Perspectiva Mundial
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El Militant, un semanario socialista en inglés

en este numero

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No a la agresión imperialista contra Iraq

Protestan contra ‘registro’ por el INS

Amplio apoyo a defensa de Calero

Venezuela: trabajadores resisten ‘paro’ patronal

Prefacio a nueva edición en español de ‘Malcolm X habla a la juventud’

AMERICA LATINA Y EL CARIBE

Congreso continental de jóvenes

Joven Socialista habla sobre la lucha contra la intervención imperialista

COREA DEL SUR

Protestas en Corea del sur condenan absolución de soldados norteamericanos

ESTADOS UNIDOS

Lucha Obrera

Prensa cubre campaña de defensa

Manifestantes en Chicago exigen libertad de trabajadores arrestados en aeropuerto

MEXICO

Campesinos resisten ataque comercial de EE.UU.

PUERTO RICO

Manifestación en Puerto Rico condena maniobras de Marina yanqui en Vieques

EDITORIAL

Alto a las acciones y amenazas contra Corea del norte

EDITORIAL PATHFINDER

Octavo capítulo de ‘La rebelión de los camioneros’ de Pathfinder


UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
febrero de 2003 Vol. 27 No. 2

América Latina y el Caribe

Joven Socialista habla sobre la lucha contra la intervención imperialista

Por Olympia Newton

A continuación publicamos las palabras presentadas el 1 de diciembre por Olympia Newton en la mesa redonda sobre ‘La presencia militar norteamericana en América Latina y el Caribe’, en el congreso de la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (OCLAE) en Guadalajara, México.

Newton es miembro del Comité Coordinador Nacional de la Juventud Socialista y fue la candidata del Partido Socialista de Trabajadores para secretaria de estado de California en las elecciones de noviembre.

La creciente presencia de las fuerzas militares norteamericanas en las Américas y por todo el mundo no es una manifestación de la fuerza del imperialismo estadounidense, sino más bien de su debilidad. Cada vez menos capaz de imponer su voluntad sobre los pueblos del mundo a través de su influencia económica y política, los gobernantes norteamericanos se ven obligados a depender más y más del poderío militar de Washington para brutalizar y tratar de intimidar al pueblo trabajador del mundo a fin de defender y extender su poder y sus ganancias.

El capitalismo mundial ya está en los inicios de una profunda depresión económica. En Estados Unidos, grandes corporaciones como United Airlines y la Ford están efectivamente en bancarrota. El desempleo está creciendo y la producción industrial está disminuyendo. Los gobernantes de Estados Unidos no tienen salida de esta crisis, y las consecuencias los llevan a una más profunda penetración política, económica y militar del mundo semicolonial.

Tienen que conquistar nuevos mercados para mantener su sistema moribundo, y tienen que tratar de aplastar la resistencia que el imperialismo provoca por todo el mundo. Necesitan aumentar aún mas su parte de los recursos naturales del mundo frente a sus rivales imperialistas en Francia, Alemania, Japón y otros países imperialistas.

El Plan Colombia, que implica una penetración más profunda de fuerzas militares estadounidenses en América Latina, tiene como objetivo no solo una mayor dominación norteamericana de los mercados de importación y exportación en esa región, sino que va dirigida contra el pueblo trabajador en toda América Latina. Desde Argentina hasta Brasil, Venezuela y Ecuador hasta Colombia misma, los gobernantes estadounidenses anticipan que la resistencia a los ataques contra las condiciones económicas y los derechos políticos de los trabajadores y campesinos, y la resistencia a la intervención militar imperialista, aumentarán a medida que se agudice la crisis económica mundial. Y se van preparando para tratar de enfrentar esa resistencia con brutalidad a fin de defender sus intereses de clase.

Durante más de 60 años Washington ha usado la isla de Vieques, Puerto Rico, para prácticas de bombardeo con el fin de preparar sus agresiones militares en otros países. La masiva destrucción de los recursos de esa isla y la fría indiferencia hacia la vida y el sustento de sus residentes a manos de los militares estadounidenses son un aspecto de las condiciones que el imperialismo norteamericano le ha impuesto al pueblo puertorriqueño por más de 100 años como directa colonia de Estados Unidos.

El gobierno estadounidense usa sus bases militares en América Latina y en todo el mundo como trampolín para lanzar sus sangrientos ataques contra nuestros hermanos y hermanas. Ya han desplegado decenas de miles de tropas en el Medio Oriente como parte de sus preparativos para la guerra contra el pueblo de Iraq. Las fuerzas norteamericanas y británicas han acelerado el ritmo y la intensidad de sus bombardeos contra Iraq, usando como blancos los sistemas de defensa iraqíes. Están preparando abiertamente una invasión por tierra de ese país.

Esta guerra es una de las muchas guerras que el imperialismo desatará contra los pueblos del mundo semicolonial. Se enmarca en el esfuerzo por repartir de nuevo la riqueza y los recursos del Medio Oriente y de Africa, Asia y América Latina para fortalecer la posición de Washington frente a las potencias imperialistas rivales. El imperialismo norteamericano tiene como objetivo recuperar lo que perdió en la revolución iraní de 1979, así como los recursos petroleros y minerales de Africa. La guerra venidera no se detendrá en las fronteras de Iraq.

Al mismo tiempo, los llamados inspectores de armas de Naciones Unidas están sometiendo a Iraq a las búsquedas indefinidas de más de 700 sitios. Al realizar este ataque contra la soberanía de Iraq bajo las banderas de la ONU, Washington pretende darle un cariz de legitimidad ante la opinión burguesa mundial, pero esto no cambia ni una pizca el carácter imperialista del ataque sangriento que se aproxima.

Como explicó Fidel Castro en octubre de 1962, durante la llamada Crisis de los Misiles en Cuba: “Lo primero que había que hacer era inspeccionar las bases norteamericanas de donde salen las invasiones.... Esa demanda de inspección es para convalidar su pretensión de violar el derecho nuestro a actuar dentro de nuestras fronteras con entera libertad, a decir lo que podemos o no podemos hacer dentro de nuestras fronteras.

“Cualquiera que intente inspeccionar a Cuba debe saber que tiene que venir en zafarrancho de combate”.

Otras potencias imperialistas en Norteamérica y Europa apoyarán una guerra contra Iraq, incluidos los gobiernos que hoy día tratan de mantenerse distantes de Washington. Así como los gobernantes norteamericanos pretenden impulsar su control de los recursos del mundo, los gobiernos de Alemania, Francia, Canadá, Grecia y demás potencias imperialistas también quieren asegurarse su parte del pastel. Es la obligación de las fuerzas antiim­perialistas dentro de estos países de luchar contra su propio gobierno durante los preparativos para esta guerra, como hacemos nosotros, las fuerzas revolucionarias dentro de Estados Unidos. Este es el mayor acto de solidaridad con nuestros hermanos y hermanas en el mundo semicolonial que están siendo, y seguirán siendo, masacrados por los mismos gobiernos imperialistas que atacan nuestros derechos en los propios países donde vivimos.

Si bien no podemos predecir los resultados, esta guerra pondrá en movimiento fuerzas incontrolables. El pueblo palestino sigue rehusando ponerse de rodillas en la lucha contra el despojo de su patria por el régimen israelí. Cuba sigue siendo un ejemplo para el mundo de lo que es posible cuando el pueblo trabajador toma el poder político y empieza a organizar una nueva sociedad basada en los intereses de la mayoría trabajadora.

Y los trabajadores dentro de Estados Unidos siguen luchando por defender nuestras condiciones de vida y trabajo contra los efectos de la crisis económica capitalista.

Nos solidarizamos con todo trabajador en Estados Unidos que defiende sus intereses contra los ataques del gobierno. No subordinaremos nuestras luchas a la guerra de los gobernantes norteamericanos.

A través de sus acciones por todo el mundo, los imperialistas crearán millones de revolucionarios, desde Estados Unidos hasta el Medio Oriente Africa, Asia y América Latina. Los que se sumen a esta resistencia llegarán a ser, con el tiempo, el ejército proletario que desarrollará la capacidad, el liderazgo y la organización necesarios para derrocar el dominio capitalista.

Nos sumamos a los combatientes antiimperialistas de todas partes en nuestro compromiso de luchar para arrebatarles el poder a los guerreristas norteamericanos. Los trabajadores, agricultores y jóvenes en Estados Unidos podrán deshacerse del último imperio del mundo y del enemigo de la humanidad -el imperialismo norteamericano- cuando hagan una revolución socialista.


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