
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR mayo de 2002 Vol. 26 No. 05
Editorial
Venezuela: detrás del golpe fallido
Movilización de trabajadores contra intentona proimperialista muestra el camino
El fracaso del reaccionario golpe militar, apoyado por Washington, contra el presidente venezolano Hugo Chávez es un revés para el imperialismo y sus aliados capitalistas en ese país. La intervención de los trabajadores y campesinos fue el factor decisivo del desenlace. Decenas de miles de trabajadores se movilizaron en Caracas para resistir este intento descarado del gran capital de derrocar a un presidente electo, imponer un "presidente" abiertamente pro-patronal y pisotear sus derechos.
Los patrones fueron traicionados por su propia arrogancia de clase. Creían haber elaborado el libreto perfecto. Anunciaron que Chávez había renunciado y que no era un golpe. Que una decena de manifestantes opositores habían sido muertos por francotiradores chavistas. Que la cúpula militar se había apoderado del gobierno porque estaba indignada por el derramamiento de sangre. Todas eran mentiras. Pero los golpistas millonarios habían omitido un protagonista de sus planes cuidadosos: la clase trabajadora. Ante las masivas manifestaciones, las divisiones entre los militares y las crecientes críticas de otros gobiernos latinoamericanos, el golpe fue derrotado y empezó a salir la verdad.
Estos sucesos ofrecen lecciones valiosas para el pueblo trabajador. Venezuela es un ejemplo del desastre económico y social que el capitalismo ofrece a los trabajadores y agricultores del mundo, sobre todo en las naciones semicoloniales. A pesar de su inmensa riqueza petrolera, el 80 por ciento de la población vive por debajo del nivel oficial de pobreza, mientras los imperialistas y capitalistas nacionales extraen jugosas ganancias. Durante décadas, este saqueo imperialista de Venezuela ha continuado bajo los gobiernos de los dos principales partidos patronales, Acción Democrática y COPEI.
Esta aguda crisis ha creado una creciente inestabilidad social y el desprestigio de los partidos tradicionales. Condujo al ascenso de Hugo Chávez como figura que habla en nombre de los desposeídos y promete tomar fuerte acción ejecutiva para enfrentar la crisis. Su gobierno goza de apoyo entre muchos trabajadores y campesinos por medidas tales como una modesta reforma agraria, mayores impuestos a las exportaciones de petróleo para retener un poco más de la riqueza nacional, así y una política exterior que se distancia un poco de los mandatos imperialistas. Al mismo tiempo, el gobierno de Chávez busca convencer al pueblo trabajador de que confíe en las acciones del presidente, no en sus propias movilizaciones.
Mientras tanto, se ha agudizado la crisis mundial capitalista y la polarización política. Los sectores dominantes de la burguesía son hostiles hacia el gobierno de Chávez, temiendo que su postura eleva las expectativas de los trabajadores y campesinos en vez de estabilizar el dominio capitalista. Hasta las más modestas reformas sociales y medidas de política exterior han provocado la ira de los patrones en Washington y Caracas. En toda América Latina, Wall Street exige que los gobiernos impongan brutales medidas de austeridad y abran estos países a una mayor penetración imperialista; en Venezuela exigen lo mismo.
La fallida intentona revela que los capitalistas venezolanos pueden ser vencidos. Pero nada se ha resuelto. Continúa agudizándose el conflicto entre las fuerzas de clases antagónicas, la crisis económica y la polarización política . Por ahora, tanto el gobierno como la oposición proimperialista hablan de reconciliación. Pero el golpe muestra que mientras los capitalistas sean la clase dominante --con su control de las fuerzas armadas, la policía y el resto del estado capitalista-- jamás aceptarán la reconciliación con las necesidades del pueblo trabajador.
Las masivas movilizaciones obreras contra el golpe subrayan la posibilidad --y la necesidad-- de que los trabajadores y agricultores lleven a cabo una revolución que le quite el poder a la minoría capitalista. Ante todo, hace falta una dirección obrera comunista que organice dicho movimiento para que pueda vencer.
El 19 de abril celebramos el 41 aniversario de la victoria cubana contra la invasión mercenaria organizada por Washington en Bahía de Cochinos. Destaca el ejemplo para los trabajadores de todo el mundo de la Revolución Cubana, donde al tomar el poder y acabar con el dominio capitalista, los trabajadores y agricultores de Cuba han logrado derrotar las agresiones capitalistas y defender su soberanía y conquistas sociales. n
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