
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR mayo de 2002 Vol. 26 No. 05
Estados Unidos
'Defendamos a revolucionarios cubanos prisioneros en EE.UU.
Por Greg McCartan
NUEVA YORK--En un mitin auspiciado aquí por el Militant Labor Forum, el director de Perspectiva Mundial, Martín Koppel, afirmó que la defensa de cinco revolucionarios cubanos que han sido encarcelados por el gobierno norteamericano bajo cargos falsos se enmarca en "un mundo de intensificados conflictos entre los trabajadores y agricultores, por un lado, y las acaudaladas clases gobernantes del mundo capitalista, por el otro".
El trato brutal de los presos en Afganistán y en la base naval de Guantánamo, Cuba, a manos de Washington muestra los métodos que los gobernantes norteamericanos pretenden usar contra todo el pueblo trabajador, dijo.
Koppel, miembro del Comité Nacional del Partido Socialista de los Trabajadores, señaló los acontecimientos en el Medio Oriente, donde cientos de miles de palestinos están llevando a cabo una heroica resistencia a la salvaje agresión y ocupación militar israelí. Y en Cuba, se manifiesta el fortalecimiento de la revolución en "un movimiento enorme para ampliar la cultura y las oportunidades educativas, lo cual es posible únicamente porque el pueblo trabajador ha hecho una revolución socialista en Cuba y detenta el poder estatal", dijo Koppel.
Entre los ejemplos de la resistencia obrera en Estados Unidos frente a la ofensiva patronal están la huelga de los mecanometalúrgicos en la Lockheed y la marcha a Washington de las viudas para exigir que el gobierno garantice beneficios federales para las viudas y los mineros que padecen de la enfermedad "pulmón negro".
"En junio pasado, cinco revolucionarios cubanos fueron acusados falsamente y declarados culpables de una serie de cargos de "conspiración" en un tribunal norteamericano, dijo Koppel. Los acusaron de conspiración para actuar como agente no inscrito de una potencia extranjera, para realizar espionaje y, en un caso, para cometer homicidio.
Los cinco presos son Gerardo Hernández, René González, Ramón Labiñino, Antonio Guerrero y Fernando González.
"La jueza federal Joan Lenard les impuso serias condenas a los cinco, desde 15 años de prisión hasta cadena perpetua", dijo el socialista. "Pero el verdadero 'crimen' de estos cinco hombres fue el de cumplir una misión revolucionaria para defender su país, Cuba. Estaban defendiendo su revolución al recoger datos sobre las actividades de grupos contrarrevolucionarios que se basan en territorio norteamericano para lanzar violentos ataques contra Cuba. Estos grupos tienen una larga historia de este tipo de acciones y lo hacen con el conocimiento y la complicidad total del gobierno norteamericano".
Koppel dijo que el caso fabricado "no es solamente un ataque contra la Revolución Cubana, sino que atenta contra los derechos de todos los trabajadores en Estados Unidos. Como ejemplos destacó la forma inconstitucional en que el FBI realizó su "investigación" de estos hombres, el carácter amañado de sus juicios y las brutales condiciones de trabajo a las cuales se ven sometidos. Lo que enfrentan los cinco cubanos en la cárcel es algo que les resultará familiar a muchos trabajadores en todo el país", dijo Koppel.
Misión internacional
La misión que emprendieron los cinco en Estados Unidos "es igual que las misiones internacionalistas de combate que han llevado a cabo cientos de miles de voluntarios cubanos durante las últimas décadas en Africa, América y otras partes del mundo", dijo Koppel. "Cada uno de los cinco es de una generación que se crió después del triunfo de la Revolución Cubana. Dos nacieron en Estados Unidos: uno en Chicago y otro en Miami; ellos regresaron con sus familias a Cuba después del triunfo revolucionario como partidarios de la revolución".
Koppel destacó algunos datos sobre la vida de Gerardo Hernández publicados en el Juventud Rebelde, periódico de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) de Cuba. Hernández nació en 1965 de una familia obrera. Llegó a ser dirigente de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media en su escuela, y en el grado 11 ingresó a la UJC.
En 1989, junto con miles de voluntarios de la isla, Hernández se sumó a la misión internacionalista a Angola, donde las fuerzas cubanos desempeñaron un papel decisivo en la defensa del país contra la invasión del régimen sudafricano del apartheid. Miembro de una brigada de tanques, se destacó en 54 misiones de combate. Fue apostado en Cabinda, zona estratégica por la concentración de reservas de petróleo que tiene.
"Después de completar su misión en 1990, Hernández fue condecorado por su valeroso papel combativo", dijo Koppel. "Tres años más tarde, ingresó a las filas del Partido Comunista de Cuba.
"Los otros cuatro cubanos que están presos cuentan con similares antecedentes como combatientes proletarios de vanguardia", dijo el dirigente socialista. "La mayoría de ellos fueron miembros y dirigentes de la UJC en la escuela secundaria y la universidad. Fernando González y René González también cumplieron misiones de combate en Angola. En todos los casos, sus familias no sabían que estaban cumpliendo una misión especial al mudarse a Estados Unidos", apuntó.
Koppel explicó que cuando las autoridades norteamericanas los arrestaron en 1998, intentaron doblegar a los cinco revolucionarios, lo cual siguen intentando hoy día. Agentes del FBI trataron de presionarlos para que "cooperaran". Se vieron amenazados con penas máximas y se les ofreció una nueva vida y nuevas identidades a cambio de colaborar con el gobierno norteamericano y dar testimonio contra otras personas. Los cinco se negaron, y fueron encerrados en una prisión federal en Miami, donde pasaron 17 meses bajo confinamiento solitario, lo que se conoce como "el hoyo".
"La vida en 'el hoyo' es algo sobre lo cual muchos cubanos han comenzado a aprender al leer las cartas de los prisioneros a sus familias", dijo Koppel. "Le ha dado al pueblo cubano un vistazo de la realidad para millones de trabajadores en Estados Unidos que se encuentran entre rejas".
Parte de la historia revolucionaria
"Las acciones de estos cinco cubanos se enmarca en la trayectoria de la Revolución Cubana", dijo Koppel. "En Cuba se consideran héroes los revolucionarios que desempeñan misiones en el servicio cubano de contrainteligencia, combatiendo organizaciones contrarrevolucionarias y los esfuerzos del gobierno norteamericano de atacar y derrocar su revolución".
Entre estos combatientes están los ejemplos de Tony Santiago y Alberto Delgado, sobre quienes Koppel dijo que había aprendido al leer el libro de Pathfinder De la sierra del Escambray al Congo, por Víctor Dreke, y al hablar con Dreke durante una visita reciente a Cuba.
"Tony Santiago fue uno de los primeros dirigentes guerrilleros que Dreke conoció, y luchó bajo su mando en la guerra revolucionaria", dijo Koppel. "Después del triunfo de la revolución, Santiago trabajó para la Seguridad del Estado cubana. Fingió romper con la revolución para poder infiltrarse entre las fuerzas apoyadas por la CIA. En enero de 1961 fue muerto cuando unos piratas contrarrevolucionarios hundieron la embarcación que lo estaba llevando a la costa cubana. En esos momentos --para tener una mejor apreciación de la capacidad de estos revolucionarios-- Santiago iba rumbo a Cuba para asumir la responsabilidad, nombrado por la CIA, de encabezar todas las bandas contrarrevolucionarias en el Escambray".
También Alberto Delgado emprendió una misión para la Seguridad del Estado tras estar en las fuerzas armadas revolucionarias. Hoy día se le conoce como el Hombre de Maisinicú y su misión revolucionaria se ha popularizado a través de una conocida película cubana que lleva ese nombre.
Delgado trabajó en una finca en la localidad de Maisinicú, cerca de la ciudad de Trinidad, en la zona central del Escambray. Logró convertirse en un contacto clave de las bandas contarrrevolucionarias que usaron su finca para sus operaciones.
"En marzo de 1964", dijo Koppel, "Delgado hizo los arreglos para que un cabecilla contrarrevolucionario se subiera a una embarcación que supuestamente lo iba a llevar a Estados Unidos. Era cuando los contrarrevolucionarios se veían más y más arrinconados por las milicias revolucionarias, entonces decidieron ir adonde sus amos en Estados Unidos. Pero el barco 'norteamericano' que los vino a recoger estaba tripulado por miembros de las fuerzas armadas cubanas", dijo, "quienes estaban vestidos como norteamericanos, hablan perfectamente el inglés y les sirvieron bebidas y comida norteamericanas. Cuando los bandidos se estaban poniendo cómodos, los 'norteamericanos' les dijeron que debían bajar a la bodega para vacunarse antes de ser admitidos por los funcionarios de inmigración en Estados Unidos. Entonces todos bajaron a la bodega, donde los arrestaron oficiales cubanos". Los líderes contrarrevolucionarios en Cuba se enteraron de los arrestos y lincharon a Alberto Delgado", dijo.
"El gobierno norteamericano le tiene mucho respeto a las operaciones cubanas de contrainteligencia, y con razón", dijo Koppel, "aunque jamás van a entender cómo los cubanos han logrado hacer lo que hacen. Es porque siempre subestiman la capacidad del pueblo trabajador cubano de derrotarlos. De hecho, los dos servicios de contrainteligencia que Washington nunca ha logrado derrotar son el cubano y el de los bolcheviques durante los primeros años de la Revolución Rusa. En sus memorias los dirigentes jubilados de la CIA se quejan de este hecho. Los cubanos simplemente siguen las tradiciones revolucionarias de los dirigentes de la revolución rusa", apuntó Koppel.
Guantánamo: condiciones brutales
"El trato abusivo de los cinco patriotas cubanos encarcelados", dijo el dirigente socialista, "está muy relacionado al trato indignante al que el gobierno norteamericano somete a 300 hombres encarcelados bajo condiciones criminales en la base naval norteamericana en Guantánamo, territorio ocupado contra la voluntad del pueblo cubano.
"Muchos de ustedes habrán visto la famosa foto de los presos en jaulas pequeñas, expuestos a la intemperie, con sus manos y pies atados y los ojos tapados con gafas oscurecidas".
En un artículo reciente, una reportera del New York Times describió algunas de las condiciones brutales que enfrentan los presos a manos de sus carceleros norteamericanos. "La reportera menciona que a algunos de los prisioneros los transportan en carritos de golf a los centros de interrogación", dijo Koppel. "¿Por qué? Porque los grilletes permanentes les están rozando los tobillos hasta cortarles la piel y hacerles sangrar. Y éste es un gobierno que dice hablar a nombre de la civilización.
"La posición del movimiento obrero en este país y en todos los países debe ser que el gobierno de Estados Unidos debe garantizar los derechos elementales y la dignidad de todos estos presos, independientemente de quiénes sean. Lo que está haciendo el gobierno de Estados Unidos es un crimen", dijo Koppel.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el Partido Socialista de los Trabajadores defendió los derechos de los 350 mil prisioneros de guerra alemanes que estaban en campamentos de detención norteamericanos, denunció las condiciones abusivas que les imponían, e hizo campaña para su excarcelación y regreso a su país, subrayó Koppel.
Y en Francia y Bélgica durante esa guerra, "nuestros compañeros trataban de hablar con los soldados del ejército de ocupación alemán para venderles periódicos revolucionarios. Algunos acusaban a los soldados alemanes --trabajadores en uniforme-- de ser 'el enemigo'. Pero revolucionarios judíos arriesgaron la muerte para distribuir literatura comunista enre los soldados alemanes".
Igualmente, el PST defendió a la Unión Soviética contra las agresiones imperialistas, pero aún así condenó al régimen de Stalin por hundir barcos civiles alemanes y rehusó participar en el coro chovinista anti-alemán.
"Nuestro punto de partida es que el enemigo número uno de la humanidad es el imperialismo", dijo Koppel. "Lo que vemos en el campo de concentración en Guantánamo no es una aberración. Es lo que pretenden convertir en la norma.
"Durante la reciente guerra contra Afganistán, nosotros tomamos una posición a favor de que el ejército de los talibanes aplastara a las tropas invasoras imperialistas", agregó. "Estábamos a favor de la derrota de las tropas norteamericanas en Afganistán. Eso hubiera sido un avance para la humanidad en la lucha contra el imperialismo", dijo.
Una gran injusticia
El arresto, el juicio y la condena de los cinco revolucionarios cubanos fueron una gran injusticia y un ataque a los derechos constitucionales, dijo Koppel. Los agentes del FBI allanaron repetidamente sus hogares y sus computadoras antes de arrestarlos, violando la Cuarta Enmienda de la constitución, que prohibe registros e incautaciones arbitrarios.
"Cuando arrestaron a los cinco, los funcionarios norteamericanos los acusaron de espionaje y de tratar de obtener secretos militares", dijo Koppel, "pero los fiscales no lograron probar que ninguno de ellos hubiera llevado a cabo un solo acto ilegal. En el juicio, no se presentó una sola prueba de que hubieran robado secretos militares de Estados Unidos. Los cinco afirmaron en su testimonio durante el juicio que habían estado obteniendo información sobre las actividades de grupos derechistas que tienen una historia de lanzar ataques violentos contra Cuba. Los cinco fueron declarados culpables de cargos de 'conspiración', cargos a los cuales el gobierno norteamericano siempre recurre cuando no puede ofrecer pruebas reales, a pesar de su larga 'investigación'.
"Este ataque no es un caso excepcional", dijo Koppel. "El maltrato de estos cinco por el sistema judicial, policiaco y penal forma parte de una guerra más amplia de la clase patronal contra los derechos de los trabajadores aquí en este país. Están usando este caso para tratar de justificar la expansión de los poderes de la policía política contra cualquiera.
"Los grupos contrarrevolucionarios cubanos no podrían hacer nada sin el apoyo y aliento de Washington. El gobierno norteamericano y las familias gobernantes multimillonarias que éste representa son la verdadera fuerza motriz de la campaña de agresiones que Cuba ha enfrentado durante cuatro décadas. Porque según los gobernantes norteamericanos, la Revolución Cubana es un ejemplo 'peligroso' para los trabajadores de todos el mundo, incluido Estados Unidos.
"La Revolución Cubana muestra que los trabajadores y agricultores son capaces de hacer una revolución", dijo Koppel. "Que es posible arrebatarle el poder a la minoría explotadora y construir una sociedad socialista basada en la solidaridad humana junto con otros pueblos del mundo". n
|