
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR junio de 2002 Vol. 26 No. 06
Estados Unidos
Empacadores ganan sindicato
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| Don Reed-Perspectiva Mundial |
Los carpinteros compartieron su flota con los nuevos miembros del Local 271 del sindicato UFCW en el desfile del Cinco de Mayo en Omaha.
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Por Lizbeth Robino
OMAHA, Nebraska--Por un margen decisivo, los obreros de la producción en la planta Northern States Beef de la empresa ConAgra votaron a favor de ser representados por el Local 271 del sindicato de la industria alimenticia UFCW. El voto del 3 de mayo --252 a favor y 126 en contra-- fue la primera victoria sindical de obreros de la producción en una de las grandes plantas empacadoras de carne en esta región. Reforzará la campaña para sindicalizar a más de 4 mil empacadores de carne en Omaha.
"¡Matanza! ¡Deshuese! ¡Luchamos y ganamos!" exclamaban con júbilo los obreros de la planta a miles de espectadores a lo largo del desfile por el Cinco de Mayo en el Sur de Omaha. Como reconocimiento de la victoria, el sindicato de carpinteros compartió con los empacadores de carne el remolque que usaron en el desfile.
Los sindicalistas sostenían pancartas en español que decían, "Ganamos unión en ConAgra!" y "Unidos vencimos". El público respondió con signos de aprobación, aplausos y gritos de "¡Sí se puede!"
"Ante todo marchamos para mostrar que si luchamos podemos vencer. La gente respondió muy positivamente a nuestra lucha", dijo Rubén Sandovar, un obrero de la matanza que lleva 24 años en la planta.
Estas elecciones significaron un repunte después de los resultados de las elecciones de noviembre del 2000, cuando el sindicato perdió por un voto de 238 contra 150. Derrotados pero no aplastados, los veteranos de esa campaña se reagruparon. Crearon un nuevo comité de trabajadores que con mucha confianza condujo a los demás trabajadores en la recia campaña. "Esta vez no tuvimos miedo", dijo Juan Valadez, miembro del comité. "Hemos aprendido mucho con esta lucha".
"Los trabajadores que estaban al frente de esta lucha siempre supieron que podíamos ganar. Me alegra mucho que hayamos logrado esta victoria, que en un momento dado pensábamos que sería imposible", dijo Eleuterio Valadez, un veterano de 25 años de experiencia en la planta. El participó en una huelga en 1980 por un sindicato que terminó en derrota.
Una de las principales herramientas que usaron los trabajadores en la campaña de sindicalización fue su boletín informativo La Neta. Los trabajadores en la planta lo han asumido como un boletín que dice la verdad respondiendo a los ataques patronales y manteniendo al tanto a los trabajadores sobre el desarrollo de su lucha. Los miembros y partidarios del comité de trabajadores han organizado la distribución de cada número de La Neta.
La Neta, publicada desde un principio en español e inglés, incluyó un mensaje de "Unión Sí" en árabe en una edición reciente. Fue un paso importante por parte del comité de trabajadores para atraer a la lucha a trabajadores que han inmigrado de Sudán. Uno de estos trabajadores ayudó con la traducción.
La confianza de los trabajadores creció al acercarse el día de las elecciones. Una señal de mano de "Sí se puede" se propagó por la planta; los trabajadores levantaban la mano mostrando tres dedos como símbolo del 3 de mayo. De vez en cuando irrumpían ruidosos golpes de ganchos y cuchillos y gritos de "Sí se puede!" como expresiones de su unidad. Un día uno de los patrones "llegó a donde trabajamos nosotros, en el cuarto de tripas", dijo un obrero de la matanza. "Todos gritamos '¡Sí se puede!' y '¡Fuera!' En 10 segundos se marchó con la cara enrojecida".
El padre Damian Zuerlein, pastor de la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, envió un aviso por correo a los feligreses y a los empacadores de carne, invitándolos a una misa de solidaridad seguida de un almuerzo.
Unas 400 personas colmaron la iglesia, incluidos casi 100 empacadores de carne de diversas plantas. Tiberio Chávez y Olga Espinoza, dos de los dirigentes de la campaña de sindicalización, hablaron ante los presentes, actualizando a sus partidarios sobre la lucha y pidiendo que continuaran con la solidaridad.
La compañía hizo su propia campaña para tratar de intimidar a los trabajadores y socavar el creciente apoyo al sindicato. Además de un alza salarial de 30 centavos, sirvieron una cena de pollo para "felicitar a los trabajadores por la tremenda producción". Un trabajador, al comprender la táctica engañosa de la patronal, gritó, "¡Pollo sí! ¡Unión sí!" La Neta ayudó a contrarrestar esta táctica de la compañía.
La patronal produjo una ola de materiales antisindicales, llenos de mentiras y tergiversaciones, poniéndolos en las vitrinas cerradas con candado. "Tenían que estar protegidos por el vidrio", dijo Lisa Rottach, una obrera en la matanza. "Los trabajadores no tardaban en quitar las hojas que la compañía colocaba al descubierto".
No se dejan intimidar por patronal
La patronal empezó a organizar reuniones obligatorias de unos 30 trabajadores durante las tempranas horas de la mañana y después del trabajo. Muchos trabajadores estaban fastidiados por tener que aguantar la letanía de desinformación durante horas que no fueran de producción, y sin ninguna oportunidad de expresarse. Durante la segunda serie de reuniones, los trabajadores corearon consignas de "¡Sí se puede!" al final de la reunión, asombrando a los patrones. Las reuniones siguientes fracasaron, ya que la mayoría de los trabajadores no asistieron.
En un último intento desesperado de convencer a los trabajadores de que "confíen su futuro en la compañía", el 1 de mayo los patrones pararon la producción por media hora en los departamentos del deshuese y la matanza. Al final de la reunión los trabajadores del deshuese lanzaron consignas pro-sindicales. En la matanza, dirigentes del comité se enteraron de antemano de la reunión y organizaron una respuesta durante el almuerzo. Cuando paró la línea de producción, los trabajadores fueron conducidos a la matanza, donde las reses todavía colgaban en la línea. Dos funcionarios de la compañía pidieron calma para poder comenzar el evento, ya que no se podían escuchar con el ruidoso y entusiasta coro de consignas.
La reunión antisindical se transformó rápidamente. Los patrones repitieron la súplica de confiar en ellos, alegando que el sindicato no podría mejorar sus condiciones y advirtiendo que no hay límites a las cuotas sindicales. Cuando afirmaron que los trabajadores ya tenían voz en Conagra, un obrero negro exigió el micrófono. Terminada la súplica, los patrones les agradecieron y dijeron que era hora de regresar a trabajar.
Olga Espinoza levantó la mano, y junto con otros miembros del comité de trabajadores, avanzó hacia la plataforma. Al resultar evidente que los patrones no le iban a dar el micrófono, los trabajadores comenzaron a corear, "¡Que hable!" A regañadientes el patrón le dio el micrófono. Otra obrera tradujo sus palabras al inglés.
"Cuando pasé al frente para hablar, quería mostrarles a los demás que no había por qué tener miedo, que todos tenemos que perder el miedo", dijo Espinoza. Delante de todos, ella exigió saber por qué la compañía no había mejorado las condiciones de seguridad en una zona peligrosa donde se había caído Tiberio Chávez, un mecánico. La compañía contestó que podría responder a su pregunta en la oficina. Apagaron los parlantes y les dijeron a todos que volvieran a sus puestos.
El 2 de mayo, trabajadores, funcionarios sindicales y estudiantes de la Universidad de Creighton, así como miembros del grupo Omaha Together One Community, concurrieron a un mitin a la entrada de la planta, recibiendo con exclamaciones de apoyo a los trabajadores que salían de la planta.
El día de las elecciones, unos 50 partidarios llegaron a las 4:30 de la madrugada para realizar un mitin a la entrada. Una veintena de trabajadores distribuyeron La Neta en el estacionamiento con el mensaje de votar a favor del sindicato.
Una decena de trabajadores se quedaron después del trabajo para presenciar el conteo de votos. Cuando los "sí" empezaron a ganar, los trabajadores se abstuvieron de celebrar la victoria hasta que los funcionarios del gobierno completaron su conteo oficial.
"Yo creía que me iba a desmayar de la alegría", dijo Juan Valadez. "Esta lucha recién comienza", agregó Olga Espinoza. "Luchamos para ganar esta victoria, pero ahora tenemos que seguir luchando para lograr un contrato". Los trabajadores programaron una asamblea para proyectar las próximas medidas para lograr un contrato.
La lucha continúa
"Ahora estamos llevando la noticia de nuestra victoria electoral a otras plantas para que todos seamos más fuertes y podamos ganar un contrato. Es importante que todos estemos unidos", dijo un miembro del comité de trabajadores.
El 10 de mayo, nueve obreros de la matanza de ConAgra se congregaron a la entrada de la cercana planta de Nebraska Beef. Otros cinco hicieron lo mismo por la tarde. Recibieron a los obreros de Nebraska Beef, donde se da una lucha de sindicalización, con carteles que decían, "Ganamos la unión en ConAgra". Repartieron "mensajes de solidaridad y apoyo" anunciando su victoria y animando a los obreros de Nebraska Beef a seguir adelante con su lucha. Recibieron una respuesta muy positiva.
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