
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR enero de 2003 Vol. 27 No. 1
Argentina
Obreras de la costura defienden ocupación de fábrica
Por Martín Koppel
En las horas tempranas del domingo 24 de noviembre, más de 200 policías fuertemente armados irrumpieron en la fábrica de ropa Brukman en Buenos Aires, ocupada por unos 50 trabajadores durante los 11 meses anteriores. Esgrimiendo una orden judicial para desalojarlos, arrestaron a seis trabajadores que estaban de guardia y a una niña de nueve años, hija de uno de ellos.
En menos de una hora, cientos de personas de todas partes de la ciudad --otros trabajadores y miembros de organizaciones de desempleados, asambleas populares y partidos políticos radicales en el movimiento obrero-- acudieron al llamado y colmaron la calle frente a la planta, denunciando la acción de la policía. Unas horas más tarde, el mismo juez que había emitido la orden de desalojo ordenó la retirada de la policía. Con consignas de "Brukman es de los trabajadores", las obreras de la costura volvieron a ocupar el edificio y al día siguiente habían reanudado la producción.
Brukman continúa siendo un punto focal de la resistencia obrera en Argentina. En julio este reportero, junto con la corresponsal Romina Green, entrevistó a trabajadores en la planta que describieron cómo en diciembre de 2001 los obreros de la costura, en su mayoría mujeres, ocuparon la fábrica para resistir los planes de los patrones de cerrarla y desalojarlos, y para exigir el pago de salarios atrasados.
Ante la declaración de quiebra de los patrones, los trabajadores exigen que el gobierno argentino se haga cargo de la fábrica para garantizar los trabajos y salarios. Ellos mismos han estado administrando la fábrica, produciendo trajes de hombre de alta calidad. Las grandes banderolas que cuelgan al frente del edificio declaran: "Trabajo para todos: ni un desocupado más" y "Trabajadores de Brukman en lucha por la estatización bajo el control obrero".
Argentina permanece en estado de colapso económico, y la crisis recae con más fuerza sobre los trabajadores y pequeños agricultores. El 14 de noviembre, el gobierno nacional incumplió en el pago por un préstamo de 805 millones de dólares al Banco Mundial; afirmó que reanudaría los pagos cuando el Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobara la restitución de una línea de crédito. La decisión excluye a Argentina de la posibilidad de obtener un nuevo préstamo del banco.
El FMI suspendió los préstamos a Argentina a fines del año pasado ante la incapacidad del gobierno de mantener sus pagos a la deuda. La crisis económica precipitó un estallido de protestas contra el gobierno, provocando la dimisión del presidente Fernando de la Rúa. El gobierno incumplió en el pago de la deuda externa, que asciende a un nivel récord de 141 mil millones de dólares.
En enero, un nuevo presidente nombrado por el Congreso, el peronista Eduardo Duhalde, devaluó el peso, provocando enormes aumentos en los precios de alimentos y de otras necesidades y la reducción drástica del nivel de vida de millones de personas. Los acreedores imperialistas continúan presionando al gobierno para que cumpla con medidas de austeridad que exprimirán aún más a los trabajadores.
Una ola de quiebras y despidos ha azotado el país. En las empobrecidas provincias del norte, la desnutrición infantil ha salido a relucir. El pueblo trabajador argentino, que durante muchas décadas habían gozado de niveles de vida más altos que en otros países de América Latina, están asombrados al ver fotos de niños esqueléticos en la provincia de Tucumán y otras zonas rurales.
Las protestas de los trabajadores y de otros sectores de la población contra los efectos de la crisis económica continúan a diario. Unos 10 mil trabajadores desocupados y jubilados marcharon en Buenos Aires el 7 de noviembre para reivindicar trabajos y subsidios de desempleo. La cifra oficial de desempleo ha aumentado a más del 21 por ciento.
Al hacerle frente al gobierno y a los patrones, los trabajadores de Brukman son héroes ante los ojos de millones de trabajadores en Argentina. Los empresarios han estado buscando la forma de deshacerse de este "mal" ejemplo. El 16 de marzo, a solicitud de los dueños de Brukman, un juez ordenó el desalojo de la fábrica. La policía allanó el local pero tuvo que retirarse frente al fuerte apoyo de otros trabajadores que acudieron.
'Tocan a una, tocan a todas'
Esta vez lo intentaron de nuevo. En una declaración de prensa titulada "Tocan a una, tocan a todas", los trabajadores de Brukman informaron que el 24 de noviembre a las 6 de la mañana, unos 200 policías federales y locales, incluyendo una unidad especializada llamada los Halcones, acompañados de camiones hidrantes, sitiaron la fábrica. En la planta había sólo seis trabajadores, que estaban de guardia. Los policías irrumpieron en la tiempo que destruían computadoras y maquinaria y tomaban documentos de la compañía. Acusaron a los trabajadores de "usurpar" la fábrica.
Una trabajadora que llegaba a relevar a sus compañeros de trabajo vio la operación policial e inmediatamente llamó a organizaciones obreras y otras más. Cientos de trabajadores acudieron al lugar de los hechos, incluyendo sindicalistas en lucha de Pepsico, trabajadores ferroviarios, telefónicos, organizaciones de trabajadores desempleados, miembros de asambleas barriales, estudiantes universitarios y Madres de la Plaza de Mayo, así como miembros de partidos políticos de izquierda.
"Recibí una llamada esta mañana" dijo Leo Norniella, uno de los trabajadores de la fábrica de Pepsico, en una entrevista telefónica el 24 de noviembre. "Cuando llegué la calle estaba llena de gente que denunciaban a la policía. La policía ya se retiraba --el juez había decidido retirar la orden de desalojo-- y los trabajadores volvieron a tomar la fábrica. Hubo un acto de 600 personas esa tarde", dijo, donde los trabajadores condenaron el maltrato policiaco.
Los trabajadores de Pepsico, en las afueras de Buenos Aires, han estado librando su propia lucha contra despidos arbitrarios. Norniella, un delegado sindical que había sido suspendido por su apoyo a los trabajadores despedidos, recientemente logró recuperar su puesto.
Los obreros de Brukman han recibido apoyo de otros trabajadores que están ocupando fábricas, desde la imprenta Chilavert hasta la panadería Panificación Cinco. Sobre todo han forjado lazos con los ceramistas de la fábrica Zanón en Neuquén, quienes están librando una lucha similar.
Un grupo de trabajadores de Zanón que se encontraba en Buenos Aires en ese momento fue de los primeros en responder al llamado de ayuda cuando la policía irrumpió en la planta. En Neuquén lanzaron una campaña de solidaridad con sus hermanas de Brukman. "Defendemos incondicionalmente a los compañeros de Brukman que defienden su derecho inalienable al trabajo", dijeron los trabajadores de Zanón en una declaración el 25 de noviembre. "Seguimos exigiendo la expropiación de la fábrica y la estatización bajo control obrero, al igual que Zanón".
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