
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR junio de 2002 Vol. 26 No. 06
Francia
Elecciones presidenciales ahondan crisis de los partidos capitalistas
Por Greg McCartan
Los resultados de las elecciones presidenciales francesas han profundizado la crisis de los partidos burgueses en ese país.
En la primera vuelta se desplomaron los votos de los dos principales partidos del ámbito electoral tradicional en Francia, el Partido Socialista del primer ministro Lionel Jospin y el partido gaullista encabezado por el presidente Jacques Chirac. Millones de personas decidieron no ir a las urnas, o votaron por grupos derechistas o pequeños partidos centristas.
Los socialdemócratas del PS y la conservadora Agrupación para la República (RPR) de Chirac habían colaborado por cinco años en lo que se llama gobierno de "cohabitación". Un creciente número de trabajadores y agricultores responsabilizaron a ambos partidos por la brutal ofensiva antiobrera del gobierno. Durante años el gobierno de la "Izquierda Plural" --los partidos Socialista, Comunista y Verde y la Izquierda Radical-- ha tratado de imponer enormes recortes a los fondos para las pensiones, la salud pública y la educación, al tiempo que los niveles de desempleo y subempleo se mantienen altos. Y los gobernantes se han topado con resistencia a estos ataques. En enero del 2001, por ejemplo, el gobierno retiró un plan de "reforma" del sistema de jubilación después de que 300 mil trabajadores salieron a las calles a protestar.
En la segunda vuelta, Chirac recibió el 82 por ciento de los votos, derrotando al ultraderechista Jean-Marie Le Pen. Chirac recibió el apoyo electoral de los dirigentes de los Partidos Socialista y Comunista, junto con varios grupos de "la izquierda de la izquierda". Estos partidos impulsaron una campaña a favor de "Votar por Chirac para frenar el fascismo", logrando descarrilar las protestas de trabajadores y de jóvenes que se oponen a la política del gobierno.
Después de la segunda vuelta, renunció el primer ministro Lionel Jospin del Partido Socialista, y Chirac nombró un nuevo primer ministro que formó un gobierno que se ha comprometido a "restablecer la ley y el orden, la autoridad de la república", y a "reformar" --léase recortar drásticamente-- el sistema de jubilación.
Masiva abstención
En la primera vuelta de los comicios presidenciales, el ultraderechista Le Pen le ganó a Jospin apenas por un margen de 195 mil votos, logrando el derecho de participar en la segunda vuelta. Le Pen recibió el 16.9 por ciento de los votos, y Jospin un 16.2 por ciento.
Las masivas deserciones de los dos principales partidos le costaron 4.5 millones de votos al RPR, mientras que Jospin perdió 2.5 millones de votos comparado con los últimos comicios presidenciales en 1995. El 28 por ciento de los electores se abstuvieron, un nivel récord para elecciones presidenciales en Francia. Chirac quedó en primer lugar, con menos del 20 por ciento de los votos.
Desde que se anunciaron los resultados electorales, prácticamente todos los sindicatos y las organizaciones asociadas con la Izquierda Plural se enfocaron en movilizar los votos para Chirac en la segunda vuelta. Alegaron que era la única manera de "construir una represa contra el fascismo", describiendo los votos para Le Pen como un peligro fascista. El ministro de finanzas, Laurent Fabius del PS, lo calificó como un "referéndum contra Le Pen".
Robert Hue, dirigente del Partido Comunista Francés (PCF), dijo ante el Comité Central del partido: "Hay una sola cosa que cuenta en Francia: la movilización de cada militante --y quiero decir cada militante-- para que se vote a favor de Jacques Chirac".
Casi dos millones de trabajadores, jóvenes y otros participaron en las manifestaciones del Primero de Mayo a través del país. Los organizadores las convirtieron en acciones contra Le Pen y su Frente Nacional y a favor de votar por Chirac. Así lograron quitar el enfoque en la lucha contra los patrones y sus partidos, los cuales son los responsables de las leyes y los ataques antiinmigrantes, los ataques contra los sindicatos y los intentos de imponer medidas de austeridad.
La semana antes, cientos de miles de personas se manifestaron, culminando con una movilización el 27 de abril "por la igualdad de derechos, contra el racismo y para derrotar a Le Pen" que fue convocada por los sindicatos, los partidos de izquierda y otras organizaciones.
En los debates que estallaron en las fábricas por toda Francia sobre si votar o no por Chirac, una minoría de los trabajadores se mantuvo firmemente en contra de votar por el candidato gaullista debido a las medidas antiobreras que ha llevado a cabo en el gobierno.
Al ahondarse la crisis económica capitalista a través de Europa, el RPR gaullista y el PS han compartido la responsabilidad por la serie de arremetidas contra los trabajadores y agricultores. En respuesta, se produjo un ascenso notable de luchas obreras en Francia en noviembre y diciembre de 1995, con una ola de huelgas de empleados públicos y grandes manifestaciones contra los ataques a las conquistas sociales por parte del gobierno de Alain Juppé. Este ascenso fue precedido por una campaña exitosa de jóvenes contra un salario submínimo en 1994.
En 1996 y 1997, miles de camioneros lanzaron un paro y bloquearon carreteras exigiendo mejores condiciones de trabajo, una semana laboral más corta y un aumento salarial. Un grupo de trabajadores inmigrantes formó la coalición Sans Papiers (Indocumentados) para resistir la política reaccionaria del gobierno contra los inmigrantes y luchar por el derecho a trabajar y permanecer con sus familias en Francia.
En 1998 estallaron campañas entre los tres millones de trabajadores desempleados en Francia. Se organizaron sentadas en oficinas del gobierno para exigir empleos, un nivel decoroso de seguro por desempleo, y beneficios para los jóvenes menores de 25 años. Ese mismo año, cientos de miles de estudiantes salieron a las calles reivindicando la contratación de más maestros, menos estudiantes por aula y mejores condiciones de estudio.
En el 2000 los campesinos --66 mil de los cuales fueron expulsados de sus tierras entre 1993 y 1996-- organizaron cortes de rutas en protesta contra los precios estratosféricos del combustible y las condiciones devastadoras en el campo. El año pasado, 300 mil trabajadores se tomaron las calles defendiendo su derecho de jubilarse a los 60 años, mientras 120 mil se movilizaron para reclamarle al gobierno de Jospin un aumento salarial.
Tanto el PS como los partidos conservadores han hecho campaña para que Francia adopte el euro, la moneda común de la Unión Europea. La clase dominante francesa usó como pretexto los requisitos de la Unión Monetaria Europea (UME) para impulsar más medidas de austeridad. Según el tratado de Maastricht, los gobiernos que ingresan a la UME deben tener déficits que no sean superiores al 3 por ciento, argumento con el cual el gobierno ha tratado de recortas programas sociales así como los subsidios a los agricultores.
En las elecciones regionales de 1998, una cifra récord del 42 por ciento de los electores no votaron. En cinco de las regiones, el RPR y otro partido conservador, la UDF, formaron alianzas electorales con el Frente Nacional de Le Pen para ganar puestos, ante la oposición declarada de la dirección nacional de la RPR y la UDF. El Frente Nacional obtuvo mayores votos en varias regiones que sufren los estragos del desempleo.
El año pasado, muchos trabajadores se abstuvieron o votaron por pequeños grupos centristas que entre algunos trabajadores tienen la imagen de ser más combativos que el PCF y el PS. En los comicios municipales se desplomó el voto a favor del PCF ante el descontento de los trabajadores con la política del gobierno.
Le Pen ha explotado el hecho que tanto el PS como el partido gaullista ha desatado una ofensiva contra el pueblo trabajador en momentos cuando el desempleo sigue a niveles altos. También aprovecha la oposición a las medidas de austeridad realizados en nombre de participar en la zona euro.
Demagogia fascista
Le Pen afirmó que, de salir electo, su gobierno abandonaría la Unión Europea y el euro como primer acto, restituiría el franco como la moneda francesa, y reimpondría barreras arancelarias proteccionistas. Enmendaría la constitución para adoptar una política de "preferencia nacional" --preferencia para los ciudadanos franceses en la distribución de empleos, viviendas y beneficios sociales-- y medidas que legalizarían más discriminación contra los inmigrantes.
Aprovechando las medidas de los propios partidos tradicionales para restringir severamente la inmigración legal así como la campaña "de la ley y el orden" de Chirac, el fascista incipiente Le Pen ha impulsado su propia campaña para convertir a los inmigrantes en chivos expiatorios por los problemas sociales y económicos causados por el capitalismo. El aboga por restricciones al derecho de los inmigrantes a hacerse ciudadanos franceses y una mayor restricción de la inmigración legal.
En la primera vuelta de las recientes elecciones presidenciales, el Frente Nacional y un grupo escindido de éste recibieron un 20 por ciento de los votos: 5.5 millones, casi un millón más que en las últimas elecciones presidenciales hace siete años. Entre los pequeños agricultores --tradicionalmente partidarios del partido gaullista en su mayoría-- el 18 por ciento votaron a favor de Le Pen y el 31 por ciento se abstuvieron.
El Partido Verde, que formaba parte de la coalición en el poder, ha tomado posiciones más abiertamente en contra de los agricultores que los demás partidos. Entre otros ataques reaccionarios, culpan a los campesinos por la mala calidad alimentaria, la contaminación del medio ambiente y la enfermedad de "vacas locas". A pedido de los Verdes el gobierno de Jospin les impuso un impuesto especial a los pequeños agricultores para pagar por su supuesta contaminación.
Otra fuente de votos para Le Pen se encuentra entre los trabajadores desempleos y los temporales y de jornada parcial. Se calcula que un 30 por ciento de los desempleados y un 25 por ciento de los empleados votaron por Le Pen. El desempleo ha sido superior a los dos millones por dos décadas y se ha disparado el número de trabajadores temporales.
Por otra parte, millones de personas votaron por partidos centristas. Tres partidos que se llaman trotskistas recibieron un total de casi 3 millones de votos, más del 10 por ciento. Arlette Laguiller, candidata de Lucha Obrera, recibió un 5.7 por ciento de los votos. Ella propuso que se votara en blanco y no a favor de Chirac. El candidato de la Liga Comunista Revolucionaria recibió un 4.2 por ciento de los votos. Tras una semana de vacilaciones y declaraciones contradictorias, el comité central de la LCR decidió por una gran mayoría llamar a votar por Chirac, presentándolo como un "voto contra Le Pen". En contraste, el PCF, parte de la coalición gobernante durante los últimos cinco años, recibió apenas el 3.3 por ciento de los votos.
Chirac prepara nuevos ataques
Una de las primeras medidas de Chirac tras ser electo fue la creación de un Ministerio del Interior, de la Seguridad Interna y de las Libertades Locales, y nombró como ministro a Nicolas Sarkozy, un allegado de Juppé. El nuevo ministerio se propone centralizar las relaciones entre la policía nacional y la gendarmería, una policía militarizada controlada por el ejército. El gobierno dijo que centralizará las redes de inteligencia --léase policía política-- en nombre de "combatir el terrorismo y la mafia". Bajo la bandera de combatir la delincuencia incrementará sus intentos de criminalizar a la juventud. El gobierno pretende reducir la edad penal de los 13 a los 10 años, crear centros carcelarios para jóvenes y permitir la detención preventiva a partir de los 17 años.
El nuevo gobierno afirma que su segunda prioridad será la "reforma" del sistema de pensiones de los jubilados. La última vez que el gobierno intentó atacar las pensiones, en 1995, provocó huelgas ferrocarrileras y manifestaciones de millones de trabajadores.
Marc Kinzel, quien trabaja en los astilleros de SNCM en Marsella, y Derek Jeffers, quien trabaja en la fábrica de la Peugeot en Poissy, contribuyeron a este artículo. Ambos son miembros de la CGT.
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