Perspectiva Mundial
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El Militant, un semanario socialista en inglés

en este numero

PORTADA

Portuarios denuncian intervención federal

Comienza gira de conferencias sobre Cuba y África

Medio Oriente: Escalada de bombardeos angloamericanos contra Iraq

Comando militar norteamericano apunta contra trabajadores

Puerto Rico: 'Fuera la Marina yanqui de Vieques'

EDITORIAL

Tumbar al último imperio

COLOMBIA

Régimen arrecia contra derechos

CUBA

Conferencia sobre crisis de los 'missiles' de octubre de 1962

ESPAÑA

Vascos condenan proscripción

ESTADOS UNIDOS

Habla candidata socialista en Nebraska

¿Quiénes son los cinco revolucionarios cubanos en las prisiones de Washington? Biografía de Ramón Labañino

Obreros de la costura en San Francisco ganan pago de $1 millón en salarios atrasados

NUEVA CALEDONIA

Pueblo Lucha por control de recursos mineros

EDITORIAL PATHFINDER

Extracto de nuevo libro sobre crisis 'de los missiles' de octubre de 1962

Quinto capítulo del libro de Pathfinder 'La rebelión de los camioneros'


UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
noviembre de 2002 Vol. 26 No. 10

Editorial

Tumbar al último imperio

La victoria de Cuba en Playa Girón [en abril de 1961] marca la primera derrota del imperialismo estadounidense en América. No será la ultima. Esta se dará aquí mismo.

-Jack Barnes, de Cuba y la revolución norteamericana que viene

Esta declaración plantea la perspectiva por la cual los trabajadores y jóvenes socialistas hacen campaña hoy día.

A medida que Washington se encamina a una invasión de Iraq, su objetivo no consiste simplemente en aplastar a Iraq e imponerle un protectorado, sino controlar el petróleo y demás recursos del Medio Oriente y del mundo.

Esto no se debe a las "malas" intenciones de los actuales ocupantes de la Casa Blanca o del Congreso. El problema es el propio sistema: el imperialismo, que se basa en la explotación de los trabajadores y agricultores y la subyugación de pueblos oprimidos a nivel mundial. Las familias multimillonarias que gobiernan Estados Unidos y otras potencias imperialistas se ven obligadas a conquistar más mercados, recursos y fuentes de mano de obra barata en el mundo para la supervivencia de su sistema. Se enfrentan entre sí en una creciente competencia por estas fuentes de riqueza. La guerra contra Iraq es parte de una serie de guerras imperialistas que continuarán desarrollándose.

Lo que alimenta esta campaña belicista es el declive a largo plazo del sistema capitalista, que ahora se acelera, según se observa en el estallido de la enorme burbuja especulativa de los años 90, el principio de una depresión en Estados Unidos y el mundo, y el peligro de un masivo colapso financiero.

Las guerras en el exterior son una extensión de los ataques patronales contra los salarios, logros sociales y derechos del pueblo trabajador en Estados Unidos. Ejemplo de esto es la intervención de la Casa Blanca -usando el argumento de "seguridad nacional" para imponer la ley antisindical Taft-Hartley- en la lucha de los obreros portuarios de la Costa del Pacifico. Pero los gobernantes norteamericanos también se preparan para la resistencia obrera que sus ataques engendrarán. Por eso la administración Clinton creó -y la administración Bush acaba de activar- el Comando Norte, destinado a realizar operaciones militares dentro de Estados Unidos por primera vez en más de un siglo. El objeto de su ataque es el pueblo trabajador en este país.

Toda derrota de los imperialistas refuerza al pueblo trabajador. Los trabajadores comunistas no son ni "activistas antiguerra" ni simplemente "internacionalistas", sino más bien internacionalistas proletarios que están a favor de la derrota del imperialismo, incluso en su guerra contra Iraq y los pueblos del Medio Oriente.

La marcha hacia la guerra y la depresión son síntomas de un sistema imperialista que actúa por debilidad y no por fuerza. Este hecho es un factor de mucho peso para los trabajadores que, al negarse a subordinar sus luchas a las demandas patronales de sacrificarse por el "interés nacional", representan el mayor obstáculo a las metas bélicas del imperialismo en otros países.

Una revolución socialista en Estados Unidos no sólo es necesaria sino que es inevitable, por el propio funcionamiento del sistema y las condiciones que engendra. Lo que no es inevitable es su éxito. Eso dependerá de que el pueblo trabajador haya forjado un movimiento capaz de dirigir a millones a tomar el poder de manos de los gobernantes capitalistas. De eso se trata la campaña del Partido Socialista de los Trabajadores: forjar un movimiento revolucionario que tumbe al último imperio del mundo.


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