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El Militant, un semanario socialista en inglés

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Elecciones presidenciales ahondan crisis de partidos capitalistas

ALEMANIA

Obreros metalúrgicos en Alemania resisten ofensiva patronal.

VENEZUELA

Gobierno promete 'cambios'

EDITORIAL PATHFINDER

Segundo capítulo de 'La rebelión de los camioneros'


UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
junio de 2002 Vol. 26 No. 06

Venezuela

Gobierno promete 'cambios'
Chávez ofrece conciliación tras derrota popular de golpe proimperialista

Por Róger Calero

Tras haber sido restituido al poder por una masiva movilización de trabajadores el 13 de abril, el presidente venezolano Hugo Chávez ha asumido una posición más conciliatoria hacia las fuerzas capitalistas que lo habían removido el 11 de abril con un golpe militar proimperialista apoyado por Washington.

"Mucha gente me ha dicho --y tienen razón-- que no me olvide que soy el presidente de todos los venezolanos, de las clases alta, media, y baja", dijo Chávez en un discurso el 28 de abril. Prometió "hacer cambios" empezando con su equipo económico para revisar la política económica.

El presidente anunció que había removido a Diosdado Cabello como vicepresidente reemplazándolo con el ministro de defensa José Vicente Rangel como paso inicial para satisfacer las exigencias de la clase gobernante en Venezuela de que Chávez cambiara su gabinete y varias leyes adoptadas el año pasado.

Después de la derrota del golpe reaccionario, Chávez nombró a Rangel para que se reuniera con representantes de la oposición, entre ellos dirigentes de la asociación patronal Fedecámaras y funcionarios de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), la principal central obrera.

La cúpula de la CTV reafirmó su apoyo a la demanda de los partidos opositores de realizar un referéndum para "acelerar" la salida de Chávez de la presidencia. Al organizar huelgas generales y denunciar la política del gobierno en los meses antes de la intentona, los altos funcionarios sindicales desempeñaron un papel importante al darle una fachada popular a la campaña patronal contra el gobierno de Chávez.

Miembros dirigentes de la Asamblea Nacional, dominada por partidarios de Chávez, dijeron que presentarían propuestas para cambiar por lo menos 17 de las 49 leyes aprobadas el año pasado que enfurecen a los ricos patrones y terratenientes en el país, así como al gobierno norteamericano.

Una persona identificada por el New York Times como "dirigente industrial" dijo: "Ahora no tenemos más remedio que darle a Chávez el beneficio de la duda. Ahora lo que queda por ver es si está dispuesto a redefinir su revolución. Necesitamos ver acciones, no palabras".

Retrocede en conflicto de PDVSA

Después de recuperar el poder, Chávez retrocedió en el nombramiento de un nuevo presidente y de siete miembros a la mesa directiva de la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PdVSA). Los jefes de PdVSA se opusieron a los nombramientos decretados por Chávez y a una nueva ley cuyo objetivo era aumentar un poco los ingresos estatales por la venta del crudo. Alegaron que estas medidas hacían "peligrar" la independencia de la empresa estatal.

Después de anunciar que sus funcionarios designados habían renunciado, Chávez entregó la presidencia de PdVSA a Alí Rodríguez, secretario general de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y, aunque viejo aliado de Chávez, figura considerada aceptable para la patronal.

Si bien Venezuela nacionalizó las operaciones de la Royal Dutch/Shell y otras compañías petroleras extranjeras en los años 70, la nueva empresa estatal, PdVSA, dejó gran parte de la estructura de estas operaciones en manos de los viejos dueños imperialistas.

Con 40 mil empleados y 50 mil millones de dólares en ventas anuales, las ventas de crudo de la PdVSA representan el 80 por ciento de los ingresos por exportaciones de Venezuela.

Desde que se desató el golpe, los voceros del gobierno estadounidense y la prensa burguesa se han empeñado en tapar las huellas de Washington en torno a la intentona.

Sin embargo, el contralmirante Carlos Molina declaró a la prensa que, a pesar de las negaciones de Washington, él creía actuar con el apoyo del gobierno norteamericano cuando ayudó a dirigir el golpe. Funcionarios del Pentágono reconocieron que se reunieron con generales venezolanos en los meses antes del golpe, entre ellos el general Lucas Romero Rincón, jefe del estado mayor de Venezuela, quien anunció la "renuncia" de Chávez en las primeras horas del golpe. Entre los funcionarios norteamericanos que se reunieron con Romero estuvieron Rogelio Pardo-Maurer, vicesubsecretario de defensa para asuntos del hemisferio occidental, y el general Peter Pace, vicejefe del estado mayor de Estados Unidos.

Asimismo, funcionarios venezolanos han afirmado --contradiciendo al Departamento de Estado norteamericano-- que durante la detención de Chávez, dos oficiales militares estadounidenses estaban presentes en el Fuerte Tiuna junto a oficiales venezolanos de alto rango hasta que quedó evidente que el golpe había fracasado.

El golpe y las contramovilizaciones obreras pusieron de relieve las profundas divisiones de clase en Venezuela, un país con 24 millones de habitantes. A pesar de sus vastos recursos económicos, el 80 por ciento de la población vive por debajo del nivel oficial de pobreza y la mitad de la fuerza laboral está desempleada o subempleada.

"Todos son oligarcas", dijo Ramón Rodríguez, un vendedor ambulante en el barrio caraqueño de Catia, al referirse a los golpistas. "¿Por qué no pudieron nombrar a alguien como nosotros? Los ricos nos subestimaron. Estamos comprometidos con él [Chávez] porque él está comprometido con nosotros".

El País de España informó que durante las movilizaciones de masas contra el golpe, los manifestantes salieron a la calle a gritos de "¡Vuelven los de siempre!" y "¡Vuelven los cogollos!", expresando su odio de clase hacia la minoría capitalista.

La política venezolana está marcada por las profundas divisiones raciales que existen en el país. El poder económico y político está en manos de unos pocos capitalistas, quienes son casi exclusivamente blancos. Cerca del 67 por ciento de la población de Venezuela es mestiza, 10 por ciento son negros y 2 por ciento son indígenas.


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