
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR febrero de 2003 Vol. 27 No. 2
América Latina y el Caribe
Joven Socialista habla sobre la lucha contra la intervención imperialista
Por Olympia Newton
A continuación publicamos las palabras presentadas el 1 de diciembre por
Olympia Newton en la mesa redonda sobre ‘La presencia militar norteamericana
en América Latina y el Caribe’, en el congreso de la Organización
Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (OCLAE) en Guadalajara,
México.
Newton es miembro del Comité Coordinador Nacional de la Juventud Socialista
y fue la candidata del Partido Socialista de Trabajadores para secretaria de
estado de California en las elecciones de noviembre.
La creciente presencia de las fuerzas militares norteamericanas en las
Américas y por todo el mundo no es una manifestación de la fuerza del
imperialismo estadounidense, sino más bien de su debilidad. Cada vez menos
capaz de imponer su voluntad sobre los pueblos del mundo a través de su
influencia económica y política, los gobernantes norteamericanos se ven
obligados a depender más y más del poderío militar de Washington para
brutalizar y tratar de intimidar al pueblo trabajador del mundo a fin de
defender y extender su poder y sus ganancias.
El capitalismo mundial ya está en los inicios de una profunda depresión
económica. En Estados Unidos, grandes corporaciones como United Airlines y la
Ford están efectivamente en bancarrota. El desempleo está creciendo y la
producción industrial está disminuyendo. Los gobernantes de Estados Unidos no
tienen salida de esta crisis, y las consecuencias los llevan a una más profunda
penetración política, económica y militar del mundo semicolonial.
Tienen que conquistar nuevos mercados para mantener su sistema moribundo, y
tienen que tratar de aplastar la resistencia que el imperialismo provoca por
todo el mundo. Necesitan aumentar aún mas su parte de los recursos naturales
del mundo frente a sus rivales imperialistas en Francia, Alemania, Japón y
otros países imperialistas.
El Plan Colombia, que implica una penetración más profunda de fuerzas
militares estadounidenses en América Latina, tiene como objetivo no solo una
mayor dominación norteamericana de los mercados de importación y exportación
en esa región, sino que va dirigida contra el pueblo trabajador en toda
América Latina. Desde Argentina hasta Brasil, Venezuela y Ecuador hasta
Colombia misma, los gobernantes estadounidenses anticipan que la resistencia a
los ataques contra las condiciones económicas y los derechos políticos de los
trabajadores y campesinos, y la resistencia a la intervención militar
imperialista, aumentarán a medida que se agudice la crisis económica mundial.
Y se van preparando para tratar de enfrentar esa resistencia con brutalidad a
fin de defender sus intereses de clase.
Durante más de 60 años Washington ha usado la isla de Vieques, Puerto Rico,
para prácticas de bombardeo con el fin de preparar sus agresiones militares en
otros países. La masiva destrucción de los recursos de esa isla y la fría
indiferencia hacia la vida y el sustento de sus residentes a manos de los
militares estadounidenses son un aspecto de las condiciones que el imperialismo
norteamericano le ha impuesto al pueblo puertorriqueño por más de 100 años
como directa colonia de Estados Unidos.
El gobierno estadounidense usa sus bases militares en América Latina y en
todo el mundo como trampolín para lanzar sus sangrientos ataques contra
nuestros hermanos y hermanas. Ya han desplegado decenas de miles de tropas en el
Medio Oriente como parte de sus preparativos para la guerra contra el pueblo de
Iraq. Las fuerzas norteamericanas y británicas han acelerado el ritmo y la
intensidad de sus bombardeos contra Iraq, usando como blancos los sistemas de
defensa iraqíes. Están preparando abiertamente una invasión por tierra de ese
país.
Esta guerra es una de las muchas guerras que el imperialismo desatará contra
los pueblos del mundo semicolonial. Se enmarca en el esfuerzo por repartir de
nuevo la riqueza y los recursos del Medio Oriente y de Africa, Asia y América
Latina para fortalecer la posición de Washington frente a las potencias
imperialistas rivales. El imperialismo norteamericano tiene como objetivo
recuperar lo que perdió en la revolución iraní de 1979, así como los
recursos petroleros y minerales de Africa. La guerra venidera no se detendrá en
las fronteras de Iraq.
Al mismo tiempo, los llamados inspectores de armas de Naciones Unidas están
sometiendo a Iraq a las búsquedas indefinidas de más de 700 sitios. Al
realizar este ataque contra la soberanía de Iraq bajo las banderas de la ONU,
Washington pretende darle un cariz de legitimidad ante la opinión burguesa
mundial, pero esto no cambia ni una pizca el carácter imperialista del ataque
sangriento que se aproxima.
Como explicó Fidel Castro en octubre de 1962, durante la llamada Crisis de
los Misiles en Cuba: “Lo primero que había que hacer era inspeccionar las
bases norteamericanas de donde salen las invasiones.... Esa demanda de
inspección es para convalidar su pretensión de violar el derecho nuestro a
actuar dentro de nuestras fronteras con entera libertad, a decir lo que podemos
o no podemos hacer dentro de nuestras fronteras.
“Cualquiera que intente inspeccionar a Cuba debe saber que tiene que venir
en zafarrancho de combate”.
Otras potencias imperialistas en Norteamérica y Europa apoyarán una guerra
contra Iraq, incluidos los gobiernos que hoy día tratan de mantenerse distantes
de Washington. Así como los gobernantes norteamericanos pretenden impulsar su
control de los recursos del mundo, los gobiernos de Alemania, Francia, Canadá,
Grecia y demás potencias imperialistas también quieren asegurarse su parte del
pastel. Es la obligación de las fuerzas antiimperialistas dentro de estos
países de luchar contra su propio gobierno durante los preparativos para esta
guerra, como hacemos nosotros, las fuerzas revolucionarias dentro de Estados
Unidos. Este es el mayor acto de solidaridad con nuestros hermanos y hermanas en
el mundo semicolonial que están siendo, y seguirán siendo, masacrados por los
mismos gobiernos imperialistas que atacan nuestros derechos en los propios
países donde vivimos.
Si bien no podemos predecir los resultados, esta guerra pondrá en movimiento
fuerzas incontrolables. El pueblo palestino sigue rehusando ponerse de rodillas
en la lucha contra el despojo de su patria por el régimen israelí. Cuba sigue
siendo un ejemplo para el mundo de lo que es posible cuando el pueblo trabajador
toma el poder político y empieza a organizar una nueva sociedad basada en los
intereses de la mayoría trabajadora.
Y los trabajadores dentro de Estados Unidos siguen luchando por defender
nuestras condiciones de vida y trabajo contra los efectos de la crisis
económica capitalista.
Nos solidarizamos con todo trabajador en Estados Unidos que defiende sus
intereses contra los ataques del gobierno. No subordinaremos nuestras luchas a
la guerra de los gobernantes norteamericanos.
A través de sus acciones por todo el mundo, los imperialistas crearán
millones de revolucionarios, desde Estados Unidos hasta el Medio Oriente Africa,
Asia y América Latina. Los que se sumen a esta resistencia llegarán a ser, con
el tiempo, el ejército proletario que desarrollará la capacidad, el liderazgo
y la organización necesarios para derrocar el dominio capitalista.
Nos sumamos a los combatientes antiimperialistas de todas partes en nuestro
compromiso de luchar para arrebatarles el poder a los guerreristas
norteamericanos. Los trabajadores, agricultores y jóvenes en Estados Unidos
podrán deshacerse del último imperio del mundo y del enemigo de la humanidad
-el imperialismo norteamericano- cuando hagan una revolución socialista.
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