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febrero de 2003 Vol. 27 No. 2

Venezuela

Trabajadores resisten paro patronal
Obreros petroleros combaten sabotaje destinado a desestabilizar gobierno

Por Argiris Malapanis

MIAMI-A más de un mes de haberse iniciado la “huelga” patronal en Venezuela, destinada a derrocar al presidente Hugo Chávez, siguen perjudicadas la producción y la exportación de petróleo, principal recurso natural del país. A diario se observan largas filas en las gasolineras de todo el país. Se hace sentir asimismo la escasez de alimentos y medicinas.

No obstante, parece que los partidarios del gobierno de Chávez van ganando terreno frente a la oposición proimperialista que pretende derrocarlo.

“Los tanqueros petroleros ya se están moviendo todos los días en el lago [Maracaibo]”, dijo el sindicalista Yhonny García en entrevista telefónica realizada el 31 de diciembre. “La producción en Zulia ya está al 25 por ciento del nivel de antes del paro, un aumento importante.” García pertenece a la Fuerza Bolivariana de Trabajadores, una central sindical chavista, en Maracaibo, capital del estado occidental de Zulia, donde se concentra gran parte de la explotación petrolera. Sus comentarios quedaron corroborados en otras entrevistas y reportajes.

Gracias a los esfuerzos del gobierno y de los trabajadores opuestos a las fuerzas golpistas, las exportaciones de petróleo aumentaron a 520 mil barriles por día la última semana de diciembre, el doble de la semana anterior.

Fedecámaras, principal asociación empresarial venezolana, lanzó el 2 de diciembre una “huelga general” política, respaldada por la burocracia de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) y de los partidos políticos agrupados en la coalición opositora Convergencia Democrática.

La oposición exige la renuncia de Chávez y la convocatoria a elecciones tempranas. Al principio las autoridades estadounidenses se sumaron a la demanda de elecciones, pero cuando Chávez dejó claro que no aceptaba esa exigencia, asumieron la postura oficial de buscar negociaciones entre los dos bandos para buscar una solución electoral del conflicto.

Chávez, un ex oficial militar, fue elegido en 1998 con masivo apoyo popular, debido a que los dos partidos capitalistas tradicionales que habían gobernado Venezuela durante cuatro décadas habían quedado desprestigiados ante los ojos de los trabajadores y otras capas sociales devastadas por la crisis económica. Los sectores dominantes de la clase capitalista venezolana, preocupados por las elevadas expectativas de los trabajadores y campesinos tras la victoria de Chávez y ciertas medidas tomadas por su gobierno, pretenden derrocarlo. La incrustada burocracia de la CTV, vinculada al establishment burgués tradicional, se ha sumado a la campaña patronal.

La campaña por derrocar al presidente se aceleró después de la promulgación, a fines de 2001, de medidas que limitan las prerrogativas del gran capital. Entre ellas figuran la nueva ley de reforma agraria, una ley que protege a los pequeños pescadores de la sobreexplotación pesquera por las grandes empresas pesqueras, y el financiamiento estatal de viviendas económicas y otros programas sociales. En abril de 2002, los empresarios organizaron un golpe militar que derrocó a Chávez, pero en menos de dos días la contramovilización de cientos de miles de trabajadores restituyó al presidente y le propinó un golpe político a la oposición. Sin embargo, estas fuerzas burguesas aún no cejan en su campaña de desestabilización contra el gobierno.

La “huelga” patronal, iniciada el 2 de diciembre, fue en gran medida un fracaso la primera semana; el 80 por ciento de las empresas siguieron abiertas. Fedecámaras aprovechó un tiroteo ocurrido el 6 de diciembre en un pequeño mitin pro-patronal, el cual dejó tres muertos, para tratar de unificar a las fuerzas opositoras e incrementar las manifestaciones callejeras. A partir de entonces se propagó el paro petrolero.

Reanudan producción petrolera

El 7 de diciembre, en una marcha en Caracas de 400 mil personas contra los golpistas, el presidente prometió hacer caso a las reivindicaciones de tomar medidas firmes contra la oposición burguesa.

“Esta vez el gobierno está cumpliendo sus promesas”, expresó Enrique Ramos, dirigente de la Juventud del Movimiento Quinta República (JVR) en Valencia, en una entrevista telefónica el 31 de diciembre.

La Marina venezolana intervino dos buques petroleros el 11 de diciembre cuyas tripulaciones, en apoyo de la huelga, los habían fondeado en el lago Maracaibo. Uno de los petroleros iba cargado de gasolina. Los oficiales de los buques fueron detenidos y sometidos a juicio; posteriormente el tribunal desestimó los cargos contra Atilio Bermúdez, capitán de la Yavire, uno de los buques. “Ya para finales del diciembre, 10 de los 12 tanqueros fondeados habían sido puestos en funcionamiento con nuevas tripulaciones y oficiales”, indicó Yhonny García. “Muchos de los nuevos tripulantes son de los ferrys y otros barcos de la marina mercante.” García dijo que un 70 por ciento de las tripulaciones de los tanqueros se sumaron al “paro” opositor. Apuntó que los tripulantes especializados en los tanqueros ganaban 3 mil dólares por mes y los oficiales el doble: salarios enormes para Venezuela.

El 12 de diciembre Chávez despidió a cuatro ejecutivos de la junta directiva de la compañía petrolera estatal PDVSA que son dirigentes del paro patronal. El gobierno luego despidió a otros 90 gerentes por participar en la huelga. El Tribunal Supremo del país ordenó el 19 de diciembre el fin de la huelga, respaldando así el intento del gobierno de militarizar en gran medida la producción y distribución de petróleo mientras dure el paro.

Tropas de la Guardia Nacional están trabajando junto a los obreros para reiniciar la producción en las refinerías. Los soldados vigilan las gasolineras y han intervenido la mayoría de los camiones cisterna de las empresas huelguistas, ahora manejados por choferes suplentes en algunos casos. Dos días antes de Navidad, efectivos de la Guardia Nacional dispersaron una protesta de apoyo al paro reaccionario realizada por decenas de personas sobre el puente del lago Maracaibo, única vía terrestre entre las refinerías de las orillas occidental y oriental del lago.

De acuerdo con varias entrevistas telefónicas, siguen trabajando un 80 por ciento de los 30 mil obreros de PDVSA. La mayoría de los 10 mil administradores, técnicos calificados y gerentes han paralizado sus funciones. Estos datos discrepan de los informados por los grandes medios de comunicación, según los cuales la gran mayoría de los trabajadores petroleros se encuentran en huelga.

“Visité El Palito dos veces en las últimas dos semanas junto con otros estudiantes”, comentó Joel Pantoja, estudiante de la Universidad de Carabobo en Valencia, en entrevista telefónica el 31 de diciembre. El Palito figura entre las refinerías más grandes de Venezuela. “Vimos que los gerentes se habían llevado computadoras y habían dañado los controles en la refinería al irse”, indicó. Este sabotaje y el paro de los tanqueros y las empresas camioneras paralizaron la producción. “Pero los obreros petroleros y el ejército ya han puesto El Palito en funcionamiento. Si continuamos así en todo el país, la oposición va a sufrir una gran derrota en las semanas que vienen”.

Se han dado otros casos en que los trabajadores han tomado medidas a fin de reanudar la producción. Si bien la mayoría de la industria básica seguía operando en diciembre, la paraestatal siderúrgica tuvo que reducir la producción en los primeros días del paro. “La venezolana Siderúrgica del Orinoco CA, o Sidor, anunció [el 12 de diciembre] que recortaba la producción porque los suministros de gas, necesarios para las operaciones, se han visto reducidos en un 60 por ciento a causa del paro nacional”, informó ese día el Dow Jones Business News.

Una semana más tarde, informó Yhonny García el 31 de diciembre, un grupo de obreros del acero fueron en tres autobuses a una zona donde se sospechaba sabotaje. Encontraron gasoductos dañados y válvulas cerradas. Los repararon con ayuda de técnicos. “Ahora la producción en Sidor casi se ha recuperado”, dijo García.

Importación de alimentos

Además de tomar las medidas mencionadas, el gobierno ha comenzado a importar gasolina de Brasil y Trinidad, y a importar de otros países harina y otros alimentos.

Joel Pantoja informó que las importaciones de harina y otros alimentos son necesarias. Con la temporada de Navidad, dijo, “hay escasez de bebidas gaseosas, cerveza y harina para arepas. Los desabasteci­mientos se deben a que “el Grupo Mendoza, que es dueño de las Empresas Polar, la segunda familia burguesa del país, apoya el paro. Han paralizado las plantas de la Pepsi-Cola, las cervecerías Polar y las plantas de aceite, que también son suyas”.

Según Pantoja y otros entrevistados, el gobierno ha respondido ayudando a pequeñas empresas a producir refrescos y harina para aumentar la producción, y está colaborando con pequeños agricultores para aumentar los envíos de trigo.

Tales medidas han aumentado la popularidad del presidente entre muchos trabajadores, sobre todo en las zonas rurales. “Sí, no tenemos gasolina, o al menos hay que esperar toda la noche para conseguirla, pero yo le echo la culpa a los golpistas”, señaló María Pérez, cuyo esposo es campesina en la aldea de San Carlos, estado de Cojedes. “El presidente está a favor de los pobres, y vamos a luchar hasta la muerte contra los que traten de sacarlo”, dijo.


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