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diciembre de 2002 Vol. 26 No. 11

Estados Unidos

Obreros de la carne en Minnesota ganan su primer convenio sindical

Por Jenny Benton

SOUTH ST. PAUL, Minnesota--Con exclamaciones de "Sí se pudo!" los trabajadores del Local 789 del sindicato de la industria alimenticia UFCW celebraron el 15 de octubre su primer contrato sindical con la Dakota Premium Foods. El pacto fue aprobado por un margen de 149 a 21. El voto mayoritario a favor del contrato culminó una lucha de dos años y medio que empezó con un plantón en junio del 2000.

Desde el principio, la compañía juró que nunca reconocería al sindicato, ni negociaría un contrato. La planta es una filial de Rosen's Diversified, una de las 10 empresas de carne más grandes del país, y tiene 200 obreros de producción.

Muchos trabajadores leyeron y discutieron el contrato antes de la votación. "Me sorprendí que tanta gente votara a favor del contrato. Muestra lo fuerte que somos, y la compañía lo sabe", dijo Tyrone Appleton, obrero del departamento de empaque. "Quizás esto nos ayude en la planta. Podemos mantenernos unidos en vez de estar divididos".

"Yo no estaba de acuerdo con algunas cosas, pero es un contrato", dijo Agustina Borroel, también obrera del empaque. "Tenemos algo y ahora podemos luchar por algo mejor".

Al lograr un convenio, los sindicalistas podrán defenderse mejor del empeño patronal en obtener ganancias a toda costa. El contrato incluye aumentos salariales a lo largo de cinco años que varían entre el 20 y el 35 por ciento por hora, así como beneficios médicos que la compañía había amenazado con eliminar. También defiende los derechos de antigüedad. La mayoría de los trabajadores recibirán un pago de mil dólares con la firma del contrato. Los empleados más nuevos recibirán 500 dólares.

En el comité negociador del sindicato, encabezado por el presidente del Local 789, Bill Pearson, había obreros del deshuese y la matanza.

Miguel Gutiérrez, uno de los dirigentes de la lucha desde el plantón y miembro del comité negociador, dijo en una entrevista: "Me acuerdo cómo eran las cosas en esta planta antes de que se votara por el sindicato. La gente se quejaba de las lesiones y de no poder trabajar por la velocidad de la línea. Nosotros luchamos por este contrato. Sé que no es el mejor, pero ahora necesitamos el sindicato dentro de la planta. Este contrato nos da eso.

Ernesto Ramírez, del deshuese, dijo, "Es bueno. Me corté un nervio en la mano hace un año y la compañía me corrió. Fui al sindicato y luchamos para que me devolvieran el trabajo. Ahora, con la unión en la planta vamos a tener más derechos y mejor protección".

Plantón fue momento clave

Por años los obreros en Dakota Premium han luchado contra las condiciones brutales y por el derecho a ser tratado con dignidad. El 1 de junio del 2000, más de 100 trabajadores participaron en una huelga de brazos caídos de siete horas para exigir que la compañía redujera la velocidad de la línea y no los obligara a trabajar lesionados. A pesar de sus intentos de intimidación, los patrones cedieron a sus demandas y los trabajadores iniciaron una campaña para unirse al UFCW.

La huelga dio un nuevo ímpetu a los esfuerzos por organizar a la planta. Ocho años antes el sindicato había sido "descertificado" --había perdido el derecho de representar a los trabajadores-- al no lograr un contrato.

El 21 de julio de ese año, los obreros votaron a favor de unirse al Local 789 del UFCW. La compañía inmediatamente impugnó las elecciones ante la Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB), la cual rechazó su reclamo y sostuvo la votación sindical. Entonces la compañía apeló ante la NLRB nacional, prolongando el proceso de reconocimiento sindical por casi 14 meses hasta que una segunda decisión ratificó los resultados de la elección.

Durante todo este tiempo, la patronal de Dakota amenazó con eliminar los beneficios médicos y libró una campaña de propaganda para intimidar a los trabajadores.

La compañía atacó a conocidos partidarios del sindicato, pero la resistencia continuó.

A algunos de los trabajadores no se les permitía ir al baño. Después de un incidente en la línea donde a una trabajadora se le negó ser relevada, otros trabajadores organizaron una reunión en la sede del sindicato para exigir que la compañía permitiera estos recesos.

Uno de los principales problemas ha sido la velocidad de la línea. En los meses antes del plantón, la producción aumentó de 450 cabezas de ganado en 10 horas a 700 en siete horas y medio. Hoy los trabajadores procesan más de 800 reses en menos de nueve horas. Algunos supervisores han advertido que van a aumentar la velocidad de la línea a 150 por hora.

Para crear un ambiente de intimidación antes de la votación, la compañía despidió a varios trabajadores, alegando que no tenían los documentos de trabajo correctos, o por ausentismo u otras razones. Los trabajadores respondieron buscando unidad a través del sindicato y discutiendo con sus compañeros de trabajo por qué hacía falta un contrato.

La mayoría de los trabajadores son originalmente de México u otros países de Latinoamérica. Muchos usan sus vacaciones y piden tiempo adicional sin remuneracón --lo cual la compañía antes había otorgado para visitar a la familia. Varios trabajadores han informado que, después de haber aprobado sus vacaciones y el tiempo adicional sin paga, la compañía cambió su decisión el día después que se aprobara el contrato. Los trabajadores se reunieron en la sede del sindicato para exigir que la compañía les dé el tiempo anteriormente aprobado.


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