
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR febrero de 2003 Vol. 27 No. 2
México
Campesinos resisten ataque comercial de EE.UU.
Por Rollande Girard
GUADALAJARA, México-Al acercarse el décimo aniversario de la firma del
Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, o NAFTA en inglés), 2
mil campesinos provenientes de 24 de los 31 estados de México protestaron en
Ciudad de México. Uno de sus lemas principales era “¡El campo no aguanta
más!”
El 2 de diciembre empezó una serie de protestas contra la aplicación de
ciertas disposiciones del acuerdo de TLCAN que tendrán consecuencias
devastadoras para los campesinos y obreros agrícolas en este país.
El TLCAN entró en vigor en 1994. Sus signatarios lo elogiaron como
beneficioso para las economías de Canadá, México y Estados Unidos, pero las
consecuencias de este pacto comercial imperialista están dificultando más y
más el sustento de los campesinos mexicanos.
Los campesinos llegaron en 88 autobuses a la capital nacional acompañados de
20 vacas. Decenas de pequeños agricultores se manifestaron dentro del
parlamento mexicano y fueron atacados por la policía.
Los campesinos reclaman más ayuda económica del gobierno y una moratoria en
la ejecución de la sección del TLCAN sobre la producción industrial y el
comercio. Las disposiciones del TLCAN que entraron en vigor el 1 de enero
requieren que México elimine los aranceles a 20 productos alimenticios de
importación incluyendo el trigo, el arroz, la papa y el café.
Los manifestantes eran miembros de la Unión Nacional de Organizaciones
Regionales Campesinas Autónomas (UNORCA), que aglutina a 30 organizaciones de
ganaderos, caficultores y apicultores. También participaron miembros de la
Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA) y de la Confederación
Nacional Campesina.
La cuarta parte de los 100 millones de habitantes de México viven en el
campo. Mientras que el Consejo Agrícola Nacional, una organización patronal,
informó que 700 mil trabajos podrían desaparecer en las zonas rurales al
entrar en vigor las nuevas disposiciones del TLCAN, la CNC calcula que 600 mil
trabajos ya se han perdido desde la implementación del TLCAN en 1994.
Las organizaciones campesinas presentaron seis demandas para proteger a los
agricultores mexicanos de la competencia de los vecinos imperialistas del norte,
quienes pueden producir bienes más baratos que los productores mexicanos.
Demandan una moratoria en la implementación de las cláusulas agrarias del
TLCAN, subsidios de emergencia a los agricultores mexicanos hasta el año 2020,
la asignación del 1.5 por ciento del Producto Nacional Bruto de México para el
desarrollo productivo de la tierra y de un 1.5 por ciento más para el
desarrollo social y ambiental del sector rural, y el reconocimiento de los
derechos y la cultura de la población indígena de México.
“Hemos perdido nuestra soberanía alimenticia”, dijo Alberto Gómez
Flores, presidente de UNORCA, señalando el rápido aumento de la importación
de alimentos de Estados Unidos, cuyo valor se duplicó a 3.2 mil millones de
dólares entre 1997 y 2001.
Hace una década México era en gran parte autosuficiente en la producción
alimenticia, cubriendo el 80 por ciento de sus necesidades alimentarias
básicas. Hoy día la cifra ha descendido al 68 por ciento. Cerca del 65 por
ciento de la carne es importada.
Valentín Citlahua de Veracruz dijo, “Vine a apoyar a mis hermanos. Lo que
están diciendo es, ‘No tenemos dinero para comer’”.
El gobierno mexicano ha ofrecido una protección limitada -incluido un
aumento de 19 mil millones de pesos en subsidios agrícolas- de 53 mil millones
de pesos para el año de 2003. (US$1 = 10 pesos).
Mientras que México importa más bienes de Estados Unidos a precios más
bajos, lo que un trabajador o un agricultor paga por estos productos está
aumentando. A principios de los años 90, un trabajador que ganaba el salario
mínimo podía comprar 15.9 kilos de tortillas, nueve litros de leche y 3.8
kilos de frijoles. Hoy día con el mismo salario solo puede adquirir la mitad de
esa cantidad.
Juan Manuel Maya dijo al Los Angeles Times que él tuvo
que cerrar una granja de puercos en la que había trabajado 20 años porque no
podía competir con los productos agrícolas de Estados Unidos. En los últimos
20 años, las importaciones de puerco de Estados Unidos a México se han
acaparado más del 40 por ciento de la cuota del mercado, comparado con sólo el
5 por ciento antes del TLCAN. El costo de los granos para alimentar a los
puercos es 20 por ciento mayor en México que en Estados Unidos.
La situación para los trabajadores agrícolas también está empeorando. De
los 3.2 millones de obreros agrícolas en México, unos 1.2 millones son
trabajadores migratorios. Cerca de la mitad de sus hijos no están vacunados, el
60 por ciento no van a la escuela y la mayoría de las familias de trabajadores
migratorios no tienen acceso a servicios médicos.
Un documento de la Comisión para el Desarrollo Rural afirma que el 71 por
ciento de la población nacional sufre de desnutrición.
La crisis en el campo es parte de la crisis económica que enfrenta México
en su conjunto. Un aspecto de la crisis es que el 12.3 por ciento del
presupuesto nacional se destina a pagar los intereses de su deuda externa a los
acreedores imperialistas.
Muchas de las fábricas que hacen piezas para compañías norteamericanas se
han trasladado de México a China en los últimos dos años debido a los
salarios más bajos en ese país asiático. Estas fábricas, denominadas
maquiladoras, han perdido 287 mil trabajos desde su punto culminante en octubre
de 2000. En la industria electrónica el número de empleos disminuyó en un 8.8
por ciento en 2001.
La tercera fuente principal de ingresos en el país, después del petróleo y
las exportaciones manufactureras, es el envío de remesas desde Estados Unidos,
donde viven 22 millones de mexicanos.
Los funcionarios del gobierno norteamericano se apresuran a minimizar la
culpa del TLCAN por la crisis rural en México. Un funcionario dijo que la
agricultura mexicana enfrenta “desafíos estructurales que existían antes del
TLCAN”, citando el alto costo del crédito y la producción, y la falta de
mercados, transporte y refrigeración que la industria agropecuaria en Estados
Unidos no enfrenta.
Pero la realidad del capitalismo revela que el rostro de la agricultura
mexicana está experimentando cambios rápidos: cambios que no son causados por
el TLCAN sino acelerados por su aplicación. Más de un millón de campesinos
han abandonado la tierra en la década pasada y las posesiones de las empresas
agrícolas capitalistas continúan creciendo alrededor del país. Pero los
capitalistas están tropezando con resistencia, como lo demuestran las protestas
campesinas en Ciudad de México.
En el estado sureño de Chiapas, donde la población indígena se rebeló
hace una década, organizaciones de campesinos realizaron protestas a principios
de enero.
Alfonso Elías Cardona, de la Comisión para el Desarrollo Rural, dijo que el
80 por ciento de los productores de alimentos en México están cerca de la
bancarrota. “Podemos anticipar, “ dijo, “que el campo mexicano está
desarrollando muchos conflictos sociales”.
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