
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR febrero de 2003 Vol. 27 No. 2
Editorial
Alto a las acciones y amenazas contra Corea del norte
Para justificar su política de agresión, el gobierno norteamericano alega
que el gobierno de Corea del norte presenta un peligro nuclear. Es cierto que
existe un peligro de “armas de destrucción masiva” en la península
coreana, pero el peligro proviene de Washington, no de Corea del norte. Millones
de personas tanto en el sur como en el norte entienden esa realidad.
En su guerra asesina de 1950-53, Washington dividió al país. Durante años
respaldó a dictaduras en Corea del sur. Cinco décadas después, los
imperialistas mantienen esta división pese a las aspiraciones del pueblo
coreano de reunificar su país. Unas 37 mil tropas norteamericanas ocupan
territorio coreano en el sur; sus armas nucleares y “convencionales” apuntan
contra el pueblo trabajador de ambos lados de la Zona Desmilitarizada.
Hoy día los gobernantes de Estados Unidos preparan una guerra de saqueo en
el Medio Oriente, dirigiendo su ataque contra Iraq, también calificado por la
administración Bush como parte de un “eje de mal”. Las acciones bélicas de
los imperialistas en esa región refuerzan sus amenazas contra otros países en
el mundo. Hay que tomar completamente en serio las actuales acciones y amenazas
del gobierno norteamericano contra Corea del norte: la toma de un buque mercante
en el Océano Indico a principios de diciembre, la suspensión del envío de
petróleo para sofocar la economía coreana, el uso de alimentos como arma y los
intentos de aislar diplomáticamente a Corea del norte.
En Corea del sur, la absolución de dos soldados norteamericanos que
atropellaron y mataron a dos niñas ha provocado una renovada ola de
indignación ante el pisoteo norteamericano de la soberanía nacional.
En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, el pueblo coreano
asestó fuertes golpes a la dominación imperialista. El dominio capitalista fue
derrocado en el norte. En la Guerra de Corea, Washington sufrió su primera
importante derrota militar. La resistencia del pueblo coreano al imperialismo
norteamericano y su lucha inquebrantable por la reunificación han reforzado las
luchas de los trabajadores y oprimidos en todo el mundo.
El pueblo trabajador en Estados Unidos tiene una obligación especial de
sumarse al pueblo coreano para exigir el cese de las amenazas y sanciones
norteamericanas contra Corea de norte, la normalización de las relaciones entre
Washington y Pyongyang, y el retiro de las tropas yanquis de la península
coreana.
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