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UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR octubre de 2002 Vol. 26 No. 09
Editorial Pathfinder
'Vean por sí mismos, escuchen por sí mismos, piensen por sí mismos'
Sale edición en español de 'Malcolm X habla a la juventud' de Pathfinder
Por Steve Clark
[Pathfinder Press publicará próximamente el nuevo título Malcolm
X habla a la juventud, junto con una nueva edición ampliada de este libro
en inglés.]
A continuación reproducimos el prefacio de Steve Clark,
quien estuvo a cargo de la edición, y dos extractos de charlas de Malcolm X que
aparecen en el libro. El primero es de un discurso que dio en Harlem el 1 de
enero de 1965 a un grupo de estudiantes de secundaria de McComb, Mississippi,
luchadores por los derechos civiles que se encontraban de visita en Nueva York.
El segundo es un extracto de la presentación que hizo Malcolm durante un debate
en la Universidad de Oxford en el Reino Unido el 3 de diciembre de 1964.
Copyright © por Betty Shabazz y Pathfinder Press; reproducido con
autorización.]
Malcolm X aprovechaba toda ocasión para hablar con los
jóvenes. Por todo el mundo, son los jóvenes "quienes realmente se dedican
a la lucha para eliminar la opresión y la explotación", dijo en enero de
1965, al responder a una pregunta de un joven dirigente socialista en Estados
Unidos.
Son "quienes más rápidamente se identifican con la
lucha y la necesidad de eliminar las condiciones nefastas que existen. Y aquí
en este país", subrayó, "he podido observar que cuando uno traba una
conversación sobre el racismo, sobre la discriminación y la segregación, se
nota que son los jóvenes a quienes más indigna esto, quienes más
ardientemente desean eliminarlo".
Esta convicción acerca de la receptividad de la juventud
ante un mensaje revolucionario se expresa a lo largo de las cuatro charlas y la
entrevista presentadas en esta edición de Malcolm X habla a
la juventud que sale por primera vez en español y
que está siendo editada de forma simultánea por Pathfinder Press y por Casa
Editora Abril, la editorial de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba. Al
mismo tiempo se está produciendo una edición ampliada de la versión en
inglés Malcolm X Talks to Young People
--publicado originalmente en 1965 como folleto Young Socialist (Joven
Socialista) y luego en 1991, con material adicional, como libro-- que incluirá
el pliego ampliado de fotografías preparado para Malcolm X habla
a la juventud.
Malcolm X nació Malcolm Little el 19 de mayo de 1925 en
Omaha, Nebraska. Su padre, un pastor bautista, era seguidor del movimiento de
Marcus Garvey, la Asociación Universal por el Avance de los Negros, que abogaba
por el retorno a África. Su madre era originaria de la nación caribeña de
Granada. Cuando Malcolm tenía seis años, luego que su familia se mudó a
Lansing, Michigan, su padre fue asesinado por una banda racista.
De adolescente Malcolm vivió en Boston y en Nueva York,
donde se vio involucrado en delitos menores. En 1946 fue arrestado y declarado
culpable bajo cargos de robo, y pasó seis años en la prisión estatal de
Massachusetts. Fue tras las rejas que Malcolm comenzó a leer con voracidad: la
historia del mundo, filosofía, lenguaje, ciencias, literatura, lo que pudiera
encontrar en la biblioteca de la prisión. Y fue allí donde desarrolló los
atributos --la confianza en su propia valía, la disciplina necesaria para el
trabajo arduo y el estudio concentrado-- que fueron piedras angulares de su
transformación posterior en dirigente político revolucionario.
La conversión de Malcolm a la Nación del Islam mientras
estaba en la cárcel no fue un acto político, ni tampoco fue sencillamente un
acto religioso, de la forma en que normalmente se entienden esos términos. Fue
el camino específico por el cual retomó el control de su vida y llegó a ser
Malcolm X, luego de vivir varios años como estafador callejero y delincuente de
poca monta. En su autobiografía, relata sin ambages "lo hondo que tuvo que
meterse la religión del Islam en el fango para alzarme, para salvarme de lo que
inevitablemente habría llegado a ser: un criminal en la tumba o, si seguía
vivo, un convicto endurecido y amargado de 37 años de edad, metido en algún
penal o en un manicomio".
Poco después de obtener libertad bajo palabra en 1952,
Malcolm fue nombrado por Elijah Muhammad, el dirigente de la Nación, uno de sus
ministros, adoptando el nombre de Malcolm X. Posteriormente se desempeñó como
director del periódico de la Nación, su portavoz nacional y jefe de la más
grande de sus unidades, la Mezquita no. 7 en Harlem, en la Ciudad de Nueva York.
Para comienzos de la década de 1960, Malcolm se vio atraído políticamente por
las luchas en ascenso de los negros y de otros pueblos oprimidos en Estados
Unidos y en el resto del mundo. Usó sus tribunas en Harlem y en los barrios
negros por todo el país, así como en decenas de recintos universitarios, para
denunciar la política del gobierno de Estados Unidos tanto dentro como fuera
del país. Hizo campaña contra toda manifestación de racismo antinegro y
condenó enérgicamente el despojo y la opresión de los pueblos de África,
Asia y América Latina, perpetrados en aras del lucro y del poder de Washington
y otros regímenes imperialistas.
"La revolución negra se está propagando por toda Asia,
se está propagando por toda África, está alzando la cabeza en América
Latina", dijo Malcolm en una charla que pronunció en noviembre de 1963
ante un público predominantemente negro en Detroit. "La revolución
cubana: eso sí es una revolución", agregó. "Derrocaron el sistema.
Hay revolución en Asia, hay revolución en África, y el hombre blanco está
dando alaridos porque ve una revolución en América Latina. ¿Cómo creen que
va a reaccionar ante ustedes cuando ustedes aprendan lo que es una verdadera
revolución?"
Para 1962 resultaba cada vez más evidente la tirantez de
Malcolm ante las perspectivas estrechas de la Nación del Islam, una
organización nacionalista burguesa con una dirección empeñada en hallar su
propio nicho económico dentro del sistema capitalista estadounidense.
Describió estas crecientes tensiones en una charla --incluida en este libro--
que dio ante un grupo de militantes pro derechos civiles en edad de secundaria
que venían de McComb, Mississippi. La jerarquía de la Nación, dijo
Malcolm, obstruía toda iniciativa suya o de otras personas para llevar a cabo
una "acción combativa, acción intransigente". En abril de 1962, por
ejemplo, Elijah Muhammad le ordenó a Malcolm que cancelara las acciones
callejeras que estaba organizando en Los Angeles para protestar contra el
asesinato de Ronald Stokes, miembro de la Nación, y las heridas causadas a
otros seis musulmanes por la policía de la ciudad.
Los conflictos que llevaron a que Malcolm se viera obligado a
abandonar la Nación del Islam alcanzaron su punto culminante en 1963. En abril,
Elijah Muhammad convocó a Malcolm a su residencia invernal en Phoenix, Arizona.
Allí Malcolm se enteró, de boca del propio Elijah Muhammad, que eran ciertos
los rumores que se esparcían en la organización de que Muhammad había tenido
relaciones sexuales con varias jóvenes que pertenecían a la Nación del Islam
y que entonces trabajaban como miembros de su personal. Varias de ellas habían
quedado embarazadas, y Muhammad se había valido de su autoridad en la Nación
para someterlas a juicios internos humillantes y suspenderlas de la
organización bajo cargos de "fornicación".
El enterarse de esta conducta corrupta e hipócrita, encima
de los crecientes conflictos políticos que Malcolm tenía con la jerarquía de
la Nación, fue un momento decisivo. "Opinaba que en muchas áreas el
movimiento venía arrastrando los pies", dijo Malcolm en una entrevista de
enero de 1965 con la revista Young Socialist, que aquí se
reproduce. "No se involucraba en las luchas civiles, cívicas o políticas
que afrontaba nuestro pueblo. No hacía más que subrayar la importancia de la
reforma moral: no bebas, no fumes, no permitas la fornicación y el adulterio.
Cuando descubrí que la propia jerarquía no estaba poniendo en práctica lo que
predicaba, vi con claridad que ese aspecto de su programa estaba en
bancarrota".
A comienzos de marzo de 1964, Malcolm anunció su decisión
de romper con la Nación del Islam. El y sus colaboradores se organizaron
inicialmente como la Mezquita Musulmana, Inc. Sin embargo, como Malcolm explicó
a los jóvenes de McComb, Mississippi, pronto se dio cuenta que "había un
problema que afrontaba a nuestro pueblo en este país, que no tenía nada que
ver con religión y que estaba por encima e iba más allá de la
religión", un problema que, por su magnitud, "no lo podía atacar una
organización religiosa". Así inició en junio la formación de "otro
grupo que no tuviera absolutamente nada que ver con la religión": la
Organización de la Unidad Afro-Americana (OAAU), abierta a todos los negros
comprometidos con la trayectoria revolucionaria social y política de Malcolm.
Durante los últimos meses de 1964 y comienzos de 1965,
Malcolm se fue ganando un público más y más amplio, no sólo por todo Estados
Unidos, sino en diversos continentes entre jóvenes y otros militantes de
distintas razas y creencias. Hizo dos viajes extensos a África y al Medio
Oriente, varios viajes cortos a Europa, y tenía programados otros más. Una de
las cuatro charlas en esta colección fue dada en África y dos en el Reino
Unido.
El gobierno estadounidense tomó nota del creciente respeto
que Malcolm estaba logrando a nivel mundial entre jóvenes y trabajadores que se
radicalizaban. Documentos estatales anteriormente clasificados, que se hicieron
públicos a finales de la década de 1970, confirman que el FBI lo había tenido
bajo una vigilancia sistemática a partir de 1953, poco después de que pasara a
ser ministro de la Nación del Islam. Sin embargo, el espionaje y el
hostigamiento se intensificaron --tanto en Estados Unidos como durante sus
viajes al exterior-- luego de que Malcolm rompiera con la Nación y fundara la
OAAU. Además, documentos desclasificados del Programa de Contrainteligencia
(Cointelpro) del FBI dan constancia de cómo el FBI utilizaba agentes
provocadores para exacerbar conflictos asesinos entre los grupos que
participaban en el movimiento de liberación de los negros.
Durante el último año de su vida, Malcolm X se pronunció
de forma cada vez más directa sobre las raíces capitalistas del racismo, de la
explotación y de la opresión imperialista. Malcolm jamás cedió una sola
pulgada al patriotismo estadounidense, ya no se diga el nacionalismo
imperialista. Los negros en Estados Unidos son "las víctimas del
americanismo", dijo en la charla que dio en mayo de 1964 en la Universidad
de Ghana, y que aquí se publica.
Malcolm fue un opositor intransigente de los partidos
Demócrata y Republicano: los partidos gemelos del racismo y de la explotación
capitalista. Malcolm instó a los jóvenes de McComb, Mississippi, a no andar
"correteando por ahí tratando de hacerse amigos de quien los está
privando de sus derechos. Ellos no son sus amigos. No, ellos son sus enemigos.
Trátenlos como tales y luchen contra ellos, y lograrán su libertad. Y después
que logren su libertad, su enemigo los va a respetar".
En 1964 Malcolm rehusó apoyar o hacer campaña a favor del
candidato presidencial demócrata Lyndon Baines Johnson contra el republicano
Barry Goldwater. "El Partido Demócrata es, junto al Partido Republicano,
responsable del racismo que existe en este país", dijo en la entrevista
con el Young Socialist. "Los principales racistas en este
país son demócratas. Goldwater no es el racista principal: es racista, pero no
el principal . . . Si uno indaga, va a ver que cada vez que se sugiere cualquier
propuesta de ley para mitigar las injusticias que padece el negro en este país,
quienes se oponen son miembros del partido de Lyndon B. Johnson". Malcolm
señalaba a menudo que era también la administración de Johnson la que
presidía la guerra de Washington contra el pueblo de Vietnam y la matanza de
combatientes de la lucha de liberación y de aldeanos en el Congo. La integridad
revolucionaria que subyacía esta intransigencia política a la hora de las
elecciones de 1964 distinguió a Malcolm --y contribuyó a granjearle la
enemistad-- de casi todos los demás dirigentes de conocidas organizaciones pro
derechos de los negros o de los sindicatos, como también de la gran mayoría de
quienes se reclamaban radicales, socialistas o comunistas.
Malcolm X tendió la mano a revolucionarios y luchadores por
la libertad en África, el Oriente Medio, Asia y otras regiones. En diciembre de
1964 Malcolm --quien cuatro años antes había recibido de forma demostrativa a
Fidel Castro en Harlem-- invitó al revolucionario cubano Ernesto Che Guevara a
hablar ante un mitin de la OAAU en Harlem. A último momento Guevara no pudo
asistir, pero envió a la reunión "los cálidos saludos del pueblo
cubano" a través de un mensaje que Malcolm insistió en leer él mismo
desde la tribuna.
El 21 de febrero de 1965 --10 días después de la última
charla en esta colección, presentada en la Escuela de Economía de Londres--
fue asesinado Malcolm X. Lo acribillaron cuando empezaba a hablar en una
reunión de la OAAU en el Salón Audubon en Harlem. Al año siguiente, tres
hombres, todos miembros o partidarios de la Nación del Islam, fueron declarados
culpables del asesinato y recibieron sendas condenas de prisión que oscilaban
entre 25 años y cadena perpetua. Uno de ellos, el pistolero arrestado en el
propio lugar de los hechos, había dicho desde un comienzo que los dos hombres a
quienes el tribunal declaró culpables junto a él, no lo eran. En 1977 emitió
declaraciones firmadas donde dijo que los que habían estado involucrados con
él eran otros cuatro partidarios de la Nación, pero el caso jamás se ha
abierto de nuevo.
Como demuestran la entrevista y las charlas que aparecen en
estas páginas, Malcolm llegó a reconocer que lo que vincula a quienes luchan
contra la opresión y la explotación son las convicciones, compromisos y
acciones revolucionarios que comparten, y no el color de la piel. Cuando habló
en diciembre de 1964 en la Universidad de Oxford en el Reino Unido, Malcolm
concluyó su presentación, que aquí se publica, diciendo: "La joven
generación de blancos, negros, morenos y demás, ustedes están viviendo en un
época de extremismo, una época de revolución, una época en la que tiene que
haber cambios. La gente que está en el poder ha abusado de él . . . . Por mi
parte, me voy a unir a quien sea; no me importa del color que seas, siempre que
quieras cambiar las condiciones miserables que existen en esta Tierra".
En Estados Unidos, Malcolm X habló en tres ocasiones --en
abril y mayo de 1964 y de nuevo en enero de 1965-- ante concurridos mítines del
Militant Labor Forum en Nueva York, organizados por los partidarios del
semanario socialista revolucionario The Militant. Para Malcolm
esto era algo nuevo. Aun durante sus años como portavoz de la Nación del
Islam, había hablado en universidades donde la gran mayoría del público no
era predominantemente afro-americano. Sin embargo, la decisión de Malcolm de
aceptar la invitación de hablar en el Militant Labor Forum era la primera vez
en que accedía a participar en la tribuna de un evento celebrado fuera de
Harlem o fuera de la comunidad negra en cualquier ciudad.
Malcolm les relató a los dirigentes de la Alianza de la
Juventud Socialista que lo entrevistaron una conversación que había sostenido
con el embajador argelino ante Ghana durante un viaje por África realizado en
mayo. Este argelino, dijo Malcolm, era "un revolucionario en el verdadero
sentido de la palabra (sus credenciales como tal las obtuvo al dirigir una
revolución victoriosa contra la opresión en su país)".
Malcolm explicó que cuando le dijo al embajador argelino
"que mi filosofía política, social y económica era el nacionalismo
negro, me preguntó con franqueza que eso dónde lo situaba a él. Porque él
era blanco. Era africano, pero era argelino, y por su apariencia era un hombre
blanco . . . . Entonces me demostró que yo estaba alienando a personas que eran
verdaderos revolucionarios, dedicados a derrocar, por todos los medios
necesarios, el sistema de explotación que existe en este mundo".
"Eso me dio mucho que pensar y revaluar sobre mi
definición del nacionalismo negro", dijo Malcolm. "¿Podemos decir
que el nacionalismo negro comprende la solución de todos los problemas que
enfrenta nuestro pueblo? Y si se han percatado, no he venido usando esa
expresión desde hace varios meses. Pero todavía me costaría mucho trabajo si
tuviera que dar una definición específica de la filosofía global que yo creo
que es necesaria para la liberación del pueblo negro en este país".
Malcolm X habla a la juventud
concluye con un tributo rendido a este dirigente revolucionario por Jack Barnes,
uno de los jóvenes dirigentes socialistas que realizaron la entrevista. El
tributo fue presentado poco después del asesinato de Malcolm en un mitin
conmemorativo celebrado en marzo de 1965, auspiciada por el Militant Labor Forum
en su sede del Bajo Manhattan. Barnes, entonces presidente nacional de la
Alianza de la Juventud Socialista, se había reunido con Malcolm en una segunda
ocasión pocos días después de la entrevista de enero de 1965, a fin de que
Malcolm aprobara el texto final. Un artículo en el que Barnes describe la
entrevista y las discusiones, publicado en el periódico The Militant
en el primer aniversario de la muerte de Malcolm, aparece aquí por primera vez
en español.
Luis Madrid, editor de Pathfinder, supervisó la traducción
y la preparación editorial de Malcolm X habla a la juventud. Los
traductores voluntarios que se unieron a este esfuerzo incluyeron a Janne
Abullarde, Hilda Cuzco, Paul Coltrin, Andrés Pérez, Alejandra Rincón, Aaron
Ruby y Jacqueline Villagómez. Las traducciones previas al español fueron
revisadas para esta edición.
El alegato que Malcolm presentó en diciembre de 1964 como
parte del debate en la Universidad de Oxford, el cual fue transmitido a una tele
audiencia de millones por la British Broadcasting Corporation, aparece aquí en
su totalidad por primera vez en esta edición de 2002 en español e inglés de Malcolm
X habla a la juventud. Deseamos agradecer a
Jan Carew el facilitarnos una grabación de la presentación completa de
Malcolm, de la cual sólo la porción final había estado disponible
anteriormente.
El discurso de Malcolm X en la Escuela de Economía de
Londres, así como su discurso a los jóvenes de McComb y el periodo
subsiguiente de preguntas y respuestas , aparecen aquí íntegros por primera
vez en español. El discurso de mayo de 1964 que Malcolm X dio en la Universidad
de Ghana apareció originalmente en inglés en el libro por Ed Smith Where
To, Black Man? An American Negro's African
Diary (¿Hacia dónde, hombre negro? El diario africano de un negro
americano; Chicago: Quadrangle, 1967) y luego, en 1993, se publicó en español
en el libro de Pathfinder Habla Malcolm X. Smith brindó
información adicional sobre el viaje de Ghana, como lo hizo Alice Windom, quien
ayudó a programar las actividades de Malcolm durante su visita de una semana
allá. Durante su estadía se destacaron sus reuniones con el parlamento de ese
país y con el presidente ghanés Kwame Nkrumah, así como la cena de despedida
que la embajada cubana ofreció en honor de Malcolm. Alice Windom también
facilitó fotografías del viaje a Ghana.
"Una de las primeras cosas que ustedes los jóvenes . .
. deben aprender a hacer es ver por sí mismos, escuchar por sí mismos y pensar
por sí mismos", dijo Malcolm a los estudiantes de McComb a comienzos de
1965. "Entonces pueden llegar a una decisión inteligente por sí
mismos".
Este libro muestra cómo Malcolm se esforzó para hacer
precisamente eso: ayudar a los jóvenes a romper con las influencias burguesas
que los rodean y a tomar decisiones por cuenta propia. Es más, demuestra cuán
importante fue para Malcolm el hecho de trabajar con jóvenes para su propia
decisión de dedicar la vida a la construcción de un movimiento revolucionario
internacionalista en Estados Unidos, un movimiento que pudiera unirse a la lucha
a nivel mundial para erradicar el racismo, la explotación y la opresión de la
faz de la Tierra.
Steve Clark
Septiembre de 2002
Steve Clark estuvo a cargo de la edición de esta colección
así como de Malcolm X: February 1965--The Final
Speeches (Malcolm X: Febrero de 1965, los discursos finales). Es también
el editor de Maurice Bishop Speaks: The Grenadian
Revolution, 1979-83 (Habla Maurice Bishop: La revolución
granadina, 1979-83), y coautor, junto a Jack Barnes, de "La política de la
economía: Che Guevara y la continuidad marxista".
En Harlem, enero de 1965
La siguiente charla fue ofrecida en la sede de la
Organización de la Unidad Afro-Americana en el Hotel Theresa en Harlem a 37
jóvenes en edad de secundaria de McComb, Mississippi, quienes habían estado
involucrados allí en las batallas por los derechos civiles. Habían llegado a
Nueva York como parte de un viaje de estudios de ocho días patrocinado por el
Comité Coordinador No Violento de Estudiantes (SNCC). Fue en McComb donde el
SNCC había comenzado su proyecto de inscripción de votantes y donde en 1961
organizó la primera sentada de Mississippi para eliminar la segregación de las
instalaciones públicas. Durante los esfuerzos de inscripción de votantes de
1964, los racistas dinamitaron o quemaron más de 15 iglesias, casas y negocios
en McComb.
Me contactaron --creo que estábamos en Naciones Unidas y
conocí a la señora Walker--, hace unas dos o tres semanas, y ella dijo que un
grupo de estudiantes iba a venir de McComb, Mississippi, y quería saber si me
podría reunir y hablar con ustedes. Le dije con franqueza que sería el honor
más grande que jamás había de tener en mi vida. Número uno, porque nunca he
estado en el estado de Mississippi --y no creo que sea culpa mía--, pero he
tenido un enorme deseo de ir allá o de conocer a alguien de ese lugar.
Para no quitarles mucho tiempo, quisiera referirme a un
pequeño incidente en el que estuve envuelto hace poco, que les dará una idea
de por qué voy a decir lo que voy a decir.
Iba volando en un avión de Argel a Ginebra hace unas cuatro
semanas con otros dos americanos. Ambos blancos, un hombre y una mujer. Y
después que habíamos volado juntos como por 40 minutos, la dama se volteó y
me preguntó --había visto mi maletín y vio las iniciales M y X-- y dijo,
"Quisiera preguntarle, ¿qué tipo de apellido puede tener usted que
empiece con X?
Entonces le dije : "Ese es: X"
Se quedó callada por un momento. Estuvo callada como por 10
minutos. Hasta ese momento no había estado callada para nada. Y entonces
finalmente se volteó y dijo: "¿Bueno, cuál es su nombre de pila?"
Yo dije, "Malcolm".
Se quedó callada otros 10 minutos. Entonces se volteó y
dijo: "Bueno, ¿pero usted no es Malcolm X?" [Risas]
Pero la razón por la que ella hizo esa pregunta fue porque
en base a lo que había recibido de la prensa y las cosas que había escuchado y
leído, esperaba ver algo diferente, o a alguien diferente.
La razón por la que tomo tiempo para contarles esto, es
porque creo que una de las primeras cosas que ustedes los jóvenes,
especialmente ahora, deben aprender a hacer es ver por sí mismos, escuchar por
sí mismos y pensar por sí mismos. Entonces pueden llegar a una decisión
inteligente por sí mismos. Pero si se forman el hábito de dejarse llevar por
lo que escuchan decir de alguien a otros, o dejarse llevar por lo que otros
piensan de alguien, en vez de ir e indagarlo por sí mismos y cerciorarse por
sí mismos, van a estar andando hacia el oeste cuando crean que están yendo
hacia el este, y andando hacia el este cuando crean que están yendo hacia el
oeste. Entonces esta generación, especialmente la de nuestro pueblo, carga con
un gran peso, más que en cualquier otro momento de la historia. Lo más
importante que podemos aprender a hacer hoy día es pensar por cuenta propia.
Es bueno mantener los oídos bien abiertos y escuchar lo que
todos los demás tienen que decir, pero cuando se llega el momento de tomar una
decisión se tiene que sopesar todo lo que uno ha oído en base a sus propios
méritos, ubicarlo donde le corresponda y llegar entonces a una decisión por
cuenta propia. Nunca se van a arrepentir de hacer eso. Sin embargo, si se forman
el hábito de aceptar lo que otro dice sobre algo sin corroborarlo ustedes
mismos, van a ver que otra gente los hará que odien a sus propios amigos y amen
a sus enemigos. Esta es una de las cosas que nuestro pueblo está empezando a
aprender ahora: que es muy importante reflexionar sobre cualquier situación por
uno mismo. Si no lo hace, entonces siempre lo van a manipular. . . uno nunca va
a combatir a sus enemigos, sino que se verá peleándose consigo mismo.
Creo que nuestro pueblo en este país es el mejor ejemplo de
eso. Porque muchos de nosotros queremos ser no violentos. Nosotros hablamos muy
fuerte, saben, de ser no violentos. Aquí en Harlem donde quizás hay más
negros concentrados en un solo lugar que en cualquier otra parte del mundo,
algunos al hablar también usan ese discurso no violento. Y cuando dejan de
hablar de lo no violentos que son, nos damos cuenta que no son no violentos
entre sí. En el Hospital de Harlem, uno puede ir allá un viernes en la noche
--¿hoy es qué, viernes?, sí-- uno puede ir allá al Hospital de Harlem, un
hospital donde hay más pacientes negros que en cualquier otro hospital del
mundo --porque aquí hay una concentración de nuestro pueblo-- y encontrar
negros que se reclaman no violentos. Sin embargo, uno los ve llegar ahí todos
acuchillados, baleados, vueltos nada, porque se pusieron violentos entre sí.
Entonces la experiencia que tengo es que en muchos casos
donde uno se encuentra con negros que siempre están hablando de ser no
violentos, no son no violentos entre sí, y no se aman ni son pacientes ni se
perdonan unos a otros. Por lo general cuando dicen que son no violentos, lo que
quieren decir es que son no violentos con otra gente. Creo que ustedes entienden
lo que quiero decir. Son no violentos con el enemigo. Un tipo puede llegar a tu
casa, y si es blanco y te quiere descargar cierta cantidad de brutalidad,
entonces eres no violento. O puede venir y ponerte una soga al cuello y eres no
violento. O puede venir a sacar a tu propio padre y ponerle una soga al cuello y
eres no violento. Pero con sólo que otro negro se haga el fuerte, entonces te
peleas con él al instante. Lo que demuestra que allí hay una inconsecuencia.
Entonces, yo mismo estaría de acuerdo con la no violencia si
fuera algo consecuente, si fuera inteligente, si todo el mundo fuera no violento
y si nos comportáramos de una manera no violenta en todo momento. Yo diría:
muy bien, vamos a darle juntos, todos vamos a ser no violentos. Sin embargo, no
estoy de acuerdo --y sólo les estoy diciendo cómo pienso-- no estoy de acuerdo
con ningún tipo de no violencia a no ser que todo el mundo vaya a ser no
violento. Si logran que el Ku Klux Klan sea no violento, entonces seré no
violento. Si logran que el Consejo de Ciudadanos Blancos sea no violento,
entonces seré no violento. Pero mientras haya alguien que no quiere ser no
violento, no quiero que nadie venga a darme este cuento de la no violencia. No
creo que sea justo decirle a nuestro pueblo que sea no violento, a menos que
haya alguien allá haciendo que el Klan y el Consejo de Ciudadanos y todos esos
otros grupos también sean no violentos.
Ahora bien, no estoy criticando a nadie acá que sea no
violento. Creo que todo el mundo debe hacerlo de la manera que mejor les parezca
y felicito a todo el que pueda ser no violento frente al tipo de acciones sobre
las que leo de esa parte del mundo. Sin embargo, no creo que en 1965 ustedes
vayan a ver que la próxima generación de nuestro pueblo --especialmente
aquellos que han estado pensando las cosas--, esté de acuerdo con cualquier
forma de no violencia a no ser que la no violencia se vaya a practicar de forma
universal.
Si los dirigentes del movimiento no violento pueden ir a la
comunidad blanca y predicar la no violencia, bien. No me opongo a eso. Sin
embargo, mientras los veamos predicando la no violencia sólo en la comunidad
negra, eso sí que no lo podemos aceptar. Creemos en la igualdad, e igualdad
quiere decir que uno tiene que hacer aquí lo mismo que hace allá. Y si sólo
son los negros quienes van a ser no violentos, entonces eso no es justo.
Estaríamos bajando la guardia. En realidad, nos estaríamos desarmando a
nosotros mismos y tornándonos indefensos.
Ahora para tratar de darles un mejor entendimiento de nuestra
propia posición, creo que ustedes tienen que saber algo sobre el movimiento de
los Musulmanes Negros, que se supone que es un movimiento religioso en este
país, que era extremadamente combativo, verbalmente combativo o combativamente
verbal. Se suponía que el movimiento de los Musulmanes Negros era un grupo
religioso. Y ya que estaba supuesto a ser un grupo religioso, nunca participaba
en asuntos cívicos, o eso es lo que decía. Y al no involucrarse en asuntos
cívicos, lo que hizo, por el hecho de ser combativo fue atraer a los negros o a
los afro-americanos más combativos en este país, algo que realmente hizo. El
movimiento de Musulmanes Negros atrajo a las personas negras más inconformes,
impacientes y combativas de este país.
Sin embargo, cuando los atrajo, el movimiento en sí, por el
hecho de no involucrarse nunca en la verdadera lucha que está afrontando el
pueblo negro en este país, en cierto sentido fue manipulado hasta llevarlo a
una suerte de vacío político y cívico. Era combativo, se expresaba
verbalmente, pero nunca participaba en la propia lucha.
Y aunque pretendía ser un grupo religioso, la gente de
aquella parte del mundo cuya religión había adoptado no lo reconocía ni
aceptaba como un grupo religioso. Así es que también se hallaba en un vacío
religioso. A nivel religioso se hallaba en un vacío, al pretender ser un grupo
religioso y al adoptar una religión que de hecho los rechazaba o que no los
aceptaba. Entonces a nivel religioso estaba en un vacío. El gobierno federal
trató de clasificarlo como un grupo político para poder manipularlo y llevarlo
a una situación donde lo pudiera tildar de sedicioso, para poder aplastarlo
porque temían sus características de intransigencia y combatividad. Entonces
por esa razón, aunque fue clasificado como un grupo político y nunca
participaba en la política, estaba en un vacío político. Entonces el grupo,
el movimiento de los Musulmanes Negros en sí, se desarrolló en realidad en una
suerte de híbrido, híbrido religioso, híbrido político, una organización
tipo híbrido.
Al lograr incorporar a todos estos negros que eran muy
combativos y al no tener un programa que les permitiera tomar parte activa en la
lucha, creó mucho descontento entre sus miembros. Los polarizó en dos
facciones diferentes --una facción combativa que era muy combativa de palabra y
otra facción que quería acción, acción combativa y acción intransigente.
Finalmente esta inconformidad se tornó en una división, y la división se
tornó en una escisión y muchos de los integrantes abandonaron el grupo. Los
que se fueron formaron lo que se llamaba Mezquita Musulmana, Inc., que es una
organización auténticamente religiosa que está afiliada y es reconocida por
todos los jefes religiosos oficiales en el mundo musulmán. Esto se llamó la
Mezquita Musulmana, Inc., cuyas oficinas se encuentran aquí.
Sin embargo, este grupo, por ser afro-americanos o ser
americanos negros, nos dábamos cuenta que si bien estábamos practicando la
religión del Islam, todavía había un problema que afrontaba a nuestro pueblo
en este país, que no tenía nada que ver con religión y que estaba por encima
y más allá de la religión. Ese problema, en base a la magnitud del problema y
la complejidad del problema, no lo podía atacar una organización religiosa.
Entonces aquellos en ese grupo, quienes después de analizar el problema vimos
que era necesario, vimos la necesidad de formar otro grupo que no tuviera
absolutamente nada que ver con la religión. Y ese grupo es lo que se llama y es
lo que se conoce hoy como la Organización de la Unidad Afro-Americana.
La Organización de la Unidad Afro-Americana es un grupo no
religioso de personas negras en este país quienes creen que los problemas que
enfrenta nuestro pueblo en este país se deben analizar de nuevo y que se debe
concebir un nuevo enfoque a fin de llegar a una solución. Estudiando el
problema, recordamos que antes de 1939 en este país, todo nuestro pueblo --en
el norte, el sur, el este y el oeste, sin importar cuánta educación tenía--
estaba segregado. Estábamos segregados en el norte lo mismo que estábamos
segregados en el sur. Y aún en este mismo instante hay todavía tanta
segregación en el norte como la hay en el sur. Aquí en la Ciudad de Nueva York
hay cierta segregación que es peor que la que existe en McComb, Mississippi;
pero aquí son sutiles, taimados y falsos, y le hacen pensar a uno que ya la
hizo, cuando ni siquiera la ha empezado a hacer.
En el Reino Unido, diciembre de 1964
[A continuación publicamos extractos de las palabras finales
que dio Malcolm X durante un debate patrocinado por la Unión de Oxford, una
sociedad estudiantil de debates en la Universidad de Oxford en el Reino Unido.
La emisora BBC lo transmitió por televisión a una audiencia de millones de
personas. La proposición a debatirse era "El extremismo en defensa de la
libertad no es un defecto, la moderación en pos de la justicia no es una
virtud", palabras que afirmó Barry Goldwater en 1964 en el discurso con el
que aceptó su postulación por el Partido Republicano para presidente de
Estados Unidos.]
[Malcolm X fue el quinto de los seis oradores, y el segundo
de los tres que defendieron la proposición citada. Los otros dos fueron Eric
Abrahams, estudiante de Jamaica y presidente de la Unión de Oxford; y Hugh
MacDiarmid, poeta escocés y miembro del Partido Comunista. El público, en el
cual se encontraban muchos estudiantes oriundos de África y Asia, recibió los
comentarios de Malcolm con aplausos entusiastas.]
Siempre que uno vive en una sociedad que supuestamente se
basa en la ley, y no hace cumplir su propia ley porque sucede que el color de la
piel de un hombre es el equivocado, entonces yo digo que se justifica que ese
pueblo recurra a los medios que sean necesarios para lograr justicia donde el
gobierno no les puede dar justicia. [Aplausos prolongados]
No creo en el extremismo injustificado de ningún tipo. Sin
embargo, creo que cuando un hombre ejerce el extremismo, cuando un ser humano
ejerce el extremismo en defensa de la libertad de seres humanos, eso no es un
defecto. Y cuando alguien es moderado al ir en busca de la justicia para los
seres humanos, yo digo que es un pecador.
Y podría añadir, en conclusión: América es en realidad
uno de los mejores ejemplos --si uno lee su historia-- del extremismo. El viejo
Patrick Henry dijo: "¡Libertad o muerte!" Eso es extremo, muy
extremo. [Risas y aplausos]
Leí una vez, de pasada, acerca de un hombre llamado
Shakespeare. Sólo leí acerca de él de pasada, pero recuerdo algo que
escribió que me conmovió. Lo puso, creo, en boca de Hamlet, quien dijo:
"Ser o no ser" --sentía dudas sobre algo--. [Risas] "Si
es más noble en la mente del hombre sufrir los golpes y flechas de una fortuna
atroz" --la moderación-- "o alzarse en armas contra un mar de
dificultades y, al enfrentarlas, darles fin".
Eso sí me gusta. Si uno se alza en armas, le pone fin a eso.
Pero si uno se queda sentado esperando a que quien está en el poder decida si
le va a poner fin, entonces se va a quedar esperando por un largo rato.
Y en mi opinión la joven generación de blancos, negros,
morenos y demás . . . ustedes están viviendo en una época de extremismo, una
época de revolución, una época en la que tiene que haber cambios. La gente
que está en el poder ha abusado de él, y ahora tiene que haber un cambio y hay
que construir un mundo mejor, y la única forma en que se va a construir es con
métodos extremos. Por mi parte, me voy a unir a quien sea; no me importa del
color que seas, siempre que quieras cambiar las condiciones miserables que
existen en esta Tierra.
Gracias. [Aplausos]
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