Perspectiva Mundial
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El Militant, un semanario socialista en inglés

en este numero

PORTADA

Editorial: No a las amenazas de EE.UU. contra Iraq

Detienen a ciudadanos de EE.UU. sin cargos

Obreros de la carne luchan por dignidad

Cuba: Defenderemos nuestra revolución

Paraguay: denuncian secuestros políticos

Introducción a "Su Trotsky y el nuestro"

ESTADOS UNIDOS

Carpinteros en Florida apoyan lucha por derechos de inmigrantes

Raíces de la crisis de la iglesia católica

Defienden a inmigrante etíope en Pittsburgh abusado por policía bajo cargo de 'terorismo'

Choferes de NY en huelga por plan médico

Huelguistas en la Hershey Foods frenan alza de pagos por seguro mÚdico

ASIA DEL SUR

Editorial: Detrás del conflicto India-Pakistán

HAITI

Realizan foro de jóvenes socialistas

PUERTO RICO

Por qué la independencia es necesaria

PERU

Perú: se movilizan miles de trabajadores, frenan venta de empresas eléctricas

CANADA

Mitin en Montreal celebra edición en francés de 'La historia del trotskismo americano'

EDITORIAL PATHFINDER

Prefacio a 'Historia del trotskismo americano' en español

Tercer capítulo de 'La rebelión de los camioneros'

Libro de Cannon 'abrirá nuevos horizontes'

EDITORIAL

Liberen a 5 revolucionarios cubanos presos en EE.UU.


UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
julio-agosto de 2002 Vol. 26 No. 07

Editorial

Detrás del conflicto en Asia del Sur
Imperialismo EE.UU. usa a Pakistán como punta de lanza

Ante los intercambios de artillería a través de la Línea de Control entre India y Pakistán en el estado de Jammu y Cachemira, y las movilizaciones militares del gobierno paquistaní en Islamabad, la posibilidad de un conflicto más amplio que podría incluir el uso de armas nucleares ha sido un tema diario de reportajes y declaraciones de altos funcionarios norteamericanos.

Los medios de prensa capitalista presentan los sucesos como un conflicto insoluble entre enemigos permanentes, o como un milenario problema hindú-musulmán inherente al subcontinente indio. Los funcionarios de los gobiernos imperialistas en Washington y Londres se autorepresentan hipócritamente como "pacificadores", instando a ambos lados a desescalar las amenazas de guerra.

El dictador militar de Pakistán, el general Pervez Musharraf, escaló el conflicto a un punto crítico en junio al trasladar tropas de la frontera con Afganistán a la frontera con India, retirar a miles soldados suyos de Sierra Leone que participaban en una intervención imperialista en ese país africano, y seguir apoyando a grupos que supuestamente buscan separar a Cachemira de India. Estos grupos han lanzado ataques armados contra India. Las fuerzas armadas paquistaníes realizaron varias pruebas de misiles de largo alcance que supuestamente son capaces de llevar ojivas nucleares a cualquier ciudad de India.

El gobierno indio en Nueva Delhi exige que Islamabad cese todos los ataques lanzados desde su territorio contra India. Funcionarios indios han señalado que el régimen paquistaní usa el problema de Cachemira simplemente como pretexto para continuar sus amenazas y provocaciones contra India.

Dado la importancia de estos sucesos, es vital que el pueblo trabajador en todo el mundo despeje la imagen falsa que promueven los imperialistas acerca del conflicto. Washington y Londres pretenden encubrir su propia responsabilidad por el peligro de guerra y las consecuencias catastróficas para los trabajadores y agricultores que podrían tener los sucesos en esta región.

Origen del conflicto

El conflicto entre India y Pakistán tiene su origen en los acontecimientos de 1947, cuando los imperialistas británicos, forzados a abandonar su dominio colonial directo, crearon a Pakistán como punta de lanza contra la revolución anticolonial india. Impusieron una frontera artificial para atizar divisiones entre musulmanes e hindúes. Esta estrategia de "divide y vencerás" iba dirigida a contrarrestar el poderoso movimiento contra el dominio colonial, marcado por movilizaciones de la clase obrera industrial en India que iban en ascenso.

Esta lucha comenzó a plantear una resolución revolucionaria de las relaciones sociales, el atraso y las divisiones promovidas por las potencias imperialistas. Millones de trabajadores y campesinos se movilizaron contra el dominio colonial, y su lucha mostró el camino a seguir en la batalla para resolver las tareas inconclusas de la unificación nacional.

Durante medio siglo Washington ha usado a Pakistán en sus alianzas militares y ha dotado al régimen allí de armas y entrenamiento militar. Hoy día Pakistán sigue siendo un baluarte para el imperialismo contra las luchas del pueblo trabajador, luchas que tenían la posibilidad de renovar la trayectoria histórica iniciada en la batalla por la independencia nacional contra el imperio británico.

Washington estrecha lazos con Pakistán

Washington, al tiempo que lanza sus hipócritas proclamas sobre "la paz", está estrechando sus lazos con el régimen militar de Musharraf. Cuando los imperialistas norteamericanos le ordenaron que pusiera sus bases aéreas a la disposición de las fuerzas estadounidenses y colaborara con la brutal guerra imperialista contra Afganistán, el general cumplió con su deber. Por otra parte, el gobierno norteamericano está ampliando sus lazos militares y económicos con Nueva Delhi, esperando extender su dominación de la región y desarrollar un contrapeso a China, donde los trabajadores y campesinos de ese país hicieron una profunda revolución que acabó con el dominio imperialista tras la Segunda Guerra Mundial.

Ante las tensiones militares entre India y Pakistán, urge exigir la retirada de todas las fuerzas norteamericanas y demás fuerzas extranjeras que ocupan a Afganistán y los países de la región.

El imperialismo norteamericano es el enemigo número uno del pueblo trabajador, tanto en esta región como en el resto del mundo. La lucha por unificar a los trabajadores y agricultores para combatir la creciente presencia militar imperialista es el único camino hacia el fin de la dominación extranjera y hacia la unificación nacional en el subcontinente indio.


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