro ahora se les está obligando a que funcionen bajo ‘reglas temporales
de emergencia’, aunque nadie nos puede decir de qué emergencia se trata”.
Señalando un distintivo que lucía en su blusa agregó, “Llevo puesto este
distintivo, ‘No hablo en nombre de la USF’, por dos razones: una, en
solidaridad con el doctor Al-Arian, y la otra porque una de las nuevas reglas es
que todos los catedráticos debemos declarar que al hablar no representamos a la
USF”.
Los participantes en la reunión estuvieron de acuerdo con Calero cuando
señaló que al decir a los empleados de seguridad de los aeropuertos que los
derechos sindicales no son compatibles con la “guerra contra el terrorismo”,
el gobierno no hace más que expresar su deseo de tener una fuerza laboral
dócil. Añadió que los ataques crecientes contra los inmigrantes permiten a
los patrones y a su gobierno que atenten contra los derechos de todos los
trabajadores. “En Los Angeles me di cuenta que aún hay recuerdos de la
encarcelación de japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, y lo sorprendente
es que dos tercios de los que encarcelaron eran ciudadanos norteamericanos”.
Calero habló de la resistencia que se viene manifestando por todo el país:
desde la manifestación por parte de miles en Los Angeles para protestar contra
los arrestos de cientos de iraníes que fueron a las oficinas del INS para
cumplir con el requisito de inscripción obligatoria, hasta los trabajadores
somalíes que hacía poco habían ganado una suspensión de su deportación, a
los trabajadores de la Dakota Premiun Foods en St. Paul, Minnesota, quienes
luchan por un trato digno en el trabajo, a los activistas palestinos que libran
una huelga de hambre en la cárcel del condado de Passaic, Nueva Jersey.
Leena Al-Arian agregó que a su tío Mazen Al-Najjar, el INS lo había
mantenido preso tres años y medio a raíz de pruebas secretas, algo permitido
por leyes aprobadas bajo la administración de William Clinton.
Después del 11 de septiembre, Al-Najjar de nuevo fue arrestado por quedarse
más tiempo del estipulado en su visa, manteniéndolo bajo confinamiento
solitario por más de seis meses, para finalmente deportarlo al Líbano, dijo.
Al-Najjar había vivido en Estados Unidos desde 1981, y tiene tres hijos nacidos
y criados en este país. Como resultado, él y su familia han sido obligados a
ir a un país con una cultura con la que no están familiarizados y una lengua
que no conocen.
Al preguntársele si pensaba que habían hecho blanco de él por escribir
para dos publicaciones que defienden a los trabajadores, el periodista
socialista dijo, “No lo creo, esto le está sucediendo a miles y miles”.
Calero relató que mientras aún estaba en la cárcel del INS, lo había
llamado un reportero de la ciudad donde vive, y le había preguntado, “¿Cómo
te las arreglaste para entrar allí? ¿Cómo conseguiste esa exclusiva?” Los
artículos escritos por Calero desde prisión expusieron el hecho de que cientos
de detenidos más enfrentaban circunstancias similares. “¡No se trata de una
exclusiva!”, respondió Calero. “Dondequiera que voy, me encuentro con todo
tipo de personas a quienes se está victimizando o que conocen a alguien en esas
circunstancias”.
Nahla Arian, esposa de Sami Al-Arian, comentó que “familiares que viven en
el mundo árabe ahora temen por quienes vivimos en Estados Unidos. Tienen una
imagen de que vivimos en un lugar terrible”. Luego preguntó, “¿Qué imagen
se tiene de Estados Unidos en América Latina?”
Forjando nuevas alianzas
Calero respondió, “En general, en Estados Unidos no sabemos nada de la
resistencia que se viene desarrollando en América Latina, y ellos tampoco
tienen idea de que aquí estemos envueltos en estas luchas”. Explicó que las
conferencias en La Habana y Guadalajara sobre las que había reportado eran
ejemplo de foros importantes donde se podía intercambiar este tipo de
experiencias.
Al concluir la reunión, Nahla Arian dijo a Calero, “Estos ataques nos
están obligando a organizarnos y a unirnos. Jamás creí que iba a estar
forjando alianzas como esta”.
El periódico del recinto universitario, The Oracle, informó
de esa reunión en su primera plana.
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