
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR noviembre de 2002 Vol. 26 No. 10
Estados Unidos
Portuarios: no a intervención estatal
Bush cita 'seguridad nacional' al usar ley antisindical Taft-Harley contra
obreros
Por Bernie Senter
OAKLAND, California-El presidente George Bush ha invocado la ley antisindical
Taft-Hartley como despliegue de fuerza en apoyo a los patrones y contra los 10
500 trabajadores portuarios en la Costa del Pacífico que luchan por un contrato.
El gobierno federal aprovechó un cierre patronal, que había paralizado por
10 días los puertos del Pacífico, para obtener la orden judicial. Los
estibadores, miembros del sindicato portuario ILWU, levantaron sus líneas de
piquetes el 9 de octubre y regresaron a trabajar sin un contrato.
Cientos de obreros airados protestaron ese día en el puerto de Los Angeles
para denunciar la intervención del gobierno federal en su lucha. "¿Qué
queremos? ¡Un contrato! ¿Cuándo lo queremos? ¡Ahora!" corearon los
sindicalistas antes de regresar a sus puestos.
Bush justificó el uso de la medida rompehuelgas diciendo que "el paro
también hace peligrar nuestra defensa nacional... Puesto que el funcionamiento
de los puertos occidentales es vital para nuestra economía y nuestro ejercito,
he determinado que la actual situación pone en riesgo nuestra seguridad y
salubridad nacional".
Bajo la Taft-Hartley, el gobierno puede imponer un plazo de 80 días de
"enfriamiento" que prohíbe que el sindicato lleve a cabo acciones
laborales o huelgas y ordena que todas las negociaciones se efectúen a través
de un mediador del gobierno. El decreto estará vigente durante la temporada
alta de cabotaje.
Lo que alimenta el conflicto laboral es la campaña patronal para recortar
puestos de trabajo y socavar la seguridad ocupacional de los miembros del
sindicato portuario. La Asociación Marítima del Pacífico (PMA), que
representa a los patrones de las compañías de carga y estiba, insiste en
acelerar el uso de computadoras, escaneadores, cámaras y otras tecnologías que
terminarían eliminando centenares de puestos sindicalizados de oficinista. Los
patrones ya han desplazado trabajos de oficinista a contratistas en Utah y
Arizona. El sindicato está luchando para cubrir a algunos de estos empleos que
se han enviado a contratistas, así como establecer niveles mínimos de personal
oficinista.
Apoyada por el gobierno federal, la PMA también quiere acabar con el
contrato único a nivel de industria, lo cual debilitaría mucho la capacidad
del sindicato de defender sus intereses. La asociación quiere eliminar la sala
de contratación controlada por el sindicato y ponerlo bajo el control de la
patronal.
La aceleración del ritmo de trabajo y los recortes en las medidas de
protección ocupacional han cobrado la muerte de siete trabajadores portuarios
en lo que va del año, cinco de ellos miembros del ILWU. Seis de las 14 muertes
en los muelles en la ultima década ocurrieron este año.
Cierre patronal
El ILWU ha intentado negociar un contrato desde que venció el 1 de julio. La
PMA cerró el 29 de septiembre los 29 puertos de la Costa del Pacífico,
acusando a los trabajadores de tortuguismo. Si bien el sindicato aceptó una
propuesta del gobierno de prolongar el contrato por 30 días, ésta fue
rechazada por la PMA. "Desde el principio ellos querían usar la ley
Taft-Hartley contra el sindicato", dijo el vocero del sindicato Steve
Stallone. "Durante todo este tiempo querían que el gobierno interviniera y
les resolviera el problema".
El presidente de la PMA alabó la decisión de Bush. "Creo que tomó en
cuenta los mejores intereses del país, de la economía y de nuestra seguridad
nacional", dijo.
La orden del juez de regresar a trabajar estipula que los miembros del
sindicato deben reiniciar sus labores "a ritmo normal". La PMA está
argumentando que el ILWU es culpable de tortuguismo y que, bajo la ley
Taft-Hartley la corte debe sancionar al sindicato.
Frente a las amenazas de los patrones portuarios y la orden del gobierno, el
ILWU está asegurándose de "trabajar bajo condiciones seguras," dijo
el presidente del sindicato James Spinosa. "Y si eso lo consideran frenar
el trabajo, que así sea".
"Estamos en una batalla", dijo Pamela Rómez durante su turno en la
línea de piquetes en el puerto de Oakland. Rómez es una trabajadora portuaria,
igual que su padre, quien murió en un accidente con una grúa en los muelles.
Rich Alvis, un trabajador portuario por 36 años, fue uno de los últimos en
irse de la línea de piquetes. "Antes estábamos en 15 lugares diferentes",
dijo. "Ahora, desde el cierre patronal, todos estamos juntos. Los patrones
nos juntaron como una unión que piensa de igual manera. Lo bueno que saldrá de
esto es que todos estaremos unificados".
Demanda patronal por Taft-Hartley
Un número importante de políticos burgueses y grupos que representan a los
grandes capitalistas pidieron que el presidente invocara la ley Taft-Hartley. La
senadora demócrata Dianne Feinstein de California pidió que el presidente Bush
impusiera la ley diciendo, "Con nuestra nación en dificultades económicas
y al borde de la guerra, no podemos permitir que esta disputa dañe más nuestra
economía." "Abajo Feinstein" fue uno de las consignas más
populares en un mitin de 300 personas en apoyo los trabajadores portuarios en el
puerto de Oakland el 5 de octubre.
Los gobernadores demócratas de California, Oregon y Washington emitieron una
declaración pidiendo un fin rápido a la disputa laboral, diciendo que
perjudicaba a los agricultores, dueños de fábricas, comerciantes y camioneros.
Durante el cierre patronal, los funcionarios sindicales acordaron que los
trabajadores manejarían cargamentos militares y envíos con destino a Alaska y
Hawai, dos estados que dependen de importaciones oceánicas.
El impacto económico del cierre patronal ya estaba creciendo antes del 8 de
octubre. La planta ensambladora de autos NUMMI en Fremont, California,
administrada conjuntamente por General Motors y Toyota, cesó de producir el 2
de octubre. La planta ociosa, la cual emplea a 5 500 trabajadores, depende de
inventarios de entregas basados en el sistema "justo a tiempo",
incluidos los motores y transmisiones importadas. El Local 2244 del sindicato
automotriz UAW en la planta ofreció su solidaridad a los trabajadores
portuarios, como también lo hicieron el sindicato de camioneros Teamsters y
otros.
Eric Cox, un chofer de camiones en los muelles, dijo, "Los patrones no
sólo están tratando de crear divisiones entre los camioneros y al ILWU, sino
también entre los camioneros con y sin sindicatos. Nosotros transportamos
rollos de aluminio a la planta NUMMI. Los trabajadores en NUMMI con quien
conversé dijeron, "Apoyamos al ILWU en un 100 por ciento. Si nosotros nos
vamos en huelga, queremos su apoyo".
Ganan solidaridad internacional
Los estibadores japoneses y australianos emitieron declaraciones de apoyo al
ILWU. "Kenji Yasuda, secretario de Zenkoku-kowan, el sindicato de
trabajadores portuarios japonés, dijo, "Los dueños de barcos que han
atacado al ILWU son las mismas compañías que enfrenta Zenkoku-kowan.
Reconocemos que la lucha del ILWU y los ataques contra ellos nos afectan a
nosotros y lucharemos en solidaridad con los estibadores y marineros de todo el
mundo".
La última vez que se usó la Ley Taft-Hartley fue en 1978, bajo el
presidente James Carter, contra la huelga de 110 días del sindicato minero UMWA.
Los mineros desafiaron la orden del juez y continuaron su huelga hasta que
ganaron un contrato, pese a las amenazas de Carter. El gobierno federal también
utilizó la medida en 1971 contra los trabajadores portuarios en la Costa del
Pacífico, quienes habían estado en huelga por tres meses. Desde entonces el
tonelaje manejado por los puertos de la Costa del Pacífico es cuatro veces más
grande, con la introducción de contenedores de carga y el aumento del comercio
mundial. El número de trabajadores portuarios en la Costa del Pacífico ha
bajado de 100 mil -en los años 50- hasta la cifra actual de 10 500.
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