
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR diciembre de 2002 Vol. 26 No. 11
EditorialNo a la agresión imperialista a Iraq Washington busca obtener control del Medio Oriente y sus recursos  | | Martin Koppel/Perspectiva Mundial | Manifestación de transportistas en Nueva York, 30 de octubre. La resistencia obrera es un obstáculo al guerrerismo patronal
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Durante los últimos meses, Washington ha estado incrementando sus acciones encaminadas a una invasión de Iraq. Perspectiva Mundial ha venido informando sobre los hechos de esta escalada: desde los bombardeos angloamericanos de las defensas aéreas y centros de comunicaciones iraquíes, hasta los ejercicios bélicos en gran escala y los despliegues de tropas en la región. La decisión de los gobernantes norteamericanos de atacar a Iraq se tomó hace tiempo. El debate en el Congreso no era sobre lanzar o no esta guerra, sino cómo justificarla a la población. Como siempre, los demócratas en el Congreso han cerrado filas con la Casa Blanca para llevar a cabo el curso de guerra imperialista apoyado por la clase gobernante de Estados Unidos. Las acciones bélicas no tienen mucho que ver con el actual ocupante de la Casa Blanca. Mucho menos son el engendro de una administración derechista, según afirman algunos apologistas del ala liberal del imperialista. La administración de Bush habla y actúa a nombre de las fuerzas dominantes de la burguesía norteamericana. La campaña guerrerista es la trayectoria normal del imperialismo democrático, como lo han sido todas las guerras imperialistas estadounidenses, desde las dos guerras mundiales hasta Vietnam (y en la mayoría de los casos dirigidas por administraciones demócratas). Debilitamiento del imperialismo Estas acciones brutales de Washington obedecen a la debilidad de Washington, y no a una supuesta fuerza. Son una respuesta al declive a largo plazo del capitalismo norteamericano, a medida que las familias multimillonarias buscar invertir la tendencia declinante de sus tasas de ganancia. Hoy día se ocurren en momentos cuando ha comenzado una depresión económica mundial, incluso en Estados Unidos. Ante esta situación, los gobernantes de estados Unidos han comenzado a llevar a cabo una serie de guerras por el control de los recursos naturales del mundo: tanto petróleo como cacao, oro, carbón, hierro, pesca, bauxita, plátanos, madera y otras fuentes de riqueza. Esa necesidad de saqueo mundial los pone en competencia con sus rivales imperialistas en Londres, París, Tokio, Berlín, Ottawa y otros países. Este guerrerismo en el extranjero es la contrapartida de la ofensiva patronal contra los trabajadores y agricultores en Estados Unidos: los ataques contra el salario social, la aceleración del ritmo de trabajo, los despidos y los ataques policiacos. Washington puede depender cada vez menos de los regímenes semicoloniales, y se ve obligado más y más a recurrir al uso de sus propias tropas para defender sus intereses de clase. El ataque brutal contra Afganistán y la creación de un protectorado fueron un preludio al próximo objetivo: Iraq. El objetivo del imperialismo es el control de todo el Medio Oriente y sus recursos. Irán donde en 1979 una insurrección popular tumbó a la monarquía apoyada por Washington y le asestó un golpe duro a la dominación imperialista es un botín, y un obstáculo, mucho mayor. ONU: fachada para agresión de EU Washington ha dejado claro desde el comienzo que planea desatar un sangriento ataque contra Iraq, con o sin la aprobación de la ONU. La fachada política que le ofreció el Consejo de Seguridad de la ONU al adoptar la resolución de guerra con las "inspecciones de armas como un pretexto más para lanzar la agresión fue simplemente el remate en una crónica de guerra anunciada. Si bien las maniobras de París y demás potencias europeas reflejan su competencia con los gobernantes norteamericanos, estos gobiernos imperialistas no pueden hacerle frente a la superioridad militar de Washington. Al final se plegaron a Washington porque no quieren quedar completamente excluidos de los miles de millones de dólares en petróleo y gas natural en Iraq y el resto del Medio Oriente. Lord Browne, jefe de la British Petroleum, lo expresó sin rodeos cuando le pidió a Washington que garantizara una "cancha pareja" para que las empresas petroleras británicas obtuvieran su tajada de la riqueza petrolera en un Iraq bajo ocupación extranjera. Su consigna es: ¡Queremos nuestra cuota de sangre a cambio de petróleo! V.I. Lenin, principal dirigente del partido bolchevique y de la Revolución Rusa de octubre de 1917, calificó a estas potencias imperialistas como hienas civilizadas que afilan los colmillos para apoderarse de los recursos naturales y humanos del mundo. Hoy día, las hienas civilizadas en Washington se preparan para usar fuerza bruta contra los pueblos del Medio Oriente a fin de aterrorizar a todo el que se interponga en su camino. No obstante, a pesar de sus tensiones y el miedo que le infunden a algunas capas burguesas y pequeñoburguesas su imagen de omnipotentes es un embuste. Aún se enfrentan a su principal obstáculo: los trabajadores y agricultores tanto en Estados Unidos como en el Medio Oriente y el resto del mundo. El tiempo está del lado de nuestra clase, y no de los explotadores. Se iniciará una prolongada época de formación política revolucionaria, que le brindará al pueblo trabajador la oportunidad de aprender las lecciones de la historia del movimiento obrero revolucionario y trazar un camino que lleva a la derrota del imperialismo y al poder obrero. |