
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR septiembre de 2002 Vol. 26 No. 08
Venezuela
Campesinos luchan por tierra
Exigen entrega de títulos ante resistencia de los grandes terratenientes
Por Olympia Newton
y Argiris Malapanis
SAN CARLOS, Venezuela--La lucha de los campesinos venezolanos por la tierra y los medios para cultivarla fue el principal tema de discusión en una conferencia de 300 personas celebrada aquí el 21 de julio.
Los muchos campesinos que participaron, junto con profesionales agrícolas, eran miembros de cooperativas que esperaban recibir los títulos a sus terrenos que el gobierno les había prometido. En el último año un buen número de campesinos han ocupados tierras ociosas para hacerlas productivas. En la conferencia y en entrevistas hablaron sobre sus luchas y los crecientes enfrentamientos de clases en el campo.
El encuentro, celebrado en el Instituto Nacional de Cooperación Educativa, se convocó para debatir la aplicación de la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario. Promulgado en noviembre, es una de las medidas más controvertidas del gobierno de Hugo Chávez.
Entre sus disposiciones, la ley permite que el gobierno confisque fincas privadas ociosas de más de 5 mil hectáreas y distribuya la tierra a campesinos. También estipula procedimientos para que los campesinos y pueblos indígenas reclamen tierra que les fue robada.
La ley crea un nuevo departamento, el Instituto Nacional de Tierra (INT), que es responsable de la redistribución de tierra.
Si bien los campesinos han intentado usar la ley en su lucha por la tierra, las fuerzas latifundistas y burguesas la condenan y exigen su "reforma". Víctor Cedeño, dirigente del partido democristiano COPEI, el cual se turnó en el poder con el partido socialdemócrata Acción Democrática hasta que Chávez asumió la presidencia en 1998, se quejó en julio que la ley contiene "disposiciones inconstitucionales para intervenir propiedades privadas de forma arbitraria".
Tras el golpe de estado en abril, que fue apoyado por Washington y derrotado por movilizaciones de trabajadores, los funcionarios del gobierno han dado señales de retroceder en la aplicación de la ley. A fines del año pasado, Chávez les pidió a los campesinos que pusieran fin a sus tomas de tierras.
Entretanto, los gobernadores, alcaldes y otros funcionarios que integran la oposición proimperialista --entre ellos el gobernador del estado noreste de Cojedes-- han usado policías y grupos de matones privados para frenar los intentos de los campesinos de poner en práctica la ley. El 12 de julio Eduardo Lapi, gobernador del estado de Yaracuy, le ordenó a la policía que abriera fuego contra decenas de familias campesinas que habían tratado de ingresar a los terrenos que el INT les había otorgado. Muchos campesinos fueron heridos.
Encuentro aborda reforma agraria
La principal oradora en el encuentro fue Adina Mercedes-Bastidas, profesora de economía agropecuaria. Bastidas fue vicepresidente bajo Chávez hasta que fue despedida como parte de unos cambios en el gabinete tras el fallido golpe. Al denunciar los intentos de diluir la ley, Bastidas dijo que hace falta ponerla plenamente en práctica para alcanzar una "economía mixta" en Venezuela, es decir, mantener el sistema del mercado capitalista con más intervención estatal para lograr la "justicia social". Ella animó a los campesinos a continuar su lucha por la aplicación de la ley.
En la discusión, William Bitelio Delgado, uno de los organizadores de la reunión, informó que se disputa la propiedad de más de la mitad de los 2 millones de hectáreas de tierra cultivable en Cojedes. Unas 15 familias capitalistas afirman ser los dueños, frente a la demanda de que se nacionalice la tierra y se la reparta entre campesinos sin tierra. Hasta la fecha el INT ha declarado la nacionalización de apenas 160 mil hectáreas.
'Sólo teníamos palas y machetes'
Muchos de los conferencistas estaban en medio de diversas luchas por el derecho a la tierra. "Los matones de la Compañía Inglesa empezaron a disparar contra nosotros", dijo Angel Sarmiento, en una entrevista después de la reunión. Sarmiento, un campesino sin tierra que subsiste trabajando en los campos por contrato o haciendo trabajo de construcción, había participado a principios del 2001 en una toma de tierra de 400 familias en La Palomita, cerca de aquí.
"Tomamos la tierra pacíficamente", dijo. "Sólo teníamos palas y machetes para defendernos. Mataron a unos cuantos campesinos y dejaron a muchos heridos".
Sarmiento explicó que ese terreno representaba la mitad de esa propiedad de casi 5 mil hectáreas, que la compañía usaba como pastoreo para 40 mil cabezas de ganado. La Compañía Inglesa, cuyos dueños son británicos, es uno de los mayores terratenientes en Venezuela.
Los campesinos exigieron protección, y el gobierno nacional respondió cuando los asesinatos estaban por convertirse en un escándalo nacional, dijo. Enviaron a tropas de la Guardia Nacional que se quedaron en la zona por unas semanas hasta que las cosas se calmaron. Los campesinos retiraron el ganado de la tierra que ocupaban, formaron cooperativas y comenzaron a cultivar la tierra.
"Pero ninguno de ellos ha ido a juicio", dijo, refiriéndose a los policías que tomaron parte en la balacera.
Hay fuertes disputas sobre los títulos de tierra en esta zona que se basan en la ley agrícola del 2001. Los Yauques, una familia indígena, han entregado documentos que indican que tienen derecho legal a unas 62 mil hectáreas --incluida la finca de la Compañía Inglesa-- que se concedieron a su tribu en el siglo 19. Grandes terratenientes se apropiaron de la tierra a la fuerza durante el último medio siglo, dicen los Yauques. Sumándose a las organizaciones campesinas, los Yauques han presentado documentos para entregar la tierra al estado a fin de distribuirla entre campesinos sin tierra.
José Melisio Salmiento, quien ha sido agricultor por cuatro décadas, fue uno de los varios campesinos en la reunión aquí que habían recibido promesas de tierra de los funcionarios del INT. "Tengo 20 hectáreas de tierra que produce nada", dijo. "Estoy luchando por la tierra en la zona del Charcote. Esa tierra pertenece a los 'ingleses'".
"Hace tres años intentamos tomarlo todo, pero nos echaron a disparos", dijo. "La Guardia Nacional interviene para defendernos. [Los Yaucos] nos dieron estas tierras. Tenemos los certificados, pero los matones nos los quitaron y pusieron cercos.
"Hemos estado esperando seis años por estas tierras, pero los dueños no quieren entregarlas", dijo Salmiento. "Ahora que tenemos el apoyo del gobierno y la nueva ley nos favorece, esperamos recibir los títulos".
Al final de la conferencia del 21 de julio, la mayoría de los campesinos hicieron cola para obtener crédito barato, supuestamente garantizado bajo la nueva ley.
"Pero no podemos hacer nada, hasta que recibamos el título", dijo Máximo Flores, quien encabeza un grupo de cinco familias que han formado una cooperativa llamada Los Inocentes.
Después de la conferencia, Sarmiento invitó a los corresponsales de Perspectiva Mundial a viajar a La Palomita. En el camino, se aseguró de que nos detuviéramos a tomar fotos de los miles de hectáreas de tierra fértil que está ociosa, y señaló que pertenece a un capitalista venezolano.
Muchos campesinos aquí ven esta tierra, dijo Lijia Flores, otra conferencista, "y se preguntan por qué está ociosa mientras él gana sus millones y a nosotros nos cuesta tanto sobrevivir".
Títulos a la tierra son esenciales
En La Palomita, era evidente que la situación no era fácil ni siquiera para los campesinos que han ocupado terrenos y los han empezado a cultivar. "Hemos estado aquí por un año y medio", dijo Pedro Roja, quien había participado en la toma de las tierras de la Compañía Inglesa. "Usamos las manos, y unos bueyes. No tenemos ni tractores ni otros equipos. Sin el título a la tierra, no hay crédito de los bancos y tampoco podemos obtener seguro en caso de un desastre. Cuando las lluvias destruyeron mis melones y mi yuca hace unos meses, no pude pedirle indemnización al gobierno".
En una entrevista pocos días antes de la reunión en San Carlos, Braulio Alvarez, secretario general de la Coordinadora Agraria Nacional "Ezquiel Zamora", una de las principales organizaciones campesinas, puso estas luchas en el contexto nacional.
Los corresponsales de Perspectiva Mundial hablaron con Alvarez, quien ha sido nombrado a la junta nacional del INT en Caracas. Explicó que unos mil grandes terratenientes controlan el 85 por ciento de la tierra cultivada, un total de 30 millones de hectáreas. Unas 350 mil familias campesinas que poseen entre una y 20 hectáreas producen un 70 por ciento de los vegetales y otros cultivos importantes, dijo.
El gobierno ya ha proclamado la nacionalización de otros 30 millones de hectáreas de tierras ociosas cultivables y ha prometido distribuirlas entre los campesinos, dijo Alvarez, agregando que "hay más de 2 500 grupos campesinos que exigen tierra hoy".
"La tierra y su uso no son más que una mercancía", dijo, "y no una actividad social para producir suficientes alimentos para la nación". Casi el 85 por ciento de los alimentos se importan de Canadá, Estados Unidos y otros países.
La postura del gobierno de Chávez tras el fallido golpe ha planteado interrogantes sobre su rumbo, aún entre partidarios de Chávez como Alvarez. El dirigente campesino y funcionario del INT dijo que no sabe si Chávez gobernará a favor de los intereses de la mayoría --los campesinos, pescadores y otros trabajadores-- o si seguirá tratando de aplacar a la oposición burguesa.
Otros se concentran en cómo impulsar las batallas actuales. Como dijo José Luis Jiménez, uno de los campesinos que participa en la toma de tierra en La Palomita, "Mostramos que se podía hacer frente a la violencia de los terratenientes y la policía." Agregó que en algún momento tendrán que ayudar a otros pobladores de la zona a hacer lo mismo si no llegan los títulos y los créditos prometidos.
Si bien el gobierno aún goza de mucho apoyo en el campo, algunos militantes buscan cómo trazar un rumbo que no dependa de Chávez ni de otras figuras de la política burguesa.
"Le dicen revolución bolivariana, pero no es una revolución", dijo Miguel González, un campesino que participó en la conferencia del 21 de julio en San Carlos. "Necesitamos hacer una revolución. La crisis que sufrimos es parte de una crisis internacional. No hay grandes diferencias entre Chávez y sus predecesores en el gobierno, salvo que Chávez tiene un discurso más radical.
"Nuestro principal desafío es la organización", dijo González. "Todavía no existe una fuerza que defienda los intereses de los trabajadores y campesinos".
Carlos Cornejo contribuyó a este artículo.
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