
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR mayo de 2002 Vol. 26 No. 05
Editorial
íAlto a la ayuda de Washington al asesino régimen de Israel!
Socialistas revolucionarios apoyan lucha por Palestina democrática y laica
El pueblo trabajador de Estados Unidos debe exigir el cese inmediato de la ayuda de Washington al régimen israelí, que en el último mes ha intensificado sus ataques criminales contra el pueblo palestino. El gobierno norteamericano sigue canalizando fondos y equipo militar a Israel, al tiempo que finge ser neutral en los esfuerzos por obligar a la dirección palestina a que frene la resistencia palestina que se ha intensificada durante el último año y medio.
Las intolerables condiciones que el régimen israelí le ha impuesto al pueblo trabajador palestino --tanto el creciente número de muertos como la destrucción indiscriminada de fincas, hogares, y edificios públicos, y el encierro brutal de una población entera-- subraya la necesidad de construir un movimiento capaz de derrocar al estado israelí y crear una Palestina democrática y laica.
Unicamente a través de una revolución de este tipo podrán convivir los palestinos y judíos como iguales, independientemente de nacionalidades o creencias religiosas. Una demanda fundamental de esta lucha es el derecho de todos los palestinos de regresar a las tierras y los hogares de los cuales fueron expulsados.
Al presionar por una "solución", lo único que ha ofrecido Washington son variantes de los acuerdos firmados en la última década, todos basados en intentos de dividir a los palestinos y disipar su resistencia con la creación --al lado de un estado israelí expansionista-- de un "mini-estado" compuesto de pequeños terrenos dispersos. Estos enclaves están rodeados por asentamientos israelíes fortificados, instalaciones militares y rutas militarizadas. Los palestinos siguen a merced de Israel para conseguir trabajo, fondos e incluso agua.
Los futuros "acuerdos de paz" o treguas, basados en concesiones de un bando o del otro, serán aún más efímeros que los anteriores acuerdos de Oslo y Wye. Continuarán estallando nuevas intifadas y guerras israelíes.
Hoy día la resistencia palestina está teniendo un profundo y creciente impacto entre la población de Israel. La fatiga de guerra ha afectado a mucha gente, y en este país tan militarizado esa fatiga ha infectado incluso el ejército. Algunos soldados israelíes han rechazado su papel designado de asesinos y carceleros de todo un pueblo.
Los dirigentes israelíes están usando su ejército como fuerza policial, lo cual ha provocado aún más desmoralización entre sus tropas. Al crecer la polarización, las fuerzas más belicosas llaman la guerra abierta y a la expulsión de todos los palestinos.
Los sucesivos bombardeos suicidas y la creciente eficacia de los ataques guerrilleros palestinos están sacudiendo más y más a la población de Israel. Actualmente, uno de cada cuatro muertos en el conflicto ha sido un israelí judío. Hace 15 años, durante otro periodo de lucha intensa, la proporción había sido uno de cada 25. Los combatientes palestinos han destruido dos "invencibles" tanques Merjava, lo cual ha elevado la moral palestina y debilitado la confianza israelí.
Por otra parte, se calcula que dentro de menos de ocho años la población palestina sobrepasará la judía el territorio al oeste del río Jordán.
Ante esta situación, un número creciente de judíos en Israel se está preguntando: "¿Cómo pueden los judíos sobrevivir?"
Al explicar por qué se negaba a participar en misiones militares en los territorios ocupados, un joven reservista escribió: "El 'estéril' espacio israelí creado por el estado de Israel es un ghetto para sus residentes judíos. Les impide integrarse al Medio Oriente. Nadie está a salvo en este lugar, ni judíos ni árabes".
Las palabras del joven soldado subrayan la realidad de que Israel es un estado-cuartel, en guerra permanente contra el pueblo palestino y sus países vecinos. ¿Por qué? Porque Israel se funda en el despojo del pueblo palestino, el cual no ha dejado nunca de luchar por su tierra.
Ahora se puede ver más claramente el hecho que Israel --lejos de ser un refugio contra los horrores del fascismo y del antisemitismo, según el mito sionista-- es una trampa mortal para el pueblo judío, según lo ha explicado desde el principio el movimiento socialista revolucionario.
Tanto la historia como la experiencia contemporánea demuestran que no es posible acabar con el antisemitismo mientras prevalezca el sistema capitalista. Sólo al derrocar este sistema de explotación se podrá eliminar definitivamente la raíz del odio antijudío. Y la única fuerza social que tiene el interés objetivo y la fuerza posible de acabar con esta y otras formas de opresión es la clase trabajadora.
Aunque hoy día, sobre todo en Estados Unidos y otros países imperialistas, muchos judíos de clase media alimenten la ilusión de asimilarse a la sociedad, esa ilusión queda expuesta muy rápidamente cuando surgen agudas crisis sociales y económicas, y las familias capitalistas gobernantes deciden apoyar y financiar a movimientos callejeros de ultraderecha. En dichos momentos, la clase patronal recurre a pandillas fascistas para tratar de aplastar al movimiento obrero, usando a los judíos como chivo expiatorio para desviar la ira popular del capitalismo y del desempleo, la ruina y la brutalidad que éste arrastra consigo.
La lucha de los palestinos por su derecho a la autodeterminación es un frente importante en la lucha mundial contra el orden imperialista. El pueblo palestino y la gran mayoría de los judíos en Israel, sobre todo el pueblo trabajador, comparten los mismos intereses y tienen el mismo enemigo: el estado israelí y sus patrocinadores imperialistas. Israel correrá la misma suerte que otros estados colonizadores creados por el imperialismo: Rodesia y la Sudáfrica del apartheid.
A través de sus luchas, los trabajadores y campesinos del Medio Oriente definirán la forma de una Palestina democrática y laica. También decidirán el destino de los países de la región, tal como Jordania, donde la mayoría es palestina y donde gobierna una monarquía proimperialista. Ya la profundización de la lucha palestina está desestabilizando el orden imperialista en todo el Medio Oriente, y le está creando obstáculos a Washington para sus preparativos de guerra contra Iraq.
Los trabajadores en Estados Unidos y el resto del mundo tenemos que rebatir las mentiras y explicar la verdad sobre la lucha palestina y su trayectoria histórica. Los libros de Pathfinder, el Militant, y Perspectiva Mundial son herramientas de incalculable valor en esta batalla.
Hacen falta foros públicos y discusiones sobre lo que realmente sucede en el Medio Oriente y para presentar una perspectiva revolucionaria para el Medio Oriente y explicar cómo coincide con la lucha contra la explotación capitalista en este país. Debemos exigir:
¡Cesar la ayuda de Washington al régimen israelí! ¡Alto al ataque israelí! ¡Fuera Israel de los territorios ocupados! ¡Autodeterminación para el pueblo palestino! ¡Por una Palestina democrática y laica! n
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