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Pueblo Lucha por control de recursos mineros

EDITORIAL PATHFINDER

Extracto de nuevo libro sobre crisis 'de los missiles' de octubre de 1962

Quinto capítulo del libro de Pathfinder 'La rebelión de los camioneros'


UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
noviembre de 2002 Vol. 26 No. 10

Nueva Caledonia

Pueblo Lucha por control de recursos mineros

coll

Por Arlene Tate y Christian Cournoyer

NOUMEA, Nueva Caledonia-"Anteriormente dejábamos que los explotadores de las minas hicieran lo que quisieran y contaminaran nuestra tierra, la cual todavía tiene residuos. Es hora de que esto cese", dijeron los Jefes Mayores Moyatea y Tein ante 5 mil manifestantes frente a las oficinas provinciales de Nouméa, capital de Nueva Caledonia. "No necesitamos que nuestros hijos nos acusen de haber destruido su herencia", agregaron.

Los manifestantes exigieron la anulación de un permiso de explotación de níquel en la región Prony, concedido por las autoridades coloniales francesas a la empresa Goro Nickel, controlada por la compañía minera Inco de Canadá

Los corresponsales de Perspectiva Mundial que visitaron esta colonia francesa en el Pacifico durante la primera semana de septiembre, al conversar con luchadores por la soberanía nacional y otros habitantes de Nueva Caledonia, pudieron constatar la importancia de la industria del níquel para la lucha del pueblo canaque y otros pueblos oprimidos por el desarrollo nacional y el control de los recursos de la isla.

La protesta fue organizada por el Colectivo por la Defensa y Control del Patrimonio Minero de Prony (CDMPP). El grupo abarca diversas fuerzas, desde independentistas de la población originaria canaque, defensores del medio ambiente, y activistas por los derechos de la mujer, hasta la Alianza, un partido que apoya el dominio colonial francés.

"Ahora vamos a luchar como lucharon los inuitos de Canadá, quienes lograron lo que deseaban", dijo Victor Tutugoro, vocero del Frente de Liberación Nacional Canaque y Socialista (FLNKS), una coalición de partidos independentistas que tiene el apoyo de la abrumadora mayoría del pueblo canaque.

Muchos de los dirigentes locales dijeron que se oponen al proyecto minero. Mucha gente participó en la protesta a raíz de inquietudes sobre el impacto de este proyecto en el medio ambiente, y especialmente las consecuencias de la construcción de una fundidora.

La fundidora, que ocupará una zona de 150 hectáreas, extraerá el níquel utilizando una nueva tecnología en la que el líquido minero se expone a altas temperaturas y presión y tratamientos de ácido sulfúrico para obtener níquel y cobalto a la vez. Los derivados son neutralizados, los desechos sólidos se convierten en relleno de terrenos, y el agua usada se tira al mar. Se conoce muy poco acerca de los efectos a largo plazo de este proceso en la tierra, el agua y los seres humanos.

Un programa piloto que utiliza estas técnicas actualmente produce 12 toneladas métricas de níquel cada año. La fundidora proyectada producirá 50 mil toneladas. Ante una situación de mucho desempleo entre los canaques, muchos residentes también expresan su preocupación sobre los planes de traer a 1 500 trabajadores de Filipinas para trabajar en la construcción la fundidora.

Dos semanas después de la protesta, Radio Australia informó que la compañía que administra las labores en el proyecto Goro había suspendido sus operaciones. Después de los recientes bloqueos de la obra de construcción por parte de los empleados de un subcontratista, Goro Nickel ha retirado de las islas a sus trabajadores, en su mayoría residentes australianos.

Colonia del imperialismo francés

Las reservas de níquel de Nueva Caledonia representan un interés importante para que el imperialismo francés, que busca mantener su dominio colonial ante las continuas luchas por la independencia.

El territorio fue anexado por Francia en 1853. París apostó tropas aquí y gobernó el territorio como una de sus propiedades en el Pacifico, fomentando divisiones entre los canaques -relegados a una ciudadanía de segunda clase y sometidos a un racismo virulento- y los colonos franceses. Durante los últimos 25 años la oposición del pueblo canaque se ha convertido en resistencia organizada.

En los años 80 los gobernantes franceses respondieron violentamente a un auge de la lucha independentista, masacrando a activistas canaques y asesinando a dirigentes independentistas. En 1988 Nueva Caledonia ya estaba ocupada por 10 mil tropas francesas. La población total de la isla es de casi 200 mil, y el pueblo canaque es el grupo nacional más grande, con el 44 por ciento de la población: casi 87 mil personas de acuerdo al censo de 1996.

Incapaz de sofocar la lucha canaque a pesar de la represión, el gobierno francés se vio obligado a negociar con representantes del movimiento independentista. El resultado fue el Acuerdo de Matignon de 1988, que estableció tres asambleas provinciales, dos de las cuales, la provincia norteña y las Islas de la Lealtad, son gobernadas por el FLNKS. Gran parte de las regiones más ricas, la Provincia Sureña, que incluye la capital, Nouméa, está controlada por fuerzas que apoyan el dominio colonial francés, en particular un partido de derecha, la Asamblea por Caledoniana dentro de la República (RPCR).

Diez años después, el Acuerdo de Nouméa planteó la transferencia gradual del poder del gobierno francés, con un referéndum sobre la independencia que debía llevarse a cabo en 15 a 20 años.

Níquel: botín colonial

En el 2001, el níquel representaba el 90 por ciento de los ingresos por exportación de Nueva Caledonia. El territorio es el tercer productor de este metal después de Rusia y Canadá, con un cuarto de las reservas mundiales.

La resistencia del níquel a la corrosión y a las temperaturas altas lo hace indispensable en muchos procesos industriales y en miles de productos, incluido el acero inoxidable y otras aleaciones, tarjetas de circuitos y baterías.

El mercado de este valioso metal es muy cíclico. Del 2000 al 2001, por ejemplo, el precio bajó de 3.92 a 2.19 dólares la libra, una caída del 31 por ciento.

Las compañías canadienses Falconbridge e Inco proyectan expandir sus operaciones tanto en las provincias del norte como las del sur, buscando así ampliar su control de la economía de Nueva Caledonia. Con estos dos grandes proyectos, el Banco de Hawai pronostica que la producción del níquel aumentará del 25 al 50 por ciento del Producto Interno Bruto de Nueva Caledonia.

Históricamente la industria ha estado controlada por un monopolio estatal, Nickel Corporation (SLN), propiedad del gobierno francés. Sin embargo, en la ultima década el SLN ha tenido que entregar ceder parte de este control frente a las demandas canaques de compartir los recursos de la isla. Parte del monopolio ha sido transferido a empresas en las cuales los gobiernos provinciales con mayoría canaque son dueños de una mitad, y la otra mitad es propiedad de Promosud de la provincia sureña.

En un pacto concertado por el gobierno francés después del Acuerdo de Matignon, Jacques Lafleur, dirigente del RPCR, vendió sus inversiones en la Sociedad Minera del Pacifico Sur (SMSP) a una compañía administrada por el gobierno de la provincia norteña.

Bajo este arreglo, el SMSP ha surgido como una de las principales fuerzas en la industria minera de Nueva Caledonia, exportando el equivalente anual de 40 mil toneladas de níquel mineral. Pero este es en su forma cruda, sin fundir. Por otro lado, el SLN exporta 50 mil toneladas de níquel procesado en su fundidora en Nouméa, la única fundidora en Nueva Caledonia.

Esencial para el desarrollo

Los representantes del FLNKS dijeron a Perspectiva Mundial que insistían en obtener más derechos de explotación para el SMSP en Koniambo, en la provincia norteña, mediante una inversión mixta con Falconbridge, lo cual es un paso importante, dijeron los independentistas, para empezar a "reequilibrar" el desarrollo del territorio.

El níquel es esencial para el desarrollo económico de Nueva Caledonia, dijo el representante del FLNKS. Aunque Nouméa es una ciudad industrial relativamente moderna, el campo -predominantemente poblado por canaques- ha quedado rezagado, incluso en cuanto a servicios de agua y electricidad así como carreteras.

Estos factores influyen en la controversia sobre la mina Inco en Goro. La compañía minera importará materiales de procesamiento, exportará el mineral, y desechará los desperdicios, brindando muy pocos beneficios a la población. Por otro lado, los canaques esperan que la nueva fundidora de Falconbridge-SMSP y las minas asociadas ofrezcan beneficios económicos al pueblo trabajador.

Gran parte de la población considera las minas de níquel como patrimonio de Nueva Caledonia (el nombre que usan los independentistas es Kanaky). Los periódicos locales reportan proyecciones optimistas para la expansión de la demanda del níquel, en base al crecimiento del comercio mundial. Sin embargo, las consecuencias de la depresión económica mundial están impactando más y más la industria.

Aunque los independentistas aún enfrentan la tarea de arrebatarle el control de su país a Francia, la potencia colonial, la creciente presencia de compañías mineras canadienses en el territorio presenta nuevos retos para la población canaque y demás trabajadores en Nueva Caledonia.


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