Perspectiva Mundial
numeros anterioresbusqueda de articulosdistribuidores localescomo contactarnossuscribase


El Militant, un semanario socialista en inglés

en este numero

PORTADA

¡Alto a la deportación de Róger Calero!

Lanzan campaña contra deportación de subdirector de 'Perspectiva Mundial'

Exclusivo: Dentro de una prisión del INS, 'justicia' U.S.A.

Informe: Patrones culpables en mortífero desastre minero

Escalada de bombardeos angloamericanos a Iraq

Solicitan nuevo juicio para cinco revolucionarios cubanos presos en EE.UU.

Cientos de miles protestan contra huelga patronal en Venezuela

'Marianas en combate': introducción a nuevo título de Pathfinder

ARGENTINA

Obreras de la costura defienden ocupación de fábrica

ESTADOS UNIDOS

Pérdias en fondos de jubilación

A muchos inmigrantes les niegan derechos como a Calero

Transportistas en Nueva York marchan presionando por nuevo contrato

Huelguistas de fábrica Point Blank en Florida mantienen lucha por sus derechos

FRANCIA

Camioneros en Francia cortan rutas

MEXICO

Feria del libro en Guadalajara

Congreso estudiantil continental en México

REINO UNIDO

Bomberos en Reino Unido marchan por mejoras salariales, dignidad

EDITORIAL PATHFINDER

Séptimo capítulo del libro de Pathfinder 'La rebelión de los camioneros'


UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
enero de 2003 Vol. 27 No. 1

Venezuela

Protestan contra paro patronal
Masiva marcha se opone a intentos de fuerzas opositoras de tumbar al gobierno

Venezuela
Decenas de miles de manifestantes tomaron las calles de Caracas en protesta contra el golpe pro imperialista contra el presidente Hugo Chávez en abril de 2000.

Por Argiris Malapanis

MIAMI --Unos 400 mil campesinos, trabajadores, estudiantes y otros se concentraron en Caracas el 7 de diciembre para protestar contra una huelga patronal de seis días y otras provocaciones dirigidas a derrocar al gobierno del presidente Hugo Chávez. Pasando por Miraflores, el palacio presidencial, los marchistas coreaban su demanda al gobierno de que tomara medidas firmes contra la oposición proimperialista y sus planes golpistas.

Ese mismo día, miles de personas marcharon en una zona acaudalada de la zona este de Caracas, exigiendo la dimisión de Chávez. Fedecámaras, la principal asociación patronal del país, y funcionarios de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) convocaron a un paro el 2 de diciembre para exigir un plebiscito inmediato sobre el mandato de Chávez. La huelga tuvo un limitado éxito, mas a los dos días parecía perder apoyo. La fuerzas opositoras entonces intentaron paralizar la producción y distribución de petróleo. Ya para el 7 de diciembre habían disminuido las exportaciones de petróleo de Venezuela, quinto productor mundial, y comenzó a sentirse la escasez de gasolina en el país.

La noche del 6 de diciembre, pistoleros abrieron fuego contra un mitin opositor de centenares de personas en la Plaza Francia en el barrio caraqueño de Altamira. Durante meses han ocupado ese sitio más de 10 oficiales militares que participaron en el fallido golpe de abril contra el gobierno de Chávez. La plaza es ahora un centro de organización de las fuerzas de oposición.

Tres personas murieron en el tiroteo y 28 resultaron lesionadas. Las fuerzas de seguridad arrestaron a siete personas. Se informa que uno de estos individuos, un ciudadano portugués, admitió haber disparar una pistola.

Dirigentes de la oposición proimpe-rialista usaron este incidente para culpar al gobierno de las muertes y exigir la renuncia de Chávez. Funcionarios del gobierno denunciaron estos reclamos, condenaron al ataque, y prometieron llevar a los culpables a la justicia. El vicepresidente José Vicente Rangel calificó el tiroteo como provocación destinada a causar más inestabilidad.

Masiva marcha contra golpistas

"Unas 30 mil personas están llegando a Caracas desde Valencia," dijo Orlando Chirino, dirigente del sindicato de trabajadores textiles en el principal centro industrial del país, en una entrevista telefónica realizada el 7 de diciembre. Dijo que la mayoría eran trabajadores. En ese momento se dirigía a Caracas en un ómnibus hacia la marcha contra la huelga patronal.

"Mientras más ataquen [los capitalistas] a los pobres, mientras más ataquen a Chávez, más decididos estamos a luchar," dijo Nellie Yaerte, una trabajadora de la salud de Valencia. Ella habló con Perspectiva Mundial por teléfono mientras se alistaba para salir a Caracas para la marcha esa mañana.

Yhonny García de Maracaibo dijo que 3 mil personas hicieron el viaje de nueve horas desde Valencia, segunda ciudad del país y capital del estado de Zulia, donde se concentra gran parte de la extracción y producción de petróleo.

"La mayoría de los medios difusores nacionales e internacionales dicen que la gente de Maracaibo está haciendo cacerolazos en el puerto para apoyar al puñado de piratas que pararon unos tanques petroleros para apoyar la huelga reaccionaria," manifestó. "Pero es un aspecto muy pequeño de lo que está pasando".

Mari Pérez de San Carlos, capital de Cojedes, un estado principalmente agrícola, dijo que centenares de agricultores y otras personas iban a Caracas para "defender nuestros derechos". Entre ellos estaba su esposo, Angel Sarmiento. En julio Sarmiento, un campesino, llevó a reporteros de Perspectiva Mundial a ver las tierras tomadas por decenas de familias campesinas de la Compañía Inglesa.

Algunos de los entrevistados indicaron que un aspecto fundamental del conflicto de clases que va creciendo en Venezuela son las medidas tomadas por el gobierno hace un año que impugnan las prerrogativas del gran capital. Entre ellas está la Ley de Tierra y Desarrollo Agrario, que legaliza la expropiación estatal de algunas grandes haciendas y la distribución de estos terrenos a familias de campesinos sin tierra. La oposición también ha clamado contra las cláusulas de la Ley de Pesca y Acuicultura que favorecen a los pescadores pequeños por encima de los grandes monopolios.

La participación fue menos de lo anticipado, dijo Antonio Aguillón en una entrevista telefónica durante el mitin pro-Chávez. "Debido a las muertes de anoche y el cambio de fecha [de la marcha] a último momento, hubo confusión y temor y muchos ómnibus no llegaron a Caracas," dijo Aguillón, militante de la Fuerza Bolivariana de Trabajadores, una central sindical pro-Chávez.

Alfonso Rodríguez, dirigente de la Juventud Revolucionaria V República, dijo que Chávez, en su discurso en el mitin, estaba respondiendo a la creciente demanda de los trabajadores que tome medidas firmes contra los responsables del sabotaje en la industria petrolera estatal, administrada por la empresa PVDSA.

Sucesos en la industria petrolera

El 5 de diciembre la marina venezolana paró un tanquero que transportaba 280 mil toneladas de combustible. El barco, Pilín León, había sido anclado el día anterior en Maracaibo por su capitán Daniel Alfaro, empleado de PVDSA, en apoyo a la huelga patronal destinada a tumbar a Chávez. El presidente lo denominó "un acto de piratería".

Oficiales que apoyaban a la oposición proimperialista habían tomado otros cinco tanqueros petroleros de la flota estatal, en su mayoría vacíos, que posee más de cien, de acuerdo a una entrevista telefónica y relatos de prensa. Zulia Towing, la mayor compañía privada de barcos de remolque de Maracaibo, sacó 13 remolcadores fuera de servicio para unirse a la huelga, informó la agencia noticiosa AP en diciembre. Manifestantes a bordo de los remolcadores rodearon al Pilin León haciendo sonar silbatos para que fueron encallado. Asaltar el PVSDA es como asaltar el corazón de Venezuela, dijo Chávez en un discurso televisado ese día. Para el 7 de diciembre, el capitán y la mayoría de la tripulación del Pilín León habían sido sustituidos.

Durante la primera semana de diciembre la Guardia Nacional arrestó a varios administradores de PVDSA quienes intentaron cerrar bajo llave y soldadura las entradas a las refinerías para impedir el acceso a los trabajadores. De acuerdo a varias entrevistas telefónicas y a la televisión venezolana, un 40 por ciento de los trabajadores de las grandes compañías petroleras, en su mayoría técnicos y administradores, acataron la huelga. Esto demoró el papeleo necesario para los cargamentos de exportación. Por esta razón 23 tanqueros no pudieron descargar sus mercancías y partir el 5 de diciembre, paralizando la mayoría de las exportaciones. En varias ocasiones, el personal técnico cerró los controles computarizados de las refinerías antes de partir.

Trabajadores se oponen a paro patronal

La huelga patronal comenzó cuando el gobierno rechazó una decisión del Consejo Electoral Nacional (CEN) de llamar a un referéndum para el 2 de   febrero a fin de decidir la permanencia o no de Chávez en la presidencia. La oposición había entregado al comienzo de noviembre un millón y medio de firmas de venezolanos en apoyo al referéndum. A pesar de que el referéndum no tendría efecto jurídico, los dirigentes de la oposición esperaban que el presidente recibiera pocos votos y se sintiera obligado a renunciar. El gobierno argumentó que la constitución del país estipula un referéndum obligatorio de este tipo en agosto del 2003, a mediados del mandato de Chávez.

La Corte Suprema declaró inválida la decisión del CEN del 28 de noviembre porque la votación fue de 3 contra 1 con sus miembros ausente, pero que la ley requiere una mayoría de cuatro para este tipo de decisión.

La huelga fue precedida por otros choques. Alfredo Peña, el alcalde de Caracas y una de las figuras más prominentes de la coalición opositora proimperialista, utilizó a la policía metropolitana bajo su control para disparar contra manifestantes chavistas en Caracas el 12 de noviembre, matando a uno de ellos e hiriendo a 20. Este ha sido uno de los muchos incidentes de esta índole que ocurrieron en la capital en los últimos meses.

Muchos trabajadores y la mayoría de los sindicatos en las industrias básicas se opusieron al paro reaccionario. Los sindicatos de trabajadores del petróleo Fedpetrol, de la industria eléctrica, del acero y aluminio, de los subterráneos de Caracas y muchos otros rechazaron la huelga. Las fábricas textiles y automotrices trabajaron turnos completos en Valencia, por ejemplo.

De acuerdo a Orlando Chirino y otros entrevistados, un buen número de negocios tales como los restaurantes McDonald's y Wendy's, grandes centros comerciales en zonas acomodadas, varios bancos y otros negocios cerraron durante los primeros días de la huelga en Caracas, Valencia, y otros centros urbanos. En el mejor de los casos, la huelga logró cerrar un 40 por ciento de los negocios en esas zonas. Hasta la agencia AP reportó el 2 de diciembre que aún cuando muchos negocios estaban cerrados, "las calles de Caracas se veían bulliciosas con sus transeúntes, los autos que avanzaban a paso de tortuga, y las cafeterías, zapaterías, y negocios de vídeos abiertos". En la mayoría de las zonas rurales, la huelga no tuvo efecto.

"En resumen, la huelga fue un fracaso, y por eso aumentaron los trastornos en la industria petrolera", dijo Nellie Yaerte.

Frente a esta situación, y ante las divisiones en el seno de la oposición, Washington no ha tomado una posición tan abiertamente agresiva contra el gobierno de Chávez como lo hiciera en abril cuando una huelga similar precedió al golpe apoyado por Washington.

El descenso de la economía, que la oposición ha tratado de achacar al gobierno de Chávez, ha seguido cobrando su cuota entre el pueblo trabajador. El producto nacional bruto de Venezuela se contrajo en un 6.4 por ciento en los primeros nueve meses de este año, el desempleo llega al 17 por ciento, y la inflación al 30 por ciento.

Aspiraciones de los trabajadores

A pesar de esto, la resistencia del pueblo trabajador contra los intentos de derrocar al presidente ha cobrado fuerza. "Habrá guerra civil si derrocan a Chávez", dijo Alexander Carrizo, un zapatero. "Con todos los problemas, volver a lo que teníamos antes de 1998 nos quitaría cualquier esperanza de un futuro mejor, cualquier esperanza de dejar de ser esclavos de los ricos," dijo Nellie Yaerte.

El 1 de diciembre en una entrevista telefónica, Armando Serpa, un campesino en San Carlos, señaló algunos problemas a los que se refirió Yaerte. La Corte Suprema declaró dos semanas antes que cuatro artículos de la Ley de Tierras son inconstitucionales, dijo Serpa. Uno de ellos es el Artículo 90, que permite la expropiación de grandes extensiones de tierras ociosas y la distribución de esas tierras a los campesinos. El gobierno está apelando, dijo. "Pero esto muestra que las cortes y muchas instituciones están llenas de 'escuálidos' ", apuntó, usando un término despectivo contra la oposición proimperialista.

"Necesitamos un cambio radical", señaló también Tomás Blanca, un pescador en Cumaná, capital del estado de Sucre, el 3 de diciembre en una entrevista telefónica. "Los créditos para los pescadores artesanos establecidos en la Ley de Pesca y la promesa del gobierno no se han materializado en más de un año," dijo. "Las grandes compañías mantienen el poder económico y tienen a su gente en todo el gobierno. Nosotros apoyamos a Chávez porque él está con nosotros, pero necesitamos acción."


Portada | Portada este número