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UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
octubre de 2002 Vol. 26 No. 09

Medio Oriente

Washington lanza bombardeos, concentra tropas en Medio Oriente
100 aviones de EE.UU. y Reino Unido lanzan ataque en oeste del país

Mil

Por Patrick O'Neill

Unos 100 aviones de guerra norteamericanos y británicos bombardearon centros de defensa aérea en el oeste de Irak el 5 de septiembre. Los ataques ocurrieron a casi 50 millas de la frontera con Jordania.

En una agresión que recibió poca publicidad en Estados Unidos, nueve aviones F-15 estadounidenses y tres Tornados británicos despegaron de pistas en Kuwait, respaldados por decenas de aviones que realizaron operaciones de protección aérea, de repostar y de reconocimiento.

Las aeronaves dejaron caer bombas teledirigidas sobre un puesto de mando y control y una pista aérea militar, la principal base de este tipo en la región occidental de Irak.

Aviones estadounidenses y británicos efectuaron otro bombardeo el 9 de septiembre, esta vez al sudeste de Bagdad. "En las últimas semanas ha vuelto a surgir actividad [hostil] en las zonas de exclusión aérea", informó un diario británico.

Al mismo tiempo, los militares norteamericanos están concentrando equipos militares pesados en la región del Golfo Arábigo-Pérsico.

A diferencia de Estados Unidos, donde prácticamente hubo un bloqueo informativo sobre la incursión del 5 de septiembre, los principales diarios en el Reino Unido describieron el ataque detalladamente. El objetivo militar "podría haber sido el de mejorar su control del espacio aéreo iraquí antes de tomar acción militar", comentó el diario londinense Financial Times. "Esto facilitaría la penetración con tropas, tales como las fuerzas especiales, sin que sean detectadas. Las tropas de la coalición también podrían lanzar más fácilmente misiones de búsqueda y rescate desde Jordania", un indicio de la colaboración del régimen jordano con los preparativos de guerra imperialistas.

El, Daily Telegraph de Londres informó que el ataque" parecía ser un preludio al tipo de operaciones de fuerzas especiales que tendrían que empezar semanas antes de una posible guerra encabezada por Estados Unidos".

Asimismo, el Pentágono ha continuado enviando armamento pesado y municiones a la región, y trasladando estos equipos entre los estados de Katar y Kuwait. "Hemos hecho bastante con los equipos ya emplazados en el Golfo, asegurándonos de que estén en el lugar correcto para apoyar lo que el presidente quiera hacer", dijo el secretario del ejército norteamericano Thomas White.

Habiendo agotado la capacidad de su propia flota para transportar materiales de guerra a la región, la Marina de guerra estadounidense ha contratado varios enormes barcos de transporte comercial para llevar tanques, artillería, municiones y otros vehículos de apoyo.

Aunque las fuerzas norteamericanas utilizan a Arabia Saudita para patrullar la zona de exclusión aérea impuesta por los imperialistas en el sur de Irak, el gobierno Saudita mantiene la posición de que Washington y Londres no pueden usar sus pistas aéreas y territorio para lanzar un nuevo ataque masivo contra Irak. Por lo tanto, las fuerzas estadounidenses han emprendido un esfuerzo acelerado para ampliar sus instalaciones militares en Katar. "Un programa concentrado de construcción" por parte de Washington se ha enfocado en una pista aérea de más de 3 800 metros y hangares en la base de Al-Udeid, informó el Independent de Gran Bretaña.

Los ataques imperialistas desde el sur utilizarían decenas de aviones de Estados Unidos y Gran Bretaña basados en Kuwait. "Un ataque a Irak desde el norte probablemente pasaría por Turquía", declaró el Independent, y "Bahrein sería una base ideal para operaciones navales y aéreas".

Estos pasos continúan a pesar de la declarada oposición, de un grado u otro, de los gobiernos de estos países a estas medidas bélicas. Frente a su abrumadora influencia política y militar, Washington parte de la base que éstos se someterán, informó el Independent.

Washington ha adoptado una posición semejante frente a sus rivales imperialistas en Europa. El presidente norteamericano George Bush les advirtió el 4 de septiembre que "su credibilidad está en juego". El 8 de septiembre, el vicepresidente Richard Cheney dijo por televisión, "Actualmente estamos en una situación a la cual algunos... de nuestros amigos europeos, por ejemplo, tienen dificultades en adaptarse".

"Tampoco tienen realmente la capacidad de actuar contra la amenaza", dijo, haciendo hincapié en la inferioridad militar de estas potencias con respecto a Washington. "Podrían participar en una coalición internacional, pero no pueden enfrentarse a Saddam Hussein por sus propia cuenta".

De todos los representantes, el primer ministro británico Anthony Blair es el partidario más entusiasta de la campaña bélica. Blair declaró el 6 de septiembre que Londres estaría al lado de Washington "cuando empiecen los tiros".

Moderando su anterior postura de "oposición" a la política de Washington --que con sus matices antiamericanos era una expresión de sus propios intereses imperialistas-- el gobierno francés ha propuesto un plan basado en el apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU al uso de la fuerza militar. París propone agresivas inspecciones de la ONU en lugares donde Irak supuestamente guarda armamentos. Las potencias imperialistas han usado la demanda de inspecciones para justificar las escaladas de sus ataques.

Ari Fleischer, vocero de la Casa Blanca, dijo que Bush estaba "complacido" con la declaración francesa. Según la agencia noticiosa Reuters, el funcionario "insinúo la posibilidad de inspecciones dizque coercitivas en las cuales tropas extranjeras estarían listas para entrar a tiros en sitios de armamentos sospechosos si Irak les negara el acceso".

El 12 de septiembre Bush llevó su campaña a la Asamblea General de la ONU, buscando justificar un ataque contra Irak con el argumento de que posee "armas de destrucción masiva".

Papel belicista de demócratas

Como parte de su campaña a favor de la guerra, la Casa Blanca ha propuesto un voto de aprobación por el Congreso. Aunque la administración han dejado claro que no considera necesaria esta aprobación para lanzar una guerra contra Irak, a Bush "aparentemente le parece sensato obtener una renovación de la autorización otorgada por el Congreso durante el segundo mandato de [el presidente demócrata William] Clinton para derrocar a Saddam", escribió el columnista del Wall Street Journal George Melloan el 10 de septiembre.

Los dirigentes demócratas han manifestado su apoyo a los preparativos de guerra de la administración, al tiempo que debaten las tácticas. "Estoy más interesado en hacerlo bien que hacerlo rápido", afirmó Thomas Daschle, dirigente de la mayoría demócrata en el Senado.

El jefe del Comité de Inteligencia del Senado, Robert Graham, dijo el 9 de septiembre que la administración Bush necesita desarrollar una base de apoyo más amplia "y un plan de guerra más agresivo. La victoria la vamos a obtener a la ofensiva." El demócrata calificó a Siria e Irán como países que deberían de ser los primeros blancos de cualquier esfuerzo agresivo contra estados que auspician actividades terroristas", dijo el New York Times.

El 8 de septiembre varios miembros del "gabinete de guerra" de la administración Bush, según lo calificó el Washington Post, aparecieron en programas de televisión reiterando sus argumentos de guerra en nombre de "un cambio de régimen", es decir, la instauración de un protectorado imperialista.

En el programa de la cadena NBC Meet the Press, Cheney dijo que el presidente iraquí Saddam Hussein ha rehusado "cumplir las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas" y que en los 11 años desde la Guerra del Golfo dirigida por Washington, ha "buscado agresivamente adquirir armas nucleares, biológicas y químicas".

"Hemos subestimado el alcance de su programa [de armas nucleares]", dijo. Bagdad "está buscando agresivamente las maneras de adquirir armas nucleares", agregó Cheney. Luego el vicepresidente dijo que las supuestas pruebas de sus reclamos eran secretos "clasificados".

Tres días antes, en una reunión pública en Kentucky, Bush dijo que "no podemos permitir que los peores dirigentes del mundo chantajeen a Estados Unidos, que amenacen a Estados Unidos, o hagan daño a Estados Unidos con las peores armas del mundo. "Mi responsabilidad no sólo es la de perseguir a los que nos han atacado, sino anticipar. Somos un campo de batalla".

Actos patrioteros

Los gobernantes estadounidenses usaron el aniversario del 11 de septiembre para atizar su campaña belicista. En ceremonias oficiales en todo el país, los políticos capitalistas inundaron los medios de comunicación con discursos patrioteros en torno al tema de que "Nosotros fuimos atacados", al tiempo que el gobierno desplegaba aviones militares en cielos urbanos, tropas de la Guardia Nacional en las calles de varias ciudades, y una presencia agresiva de la policía. Sin embargo, estos eventos no atrajeron mucha atención entre la población.

Por otra parte, los altos funcionarios de la central sindical AFL-CIO organizaron actividades a favor del gobierno en todo el país durante las celebraciones del Día del Trabajo. Aunque en algunas ciudades también destacaron diversas luchas obreras, el ambiente predominante era patriotero.

Por ejemplo, en el acto de Nueva York, efectuado en Battery Park, cerca de donde antes estaban las Torres Gemelas, los oradores --tanto políticos capitalistas como funcionarios sindicales-- recalcaron el tema de rendir "honor a las contribuciones del movimiento sindical" en las operaciones de rescate tras la destrucción de las torres. Los oradores en el mitin instaron a los participantes a aplaudir cuando sobrevolaron aviones militares norteamericanos.


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