
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR noviembre de 2002 Vol. 26 No. 10
Nueva Caledonia
Pueblo Lucha por control de recursos mineros
Por Arlene Tate y Christian Cournoyer
NOUMEA, Nueva Caledonia-"Anteriormente dejábamos que los explotadores
de las minas hicieran lo que quisieran y contaminaran nuestra tierra, la cual
todavía tiene residuos. Es hora de que esto cese", dijeron los Jefes
Mayores Moyatea y Tein ante 5 mil manifestantes frente a las oficinas
provinciales de Nouméa, capital de Nueva Caledonia. "No necesitamos que
nuestros hijos nos acusen de haber destruido su herencia", agregaron.
Los manifestantes exigieron la anulación de un permiso de explotación de
níquel en la región Prony, concedido por las autoridades coloniales francesas
a la empresa Goro Nickel, controlada por la compañía minera Inco de Canadá
Los corresponsales de Perspectiva Mundial que visitaron esta colonia francesa
en el Pacifico durante la primera semana de septiembre, al conversar con
luchadores por la soberanía nacional y otros habitantes de Nueva Caledonia,
pudieron constatar la importancia de la industria del níquel para la lucha del
pueblo canaque y otros pueblos oprimidos por el desarrollo nacional y el control
de los recursos de la isla.
La protesta fue organizada por el Colectivo por la Defensa y Control del
Patrimonio Minero de Prony (CDMPP). El grupo abarca diversas fuerzas, desde
independentistas de la población originaria canaque, defensores del medio
ambiente, y activistas por los derechos de la mujer, hasta la Alianza, un
partido que apoya el dominio colonial francés.
"Ahora vamos a luchar como lucharon los inuitos de Canadá, quienes
lograron lo que deseaban", dijo Victor Tutugoro, vocero del Frente de
Liberación Nacional Canaque y Socialista (FLNKS), una coalición de partidos
independentistas que tiene el apoyo de la abrumadora mayoría del pueblo
canaque.
Muchos de los dirigentes locales dijeron que se oponen al proyecto minero.
Mucha gente participó en la protesta a raíz de inquietudes sobre el impacto de
este proyecto en el medio ambiente, y especialmente las consecuencias de la
construcción de una fundidora.
La fundidora, que ocupará una zona de 150 hectáreas, extraerá el níquel
utilizando una nueva tecnología en la que el líquido minero se expone a altas
temperaturas y presión y tratamientos de ácido sulfúrico para obtener níquel
y cobalto a la vez. Los derivados son neutralizados, los desechos sólidos se
convierten en relleno de terrenos, y el agua usada se tira al mar. Se conoce muy
poco acerca de los efectos a largo plazo de este proceso en la tierra, el agua y
los seres humanos.
Un programa piloto que utiliza estas técnicas actualmente produce 12
toneladas métricas de níquel cada año. La fundidora proyectada producirá 50
mil toneladas. Ante una situación de mucho desempleo entre los canaques, muchos
residentes también expresan su preocupación sobre los planes de traer a 1 500
trabajadores de Filipinas para trabajar en la construcción la fundidora.
Dos semanas después de la protesta, Radio Australia informó que la
compañía que administra las labores en el proyecto Goro había suspendido sus
operaciones. Después de los recientes bloqueos de la obra de construcción por
parte de los empleados de un subcontratista, Goro Nickel ha retirado de las
islas a sus trabajadores, en su mayoría residentes australianos.
Colonia del imperialismo francés
Las reservas de níquel de Nueva Caledonia representan un interés importante
para que el imperialismo francés, que busca mantener su dominio colonial ante
las continuas luchas por la independencia.
El territorio fue anexado por Francia en 1853. París apostó tropas aquí y
gobernó el territorio como una de sus propiedades en el Pacifico, fomentando
divisiones entre los canaques -relegados a una ciudadanía de segunda clase y
sometidos a un racismo virulento- y los colonos franceses. Durante los últimos
25 años la oposición del pueblo canaque se ha convertido en resistencia
organizada.
En los años 80 los gobernantes franceses respondieron violentamente a un
auge de la lucha independentista, masacrando a activistas canaques y asesinando
a dirigentes independentistas. En 1988 Nueva Caledonia ya estaba ocupada por 10
mil tropas francesas. La población total de la isla es de casi 200 mil, y el
pueblo canaque es el grupo nacional más grande, con el 44 por ciento de la
población: casi 87 mil personas de acuerdo al censo de 1996.
Incapaz de sofocar la lucha canaque a pesar de la represión, el gobierno
francés se vio obligado a negociar con representantes del movimiento
independentista. El resultado fue el Acuerdo de Matignon de 1988, que
estableció tres asambleas provinciales, dos de las cuales, la provincia
norteña y las Islas de la Lealtad, son gobernadas por el FLNKS. Gran parte de
las regiones más ricas, la Provincia Sureña, que incluye la capital, Nouméa,
está controlada por fuerzas que apoyan el dominio colonial francés, en
particular un partido de derecha, la Asamblea por Caledoniana dentro de la
República (RPCR).
Diez años después, el Acuerdo de Nouméa planteó la transferencia gradual
del poder del gobierno francés, con un referéndum sobre la independencia que
debía llevarse a cabo en 15 a 20 años.
Níquel: botín colonial
En el 2001, el níquel representaba el 90 por ciento de los ingresos por
exportación de Nueva Caledonia. El territorio es el tercer productor de este
metal después de Rusia y Canadá, con un cuarto de las reservas mundiales.
La resistencia del níquel a la corrosión y a las temperaturas altas lo hace
indispensable en muchos procesos industriales y en miles de productos, incluido
el acero inoxidable y otras aleaciones, tarjetas de circuitos y baterías.
El mercado de este valioso metal es muy cíclico. Del 2000 al 2001, por
ejemplo, el precio bajó de 3.92 a 2.19 dólares la libra, una caída del 31 por
ciento.
Las compañías canadienses Falconbridge e Inco proyectan expandir sus
operaciones tanto en las provincias del norte como las del sur, buscando así
ampliar su control de la economía de Nueva Caledonia. Con estos dos grandes
proyectos, el Banco de Hawai pronostica que la producción del níquel
aumentará del 25 al 50 por ciento del Producto Interno Bruto de Nueva
Caledonia.
Históricamente la industria ha estado controlada por un monopolio estatal,
Nickel Corporation (SLN), propiedad del gobierno francés. Sin embargo, en la
ultima década el SLN ha tenido que entregar ceder parte de este control frente
a las demandas canaques de compartir los recursos de la isla. Parte del
monopolio ha sido transferido a empresas en las cuales los gobiernos
provinciales con mayoría canaque son dueños de una mitad, y la otra mitad es
propiedad de Promosud de la provincia sureña.
En un pacto concertado por el gobierno francés después del Acuerdo de
Matignon, Jacques Lafleur, dirigente del RPCR, vendió sus inversiones en la
Sociedad Minera del Pacifico Sur (SMSP) a una compañía administrada por el
gobierno de la provincia norteña.
Bajo este arreglo, el SMSP ha surgido como una de las principales fuerzas en
la industria minera de Nueva Caledonia, exportando el equivalente anual de 40
mil toneladas de níquel mineral. Pero este es en su forma cruda, sin fundir.
Por otro lado, el SLN exporta 50 mil toneladas de níquel procesado en su
fundidora en Nouméa, la única fundidora en Nueva Caledonia.
Esencial para el desarrollo
Los representantes del FLNKS dijeron a Perspectiva Mundial que insistían en
obtener más derechos de explotación para el SMSP en Koniambo, en la provincia
norteña, mediante una inversión mixta con Falconbridge, lo cual es un paso
importante, dijeron los independentistas, para empezar a
"reequilibrar" el desarrollo del territorio.
El níquel es esencial para el desarrollo económico de Nueva Caledonia, dijo
el representante del FLNKS. Aunque Nouméa es una ciudad industrial
relativamente moderna, el campo -predominantemente poblado por canaques- ha
quedado rezagado, incluso en cuanto a servicios de agua y electricidad así como
carreteras.
Estos factores influyen en la controversia sobre la mina Inco en Goro. La
compañía minera importará materiales de procesamiento, exportará el mineral,
y desechará los desperdicios, brindando muy pocos beneficios a la población.
Por otro lado, los canaques esperan que la nueva fundidora de Falconbridge-SMSP
y las minas asociadas ofrezcan beneficios económicos al pueblo trabajador.
Gran parte de la población considera las minas de níquel como patrimonio de
Nueva Caledonia (el nombre que usan los independentistas es Kanaky). Los
periódicos locales reportan proyecciones optimistas para la expansión de la
demanda del níquel, en base al crecimiento del comercio mundial. Sin embargo,
las consecuencias de la depresión económica mundial están impactando más y
más la industria.
Aunque los independentistas aún enfrentan la tarea de arrebatarle el control
de su país a Francia, la potencia colonial, la creciente presencia de
compañías mineras canadienses en el territorio presenta nuevos retos para la
población canaque y demás trabajadores en Nueva Caledonia.
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