
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR mayo de 2002 Vol. 26 No. 05
Cuba
Qué diferencia con una revolución: fábricas textiles en Cuba y EE.UU.
Por Brian Taylor
SANTA CLARA, Cuba-- Durante un recorrido de media decena de ciudades por Cuba central por un equipo de voluntarios que ampliaban la difusión del nuevo libro de Pathfinder, De la sierra del Escambray al Congo, tuvimos la oportunidad de visitar una enorme fábrica textil aquí el 18 de febrero. El complejo "Desembarco del Granma", que también abarca una fábrica de costura, produce no sólo los textiles sino todo un surtido de productos acabados, incluidos uniformes para las Fuerzas Armadas Revolucionarias y otros más.
Habiendo sido obrero textil por un año, y habiendo conocido en carne y huesos la acelerada campaña de "productividad" de las fábricas textiles en todo el sur de Estados Unidos, quedé pasmado por cuánto mejores son las condiciones para los obreros textiles en Cuba.
En Estados Unidos, muchos obreros textiles trabajan turnos de 12 horas, entre tres y cinco días la semana. Los patrones capitalistas impusieron esta jornada prolongada de forma muy generalizada, como parte de su intensificada búsqueda de ganancias. Supuestamente se trabaja tres días una semana y cuatro días la siguiente, un total de 84 horas en dos semanas. Pero muchos obreros, al no poder vivir de esos salarios, trabajan "voluntariamente" uno o dos días extras por semana. Sobre todo sucede con los trabajadores inmigrantes, quienes, además de tratar de sufragar sus propios gastos de vida, muchas veces envían partes considerables de sus cheques a la familia en su país de origen.
Los trabajadores en la planta cubana que visité trabajan normalmente ocho horas, cinco días por semana. Actualmente trabajan dos turnos de seis horas para reducir el consumo eléctrico: de las seis de la mañana al mediodía, y del mediodía a la seis de la tarde, con un descanso de 15 minutos.
En la fábrica donde yo trabajaba no había hora fija de almuerzo. A los trabajadores se les pagaba de acuerdo a lo que producían, así que los que no eran tan rápidos como los otros o que necesitaban más dinero se sentían presionados a no tomarse el receso de almuerzo, o tomar un receso muy corto. Estas condiciones son muy comunes.
La industria textil se ha visto afectada por los cesanteos en todo el Sur. En la planta donde yo trabajaba, cesantearon a más de 50 obreros en el departamento de enrollamiento, de una plantilla de aproximadamente 300.
En Cuba si no hay trabajo, no te echan a la calle. Los trabajadores que quedan "suspendidos temporalmente" --por falta de materias prima o maquinaria, roturas u otras causas parecidas-- guardan sus puestos y siguen recibiendo su salario durante el tiempo que esté interrumpida la producción.
Si tu puesto queda eliminado por la reestructuración de la empresa, entonces se te considera "disponible" y tu empleador, colaborando con el sindicato, es responsable de recapacitarte para otro empleo en la misma fábrica. Si no hay puestos en esa planta, se te ofrece capacitación y trabajo en otra fábrica, sea en esa u otra industria. Mientras te capacitas y reubicas, la fábrica te paga un mes con salario completo, y hasta tres años con el 60 por ciento de tu salario anterior.
En EE.UU.: atender hasta 18 máquinas
En la fábrica textil donde trabajaba, yo era un doffer, un trabajo muy agotador de la forma en que lo organizan los patrones norteamericanos. Yo tenía que atender entre 12 y 18 máquinas donde se hilaba el hilo en pequeños carretes. Cuando los carretes están llenos hay que pasar con un carrito a toda velocidad quitando carretes llenos y reemplazándolos con vacíos, el proceso de doffing. Cada máquina tiene capacidad para 120 carretes.
En contraste, los obreros en la fábrica de Santa Clara son responsables de sólo cinco máquinas, ¡y el doffing está casi completamente automatizado! El departamento de enrollamiento tiene unas ocho máquinas por obrero. Y el ritmo que mantienen los obreros es constante pero mucho menos agotador que en el mundo capitalista.
En una fábrica textil, el polvo de algodón es un peligro especial para la salud del obrero. Puede causar "pulmón marrón", una enfermedad respiratoria que es progresivamente debilitante y a veces fatal. La fábrica que visité estaba bien ventilada, incluso en el departamento de doffing, que por lo general es el más polvoriento. En la fábrica donde yo trabajaba era tan polvoriento que después de un rato estabas cubierto de pelusa blanca. Los trabajadores en la planta cubana prácticamente no tenían polvo en la ropa al terminar la jornada.
La mayoría de plantas que conozco en Estados Unidos tienen presente un médico --por lo menos de las nueve de la mañana a las cinco de la tarde-- que les da pruebas respiratorias a los obreros un par de veces al año. También se supone que tomen muestras periódicas de aire. Sin embargo, el papel del médico de la compañía es de ayudar al patrón a encubrir las condiciones insalubres o peligrosas, hacer que los trabajadores lesionados o enfermos regresen a sus puestos lo antes posible, estén o no recuperados, y obstaculizar los intentos de los trabajadores de responsabilizar a los patrones por las lesiones en el trabajo o exigir mejores condiciones.
En la fábrica en Santa Clara, como en todos los centros de trabajo cubanos, hay un médico y una enfermera, disponibles a toda hora. Hacen pruebas frecuentes para controlar los niveles de polvo e impedir el daño a los pulmones. Su principal preocupación es la salud de los trabajadores.
Después de un turno de 12 horas en la planta donde yo trabajaba, no quedaba mucho tiempo para hacer más que lo necesario para descansar y prepararse para el día siguiente. La vida es particularmente difícil para las trabajadoras que son madres solteras, quienes se esfuerzan por encontrar alguien que cuide los niños y poder pagarles. También se están volviendo más difíciles otras tareas cotidianas de la vida.
La fábrica textil "Desembarco del Granma" tiene un círculo infantil, peluquera, banquero, talleres de reparación de bicicletas y de televisión y otros servicios. La fábrica también organiza transporte para recoger a los trabajadores cerca de sus casas: ¡24 rutas diferentes! Otras fábricas en Cuba hacen arreglos parecidos para ayudar a satisfacer las necesidades de los trabajadores.
Hace falta una revolución
¿Cómo es posible todo esto? Hace más de 40 años, el pueblo trabajador cubano llevó a cabo una revolución victoriosa. Dirigido por el Movimiento 26 de Julio y el Ejército Rebelde bajo el mando de Fidel Castro, Raúl Castro, Ernesto Che Guevara, Camilo Cienfuegos y otros, le arrebataron el poder al dictador apoyado por Washington, Fulgencio Batista, y crearon un gobierno de trabajadores y campesinos. Movilizaron su fuerza colectiva y comenzaron a llevar a cabo profundas medidas políticas y sociales para comenzar a revertir la destrucción y atraso impuesto por el sistema de dominación imperialista y explotación capitalista que regía antes de la revolución.
En Cuba expropiaron las grandes haciendas y garantizaron la tierra a todos los campesinos que trabajaban. Nacionalizaron las fábricas y comenzaron a producir de acuerdo a las necesidades del pueblo cubano, no para mantener las ganancias de un puñado de familias acaudaladas. Y al hacer esto, se ganaron la ira incesante del gobierno norteamericano, que hasta el día de hoy pretende echar atrás las conquistas revolucionarias del pueblo cubano.
En Estados Unidos y por todo el mundo capitalista, a los trabajadores y agricultores siempre les recae más los efectos de toda crisis económica. No nos toman en cuenta los ricos gobernantes, quienes durante los prósperos años 90 se jactaron de un boom económico mientras la mayoría de nosotros nos preguntábamos cómo íbamos a pagar la cuenta del gas.
En cambio, en Cuba socialista, donde el poder político y económico está en manos del pueblo trabajador, los recursos naturales, la organización de la mano de obra y la creatividad de las mujeres y los hombres en toda la sociedad van dirigidos a cumplir intereses de clases muy diferentes.
También el pueblo de Cuba es víctima de un mercado capitalista mundial del cual no se pueden escapar, y una brutal guerra económica dirigida contra ellos por el gobierno norteamericano. Pero el gobierno revolucionario de Cuba se basa en los trabajadores y agricultores para que, en acción conjunta, abran una salida a la crisis económica que se les ha impuesto, y lleven a cabo políticas destinadas a reducir sus efectos sobre el pueblo trabajador.
Brian Taylor es minero del carbón y miembro del Local 2133 del sindicato minero UMWA en Alabama. n
|