Perspectiva Mundial
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El Militant, un semanario socialista en inglés

en este numero

PORTADA

¡No a la agresión imperialista contra Irak!

Obreros agrícolas luchan por sindicato, contratos

Candidatos socialistas ofrecen alternativa combativa para pueblo trabajador

Venezuela: Pescadores luchan por hacer valer sus derechos

Especial: Malcolm X habla a la juventud

EDITORIAL

¡No al belicismo imperialista en el Medio Oriente!

ESTADOS UNIDOS

Trabajadores de lavandería en Rockmart, Georgia, ganan derecho a elegir sindicato

¿Quiénes son los cinco revolucionarios cubanos en las prisiones de Washington? Biografía de René González

Sindicato exige investigación pública sobre desastre minero

Demandan arresto de policías asesinos en Downey, California

Ricos en NY sacan ganancias de bonos, cortan salarios y servicios

Trabajadores de hoteles en Chicago se movilizan, ganan aumento salarial

Organizan centro de distribución de Pathfinder en Atlanta, Georgia

PUERTO RICO

Protestan contra bombardeo de Vieques por marina yanqui


UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
octubre de 2002 Vol. 26 No. 09

Editorial Pathfinder

'Vean por sí mismos, escuchen por sí mismos, piensen por sí mismos'
Sale edición en español de 'Malcolm X habla a la juventud' de Pathfinder

Por Steve Clark

[Pathfinder Press publicará próximamente el nuevo título Malcolm X habla a la juventud, junto con una nueva edición ampliada de este libro en inglés.]

A continuación reproducimos el prefacio de Steve Clark, quien estuvo a cargo de la edición, y dos extractos de charlas de Malcolm X que aparecen en el libro. El primero es de un discurso que dio en Harlem el 1 de enero de 1965 a un grupo de estudiantes de secundaria de McComb, Mississippi, luchadores por los derechos civiles que se encontraban de visita en Nueva York. El segundo es un extracto de la presentación que hizo Malcolm durante un debate en la Universidad de Oxford en el Reino Unido el 3 de diciembre de 1964. Copyright © por Betty Shabazz y Pathfinder Press; reproducido con autorización.]

 

Malcolm X aprovechaba toda ocasión para hablar con los jóvenes. Por todo el mundo, son los jóvenes "quienes realmente se dedican a la lucha para eliminar la opresión y la explotación", dijo en enero de 1965, al responder a una pregunta de un joven dirigente socialista en Estados Unidos.

Son "quienes más rápidamente se identifican con la lucha y la necesidad de eliminar las condiciones nefastas que existen. Y aquí en este país", subrayó, "he podido observar que cuando uno traba una conversación sobre el racismo, sobre la discriminación y la segregación, se nota que son los jóvenes a quienes más indigna esto, quienes más ardientemente desean eliminarlo".

Esta convicción acerca de la receptividad de la juventud ante un mensaje revolucionario se expresa a lo largo de las cuatro charlas y la entrevista presentadas en esta edición de Malcolm X habla a la juventud que sale por primera vez en español y que está siendo editada de forma simultánea por Pathfinder Press y por Casa Editora Abril, la editorial de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba. Al mismo tiempo se está produciendo una edición ampliada de la versión en inglés Malcolm X Talks to Young People --publicado originalmente en 1965 como folleto Young Socialist (Joven Socialista) y luego en 1991, con material adicional, como libro-- que incluirá el pliego ampliado de fotografías preparado para Malcolm X habla a la juventud.

 

Malcolm X nació Malcolm Little el 19 de mayo de 1925 en Omaha, Nebraska. Su padre, un pastor bautista, era seguidor del movimiento de Marcus Garvey, la Asociación Universal por el Avance de los Negros, que abogaba por el retorno a África. Su madre era originaria de la nación caribeña de Granada. Cuando Malcolm tenía seis años, luego que su familia se mudó a Lansing, Michigan, su padre fue asesinado por una banda racista.

De adolescente Malcolm vivió en Boston y en Nueva York, donde se vio involucrado en delitos menores. En 1946 fue arrestado y declarado culpable bajo cargos de robo, y pasó seis años en la prisión estatal de Massachusetts. Fue tras las rejas que Malcolm comenzó a leer con voracidad: la historia del mundo, filosofía, lenguaje, ciencias, literatura, lo que pudiera encontrar en la biblioteca de la prisión. Y fue allí donde desarrolló los atributos --la confianza en su propia valía, la disciplina necesaria para el trabajo arduo y el estudio concentrado-- que fueron piedras angulares de su transformación posterior en dirigente político revolucionario.

La conversión de Malcolm a la Nación del Islam mientras estaba en la cárcel no fue un acto político, ni tampoco fue sencillamente un acto religioso, de la forma en que normalmente se entienden esos términos. Fue el camino específico por el cual retomó el control de su vida y llegó a ser Malcolm X, luego de vivir varios años como estafador callejero y delincuente de poca monta. En su autobiografía, relata sin ambages "lo hondo que tuvo que meterse la religión del Islam en el fango para alzarme, para salvarme de lo que inevitablemente habría llegado a ser: un criminal en la tumba o, si seguía vivo, un convicto endurecido y amargado de 37 años de edad, metido en algún penal o en un manicomio".

Poco después de obtener libertad bajo palabra en 1952, Malcolm fue nombrado por Elijah Muhammad, el dirigente de la Nación, uno de sus ministros, adoptando el nombre de Malcolm X. Posteriormente se desempeñó como director del periódico de la Nación, su portavoz nacional y jefe de la más grande de sus unidades, la Mezquita no. 7 en Harlem, en la Ciudad de Nueva York. Para comienzos de la década de 1960, Malcolm se vio atraído políticamente por las luchas en ascenso de los negros y de otros pueblos oprimidos en Estados Unidos y en el resto del mundo. Usó sus tribunas en Harlem y en los barrios negros por todo el país, así como en decenas de recintos universitarios, para denunciar la política del gobierno de Estados Unidos tanto dentro como fuera del país. Hizo campaña contra toda manifestación de racismo antinegro y condenó enérgicamente el despojo y la opresión de los pueblos de África, Asia y América Latina, perpetrados en aras del lucro y del poder de Washington y otros regímenes imperialistas.

"La revolución negra se está propagando por toda Asia, se está propagando por toda África, está alzando la cabeza en América Latina", dijo Malcolm en una charla que pronunció en noviembre de 1963 ante un público predominantemente negro en Detroit. "La revolución cubana: eso sí es una revolución", agregó. "Derrocaron el sistema. Hay revolución en Asia, hay revolución en África, y el hombre blanco está dando alaridos porque ve una revolución en América Latina. ¿Cómo creen que va a reaccionar ante ustedes cuando ustedes aprendan lo que es una verdadera revolución?"

Para 1962 resultaba cada vez más evidente la tirantez de Malcolm ante las perspectivas estrechas de la Nación del Islam, una organización nacionalista burguesa con una dirección empeñada en hallar su propio nicho económico dentro del sistema capitalista estadounidense. Describió estas crecientes tensiones en una charla --incluida en este libro-- que dio ante un grupo de militantes pro derechos civiles en edad de secundaria que venían de McComb, Mississippi. La jerarquía de la Nación, dijo Malcolm, obstruía toda iniciativa suya o de otras personas para llevar a cabo una "acción combativa, acción intransigente". En abril de 1962, por ejemplo, Elijah Muhammad le ordenó a Malcolm que cancelara las acciones callejeras que estaba organizando en Los Angeles para protestar contra el asesinato de Ronald Stokes, miembro de la Nación, y las heridas causadas a otros seis musulmanes por la policía de la ciudad.

Los conflictos que llevaron a que Malcolm se viera obligado a abandonar la Nación del Islam alcanzaron su punto culminante en 1963. En abril, Elijah Muhammad convocó a Malcolm a su residencia invernal en Phoenix, Arizona. Allí Malcolm se enteró, de boca del propio Elijah Muhammad, que eran ciertos los rumores que se esparcían en la organización de que Muhammad había tenido relaciones sexuales con varias jóvenes que pertenecían a la Nación del Islam y que entonces trabajaban como miembros de su personal. Varias de ellas habían quedado embarazadas, y Muhammad se había valido de su autoridad en la Nación para someterlas a juicios internos humillantes y suspenderlas de la organización bajo cargos de "fornicación".

El enterarse de esta conducta corrupta e hipócrita, encima de los crecientes conflictos políticos que Malcolm tenía con la jerarquía de la Nación, fue un momento decisivo. "Opinaba que en muchas áreas el movimiento venía arrastrando los pies", dijo Malcolm en una entrevista de enero de 1965 con la revista Young Socialist, que aquí se reproduce. "No se involucraba en las luchas civiles, cívicas o políticas que afrontaba nuestro pueblo. No hacía más que subrayar la importancia de la reforma moral: no bebas, no fumes, no permitas la fornicación y el adulterio. Cuando descubrí que la propia jerarquía no estaba poniendo en práctica lo que predicaba, vi con claridad que ese aspecto de su programa estaba en bancarrota".

A comienzos de marzo de 1964, Malcolm anunció su decisión de romper con la Nación del Islam. El y sus colaboradores se organizaron inicialmente como la Mezquita Musulmana, Inc. Sin embargo, como Malcolm explicó a los jóvenes de McComb, Mississippi, pronto se dio cuenta que "había un problema que afrontaba a nuestro pueblo en este país, que no tenía nada que ver con religión y que estaba por encima e iba más allá de la religión", un problema que, por su magnitud, "no lo podía atacar una organización religiosa". Así inició en junio la formación de "otro grupo que no tuviera absolutamente nada que ver con la religión": la Organización de la Unidad Afro-Americana (OAAU), abierta a todos los negros comprometidos con la trayectoria revolucionaria social y política de Malcolm.

Durante los últimos meses de 1964 y comienzos de 1965, Malcolm se fue ganando un público más y más amplio, no sólo por todo Estados Unidos, sino en diversos continentes entre jóvenes y otros militantes de distintas razas y creencias. Hizo dos viajes extensos a África y al Medio Oriente, varios viajes cortos a Europa, y tenía programados otros más. Una de las cuatro charlas en esta colección fue dada en África y dos en el Reino Unido.

El gobierno estadounidense tomó nota del creciente respeto que Malcolm estaba logrando a nivel mundial entre jóvenes y trabajadores que se radicalizaban. Documentos estatales anteriormente clasificados, que se hicieron públicos a finales de la década de 1970, confirman que el FBI lo había tenido bajo una vigilancia sistemática a partir de 1953, poco después de que pasara a ser ministro de la Nación del Islam. Sin embargo, el espionaje y el hostigamiento se intensificaron --tanto en Estados Unidos como durante sus viajes al exterior-- luego de que Malcolm rompiera con la Nación y fundara la OAAU. Además, documentos desclasificados del Programa de Contrainteligencia (Cointelpro) del FBI dan constancia de cómo el FBI utilizaba agentes provocadores para exacerbar conflictos asesinos entre los grupos que participaban en el movimiento de liberación de los negros.

Durante el último año de su vida, Malcolm X se pronunció de forma cada vez más directa sobre las raíces capitalistas del racismo, de la explotación y de la opresión imperialista. Malcolm jamás cedió una sola pulgada al patriotismo estadounidense, ya no se diga el nacionalismo imperialista. Los negros en Estados Unidos son "las víctimas del americanismo", dijo en la charla que dio en mayo de 1964 en la Universidad de Ghana, y que aquí se publica.

Malcolm fue un opositor intransigente de los partidos Demócrata y Republicano: los partidos gemelos del racismo y de la explotación capitalista. Malcolm instó a los jóvenes de McComb, Mississippi, a no andar "correteando por ahí tratando de hacerse amigos de quien los está privando de sus derechos. Ellos no son sus amigos. No, ellos son sus enemigos. Trátenlos como tales y luchen contra ellos, y lograrán su libertad. Y después que logren su libertad, su enemigo los va a respetar".

En 1964 Malcolm rehusó apoyar o hacer campaña a favor del candidato presidencial demócrata Lyndon Baines Johnson contra el republicano Barry Goldwater. "El Partido Demócrata es, junto al Partido Republicano, responsable del racismo que existe en este país", dijo en la entrevista con el Young Socialist. "Los principales racistas en este país son demócratas. Goldwater no es el racista principal: es racista, pero no el principal . . . Si uno indaga, va a ver que cada vez que se sugiere cualquier propuesta de ley para mitigar las injusticias que padece el negro en este país, quienes se oponen son miembros del partido de Lyndon B. Johnson". Malcolm señalaba a menudo que era también la administración de Johnson la que presidía la guerra de Washington contra el pueblo de Vietnam y la matanza de combatientes de la lucha de liberación y de aldeanos en el Congo. La integridad revolucionaria que subyacía esta intransigencia política a la hora de las elecciones de 1964 distinguió a Malcolm --y contribuyó a granjearle la enemistad-- de casi todos los demás dirigentes de conocidas organizaciones pro derechos de los negros o de los sindicatos, como también de la gran mayoría de quienes se reclamaban radicales, socialistas o comunistas.

Malcolm X tendió la mano a revolucionarios y luchadores por la libertad en África, el Oriente Medio, Asia y otras regiones. En diciembre de 1964 Malcolm --quien cuatro años antes había recibido de forma demostrativa a Fidel Castro en Harlem-- invitó al revolucionario cubano Ernesto Che Guevara a hablar ante un mitin de la OAAU en Harlem. A último momento Guevara no pudo asistir, pero envió a la reunión "los cálidos saludos del pueblo cubano" a través de un mensaje que Malcolm insistió en leer él mismo desde la tribuna.

El 21 de febrero de 1965 --10 días después de la última charla en esta colección, presentada en la Escuela de Economía de Londres-- fue asesinado Malcolm X. Lo acribillaron cuando empezaba a hablar en una reunión de la OAAU en el Salón Audubon en Harlem. Al año siguiente, tres hombres, todos miembros o partidarios de la Nación del Islam, fueron declarados culpables del asesinato y recibieron sendas condenas de prisión que oscilaban entre 25 años y cadena perpetua. Uno de ellos, el pistolero arrestado en el propio lugar de los hechos, había dicho desde un comienzo que los dos hombres a quienes el tribunal declaró culpables junto a él, no lo eran. En 1977 emitió declaraciones firmadas donde dijo que los que habían estado involucrados con él eran otros cuatro partidarios de la Nación, pero el caso jamás se ha abierto de nuevo.

 

Como demuestran la entrevista y las charlas que aparecen en estas páginas, Malcolm llegó a reconocer que lo que vincula a quienes luchan contra la opresión y la explotación son las convicciones, compromisos y acciones revolucionarios que comparten, y no el color de la piel. Cuando habló en diciembre de 1964 en la Universidad de Oxford en el Reino Unido, Malcolm concluyó su presentación, que aquí se publica, diciendo: "La joven generación de blancos, negros, morenos y demás, ustedes están viviendo en un época de extremismo, una época de revolución, una época en la que tiene que haber cambios. La gente que está en el poder ha abusado de él . . . . Por mi parte, me voy a unir a quien sea; no me importa del color que seas, siempre que quieras cambiar las condiciones miserables que existen en esta Tierra".

En Estados Unidos, Malcolm X habló en tres ocasiones --en abril y mayo de 1964 y de nuevo en enero de 1965-- ante concurridos mítines del Militant Labor Forum en Nueva York, organizados por los partidarios del semanario socialista revolucionario The Militant. Para Malcolm esto era algo nuevo. Aun durante sus años como portavoz de la Nación del Islam, había hablado en universidades donde la gran mayoría del público no era predominantemente afro-americano. Sin embargo, la decisión de Malcolm de aceptar la invitación de hablar en el Militant Labor Forum era la primera vez en que accedía a participar en la tribuna de un evento celebrado fuera de Harlem o fuera de la comunidad negra en cualquier ciudad.

Malcolm les relató a los dirigentes de la Alianza de la Juventud Socialista que lo entrevistaron una conversación que había sostenido con el embajador argelino ante Ghana durante un viaje por África realizado en mayo. Este argelino, dijo Malcolm, era "un revolucionario en el verdadero sentido de la palabra (sus credenciales como tal las obtuvo al dirigir una revolución victoriosa contra la opresión en su país)".

Malcolm explicó que cuando le dijo al embajador argelino "que mi filosofía política, social y económica era el nacionalismo negro, me preguntó con franqueza que eso dónde lo situaba a él. Porque él era blanco. Era africano, pero era argelino, y por su apariencia era un hombre blanco . . . . Entonces me demostró que yo estaba alienando a personas que eran verdaderos revolucionarios, dedicados a derrocar, por todos los medios necesarios, el sistema de explotación que existe en este mundo".

"Eso me dio mucho que pensar y revaluar sobre mi definición del nacionalismo negro", dijo Malcolm. "¿Podemos decir que el nacionalismo negro comprende la solución de todos los problemas que enfrenta nuestro pueblo? Y si se han percatado, no he venido usando esa expresión desde hace varios meses. Pero todavía me costaría mucho trabajo si tuviera que dar una definición específica de la filosofía global que yo creo que es necesaria para la liberación del pueblo negro en este país".

Malcolm X habla a la juventud concluye con un tributo rendido a este dirigente revolucionario por Jack Barnes, uno de los jóvenes dirigentes socialistas que realizaron la entrevista. El tributo fue presentado poco después del asesinato de Malcolm en un mitin conmemorativo celebrado en marzo de 1965, auspiciada por el Militant Labor Forum en su sede del Bajo Manhattan. Barnes, entonces presidente nacional de la Alianza de la Juventud Socialista, se había reunido con Malcolm en una segunda ocasión pocos días después de la entrevista de enero de 1965, a fin de que Malcolm aprobara el texto final. Un artículo en el que Barnes describe la entrevista y las discusiones, publicado en el periódico The Militant en el primer aniversario de la muerte de Malcolm, aparece aquí por primera vez en español.

Luis Madrid, editor de Pathfinder, supervisó la traducción y la preparación editorial de Malcolm X habla a la juventud. Los traductores voluntarios que se unieron a este esfuerzo incluyeron a Janne Abullarde, Hilda Cuzco, Paul Coltrin, Andrés Pérez, Alejandra Rincón, Aaron Ruby y Jacqueline Villagómez. Las traducciones previas al español fueron revisadas para esta edición.

El alegato que Malcolm presentó en diciembre de 1964 como parte del debate en la Universidad de Oxford, el cual fue transmitido a una tele audiencia de millones por la British Broadcasting Corporation, aparece aquí en su totalidad por primera vez en esta edición de 2002 en español e inglés de Malcolm X habla a la juventud. Deseamos agradecer a Jan Carew el facilitarnos una grabación de la presentación completa de Malcolm, de la cual sólo la porción final había estado disponible anteriormente.

El discurso de Malcolm X en la Escuela de Economía de Londres, así como su discurso a los jóvenes de McComb y el periodo subsiguiente de preguntas y respuestas , aparecen aquí íntegros por primera vez en español. El discurso de mayo de 1964 que Malcolm X dio en la Universidad de Ghana apareció originalmente en inglés en el libro por Ed Smith Where To, Black Man? An American Negro's African Diary (¿Hacia dónde, hombre negro? El diario africano de un negro americano; Chicago: Quadrangle, 1967) y luego, en 1993, se publicó en español en el libro de Pathfinder Habla Malcolm X. Smith brindó información adicional sobre el viaje de Ghana, como lo hizo Alice Windom, quien ayudó a programar las actividades de Malcolm durante su visita de una semana allá. Durante su estadía se destacaron sus reuniones con el parlamento de ese país y con el presidente ghanés Kwame Nkrumah, así como la cena de despedida que la embajada cubana ofreció en honor de Malcolm. Alice Windom también facilitó fotografías del viaje a Ghana.

 

"Una de las primeras cosas que ustedes los jóvenes . . . deben aprender a hacer es ver por sí mismos, escuchar por sí mismos y pensar por sí mismos", dijo Malcolm a los estudiantes de McComb a comienzos de 1965. "Entonces pueden llegar a una decisión inteligente por sí mismos".

Este libro muestra cómo Malcolm se esforzó para hacer precisamente eso: ayudar a los jóvenes a romper con las influencias burguesas que los rodean y a tomar decisiones por cuenta propia. Es más, demuestra cuán importante fue para Malcolm el hecho de trabajar con jóvenes para su propia decisión de dedicar la vida a la construcción de un movimiento revolucionario internacionalista en Estados Unidos, un movimiento que pudiera unirse a la lucha a nivel mundial para erradicar el racismo, la explotación y la opresión de la faz de la Tierra.

Steve Clark

Septiembre de 2002

 

Steve Clark estuvo a cargo de la edición de esta colección así como de Malcolm X: February 1965--The Final Speeches (Malcolm X: Febrero de 1965, los discursos finales). Es también el editor de Maurice Bishop Speaks: The Grenadian Revolution, 1979-83 (Habla Maurice Bishop: La revolución granadina, 1979-83), y coautor, junto a Jack Barnes, de "La política de la economía: Che Guevara y la continuidad marxista".

 

En Harlem, enero de 1965

La siguiente charla fue ofrecida en la sede de la Organización de la Unidad Afro-Americana en el Hotel Theresa en Harlem a 37 jóvenes en edad de secundaria de McComb, Mississippi, quienes habían estado involucrados allí en las batallas por los derechos civiles. Habían llegado a Nueva York como parte de un viaje de estudios de ocho días patrocinado por el Comité Coordinador No Violento de Estudiantes (SNCC). Fue en McComb donde el SNCC había comenzado su proyecto de inscripción de votantes y donde en 1961 organizó la primera sentada de Mississippi para eliminar la segregación de las instalaciones públicas. Durante los esfuerzos de inscripción de votantes de 1964, los racistas dinamitaron o quemaron más de 15 iglesias, casas y negocios en McComb.

 

Me contactaron --creo que estábamos en Naciones Unidas y conocí a la señora Walker--, hace unas dos o tres semanas, y ella dijo que un grupo de estudiantes iba a venir de McComb, Mississippi, y quería saber si me podría reunir y hablar con ustedes. Le dije con franqueza que sería el honor más grande que jamás había de tener en mi vida. Número uno, porque nunca he estado en el estado de Mississippi --y no creo que sea culpa mía--, pero he tenido un enorme deseo de ir allá o de conocer a alguien de ese lugar.

Para no quitarles mucho tiempo, quisiera referirme a un pequeño incidente en el que estuve envuelto hace poco, que les dará una idea de por qué voy a decir lo que voy a decir.

Iba volando en un avión de Argel a Ginebra hace unas cuatro semanas con otros dos americanos. Ambos blancos, un hombre y una mujer. Y después que habíamos volado juntos como por 40 minutos, la dama se volteó y me preguntó --había visto mi maletín y vio las iniciales M y X-- y dijo, "Quisiera preguntarle, ¿qué tipo de apellido puede tener usted que empiece con X?

Entonces le dije : "Ese es: X"

Se quedó callada por un momento. Estuvo callada como por 10 minutos. Hasta ese momento no había estado callada para nada. Y entonces finalmente se volteó y dijo: "¿Bueno, cuál es su nombre de pila?"

Yo dije, "Malcolm".

Se quedó callada otros 10 minutos. Entonces se volteó y dijo: "Bueno, ¿pero usted no es Malcolm X?" [Risas]

Pero la razón por la que ella hizo esa pregunta fue porque en base a lo que había recibido de la prensa y las cosas que había escuchado y leído, esperaba ver algo diferente, o a alguien diferente.

La razón por la que tomo tiempo para contarles esto, es porque creo que una de las primeras cosas que ustedes los jóvenes, especialmente ahora, deben aprender a hacer es ver por sí mismos, escuchar por sí mismos y pensar por sí mismos. Entonces pueden llegar a una decisión inteligente por sí mismos. Pero si se forman el hábito de dejarse llevar por lo que escuchan decir de alguien a otros, o dejarse llevar por lo que otros piensan de alguien, en vez de ir e indagarlo por sí mismos y cerciorarse por sí mismos, van a estar andando hacia el oeste cuando crean que están yendo hacia el este, y andando hacia el este cuando crean que están yendo hacia el oeste. Entonces esta generación, especialmente la de nuestro pueblo, carga con un gran peso, más que en cualquier otro momento de la historia. Lo más importante que podemos aprender a hacer hoy día es pensar por cuenta propia.

Es bueno mantener los oídos bien abiertos y escuchar lo que todos los demás tienen que decir, pero cuando se llega el momento de tomar una decisión se tiene que sopesar todo lo que uno ha oído en base a sus propios méritos, ubicarlo donde le corresponda y llegar entonces a una decisión por cuenta propia. Nunca se van a arrepentir de hacer eso. Sin embargo, si se forman el hábito de aceptar lo que otro dice sobre algo sin corroborarlo ustedes mismos, van a ver que otra gente los hará que odien a sus propios amigos y amen a sus enemigos. Esta es una de las cosas que nuestro pueblo está empezando a aprender ahora: que es muy importante reflexionar sobre cualquier situación por uno mismo. Si no lo hace, entonces siempre lo van a manipular. . . uno nunca va a combatir a sus enemigos, sino que se verá peleándose consigo mismo.

Creo que nuestro pueblo en este país es el mejor ejemplo de eso. Porque muchos de nosotros queremos ser no violentos. Nosotros hablamos muy fuerte, saben, de ser no violentos. Aquí en Harlem donde quizás hay más negros concentrados en un solo lugar que en cualquier otra parte del mundo, algunos al hablar también usan ese discurso no violento. Y cuando dejan de hablar de lo no violentos que son, nos damos cuenta que no son no violentos entre sí. En el Hospital de Harlem, uno puede ir allá un viernes en la noche --¿hoy es qué, viernes?, sí-- uno puede ir allá al Hospital de Harlem, un hospital donde hay más pacientes negros que en cualquier otro hospital del mundo --porque aquí hay una concentración de nuestro pueblo-- y encontrar negros que se reclaman no violentos. Sin embargo, uno los ve llegar ahí todos acuchillados, baleados, vueltos nada, porque se pusieron violentos entre sí.

Entonces la experiencia que tengo es que en muchos casos donde uno se encuentra con negros que siempre están hablando de ser no violentos, no son no violentos entre sí, y no se aman ni son pacientes ni se perdonan unos a otros. Por lo general cuando dicen que son no violentos, lo que quieren decir es que son no violentos con otra gente. Creo que ustedes entienden lo que quiero decir. Son no violentos con el enemigo. Un tipo puede llegar a tu casa, y si es blanco y te quiere descargar cierta cantidad de brutalidad, entonces eres no violento. O puede venir y ponerte una soga al cuello y eres no violento. O puede venir a sacar a tu propio padre y ponerle una soga al cuello y eres no violento. Pero con sólo que otro negro se haga el fuerte, entonces te peleas con él al instante. Lo que demuestra que allí hay una inconsecuencia.

Entonces, yo mismo estaría de acuerdo con la no violencia si fuera algo consecuente, si fuera inteligente, si todo el mundo fuera no violento y si nos comportáramos de una manera no violenta en todo momento. Yo diría: muy bien, vamos a darle juntos, todos vamos a ser no violentos. Sin embargo, no estoy de acuerdo --y sólo les estoy diciendo cómo pienso-- no estoy de acuerdo con ningún tipo de no violencia a no ser que todo el mundo vaya a ser no violento. Si logran que el Ku Klux Klan sea no violento, entonces seré no violento. Si logran que el Consejo de Ciudadanos Blancos sea no violento, entonces seré no violento. Pero mientras haya alguien que no quiere ser no violento, no quiero que nadie venga a darme este cuento de la no violencia. No creo que sea justo decirle a nuestro pueblo que sea no violento, a menos que haya alguien allá haciendo que el Klan y el Consejo de Ciudadanos y todos esos otros grupos también sean no violentos.

Ahora bien, no estoy criticando a nadie acá que sea no violento. Creo que todo el mundo debe hacerlo de la manera que mejor les parezca y felicito a todo el que pueda ser no violento frente al tipo de acciones sobre las que leo de esa parte del mundo. Sin embargo, no creo que en 1965 ustedes vayan a ver que la próxima generación de nuestro pueblo --especialmente aquellos que han estado pensando las cosas--, esté de acuerdo con cualquier forma de no violencia a no ser que la no violencia se vaya a practicar de forma universal.

Si los dirigentes del movimiento no violento pueden ir a la comunidad blanca y predicar la no violencia, bien. No me opongo a eso. Sin embargo, mientras los veamos predicando la no violencia sólo en la comunidad negra, eso sí que no lo podemos aceptar. Creemos en la igualdad, e igualdad quiere decir que uno tiene que hacer aquí lo mismo que hace allá. Y si sólo son los negros quienes van a ser no violentos, entonces eso no es justo. Estaríamos bajando la guardia. En realidad, nos estaríamos desarmando a nosotros mismos y tornándonos indefensos.

Ahora para tratar de darles un mejor entendimiento de nuestra propia posición, creo que ustedes tienen que saber algo sobre el movimiento de los Musulmanes Negros, que se supone que es un movimiento religioso en este país, que era extremadamente combativo, verbalmente combativo o combativamente verbal. Se suponía que el movimiento de los Musulmanes Negros era un grupo religioso. Y ya que estaba supuesto a ser un grupo religioso, nunca participaba en asuntos cívicos, o eso es lo que decía. Y al no involucrarse en asuntos cívicos, lo que hizo, por el hecho de ser combativo fue atraer a los negros o a los afro-americanos más combativos en este país, algo que realmente hizo. El movimiento de Musulmanes Negros atrajo a las personas negras más inconformes, impacientes y combativas de este país.

Sin embargo, cuando los atrajo, el movimiento en sí, por el hecho de no involucrarse nunca en la verdadera lucha que está afrontando el pueblo negro en este país, en cierto sentido fue manipulado hasta llevarlo a una suerte de vacío político y cívico. Era combativo, se expresaba verbalmente, pero nunca participaba en la propia lucha.

Y aunque pretendía ser un grupo religioso, la gente de aquella parte del mundo cuya religión había adoptado no lo reconocía ni aceptaba como un grupo religioso. Así es que también se hallaba en un vacío religioso. A nivel religioso se hallaba en un vacío, al pretender ser un grupo religioso y al adoptar una religión que de hecho los rechazaba o que no los aceptaba. Entonces a nivel religioso estaba en un vacío. El gobierno federal trató de clasificarlo como un grupo político para poder manipularlo y llevarlo a una situación donde lo pudiera tildar de sedicioso, para poder aplastarlo porque temían sus características de intransigencia y combatividad. Entonces por esa razón, aunque fue clasificado como un grupo político y nunca participaba en la política, estaba en un vacío político. Entonces el grupo, el movimiento de los Musulmanes Negros en sí, se desarrolló en realidad en una suerte de híbrido, híbrido religioso, híbrido político, una organización tipo híbrido.

Al lograr incorporar a todos estos negros que eran muy combativos y al no tener un programa que les permitiera tomar parte activa en la lucha, creó mucho descontento entre sus miembros. Los polarizó en dos facciones diferentes --una facción combativa que era muy combativa de palabra y otra facción que quería acción, acción combativa y acción intransigente. Finalmente esta inconformidad se tornó en una división, y la división se tornó en una escisión y muchos de los integrantes abandonaron el grupo. Los que se fueron formaron lo que se llamaba Mezquita Musulmana, Inc., que es una organización auténticamente religiosa que está afiliada y es reconocida por todos los jefes religiosos oficiales en el mundo musulmán. Esto se llamó la Mezquita Musulmana, Inc., cuyas oficinas se encuentran aquí.

Sin embargo, este grupo, por ser afro-americanos o ser americanos negros, nos dábamos cuenta que si bien estábamos practicando la religión del Islam, todavía había un problema que afrontaba a nuestro pueblo en este país, que no tenía nada que ver con religión y que estaba por encima y más allá de la religión. Ese problema, en base a la magnitud del problema y la complejidad del problema, no lo podía atacar una organización religiosa. Entonces aquellos en ese grupo, quienes después de analizar el problema vimos que era necesario, vimos la necesidad de formar otro grupo que no tuviera absolutamente nada que ver con la religión. Y ese grupo es lo que se llama y es lo que se conoce hoy como la Organización de la Unidad Afro-Americana.

La Organización de la Unidad Afro-Americana es un grupo no religioso de personas negras en este país quienes creen que los problemas que enfrenta nuestro pueblo en este país se deben analizar de nuevo y que se debe concebir un nuevo enfoque a fin de llegar a una solución. Estudiando el problema, recordamos que antes de 1939 en este país, todo nuestro pueblo --en el norte, el sur, el este y el oeste, sin importar cuánta educación tenía-- estaba segregado. Estábamos segregados en el norte lo mismo que estábamos segregados en el sur. Y aún en este mismo instante hay todavía tanta segregación en el norte como la hay en el sur. Aquí en la Ciudad de Nueva York hay cierta segregación que es peor que la que existe en McComb, Mississippi; pero aquí son sutiles, taimados y falsos, y le hacen pensar a uno que ya la hizo, cuando ni siquiera la ha empezado a hacer.

 

En el Reino Unido, diciembre de 1964

[A continuación publicamos extractos de las palabras finales que dio Malcolm X durante un debate patrocinado por la Unión de Oxford, una sociedad estudiantil de debates en la Universidad de Oxford en el Reino Unido. La emisora BBC lo transmitió por televisión a una audiencia de millones de personas. La proposición a debatirse era "El extremismo en defensa de la libertad no es un defecto, la moderación en pos de la justicia no es una virtud", palabras que afirmó Barry Goldwater en 1964 en el discurso con el que aceptó su postulación por el Partido Republicano para presidente de Estados Unidos.]

[Malcolm X fue el quinto de los seis oradores, y el segundo de los tres que defendieron la proposición citada. Los otros dos fueron Eric Abrahams, estudiante de Jamaica y presidente de la Unión de Oxford; y Hugh MacDiarmid, poeta escocés y miembro del Partido Comunista. El público, en el cual se encontraban muchos estudiantes oriundos de África y Asia, recibió los comentarios de Malcolm con aplausos entusiastas.]

 

Siempre que uno vive en una sociedad que supuestamente se basa en la ley, y no hace cumplir su propia ley porque sucede que el color de la piel de un hombre es el equivocado, entonces yo digo que se justifica que ese pueblo recurra a los medios que sean necesarios para lograr justicia donde el gobierno no les puede dar justicia. [Aplausos prolongados]

No creo en el extremismo injustificado de ningún tipo. Sin embargo, creo que cuando un hombre ejerce el extremismo, cuando un ser humano ejerce el extremismo en defensa de la libertad de seres humanos, eso no es un defecto. Y cuando alguien es moderado al ir en busca de la justicia para los seres humanos, yo digo que es un pecador.

Y podría añadir, en conclusión: América es en realidad uno de los mejores ejemplos --si uno lee su historia-- del extremismo. El viejo Patrick Henry dijo: "¡Libertad o muerte!" Eso es extremo, muy extremo. [Risas y aplausos]

Leí una vez, de pasada, acerca de un hombre llamado Shakespeare. Sólo leí acerca de él de pasada, pero recuerdo algo que escribió que me conmovió. Lo puso, creo, en boca de Hamlet, quien dijo: "Ser o no ser" --sentía dudas sobre algo--. [Risas] "Si es más noble en la mente del hombre sufrir los golpes y flechas de una fortuna atroz" --la moderación-- "o alzarse en armas contra un mar de dificultades y, al enfrentarlas, darles fin".

Eso sí me gusta. Si uno se alza en armas, le pone fin a eso. Pero si uno se queda sentado esperando a que quien está en el poder decida si le va a poner fin, entonces se va a quedar esperando por un largo rato.

Y en mi opinión la joven generación de blancos, negros, morenos y demás . . . ustedes están viviendo en una época de extremismo, una época de revolución, una época en la que tiene que haber cambios. La gente que está en el poder ha abusado de él, y ahora tiene que haber un cambio y hay que construir un mundo mejor, y la única forma en que se va a construir es con métodos extremos. Por mi parte, me voy a unir a quien sea; no me importa del color que seas, siempre que quieras cambiar las condiciones miserables que existen en esta Tierra.

Gracias. [Aplausos]


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