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UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR febrero de 2003 Vol. 27 No. 2
Editorial Pathfinder
Malcolm X: ‘Están viviendo en una época de revolución’
Pathfinder publica edición en españl de ‘Malcolm X habla a la juventud’
Por Steve Clark
Reproducimos a continuación el prefacio de Malcolm X habla
a la juventud. Este libro de la editorial Pathfinder
aparece por primera vez en español, como también en una segunda y ampliada
edición en inglés. Copyright © 1965, 1970, 1991, 2002 por Betty Shabazz y
Pathfinder Press; reproducido con autorización. Los subtítulos son de Perspectiva
Mundial.
Malcolm X aprovechaba toda ocasión para hablar con los jóvenes. Por todo el
mundo, son los jóvenes “quienes realmente se dedican a la lucha para eliminar
la opresión y la explotación”, dijo en enero de 1965, al responder a una
pregunta de un joven dirigente socialista en Estados Unidos.
Son ellos “quienes más rápidamente se identifican con la lucha y la
necesidad de eliminar las condiciones nefastas que existen. Y aquí en este
país”, subrayó, “he podido observar que cuando uno traba una conversación
sobre el racismo, sobre la discriminación y la segregación, se nota que son
los jóvenes a quienes más indigna esto, quienes más ardientemente desean
eliminarlo”.
Esta convicción acerca de la receptividad de la juventud ante un mensaje
revolucionario se expresa a lo largo de las cuatro charlas y la entrevista
presentadas en esta edición de Malcolm X habla a la
juventud que sale por primera vez en español y que está siendo editada
de forma simultánea por Pathfinder Press y por la Casa Editora Abril, editorial
de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba. Al mismo tiempo se está
produciendo una edición ampliada de la versión en inglés Malcolm X
Talks to Young People -publicada originalmente en
1965 como folleto del Young Socialist (Joven Socialista) y luego en 1991,
con material adicional, como libro- que incluirá el pliego ampliado de
fotografías preparado para Malcolm X habla a la
juventud.
Malcolm X nació Malcolm Little el 19 de mayo de 1925 en Omaha, Nebraska. Su
padre, un pastor bautista, era seguidor del movimiento de Marcus Garvey, la
Asociación Universal por el Avance de los Negros, que abogaba por el retorno a
Africa. Su madre era originaria de la nación caribeña de Granada. Cuando
Malcolm tenía seis años, luego que su familia se mudó a Lansing, Michigan, su
padre fue asesinado por una banda racista.
De adolescente Malcolm vivió en Boston y en Nueva York, donde se vio
involucrado en delitos menores. En 1946 fue arrestado y declarado culpable bajo
cargos de robo, y pasó seis años en la prisión estatal de Massachusetts. Fue
tras las rejas que Malcolm comenzó a leer con voracidad: la historia del mundo,
filosofía, lenguaje, ciencias, literatura, lo que pudiera encontrar en la
biblioteca de la prisión. Y fue allí donde desarrolló los atributos -la
confianza en su propia valía, la disciplina necesaria para el trabajo arduo y
el estudio concentrado- que fueron piedras angulares de su transformación
posterior en dirigente político revolucionario.
La integración de Malcolm a la Nación del Islam mientras estaba en la
cárcel no fue un acto político, ni tampoco fue sencillamente un acto
religioso, de la forma en que normalmente se entienden esos términos. Fue el
camino específico por el cual retomó el control de su vida y llegó a ser
Malcolm X, luego de vivir varios años como estafador callejero y delincuente de
poca monta. En su autobiografía, relata sin ambages “lo hondo que tuvo que
meterse en el fango la religión del islam para alzarme, para salvarme de lo que
inevitablemente habría llegado a ser: un criminal en la tumba o, si seguía
vivo, un convicto endurecido y amargado de 37 años de edad, metido en algún
penal o en un manicomio”.
Poco después de obtener libertad bajo palabra en 1952, Malcolm fue nombrado
por Elijah Muhammad, el dirigente de la Nación, uno de sus ministros, adoptando
el nombre de Malcolm X. Posteriormente se desempeñó como director del
periódico de la Nación, su portavoz nacional y jefe de la más grande de sus
unidades, la Mezquita no. 7 en Harlem, en la Ciudad de Nueva York. Para
comienzos de la década de 1960, Malcolm se vio atraído políticamente por las
luchas en ascenso de los negros y de otros pueblos oprimidos en Estados Unidos y
en el resto del mundo. Usó sus tribunas en Harlem y en los barrios negros por
todo el país, así como en decenas de recintos universitarios, para denunciar
la política del gobierno de Estados Unidos tanto dentro como fuera del país.
Hizo campaña contra toda manifestación de racismo antinegro y condenó
enérgicamente el despojo y la opresión de los pueblos de Africa, Asia y
América Latina, perpetrados en aras del lucro y del poder de Washington y otros
regímenes imperialistas.
‘Una verdadera revolución’
“La revolución negra se está propagando por toda Asia, se está
propagando por toda Africa, está alzando la cabeza en América Latina”, dijo
Malcolm en una charla que pronunció en noviembre de 1963 ante un público
predominantemente negro en Detroit. “La Revolución Cubana: eso sí es una
revolución”, agregó. “Derrocaron el sistema. Hay revolución en Asia, hay
revolución en Africa, y el hombre blanco está dando alaridos porque ve una
revolución en América Latina. ¿Cómo creen que va a reaccionar ante ustedes
cuando ustedes aprendan lo que es una verdadera revolución?”
Para 1962 resultaba cada vez más evidente la tirantez de Malcolm ante las
perspectivas estrechas de la Nación del Islam, una organización nacionalista
burguesa con una dirección empeñada en hallar su propio nicho económico
dentro del sistema capitalista estadounidense. Describió estas crecientes
tensiones en una charla -incluida en este libro- que dio ante un grupo de
militantes pro derechos civiles en edad de secundaria que venían de McComb,
Mississippi. La jerarquía de la Nación, dijo Malcolm, obstruía toda
iniciativa suya o de otras personas para llevar a cabo una “acción combativa,
acción intransigente”. En abril de 1962, por ejemplo, Elijah Muhammad le
ordenó a Malcolm que cancelara las acciones callejeras que estaba organizando
en Los Angeles para protestar contra el asesinato de Ronald Stokes, miembro de
la Nación, y las heridas causadas a otros seis musulmanes por la policía de la
ciudad.
Los conflictos que llevaron a que Malcolm se viera obligado a abandonar la
Nación del Islam alcanzaron su punto culminante en 1963. En abril, Elijah
Muhammad convocó a Malcolm a su residencia invernal en Phoenix, Arizona. Allí
Malcolm se enteró, de boca del propio Elijah Muhammad, que eran ciertos los
rumores que se esparcían en la organización de que Muhammad había tenido
relaciones sexuales con varias jóvenes que pertenecían a la Nación del Islam
y que entonces trabajaban como miembros de su personal. Varias de ellas habían
quedado embarazadas, y Muhammad se había valido de su autoridad en la Nación
para someterlas a juicios internos humillantes y suspenderlas de la
organización bajo cargos de “fornicación”.
El enterarse de esta conducta corrupta e hipócrita, encima de los crecientes
conflictos políticos que Malcolm tenía con la jerarquía de la Nación, fue un
momento decisivo. “Opinaba que en muchas áreas el movimiento venía
arrastrando los pies”, dijo Malcolm en una entrevista de enero de 1965 con la
revista Young Socialist, que aquí se reproduce. “No se involucraba en
las luchas civiles, cívicas o políticas que afrontaba nuestro pueblo. No
hacía más que subrayar la importancia de la reforma moral: no bebas, no fumes,
no permitas la fornicación y el adulterio. Cuando descubrí que la propia
jerarquía no estaba poniendo en práctica lo que predicaba, vi con claridad que
ese aspecto de su programa estaba en bancarrota”.
Problema más allá de la religión
A comienzos de marzo de 1964, Malcolm anunció su decisión de romper con la
Nación del Islam. El y sus colaboradores se organizaron inicialmente como la
Mezquita Musulmana, Inc. Sin embargo, como Malcolm explicó a los jóvenes de
McComb, Mississippi, pronto se dio cuenta que “había un problema que
afrontaba nuestro pueblo en este país, que no tenía nada que ver con la
religión y que estaba por encima e iba más allá de la religión”, un
problema que, por su magnitud, “no lo podía atacar una organización
religiosa”. Así inició en junio la formación de “otro grupo que no
tuviera absolutamente nada que ver con la religión”: la Organización de la
Unidad Afro-Americana (OAAU), abierta a todos los negros comprometidos con la
trayectoria revolucionaria social y política de Malcolm.
Durante los últimos meses de 1964 y comienzos de 1965, Malcolm se fue
ganando un público más y más amplio, no sólo por todo Estados Unidos, sino
en diversos continentes entre jóvenes y otros militantes de distintas razas y
creencias. Hizo dos viajes extensos a Africa y al Oriente Medio, varios viajes
cortos a Europa, y tenía programados otros más. Una de las cuatro charlas en
esta colección fue dada en Africa y dos en el Reino Unido.
Gobierno vigila a Malcolm X
El gobierno estadounidense tomó nota del creciente respeto que Malcolm
estaba logrando a nivel mundial entre jóvenes y trabajadores que se
radicalizaban. Documentos estatales anteriormente clasificados, que se hicieron
públicos a finales de la década de 1970, confirman que el FBI lo había tenido
bajo una vigilancia sistemática a partir de 1953, poco después de que pasara a
ser ministro de la Nación del Islam. Sin embargo, el espionaje y el
hostigamiento se intensificaron -tanto en Estados Unidos como durante sus viajes
al exterior- luego de que Malcolm rompiera con la Nación y fundara la OAAU.
Además, documentos desclasificados del Programa de Contrainteligencia
(Cointelpro) del FBI dan constancia de cómo el FBI utilizaba agentes
provocadores para exacerbar conflictos asesinos entre los grupos que
participaban en el movimiento de liberación de los negros.
Durante el último año de su vida, Malcolm X se pronunció de forma cada vez
más directa sobre las raíces capitalistas del racismo, de la explotación y de
la opresión imperialista. Malcolm jamás cedió una sola pulgada ante el
patriotismo estadounidense, ya no se diga ante el nacionalismo imperialista. Los
negros en Estados Unidos son las “víctimas del americanismo”, dijo en la
charla que dio en mayo de 1964 en la Universidad de Ghana, y que aquí se
publica.
Malcolm fue un opositor intransigente de los partidos Demócrata y
Republicano: los partidos gemelos del racismo y de la explotación capitalista.
Malcolm instó a los jóvenes de McComb, Mississippi, a “no andar correteando
por ahí tratando de hacerse amigos de quienes los están privando de sus
derechos. Ellos no son sus amigos. No, ellos son sus enemigos. Trátenlos como
tales y luchen contra ellos, y lograrán su libertad. Y después que logren su
libertad, su enemigo los va a respetar”.
En 1964 Malcolm rehusó apoyar o hacer campaña a favor del candidato
presidencial demócrata Lyndon Baines Johnson contra el republicano Barry
Goldwater. “El Partido Demócrata es, junto al Partido Republicano,
responsable del racismo que existe en este país”, dijo en la entrevista con
el Young Socialist. Los principales racistas en este país son
demócratas. Goldwater no es el racista principal: es racista, pero no el
principal . . . Si uno indaga, va a ver que cada vez que se sugiere cualquier
propuesta de ley para mitigar las injusticias que padece el negro en este país,
quienes se oponen son miembros del partido de Lyndon B. Johnson”. Malcolm
señalaba a menudo que era también la administración de Johnson la que
presidía la guerra de Washington contra el pueblo de Vietnam y la matanza de
combatientes de la lucha de liberación y de aldeanos en el Congo. La integridad
revolucionaria que subyacía bajo esta intransigencia política a la hora de las
elecciones de 1964 distinguió a Malcolm -y contribuyó a granjearle la
enemistad- de casi todos los demás dirigentes de conocidas organizaciones pro
derechos de los negros o de los sindicatos, como también de la gran mayoría de
quienes se reclamaban radicales, socialistas o comunistas.
‘Cálidos saludos del pueblo cubano’
Malcolm X tendió la mano a revolucionarios y luchadores por la libertad en
Africa, el Oriente Medio, Asia y otras regiones. En diciembre de 1964 Malcolm
-quien cuatro años antes había recibido de forma demostrativa a Fidel Castro
en Harlem- invitó al revolucionario cubano Ernesto Che Guevara a hablar ante un
mitin de la OAAU en Harlem. A último momento Guevara no pudo asistir, pero
envió a la reunión “los cálidos saludos del pueblo cubano” a través de
un mensaje que Malcolm insistió en leer él mismo desde la tribuna.
El 21 de febrero de 1965 -10 días después de la última charla en esta
colección, presentada en la Escuela de Economía de Londres- fue asesinado
Malcolm X. Lo acribillaron cuando empezaba a hablar en una reunión de la OAAU
en el Salón Audubon en Harlem. Al año siguiente, tres hombres, todos miembros
o partidarios de la Nación del Islam, fueron declarados culpables del asesinato
y recibieron sendas condenas de prisión que oscilaban entre 25 años y cadena
perpetua. Uno de ellos, el pistolero arrestado en el propio lugar de los hechos,
había dicho desde un comienzo que los dos hombres a quienes el tribunal
declaró culpables junto a él, no lo eran. En 1977 emitió declaraciones
firmadas donde dijo que los que habían estado involucrados con él eran otros
cuatro partidarios de la Nación, pero el caso jamás se ha abierto de nuevo.
Como demuestran la entrevista y las charlas que aparecen en estas páginas,
Malcolm llegó a reconocer que lo que vincula a quienes luchan contra la
opresión y la explotación son las convicciones, compromisos y acciones
revolucionarios que comparten, y no el color de la piel. Cuando habló en
diciembre de 1964 en la Universidad de Oxford en el Reino Unido, Malcolm
concluyó su presentación, que aquí se publica, diciendo: “La joven
generación de blancos, negros, morenos y demás, ustedes están viviendo en una
época de extremismo, una época de revolución, una época en la que tiene que
haber cambios. La gente que está en el poder ha abusado de él . . . Por mi
parte, me voy a unir a quien sea; no me importa del color que seas, siempre que
quieras cambiar las condiciones miserables que existen en esta Tierra”.
En Estados Unidos, Malcolm X habló en tres ocasiones -en abril y mayo de
1964 y de nuevo en enero de 1965- ante concurridos mítines del Militant Labor
Forum en Nueva York, organizados por los partidarios del semanario socialista
revolucionario The Militant. Para Malcolm esto era algo nuevo. Aun
durante sus años como portavoz de la Nación del Islam, había hablado en
universidades donde la gran mayoría del público no era predominantemente
afro-americano. Sin embargo, la decisión de Malcolm de aceptar la invitación
de hablar en el Militant Labor Forum era la primera vez en que accedía a
participar en la tribuna de un evento celebrado fuera de Harlem o fuera de la
comunidad negra en cualquier ciudad.
Malcolm les relató a los dirigentes de la Alianza de la Juventud Socialista
que lo entrevistaron una conversación que había sostenido con el embajador
argelino ante Ghana durante un viaje por Africa realizado en mayo. Este
argelino, dijo Malcolm, era “un revolucionario en el verdadero sentido de la
palabra (sus credenciales como tal las obtuvo al dirigir una revolución
victoriosa contra la opresión en su país)”.
Malcolm explicó que cuando le dijo al embajador argelino que mi filosofía
política, social y económica era el nacionalismo negro, me preguntó con
franqueza que eso dónde lo situaba a él. Porque él era blanco. Era Africano,
pero era argelino, y por su apariencia era un hombre blanco . . . Entonces me
demostró que yo estaba alienando a personas que eran verdaderos
revolucionarios, dedicados a derrocar, por todos los medios necesarios, el
sistema de explotación que existe en este mundo”.
“Eso me dio mucho que pensar y revaluar sobre mi definición del
nacionalismo negro”, dijo Malcolm. “¿Podemos decir que el nacionalismo
negro comprende la solución de todos los problemas que enfrenta nuestro pueblo?
Y si se han percatado, no he venido usando esa expresión desde hace varios
meses. Pero todavía me costaría mucho trabajo si tuviera que dar una
definición específica de la filosofía global que yo creo que es necesaria
para la liberación del pueblo negro en este país”.
Malcolm X habla a la juventud concluye
con un tributo rendido a este dirigente revolucionario por Jack Barnes, uno de
los jóvenes dirigentes socialistas que realizaron la entrevista. El tributo fue
presentado poco después del asesinato de Malcolm en un mitin conmemorativo
celebrado en marzo de 1965, auspiciado por el Militant Labor Forum en su sede
del Bajo Manhattan. Barnes, entonces presidente nacional de la Alianza de la
Juventud Socialista, se había reunido con Malcolm en una segunda ocasión pocos
días después de la entrevista de enero de 1965, a fin de que Malcolm aprobara
el texto final. Un artículo en el que Barnes describe la entrevista y las
discusiones, publicado en el periódico The Militant en el primer
aniversario de la muerte de Malcolm, aparece aquí por primera vez en español.
Luis Madrid, editor de Pathfinder, supervisó la traducción y la
preparación editorial de Malcolm X habla a la
juventud. Rafaela Valerino de la Casa Editora Abril ofreció una valiosa
ayuda al revisar los materiales en español y preparar la edición cubana. Los
traductores voluntarios que se unieron a este esfuerzo incluyeron a Janne
Abullarade, Hilda Cuzco, Paul Coltrin, Andrés Pérez, Alejandra Rincón, Aaron
Ruby y Jacqueline Villagómez. Las traducciones previas al español fueron
revisadas para esta edición.
El alegato que Malcolm presentó en diciembre de 1964 como parte del debate
en la Universidad de Oxford, el cual fue transmitido a una teleaudiencia de
millones por la British Broadcasting Corporation, aparece aquí en su totalidad
por primera vez en esta edición de 2002 en español e inglés de Malcolm
X habla a la juventud. Deseamos agradecer a Jan
Carew el facilitarnos una grabación de la presentación completa de Malcolm, de
la cual sólo la porción final había estado disponible anteriormente.
El discurso de Malcolm X en la Escuela de Economía de Londres, así como su
discurso a los jóvenes de McComb y el periodo subsiguiente de preguntas y
respuestas, aparecen aquí por primera vez en español. El discurso de mayo de
1964 que Malcolm X pronunció en la Universidad de Ghana apareció originalmente
en inglés en el libro por Ed Smith Where To, Black Man?
An American Negro s African Diary
(¿Hacia dónde, hombre negro? El diario africano de un negro americano;
Chicago: Quadrangle, 1967) y luego, en 1993, se publicó en español en el libro
de Pathfinder Habla Malcolm X. Smith brindó información
adicional sobre el viaje a Ghana, como lo hizo Alice Windom, quien ayudó a
programar las actividades de Malcolm durante su visita de una semana allá.
Durante su estadía se destacaron sus reuniones con el parlamento de ese país y
con el presidente ghanés Kwame Nkrumah, así como la cena de despedida que la
embajada cubana ofreció en honor de Malcolm. Alice Windom también facilitó
fotografías del viaje a Ghana.
“Una de las primeras cosas que ustedes los jóvenes . . . deben aprender a
hacer es ver por sí mismos, escuchar por sí mismos y pensar por sí mismos”,
dijo Malcolm a los estudiantes de McComb a comienzos de 1965. “Entonces pueden
llegar a una decisión inteligente por sí mismos”.
Este libro muestra cómo Malcolm se esforzó para hacer precisamente eso:
ayudar a los jóvenes a romper con las influencias burguesas que los rodean y a
tomar decisiones por cuenta propia. Es más, demuestra cuán importante fue para
Malcolm el hecho de trabajar con jóvenes para su propia decisión de dedicar la
vida a la construcción de un movimiento revolucionario internacionalista en
Estados Unidos, un movimiento que pudiera unirse a la lucha a nivel mundial para
erradicar el racismo, la explotación y la opresión de la faz de la Tierra.
Steve Clark
Septiembre de 2002
Steve Clark estuvo a cargo de la edición de esta colección así como de Malcolm
X: February 1965 -The Final Speeches
(Malcolm X: febrero de 1965 los discursos finales). Es también el editor de Maurice
Bishop Speaks: The Grenadian Revolution, 1979-83
(Habla Maurice Bishop: la revolución granadina, 1979-83), y coautor, junto a
Jack Barnes, de “La política de la economía: Che Guevara y la continuidad
marxista”.
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