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UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
octubre de 2002 Vol. 26 No. 09

Estados Unidos

Ricos en NY sacan ganancias de bonos, cortan salarios y servicios

Por Jack Willey

Cuando el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, presentó un proyecto de presupuesto de 41 mil millones de dólares a principios del año, propuso recortar los fondos para la Administración de Servicios Infantiles en un 18 por ciento y los servicios para trabajadores desamparados en un 17 por ciento. Proyectó recortes similares en los programas para ancianos.

Bloomberg pretende eliminar 225 millones de dólares en pensiones y beneficios médicos destinados a trabajadores municipales y planea reducir la construcción de nuevas escuelas en un 20 por ciento. Su gobierno también ha aumentado los impuestos sobre la venta de cigarrillos, que ahora cuestan 7.50 dólares el paquete.

Demostrando su sentida preocupación por los trabajadores que han sido desplazados de sus hogares, el multimillonario residente de la Mansión Gracie abrió una vieja prisión abandonada cuyas paredes estaban cubiertas de pintura con plomo, para alojar al número creciente de familias desamparadas en la ciudad.

Bloomberg motiva sus proyectos de recortes sociales con el argumento de que hace falta "disciplina presupuestaria". Alega no tener otra opción que llevar a cabo cortes que afectan más a los trabajadores, para reducir el "déficit presupuestario".

En respuesta a estos ataques, se han dado una serie de luchas obreras en los últimos meses. Más de 5 mil transportistas se manifestaron para defender sus beneficios médicos el 24 de abril, y durante el verano los trabajadores de autobuses en Queens salieron en huelga por dos meses por la misma razón.

Los maestros de escuelas públicas organizaron varias protestas reclamando aumentos salariales tras estar sin contrato desde noviembre de 2000.

Muchos de los trabajadores que participan en estas luchas no se tragan el argumento de la alcaldía de que el pueblo trabajador debe de ser el que pague el precio. Ellos saben lo que Bloomberg no dice: algunos no van a "compartir el sacrificio".

Bonos municipales

Los gobernantes millonarios se empeñan en encubrir las realidades de clase de su sistema de explotación, por ejemplo, cómo el gobierno municipal sirve los intereses de la minoría multimillonaria gobernante. Los bonos municipales son uno de los principales medios con los que éstos se enriquecen a costa del pueblo trabajador.

Nueva York, como muchas otras ciudades en Estados Unidos, está permanentemente endeudada. No recauda suficientes fondos para cubrir sus costos con impuestos. Cubre ese déficit vendiendo bonos, una fuente de ganancias fáciles para las parásitas familias gobernantes.

La venta de bonos municipales es como sacar un préstamo. Por ejemplo, la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey emitieron 934 millones de dólares en bonos municipales en 1997 para financiar la construcción de una nueva terminal en el aeropuerto internacional Kennedy de Nueva York. Vendió cupones a la casas financieras Lehman Brothers y Citicorp, que son intermediarios que venden bonos a familias capitalistas. La Autoridad Portuaria acordó pagar un promedio del 6.2 por ciento de interés para diversos bonos.

En cada bono aparecen las palabras "Fe y crédito plenos", significando que el gobierno que los emite garantiza su pago. Y la garantía es que los ricos obligacionistas siempre serán los primeros en la cola cuando se trata del presupuesto municipal. Estos nunca están en la lista de los que tendrán que "compartir el sacrificio" que Bloomberg receta para los trabajadores. Cuando el gobierno municipal decide tomar medidas para "reducir el déficit", siempre comienza con los salarios y beneficios de los empleados de la ciudad, así como la educación pública y los servicios que necesitan los trabajadores. Esta realidad no figura en los artículos sobre la "crisis presupuestaria" con los que nos bombardea la prensa burguesa.

El contralor estatal Carl McCall, actual candidato demócrata para gobernador, declaró que desde 1998 en la ciudad de Nueva York, "se han usado medidas provisionales en vez de las difíciles decisiones que se deben tomar para que tengan éxito los programas financieros", anunciando así recortes más profundos en los servicios sociales y otros programas.

Los bonos municipales, junto con los bonos del Tesoro federal, son la prerrogativa de los muy ricos. No se venden directamente al público, sino a través de agentes comerciales certificados. Cada cupón se vende por decenas de miles de dólares, fuera del alcance de la mayoría de los trabajadores y de muchas personas de clase media. El multimillonario ex candidato presidencial Ross Perot, por ejemplo, es uno de los mayores obligacionistas de bonos municipales en Estados Unidos.

Crecen pagos a la deuda

Nueva York debe 42 mil millones a los obligacionistas, lo que equivale a casi 5 mil dólares de "deuda" por cada residente de la ciudad. Esta cantidad creció a más del doble en los años de boom de los 90. Una gran parte del presupuesto municipal se destina al pago de estas obligaciones. En 2002 la ciudad gastará uno de cada cinco dólares recaudados en impuestos para pagar la deuda --el principal y los intereses, yendo directamente a las arcas de estos ricachones cortadores de cupones.

En el presupuesto estatal, el servicio de la deuda representa la categoría de gastos de mayor crecimiento. En el ultimo año fiscal, casi 4 400 millones de dólares fueron entregados a los tenedores de bonos, un aumento del 47 por ciento desde 1997. La deuda por persona --1 948 dólares-- es más del doble del promedio nacional.

¿Cuánto pagan la ciudad y el estado a la minoría acaudalada mediante el servicio de la deuda? En su conjunto, casi 8 mil millones de dólares anuales.

Para rematar, los bonos municipales son exentos de impuestos. Los millonarios obligacionistas de deudas locales y estatales no tienen que pagar impuestos federales, estatales o locales sobre los intereses que reciben.

Dado que la ciudad de Nueva York está limitada por la constitución estatal a emitir bonos de obligación general, con un límite al monto de la deuda que puede adquirir la ciudad, los gobernantes han creado una serie de corporaciones para vender bonos. Estas tienen nombres tales como Municipal Water Authority, Health and Hospitals Corporation, Dormitory Authority of the State of New York, Transitional Finance Authority, y Tobacco Settlement Asset Securitization Corporation.

En 1999 las autoridades municipales emitieron bonos de tabaco, y están contemplando hacerlo de nuevo. Están vendiendo cupones respaldados por fondos que supuestamente van a recibir por la liquidación de una demanda judicial nacional contra las compañías de tabaco, las cuales harán los pagos a través de 25 años.

El pago de fondos en efectivo no es gratis. Debido al riesgo adicional, la ciudad paga una prima a los que compran los bonos de tabaco.

La Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey es propietaria y administradora de los tres principales aeropuertos de la región, los puentes y túneles de Nueva York y Nueva Jersey y el tren interurbano PATH.

Para pagar los bonos emitidos por un programa financiero de 9 mil millones de dólares a lo largo de cinco años, la Autoridad Portuaria elevó el peaje y las tarifas en 2001. El peaje en los túneles y puentes subió de 4 a 6 dólares y la tarifa del PATH subió de un dólar a 1.50.

El jefe de operaciones de la Autoridad Portuaria, Ernesto Butcher, afirmó, "La nueva estructura de peajes y tarifas es un plan bien pensado que ayuda a resolver la congestión de tráfico al ofrecerles a los viajeros un incentivo para cambiar sus hábitos de transporte en horas de mayor tráfico, instándolos a que usen el sistema de transporte público".

En realidad, los aumentos de tarifas son otra forma de impuesto sobre el pueblo trabajador y la clase media.

La Autoridad Portuaria administra un presupuesto de 4.5 millones de dólares. De esta suma, 500 millones al año son entregados a los obligacionistas en pagos de intereses y principal.

Los gobernantes no dejan que la suerte decida quien supervisará las grandes operaciones financieras. Por ejemplo, el presidente de la MTA, la autoridad municipal del transporte, Peter Kalikow, es presidente de H.J. Kalikow & Co., una de las mayores firmas de bienes raíces en Nueva York. También es gobernador de la Junta de Bienes Raíces de Nueva York y antiguo dueño del diario New York Post. Aunque la MTA no publica sus ganancias, recoge pasajes de más de 2.3 mil millones de pasajeros del subterráneo, autobuses y trenes de pasajeros cada año; y peajes en los puentes y túneles de 300 millones choferes al año.

Además de la deuda de 38 mil millones del estado de Nueva York, la deuda total de corporaciones públicas como la MTA y la Autoridad Portuaria ascendió a 65.8 mil millones a fines del 2000. En su conjunto, la deuda financiable de la ciudad de Nueva York, del gobierno estatal, y de las agencias respaldadas por el estado alcanzan 145 mil millones, un comedero ilimitado para la burguesía.

Por eso los trabajadores municipales tienen razón cuando rechazan el argumento de los políticos capitalistas acerca del "déficit presupuestario" para justificar sus demandas de austeridad. Para el movimiento obrero, deben primar las necesidades del pueblo trabajador, y no las prioridades de los patrones y cortadores de cupones.

Jack Willey es candidato a contralor del estado de Nueva York por el Partido Socialista de los Trabajadores.


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