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El Militant, un semanario socialista en inglés

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Los cañonazos iniciales de la tercera guerra mundial

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Noveno capítulo de ‘La rebelión de los camioneros’


UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
marzo de 2003 Vol. 27 No. 3

Corea

Washington acentúa amenazas contra Corea

Por Peter Thierjung

Washington ha acentuado sus amenazas contra el estado obrero en Corea del norte. Aparte de las medidas que ha tomado desde los últimos meses de 2002, entre ellas la suspensión de suministros prometidos de alimentos y combustible, el gobierno norteamericano ha intensificado maniobras bélicas con el traslado de soldados y equipo a la zona, y declaraciones públicas sobre el posible envío de aviones de combate para bombardear el reactor nuclear de Yongbyon.

El secretario de defensa de Estados Unidos Donald Rumsfeld puso en estado de alerta bombarderos de largo alcance para un posible despliegue a Guam, desde donde podrían lanzar incursiones aéreas contra Corea del norte. Aparte de los bombarderos, Wa­shington va a enviar 2 mil efectivos más para reforzar a los 37 mil soldados ya estacionados en el sur de la península coreana.

Por su parte, el servicio noticioso Kyodo informó que el gobierno japonés está considerando destacar en el Mar de Japón dos destructores equipados con el sistema de defensa antiaéreo Aegis. En Japón hay también otros 40 mil soldados estadounidenses. En caso de una guerra el ejército sudcoreano se sometería al mando militar estadounidense.

Pyongyang responde a déficit energético

Washington aumentó sus acciones y amenazas contra el estado obrero después que funcionarios norteamericanos aseguraran que Corea del norte había llevado a cabo la extracción de plutonio enriquecido como parte de un programa de investigación para armamentos nucleares.

El gobierno del norte explica que lejos de ser parte de un programa de desarrollo de armas, las instalaciones nucleares que fueran activadas el 5 de febrero, son necesarias para la producción de energía. En particular, el reactor podría complementar los déficits de electricidad provocados por los recortes que han hecho Estados Unidos y sus aliados en Japón y Corea del sur a los suministros de combustible pesado.

“Funcionarios del Pentágono dicen que el programa norcoreano podría ser retrasado por años con un golpe de precisión sobre la planta reprocesadora”, informó el Times al día siguiente. “Sin embargo, tal golpe supondría un enorme riesgo”, continuó el artículo, citando la capacidad del norte de defenderse militarmente.

Fotografías tomadas desde satélites espías de la circulación de camiones en el área de Yongbyon -lo que no debiera sorprender dado que había planes de echar a andar de nuevo el reactor- recibieron un trato sensasionalista por funcionarios del gobierno norteamericano. Las fotos suscitaron “temores dentro de la administración de Bush de que Corea del Norte se prepara para producir aproximadamente media docena de armas nucleares”, indicó el New York Times el primero de enero. El informe señaló además que “los satélites no podían observar exactamente con qué estaban cargando los camiones”.

En medio de la especulación extrema un oficial admitió que los norcoreanos “no han hecho el menor intento de ocultárnoslo”.

Otra misión estadounidense de espionaje terminó abruptamente el 27 de enero cuando un avión espía U-2 se estrelló 35 millas al sur de Seul en Corea del sur -el tercer accidente ocurrido desde 1984 en que se ven envueltos estos aviones de espionaje de gran altitud-. Los oficiales de la fuerza aérea no divulgaron cuál era la misión de ese avión. Con frecuencia, el norte ha protestado contra los vuelos de espionaje de los U-2 sobre su territorio.

Sin Yong Song, viceministro de Industrias Energéticas y del Carbón de la República Popular Democrática de Corea (RPDC), explicó en una entrevista publicada el 27 de enero en People’s Korea la decisión de su gobierno de echar a andar de nuevo el reactor.

Sin dijo que tomará varias semanas echar a andar el reactor. “Estamos acelerando nuestros preparativos”, dijo, explicando que “tenemos que recuperar inmediatamente la perdida de electricidad causada por el cese de suministros de combustible pesado” de Estados Unidos. La suspensión resultó en “una insuficiencia eléctrica anual de cientos de miles de kilovatios”, agregó.

La acusación de que la planta es para producir armas nucleares es “absurda”, dijo Sin.

Representantes norcoreanos han rechazado los alegatos de Washington de que su gobierno admitió haber iniciado un programa de enriquecimiento de uranio como parte del desarrollo de armas nucleares. Funcionarios del Departamento de Estado lanzaron las acusaciones el otoño pasado tras una visita a Pyongyang, la capital.

Poco después de dirigir esas acusaciones, la administración de Bush suspendió los envíos de combustible pesado y alimentos que el gobierno de Clinton había garantizado en 1994.

Un funcionario estadounidense “exigió arrogantemente que admitiéramos tener un programa de enriquecimiento de uranio, sin él presentar ninguna prueba”, señaló una declaración del ministerio del exterior de la RPDC el 28 de enero. “No teníamos razón alguna para admitirlo como él exigía ni vimos razón para contradecir su declaración”.

Editoriales en la prensa norcoreana han pedido que Washington retire las armas nucleares emplazadas en el sur de Corea. Si bien Washington dice que retiró sus armas nucleares de la península en la década de 1970, mantiene su posición oficial de que “ni confirma ni niega” estas demandas.

Sin embargo, barcos y submarinos de la Séptima Flota naval estadounidense portan armas nucleares, y forman parte de un despliegue militar que incluye 37 mil soldados en Corea del sur.

El presidente Bush sentó la pauta para el aumento de las amenazas contra el norte durante su discurso sobre el Estado de la Unión norteamericana el 28 de enero. “En la península coreana un régimen opresor rige a un pueblo que vive atemorizado y hambriento”, dijo. El gobierno de Corea del norte “está usando su programa nuclear para incitar al temor y buscar concesiones. América y el mundo no serán chantajeados”.

Representantes del Partido Demócrata apoyaron la posición de Bush. En su respuesta oficial el gobernador del estado de Washington, Gary Locke, declaró su apoyo al presidente “al trabajar con nuestros aliados y con Naciones Unidas para eliminar la amenaza que representan Saddam Hussein y [el presidente norcoreano] Kim Jong-Il”.

Una semana antes el senador Edward Kennedy de Massachusetts, reconocido liberal del Partido Demócrata, dijo ante el Club de Prensa Nacional que la Casa Blanca debía decelerar su campaña bélica contra Iraq y permitir más tiempo para las inspecciones de armas. “La amenaza de Iraq no es inminente”, dijo, “y distraerá a América de las dos amenazas más inmediatas a nuestra seguridad: el peligro claro y presente del terrorismo y la crisis con Corea del Norte”.

La discusión sobre el ataque aéreo coincide con el punto donde se había quedado la administración del presidente William Clinton en 1994. La BBC informó en diciembre que Clinton durante una cena de empresarios en Holanda había dicho, “Nosotros en realidad teníamos planes para atacar a Corea del norte y destruir sus reactores y les dijimos que atacaríamos a menos que pusieran fin a su programa nuclear”.

El acuerdo de 1994 se dio poco después de hacerse esas amenazas. Según dicho convenio, el norte acordó cerrar el reactor de Yongbyon y otros dos en construcción. Por su parte Washington acordó encabezar un consorcio de países y empresas para la construcción de dos reactores de agua ligera para producir electricidad, a terminarse este año. Funcionarios estadounidenses insistieron que estos reactores produjeran una cantidad de derivados utilizables para armamentos inferior a la del complejo de Pyongbyon.

Se garantizaron entregas anuales de 500 mil toneladas de combustible pesado para permitir que Corea del norte pudiera compensar la pérdida de capacidad productiva de energía. Y se prometieron suministros de alimentos para ayudar a responder a desastres naturales que habían azotado la región.

En un artículo que analizaba la falta de progreso en la construcción de los reactores, el Wall Street Journal destacó el 30 de enero que Pyongyang también tenía entendido que el Banco Mundial y el Banco Asiático de Desarrollo financiarían las modificaciones y mejoras a su red eléctrica para hacerla compatible con los nuevos reactores.

Sin embargo, declaró el Journal, “la semana pasada funcionarios estadounidenses dieron su señal más clara de que el acuerdo en cual se basaba el proyecto de energía nuclear de 4.6 mil millones de dólares ha sido dañado de forma irreparable”. Hasta ahora, continuó, el proyecto “ha consistido principalmente en echar abajo una montaña y abrir el enorme agujero donde se va a ubicar la planta nuclear”.

Presión política sobre Seúl

Entretanto, a fines de enero se celebraron conversaciones entre los gobiernos de Pyongyang y Seúl. Las partes acordaron completar enlaces ferroviarios, y abrir carreteras en el oeste de la península.

Entre los factores por los que últimamente el gobierno sudcoreano se ha distanciado de las acciones y amenazas de Washington están las protestas enormes y ampliamente diseminadas en Corea del sur a fines del año pasado. Las acciones se desataron cuando dos soldados estadounidenses fueron exonerados por un tribunal militar después que su vehículo barreminas atropelló y mató a dos jóvenes sudcoreanas. Las protestas permitieron observar la amplia oposición que existe contra la presencia de soldados norteamericanos en la península coreana. Los manifestantes han explicado que consideran que el gobierno estadounidense representa una mayor amenaza de guerra que el estado obrero en el norte.


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