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octubre de 2002 Vol. 26 No. 09

Venezuela

Pescadores reclaman derechos
Exigen aplicación de leyes que deben favorecer a pequeños productores

Por Argiris Malapanis

CUMANÁ, Venezuela--La costa del estado de Sucre, en el noroeste del país, está salpicada de pintorescas bahías y anchas playas que atraen el turismo. Viajando por la carretera costeña, uno podría darse la impresión falsa de un panorama de prosperidad generalizada. Sin embargo, entre los pueblos y las ciudades costeras, los pescadores y otros productores explotados luchan por la supervivencia y por sus derechos.

Aquí en la capital de Sucre, 650 kilómetros al oeste de Caracas, la pesca es la principal industria. Grandes compañías --la mayoría propiedad de monopolios europeos y de otros capitalistas-- dominan la pesca en alta mar y, hasta recientemente, la mayor parte de la pesca costera. Por otro lado, miles de pescadores independientes viven en chozas de techo de lata u otras humildes viviendas junto al mar y se esfuerzan por reparar sus lanchas y otros equipos, así como vender su pesca por encima de los costos.

Tomás Blanca, dirigente local del Comando Nacional Bolivariano de Pescadores Artesanales, invitó a los reporteros de Perspectiva Mundial, tras haberlos conocido en Caracas, para que visitaran la zona para conocer las luchas de los pescadores.

Esta es la mayor organización de los pequeños pescadores en Venezuela, dijo Blanca. En los últimos dos años prácticamente ha reemplazado a la vieja unión de pescadores en la dirección de casi 40 mil pequeños pescadores en todo el país. Este último grupo está controlado por el partido socialdemócrata Acción Democrática, que durante décadas se turnó en el gobierno nacional con el partido democristiano COPEI, hasta que Hugo Chávez fue elegido presidente en 1998.

Blanca y una decena de otros dirigentes de su organización estuvieron en Caracas para una reunión celebrada el 16 de julio en la sede del llamado "comando político de la revolución". Allí se coordina nacionalmente los Círculos Bolivarianos, agrupaciones en las comunidades, los centros de trabajo y escuelas que organizan tareas sociales y políticas, así como guardias de defensa.

Los pescadores habían ido a expresar su reclamo de que se hiciera valer una nueva ley sobre la pesca. La Ley de Pesca y Acuicultura, promulgada por el gobierno de Chávez en noviembre, otorga a los pescadores independientes derechos exclusivos de pesca en las aguas hasta seis millas náuticas de la costa, y otorga derechos exclusivos a los pequeños pescadores para la pesca de sardinas y algunos otros mariscos, así como toda la pesca en ríos y lagos del interior. La medida establece pautas para que estos productores explotados puedan obtener ayuda financiera y proteger su sustento. También decreta mayores impuestos a las compañías capitalistas pesqueras y normas que podrían mejorar las condiciones de los trabajadores en los barcos pesqueros industriales.

Junto con la Ley de Tierra y Desarrollo Agrario, la nueva ley de pesca ha sido una de las medidas más controvertidas del régimen de Chávez. Desde el fallido golpe militar contra Chávez en abril, Acción Democrática, COPEI y otros partidos opositores en la Asamblea Nacional han encabezado una campaña para "reformar" estas medidas. Los representantes de los intereses capitalistas pesqueros se han quejado alegando que la ley es "discriminatoria" contra ellos. Se oponen especialmente a la creación de zonas con derechos exclusivos de pesca para los pescadores independientes.

Altos niveles de desempleo

Luis Díaz Villaroel, coordinador nacional del Comando Bolivariano de Pescadores Artesanales, dijo en una entrevista en Caracas que los pequeños pescadores están plagados por tasas de desempleo de hasta 50 por ciento. "No se puede hacer nada para resolver esto definitivamente", dijo "mientras reine el capitalismo ". Cerca del 80 por ciento de estos pescadores son analfabetos, agregó Villaroel. Su organización exige que los estudiantes sean movilizados para ir a los pueblos y barrios de las ciudades costeras para alfabetizar a la población. Dicho proyecto podría también propiciar una cultura entre los jóvenes de asistir a la escuela para eliminar el analfabetismo. Hasta ahora el gobierno no ha concedido este reclamo, dijo.

Estas condiciones, y la lucha para cambiarlas, se pudieron apreciar concretamente durante una visita a Cumaná el 20 de julio. Más de 1 500 pescadores y sus familias viven en la comunidad costera de San Carlos, en el extremo oriente de esta ciudad.

La mayoría de las casas tienen techo de lata y están construidas a unos pocos pasos del mar, con muchas de las lanchas pesqueras sobre la arena. En el último año la mayoría de estos pescadores no han podido trabajar porque no pueden obtener préstamos para reparar los motores de las lanchas.

"También nos exprime el intermediario", dijo Yorbanis Bermúdez, de 22 años, miembro de una familia pescadora que vive en una casa con techo de lata de tres cuartos. "Vendemos la caja de 10 kilos de salmonete por 2 mil bolívares a esta gente en el mercado. La misma caja la venden por 20 mil bolívares al por menor" (US$1=1300 bolívares). Esto lo verificamos con un viaje al mercado de pescado. "Nosotros hacemos todo el trabajo y el intermediario es el que saca la ganancia", dijo.

Anteriormente, las grandes compañías pesqueras o los intermediarios prestaban motores a los pescadores a cambio de recibir casi toda la pesca hasta que se saldara la cuenta. "Cuesta 800 mil bolívares reparar un motor", dijo Tomás Blanca. "Éramos esclavos de esta gente, que prácticamente se robaban el pescado por casi un año o más, con ayuda de la Guardia Costera cuando la necesitaban. Cuando terminábamos de pagar los motores, ya estaban rotos o necesitaban mucho mantenimiento y piezas, y no existen fondos para las reparaciones". La lancha principal de Blanca ha estado parada en el último año por tener un motor roto.

De acuerdo a la ley, las grandes compañías pesqueras --casi 30 de ellas en la zona de Cumaná, mayormente portuguesas, españolas e italianas-- también pueden pescar hasta tres millas náuticas de la costa. A veces se acercan hasta a una milla de la costa sobornando a la Guardia Costera, dijo Blanca. Con sus equipos de alta tecnología a veces recogen todo el pescado y no dejan casi nada para los pequeños pescadores.

Casi todos los pescadores son chavistas

"Por eso casi todos los pescadores son chavistas", dijo Rommel Bermúdez. Rommel es el hermano mayor de Yorbanis y se gana el sustento pescando a tiempo parcial y trabajando en la construcción.

Los guardacostas ya no se hacen la vista gorda como hacían antes frente a sus incursiones nocturnas, agregó Rommel Bermúdez, "así que ahora hay bastante pescado para nosotros".

Sin embargo, no se ha hecho nada para aliviar la crisis de los precios y la falta de créditos a tasas de interés tolerables, dijo Blanca. Bajo la nueva ley, el gobierno debe destinar 800 mil millones de bolívares (casi 40 millones de dólares) este año para permitir que los pequeños agricultores formen cooperativas. Las cooperativas ayudarían con el financiamiento de motores, unidades de refrigeración y otros equipos para que pudieran vender la pesca ellos mismos en vez de venderla a través de intermediarios.

"Estamos luchando para que se haga una cooperativa en esta comunidad", dijo Blanca. No estaba seguro si esto se haría realidad.

Los pescadores dijeron que también apoyan la nueva ley de pesca porque obligaría a las grandes compañías pesqueras a pagar el salario mínimo de 175 mil bolívares (casi 150 dólares) al mes y proveer seguro médico y otros beneficios a los trabajadores en los barcos industriales.

"Tengo un cuñado que trabajaba para una de esas compañías y ganaba 50 mil bolívares al mes", dijo Marco Mutonari, otro pescador en el barrio San Carlos. "Ahora con la nueva ley gana el triple. Y tiene seguro médico."

Muchos trabajadores combativos en estos barcos todavía están siendo despedidos indiscriminadamente cuando protestan, dijeron estos pescadores. No puede haber mucho progreso universal hasta que puedan fundar un sindicato, el cual los patrones han podido prevenir exitosamente hasta ahora.

Blanca dijo que se puede anticipar enfrentamientos sangrientos más adelante, a medida que muchas de las promesas contenidas en las nuevas leyes y decretos de gobierno sigan siendo letra muerta y los intentos de aplicarla sean resistidos violentamente por los "escuálidos", según le dicen a la oposición burguesa.

"Con Chávez o sin Chávez, el proceso que empezamos en 1998 debe continuar", dijo Villaroel.

Los hermanos Bermúdez dijeron que el analfabetismo presenta un gran reto para la organización de los pescadores y su vida cotidiana. Su padre, Francisco Roque, es uno de los que nunca aprendieron a leer y escribir. No es solamente un problema que limita el nivel cultural, señalaron estos pescadores, sino que tiene un impacto práctico. "Nunca dejamos que Francisco vaya al mercado a vender lo que pescamos", dijo Rommel Bermúdez. "Los tiburones del mercado saben que es analfabeto y le van a robar más cuando le hagan la cuenta".

Pero el problema también afecta a los jóvenes. Si bien los cuatro hermanos Bermúdez habían ido a la escuela, muchos de los otros niños en las comunidades pesqueras se ven forzados a faltar a las clases. Estos niños se crían trabajando en el mar. Se necesita su energía para remar las lanchas, especialmente sin motores que funcionen, así que no hay tiempo para la escuela.

Delia Bermúdez, madre de Rommel y Yorbanis, dijo que varios médicos y profesores de educación física cubanos que han vivido en la zona le dijeron que Cuba había eliminado el analfabetismo rápidamente después de la revolución de 1959.

"No sé exactamente cómo lo hicieron, pero es lo que necesitamos aquí", dijo.

Los voluntarios cubanos están en el país como parte de un programa de asistencia del gobierno cubano a Venezuela y muchos otros países semicoloniales. Muchos pescadores y otros trabajadores rurales hablaron muy bien de los voluntarios cubanos.

Tomás Blanca y muchos otros dirigentes de su organización dijeron que han llegado a la conclusión que su lucha no puede lograrse sin una revolución social.

Ana Bejarano, una economista que trabaja en la dirección nacional del grupo de Blanca en Caracas, estuvo recientemente en Cuba, invitada por la Federación Estudiantil Universitario. "Estoy convencida", dijo, reflejando las declaraciones de otros dirigentes de la lucha de los pescadores, "de que lo que necesitamos aquí es una revolución como la de Cuba".


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